Reflexión Docente sobre el Trabajo en Escuelas Vulnerables

La Vulnerabilidad en el Sistema Educativo Latinoamericano y Chileno

En América Latina, el 50 % de los jóvenes se encuentra en condición de vulnerabilidad, lo que posiciona a la región como un territorio con relevantes desafíos en cuanto al desarrollo (Brunner y Ganga, 2017). Específicamente en Chile, actualmente existen 1.143.193 estudiantes clasificados como primera prioridad de vulnerabilidad, lo que representa un 76,34 % del total de estudiantes en el sistema escolar del país, que cuenta con 16.044 establecimientos educacionales.

Esta compleja situación ha llevado a que el fenómeno de la vulnerabilidad sea estudiado con énfasis en la calidad de la educación, las interacciones pedagógicas o el liderazgo educacional (Maureira y Rojas, 2013; Villalta, et al., 2011).

Mapa de la distribución de escuelas vulnerables en Chile

Sin embargo, una de las aristas menos investigadas es la que hace referencia a la formación inicial docente. En este sentido, resulta fundamental identificar la percepción del profesorado en formación sobre su práctica pedagógica en contextos vulnerables. Es relevante identificar las principales tensiones, desafíos y problemáticas experimentadas, así como aquellos aspectos importantes de desarrollar que brinden herramientas que fortalezcan el proceso de formación y les permitan desempeñarse de manera efectiva en estos contextos.

La importancia de esta indagación radica en que la formación recibida en el pregrado para desempeñarse en estos contextos no ha sido considerada óptima (Turra et al., 2015; Calvo, 2015). De hecho, a principios de la década del año 2000 ya existían evidencias respecto a las deficiencias en la formación inicial docente para trabajar en contextos de vulnerabilidad social/escolar (Román, 2003).

En Chile, los segmentos más vulnerados son los que obtienen menores resultados en diversas evaluaciones estandarizadas (Villalta y Saavedra, 2012). Esto se evidencia en los resultados de la prueba PISA en el año 2015, donde estudiantes del cuartil más alto obtuvieron un 24 % de mejor rendimiento en la prueba de ciencias, un 21 % en lectura y un 25 % en matemáticas (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico [OCDE], 2016).

Debido a lo anterior, se propuso como objetivo de un estudio particular indagar en las percepciones de docentes en formación de enseñanza primaria con respecto al trabajo educativo realizado en sus prácticas pedagógicas en contextos vulnerables.

Evolución Conceptual de la Vulnerabilidad

El concepto de vulnerabilidad ha ido modificándose según los contextos sociales y épocas. A partir de la década de los setenta, se intentó establecer un esfuerzo para entenderlo desde una perspectiva más social, aunque se restringía principalmente a lo socioeconómico (Fernández, 2017; Carrera, 2015; Pérez de Armiño, 2000).

Esta visión se asentó y profundizó durante la década del ochenta, donde la vulnerabilidad se entendía como un concepto relacionado con las condiciones de vida de los grupos poblacionales, reduciéndose a una visión netamente economicista, directamente asociada con la desventaja económica (Helleiner y Frances, 1987).

A finales de la década del noventa, el concepto fue abordado desde una perspectiva más crítica, dándose relevancia al eje del empleo y su precarización, los derechos humanos o las propias desigualdades producidas por el neoliberalismo (Castel, 1992). Así, se propuso que son vulnerables los sectores pobres que tienen o buscan alternativas de inclusión, y los sectores medios empobrecidos que han ido perdiendo canales de inclusión (Minujín, 1999). Esta perspectiva cobra absoluta relevancia en el caso chileno, especialmente en el marco de una transición hacia el libre mercado con costos humanos elevados.

Infografía: Línea de tiempo de la evolución del concepto de vulnerabilidad

Ya durante la primera década del nuevo milenio, el concepto evolucionó hacia la complejidad, con un mayor número de factores asociados. Como lo definen Cornejo et al., la vulnerabilidad es una "condición dinámica que resulta de la interacción de una multiplicidad de factores de riesgo y protectores, que ocurren en el ciclo vital de un sujeto y que se manifiestan en conductas o hechos de mayor o menor riesgo social, económico, psicológico, cultural, ambiental y/o biológico, produciendo una desventaja comparativa entre sujetos, familias y/o comunidades".

Esta definición sitúa el concepto desde un lente relacional, buscando superar la supremacía de la perspectiva económica y dinamizar la comprensión, tal como lo propone Chambers (1989) al explicitar que la vulnerabilidad no es equivalente a la pobreza, ni significa que existan carencias o necesidades, sino que la componen características de riesgo, inseguridad e indefensión. En la actualidad, se propone que la vulnerabilidad permite entender la heterogeneidad dinámica de las desigualdades sociales, poniendo en juego la relación entre Activos, Vulnerabilidad y Estructura de Oportunidades (Ramos, 2019).

