Familias de Acogida: Un Puente de Amor para Niños Vulnerables en Chile

En la comuna de Padre Hurtado, la rutina matutina de Roxana Fonseca comienza a las 7:00 AM con la preparación de leche para las dos niñas que cuida. Esta tarea se ve apoyada por su esposo y sus tres hijos, conformando una de las crecientes familias temporales de niños vulnerables en Chile. Fonseca se convirtió en madre de acogida de la primera menor hace cinco meses y de la segunda hace solo tres semanas.

Esta tendencia ha experimentado un alza sostenida desde 2015, reflejando un cambio en la forma de cuidado alternativo para niños y adolescentes en el país.

Madre de acogida preparando el desayuno para los niños bajo su cuidado

El Programa Familias de Acogida Especializada (FAE)

Los proyectos de familias de acogida existen en Chile desde la década de los 90, pero su ejecución estaba limitada a organismos colaboradores. Fue en la década del 2000 cuando el Servicio Nacional de Menores (Sename) lanzó el programa de Familias de Acogida Especializada (FAE). Este programa ofrece un cuidado alternativo y transitorio para niños de 0 a 17 años que son víctimas de desprotección o han sufrido vulneraciones en sus derechos. La decisión de ingreso a este programa es determinada por un tribunal de familia a través de un recurso de protección.

Según datos del Sename, en 2019, los niños, niñas y adolescentes ingresados a estos programas alcanzaron su máximo histórico con 4.279 derivaciones, superando las entradas a residencias. El año pasado, el 56% de los menores fue cuidado por una familia de acogida, mientras que el 44% restante ingresó a un centro de protección del Sename.

Voces de las Familias de Acogida

Roxana Fonseca compartió su experiencia, postulando para ser familia de acogida desde 2015. Su primera experiencia fue con una niña durante un año. "Fue dolorosa la experiencia, porque la primera vez siempre es la que te marca, tú no sabes qué es lo que va a pasar, qué va a pasar con los niños. Es una incertidumbre constante", relata Fonseca.

Tras nueve meses, Fonseca y su familia decidieron recibir a un nuevo "hermano de corazón". Después de un proceso de entrevistas psicológicas, dieron la bienvenida a un nuevo integrante.

Otro caso es el de Jessica Espínola, residente en Valdivia, quien es madre de acogida de un niño de cuatro años. El menor fue ingresado a su hogar el 21 de octubre de 2015, a través del programa FAE PRO Villa Huidif. Espínola comenta: "Lo que hacemos es simplemente por amor y por querer cerrar un círculo vicioso (...) Además, este programa pretende evitar que los niños vayan a los hogares del Sename".

Sin embargo, el proceso para Espínola no ha sido fácil. En los próximos meses iniciarán los trámites de adopción, sin tener preferencia a pesar del vínculo de más de cuatro años con el niño. "Este tema se habla, se conversa, se llora y también te da rabia. Cuando el niño se va de tu cuidado es tan fuerte como cuando tus hijos crecen y se van de la casa, es una pérdida", describe.

En Santiago, en la comuna de Las Condes, Othoniel Loyola y Patricia Justiniano, ambos cercanos a los 60 años, decidieron volver a ser padres. Hace tres años recibieron a una niña que inicialmente estaba al cuidado de su hija, pero que ya no podía continuar haciéndose cargo. Hace tres semanas, la niña encontró una familia adoptiva y se fue.

Loyola y Justiniano señalan que la infante, a quien conocieron a los tres meses de edad, experimentó un "cambio en 180 grados". Patricia Justiniano añade: "Al principio no tenía mucha expresión, así que la fuimos estimulando, mirándola a los ojos, entrando en una conexión". Antes de esta experiencia, ambos ya lideraban el Movimiento de Acogida para captar más familias.

Infografía mostrando el aumento de familias de acogida en Chile desde 2015

Subvención y Apoyo a Familias de Acogida

El Sename destina subvenciones a los proyectos a cargo de las familias de acogida y realiza una supervisión de los recursos entregados. En el caso de organismos colaboradores, el servicio debe entregar mensualmente a cada familia, como mínimo, el 35% de la subvención que reciben por cada niño o niña. Este monto fluctúa entre $70.000 y $80.000 pesos chilenos al mes por menor.

Para los cuidadores temporales que dependen directamente del Sename, no existe un aporte monetario directo. Sin embargo, se les entregan kits o canastas mensuales con insumos necesarios para la crianza y manutención del menor. Así lo experimentaron Loyola y Justiniano, quienes postularon al FAE administrado por Sename. "Una vez al mes teníamos que ir a la institución para recibir recursos como silla para el auto, coche, cuna, pañales mensualmente y útiles de aseo, entre otros", cuenta Loyola.

La Urgente Necesidad de Más Familias de Acogida

Juan Ignacio Carmona, jefe del Departamento de Protección del Sename, destaca que el aumento de las familias de acogida, que en promedio duran 19 meses, "ha sido un gran avance". No obstante, señala que la mayoría de las familias de acogida siguen siendo "extensas", es decir, parientes del niño o niña. Aún son escasas las familias "externas", denominadas así a aquellas dispuestas a cuidar temporalmente a un niño sin nexo biológico.

Carmona explica que las familias 'externas' no superan las mil en todo el país. Ante esta situación, para este año está considerada una campaña para incentivar a más personas a postular. "Ya que en la medida que haya más familias de acogida, los tribunales tendrán más posibilidades de escoger esta alternativa, en vez de ordenar el ingreso de los niños a centros residenciales, que debieran ser la última alternativa posible", afirma.

Gloria Negroni, jueza del Primer Tribunal de Familia de Santiago, plantea otra complejidad: la ausencia de "familias de acogida de urgencia, como para poder cambiar a los niños cuando haya una situación compleja en la familia extensa".

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