La Deprivación Sensorial en el Adulto Mayor

El envejecimiento es un proceso natural que conlleva una serie de cambios en el organismo, incluidos los sentidos. La deprivación sensorial en el adulto mayor, definida como el deterioro parcial o total de dos o más funciones sensoriales (visión, audición, gusto, olfato y tacto), es una condición clínica que impacta negativamente en la calidad de vida y la autonomía de las personas mayores. Las enfermedades crónicas, un problema de salud a nivel mundial, pueden exacerbar estas alteraciones sensoriales.

Esquema de los cinco sentidos y sus funciones principales

Impacto y Prevalencia de las Alteraciones Sensoriales

Actualmente, alrededor de 50 millones de personas sufren de alteraciones sensoriales, una cifra que se prevé aumente a 82 millones para 2030. Estas alteraciones son esenciales para la percepción e interacción con el entorno. Las deficiencias sensoriales, especialmente en visión y audición, tienen un gran impacto en la calidad de vida de los adultos mayores, afectando su independencia, bienestar e interacciones sociales. La disminución de la visión puede predecir cambios cognitivos, y las alteraciones sensoriales están asociadas con un mayor riesgo de demencia. La disfunción del sentido del olfato está relacionada con un deterioro cognitivo y sensorial, afectando la memoria y la fluidez verbal, y puede ser un indicador temprano de demencia, influyendo también en la nutrición y las actividades diarias.

Investigación sobre la Deprivación Sensorial en Adultos Mayores con Enfermedades Crónicas

Un estudio correlacional, realizado en un Centro de Salud en Monterrey, Nuevo León, México, con una muestra de 96 participantes identificados a través de un muestreo no probabilístico por conveniencia, tuvo como objetivo evaluar las alteraciones sensoriales en adultos mayores con enfermedades crónicas. Se encontró que el 70.6% de los participantes (f=36) presentó alteración visual sin anteojos, lo cual es superior a lo reportado por otros autores en adultos sin enfermedad crónica. El 77% presentó alteración de olfato y gusto. Además, se observó que la agudeza táctil estaba alterada en el pie izquierdo y en más de una cuarta parte en el pie derecho.

En cuanto a la dependencia en actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, el estudio encontró que el 40% presentaba dependencia en Actividades Básicas (ABVD) y el 24% en Actividades Instrumentales (AIVD). Se halló una correlación entre la alteración visual y las ABVD (r= -.258; p=.011). Asimismo, se identificó que el oído, olfato y gusto se relacionaban con una menor dependencia en las AIVD. Estos hallazgos sugieren la necesidad de intervenciones y educación para un envejecimiento activo y saludable.

VIDEO GERIATRIA DEPRIVACIÓN SENSORIAL

Manifestaciones y Consecuencias de la Deprivación Sensorial

A medida que una persona envejece, la forma en que los sentidos (gusto, olfato, tacto, vista y oído) proporcionan información sobre el mundo cambia. Los sentidos se vuelven menos agudos, lo que dificulta notar los detalles. Esto puede llevar a problemas para comunicarse, disfrutar actividades y permanecer involucrado con otras personas, incrementando el riesgo de aislamiento.

Cambios en la Audición

Los oídos cumplen dos funciones principales: oír y mantener el equilibrio. Con el envejecimiento, las estructuras internas del oído cambian y sus funciones disminuyen, afectando la capacidad para captar sonidos, especialmente los de alta frecuencia (presbiacusia). También pueden surgir problemas de equilibrio. Incluso una pérdida auditiva leve se ha asociado con una mayor probabilidad de desarrollar demencia. El tinnitus (ruido anormal y persistente en el oído) y la acumulación de cerumen son problemas comunes que pueden tratarse con audífonos o extracción de cerumen.

Cambios en la Visión

La agudeza visual disminuye gradualmente con la edad. La presbiopía (dificultad para enfocar objetos cercanos) es el problema más común y se corrige con anteojos o lentes de contacto. Las pupilas pueden disminuir de tamaño y reaccionar más lentamente a la luz. El cristalino se vuelve amarillento y menos flexible, lo que puede llevar a cataratas. Otros problemas incluyen menor tolerancia al resplandor, dificultad para adaptarse a cambios de luz, reducción de la visión periférica y ojos secos. Trastornos como cataratas, glaucoma, degeneración macular senil y retinopatía no son cambios normales y requieren atención médica. La pérdida de visión también se asocia con una mayor probabilidad de desarrollar demencia.