Estudios Previos sobre la Vulnerabilidad Escolar y el Rol Docente

A nivel internacional, diversos estudios han abordado la vulnerabilidad escolar desde múltiples ángulos.

Formación y Perfeccionamiento Docente

La formación y el perfeccionamiento docente juegan un rol primordial en la optimización del trabajo pedagógico en contextos vulnerables. Se han desarrollado programas de apoyo a profesores que enfrentan la injusticia educativa, promoviendo procesos de enseñanza-aprendizaje de mayor calidad (Grau y García, 2017; McIntyre y Thomson, 2016; Marchant et al., 2015; Ferrada et al., 2013; Marchant et al., 2013; Sancho, Jardón y Grau, 2013).

Estos programas han abordado diversos ámbitos, como la autoestima de docentes y estudiantes, estableciendo que un adecuado enfoque no solo la mejora en ambos grupos, sino que también optimiza el rendimiento académico en áreas como Lenguaje y Matemática (Marchant et al., 2013). Otro ámbito evaluado es el desarrollo de competencias emocionales en directivos escolares y profesorado para promover una buena autoestima, destacando el rol crucial de ambas partes (Marchant et al., 2015).

Convivencia Escolar y Clima Institucional

La convivencia escolar ha sido abordada como un aspecto importante en escuelas situadas en contextos vulnerables, donde su promoción se relaciona con la disminución de actos de violencia entre estudiantes, favoreciendo la construcción de un ambiente que promueve la participación del alumnado y el diálogo (Grau y García, 2017). Sin embargo, también hay estudios que revelan cómo las escuelas vulnerables suelen tener ambientes escolares deficientes, lo que hace que el estudiantado se sienta estigmatizado y discriminado (Ascorra et al., 2016).

Aunque la implementación de programas en escuelas vulnerables presenta múltiples beneficios, también ha generado problemas. Docentes que han accedido a capacitaciones y poseen más años de experiencia laboral tienden a trasladarse a escuelas ubicadas en territorios con menor vulnerabilidad o no vulnerables, creando una estructura donde educación y territorio promueven y reproducen condiciones de desigualdad (Mendez y Lemos, 2017). En esta línea, se ha estudiado la alfabetización como catalizador de reproducción de vulnerabilidad, demostrando el dinamismo de este concepto y su relación con los modelos de desarrollo, el mundo del trabajo y la estructura social, evidenciando que la escuela y el sistema escolar operan como reproductores de ciertas normas (Jaeger, 2017).

Percepciones de Académicos

Estudios, como el de Miranda et al. (2019), han indagado en las representaciones de académicos universitarios sobre la vulnerabilidad educativa, evidenciando cómo esta condición se asocia directamente a conceptos como pobreza, riesgo y marginalidad.

Factores que Influyen en el Trabajo Docente en Escuelas Vulnerables

A nivel de cultura escolar, la vulnerabilidad se manifiesta en su carácter más complejo, con múltiples factores presentes que intentan abordarla, quitando la exclusiva responsabilidad al contexto socioeconómico en que se encuentran insertas las escuelas.

Ilustración de un profesor interactuando empáticamente con estudiantes en un aula diversa

Cultura Escolar y Familiar

Un primer factor es la relación existente entre la cultura familiar del estudiantado vulnerable y la propia cultura escolar, que muchas veces posee un carácter antagónico. Esto se materializa en la no consideración del habitus del alumnado, privilegiando la estandarización de la enseñanza por parte del personal docente, encarnada a partir del currículum oficial (Muñoz et al., 2013; Tenti, 2000; Escobar, 2020).

Clima Escolar y Liderazgo

Un segundo factor crucial es el clima que se vive en las escuelas. Los estilos de liderazgo, la forma de trabajo existente entre docentes y la participación de madres y padres pueden influir no solo en la formación académica de los estudiantes, sino también en aquella de carácter social. Se evidencia complejidad en la mejora de estos aspectos en aquellas escuelas donde existe un liderazgo vertical y la visión que el personal docente posee de sus estudiantes es de desesperanza, debido a que consideran que la vulnerabilidad del alumnado y sus familias son características inherentes e imposibles de superar.

Formación Emocional del Profesorado

Un tercer factor a considerar es la formación emocional del profesorado. Los docentes que presentan un dominio robusto de las dimensiones interpersonales e intrapersonales que componen la inteligencia emocional tienden a ser muy competentes al momento de ejercer (Cejudo y López, 2017). Esto no es casualidad si se consideran investigaciones como las de Silva y Paz (2019), quienes apuntan a la necesidad de una formación inicial docente que desarrolle no solo cuestiones de carácter intelectual, sino también elementos emocionales que vayan más allá de generalidades y que logren instalarse con un foco y objetivo en la justicia social.

