Síntomas y manejo de la influenza en adultos mayores

Con la llegada de las bajas temperaturas, comienzan a circular una serie de virus respiratorios como el de la influenza, una enfermedad que puede afectar a personas de cualquier edad. No obstante, con el paso de los años, el sistema inmunitario se debilita y los cuadros gripales pueden volverse más agresivos en los adultos mayores. La influenza es una infección de la nariz, la garganta y los pulmones, causada por un virus que se transmite a través de las gotitas expulsadas al toser, estornudar o hablar.

Esquema ilustrativo del sistema respiratorio afectado por el virus de la influenza

Manifestaciones clínicas en la tercera edad

A diferencia de los adultos jóvenes, los síntomas de la influenza en las personas mayores pueden ser más intensos y duraderos. Mientras que un resfriado común suele manifestarse con congestión nasal y estornudos leves, la gripe aparece de forma repentina y suele presentar los siguientes signos:

  • Fiebre alta y escalofríos.
  • Dolores musculares intensos y debilidad generalizada.
  • Tos seca persistente.
  • Dolor de cabeza (cefalea).
  • Malestar general (CEG).

Es importante destacar que el ardor traqueal es un síntoma muy frecuente que, al estar presente, debe hacer sospechar la enfermedad. En muchos casos, la gripe no se limita a una infección leve, sino que puede desencadenar complicaciones respiratorias y cardiovasculares graves.

Diferencias entre tipos de virus

Existen principalmente dos tipos de virus que afectan a la población adulta:

Tipo de virus Características en adultos mayores
Influenza A Es el más común y suele estar asociado a las epidemias anuales.
Influenza B Puede afectar a la tercera edad, aunque generalmente presenta un curso menos agresivo.
Infografía comparativa de la severidad del virus Influenza A frente al B

Complicaciones graves

Aunque la mayoría de las personas se recuperan en menos de dos semanas, en los adultos mayores el riesgo de complicaciones aumenta debido a condiciones crónicas preexistentes. Entre las complicaciones más serias se encuentran:

  • Infecciones pulmonares: Como la neumonía, que puede ser causada por el propio virus o por coinfección bacteriana.
  • Problemas cardíacos: Inflamación del músculo cardíaco (miocarditis) o del revestimiento cardíaco.
  • Inflamación neurológica: Casos de encefalitis.
  • Falla multiorgánica: Incluyendo insuficiencia respiratoria y renal.
  • Septicemia: Una respuesta inflamatoria extrema potencialmente mortal.

Prevención y tratamiento

La mejor herramienta para evitar la influenza en adultos mayores es la prevención. La vacuna antigripal es la principal medida, y cada otoño la campaña de vacunación se renueva con las cepas que se espera sean las más circulantes.

Medidas de prevención adicionales:

  • Higiene: Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón durante al menos 20 segundos o usar desinfectante con al menos 60% de alcohol.
  • Etiqueta respiratoria: Cubrirse la boca al toser o estornudar con un pañuelo o en el codo.
  • Evitar multitudes: Limitar la exposición en lugares concurridos durante las temporadas de mayor circulación viral.

Técnica correcta del lavado de manos.

En cuanto al tratamiento, este debe comenzar cuanto antes, idealmente en las primeras 48 horas tras el inicio de los síntomas. El manejo suele ser sintomático (hidratación, reposo y control de la fiebre), aunque en casos específicos, el médico puede recetar antivirales como el oseltamivir bajo prescripción profesional.

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