Diagrama de las partes del ojo y cómo el envejecimiento afecta a cada una

Cambios en el Gusto y el Olfato

El gusto y el olfato trabajan en conjunto. Con la edad, el número y tamaño de las papilas gustativas disminuyen, y la sensibilidad a los sabores (dulce, salado, ácido, amargo y umami) se reduce, generalmente después de los 60 años. La boca produce menos saliva, causando sequedad y afectando el gusto. El sentido del olfato también puede disminuir, especialmente después de los 70, debido a la pérdida de terminaciones nerviosas y menor producción de moco en la nariz. Factores como enfermedades, tabaquismo y exposición a partículas dañinas aceleran esta pérdida. La disminución del gusto y olfato puede reducir el interés y placer al comer, y dificultar la detección de peligros como comida descompuesta o humo. Es fundamental consultar a un profesional si se experimentan estos cambios para explorar opciones como ajustes de medicación, cambios en la preparación de alimentos o uso de detectores de seguridad.

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Cambios en el Tacto, Vibración y Dolor

Con la edad, las sensaciones táctiles pueden verse reducidas o modificadas debido a la disminución del flujo sanguíneo a las terminaciones nerviosas, la médula espinal o el cerebro. Problemas de salud como la falta de nutrientes, cirugías cerebrales, confusión o daño nervioso por enfermedades crónicas (como la diabetes) también contribuyen a estos cambios. La disminución de la sensibilidad a la temperatura aumenta el riesgo de quemaduras o hipotermia. La reducción de la capacidad para detectar vibración, tacto y presión incrementa el riesgo de lesiones, incluyendo úlceras por presión. Después de los 50 años, muchas personas experimentan una reducción en la sensibilidad al dolor, lo que puede llevar a no percibir la gravedad de una lesión. La dificultad para percibir la posición del cuerpo en relación con el suelo aumenta el riesgo de caídas. Además, la piel más delgada puede hacer a las personas mayores más sensibles al tacto suave.

Estrategias y Terapias para la Deprivación Sensorial

Para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores y sus cuidadores, es crucial implementar políticas de salud globales que aborden estos problemas sensoriales. Esto implica capacitar a las personas para reducir factores de riesgo como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ofrece programas para evaluar y reducir el deterioro sensorial y cognitivo en las personas mayores. Los cuidadores familiares desempeñan un papel fundamental en el bienestar de los adultos mayores con alteraciones sensoriales. Es vital entender cómo estas alteraciones impactan su vida diaria y evaluar sus capacidades sensoriales, mentales y motrices para prevenir caídas y mejorar su calidad de vida.

La implementación de ejercicios de actividad sensorial controlada puede proporcionar una estimulación suave de los sentidos. En personas con enfermedades neurodegenerativas, la terapia ocupacional de estimulación multisensorial en centros de día es muy importante. Estas actividades se llevan a cabo en salas multisensoriales habilitadas con recursos para estimular los sentidos mediante sonidos, iluminación, música, olores o texturas, buscando generar sensaciones agradables y placenteras.

Ejemplos de Actividades Sensoriales

  • Tacto: Pasar objetos de diferente grosor por el brazo del paciente para que identifique texturas (suave, áspera, líquida, etc.). La plastilina es eficaz para realizar figuras.
  • Olfato: Utilizar aromaterapia con distintas sustancias para producir liberación de endorfinas, generando calma y relajación.
  • Gusto: Dar a probar distintos sabores y texturas (frutos secos, productos lácteos, agrios, dulces) para que los pacientes intenten identificarlos.
  • Visual: Realizar juegos de mesa o en equipo para activar la capacidad afectiva y mejorar la capacidad visual.
  • Auditiva: Identificar sonidos diversos o música relajante.

Estas intervenciones crean un vínculo afectivo entre el terapeuta y el paciente, generando un ambiente de comunicación y confianza, lo que ayuda a la persona mayor a relacionarse mejor con su entorno, integrando mejor sus capacidades sensoriales y mejorando la psicomotricidad, atención y autocontrol de su propio cuerpo.

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