Aunque ambas dimensiones son necesarias, estudios han evidenciado que el profesorado considera que, para un óptimo desempeño de la labor docente, son más necesarias aquellas de tipo interpersonal (por ejemplo, la habilidad de saber relacionarse y manejar las emociones de otras personas) que las de tipo intrapersonal (materializadas, por ejemplo, en el manejo del estrés o la gestión emocional propia) (Golombek y Doran, 2014).

Tamaño del Establecimiento y Rol Familiar

Finalmente, el tamaño del establecimiento y el rol de la familia en la escuela, encarnada en la baja participación y compromiso por parte de los apoderados, también constituyen factores relevantes (Treviño et al., 2016).

Metodología del Estudio sobre Percepciones de Docentes en Formación

La investigación tuvo como objetivo indagar en las percepciones de docentes en formación de enseñanza primaria sobre el trabajo educativo realizado durante las prácticas pedagógicas en contextos vulnerables.

Muestra

La muestra de este estudio fue de carácter no probabilístico-intencionado. Los criterios de selección establecidos fueron: contar con docentes en formación que, en primer lugar, hubiesen realizado al menos una práctica docente en colegios de dependencia administrativa municipal o particular subvencionada y, en segundo lugar, que el Índice de Vulnerabilidad Escolar (IVE SINAE) de estos establecimientos (centros de práctica) fuese superior al 90 %.

De acuerdo con lo establecido, se invitó a participar a 18 docentes en formación que cumplían con los criterios. Finalmente, 14 docentes accedieron a participar; en este grupo, 12 eran de género femenino y 2 de género masculino. Es importante mencionar que el desequilibrio en el género de la muestra podría deberse a la feminización de las carreras de educación básica en Chile. La totalidad de los participantes estaba matriculada en la carrera de Educación Básica de una universidad privada chilena. Al momento de la investigación, la edad promedio de la muestra era de 21 años y se encontraban cursando los dos últimos años de la carrera. El grupo de docentes en formación fue invitado a participar de manera voluntaria, y quienes accedieron, firmaron un consentimiento informado.

Recolección y Análisis de Datos

Los datos se recolectaron a través de una entrevista semiestructurada (Venkat et al., 2009) realizada a cada participante. El guion contaba con 16 preguntas base, con preguntas de seguimiento para profundizar en aquellos aspectos de interés para el entrevistador. Para analizar las entrevistas se realizó un análisis temático, con el fin de profundizar en las percepciones de los docentes en formación sobre las prácticas que desempeñaron en contextos vulnerables.

Se siguieron los lineamientos establecidos por Braun y Clarke (2006) para la realización de este tipo de análisis. Las entrevistas fueron leídas de manera reiterada para familiarizarse con ellas (primera fase), identificando diversos códigos que se agruparon en categorías iniciales (segunda fase). Posteriormente, estos códigos categorizados permitieron identificar temas generales (tercera fase), los cuales fueron revisados y refinados para corroborar que los códigos componentes fuesen coherentes y que los temas definidos fuesen diferentes entre sí (cuarta fase). Finalmente, estos temas fueron rotulados de manera simple y clara para elaborar el mapa temático (quinta fase), y descritos a través de sus códigos en una narrativa que sustentara a cada uno de ellos mediante citas pertinentes extraídas de las entrevistas (sexta fase). Para establecer la confiabilidad del análisis, específicamente en la construcción de códigos, dos codificadores analizaron las transcripciones.

Principales Hallazgos: Percepciones de Docentes en Formación

Del análisis realizado a las entrevistas, se identificaron dos temas principales, cada uno compuesto por cuatro códigos.

Infografía: Hallazgos clave sobre las percepciones docentes en escuelas vulnerables

Conductas Violentas Naturalizadas

El grupo de docentes en formación menciona que, en los establecimientos educativos con alto índice de vulnerabilidad, era común y recurrente observar conductas violentas en el estudiantado. Estas se materializaban en peleas, amenazas, gritos o menoscabos. Junto a lo anterior, los participantes consideran que esta violencia se encuentra naturalizada en el estudiantado. Las conversaciones que ellos y ellas tenían en diversos espacios, como el patio o dentro de la sala de clases, estaban centradas en este tópico, es decir, comentaban situaciones ocurridas durante el fin de semana, el día anterior o lo que escuchaban en sus barrios o de sus familiares: “los temas que los niños conversaban eran de cuarto básico y hablaban de tema...

Que es la violencia? /Tipos de violencia

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