Las enfermedades cardiovasculares (ECV) representan una de las principales preocupaciones de salud a nivel mundial, especialmente en la población adulta y adulta mayor. Aunque las enfermedades del corazón no son una de las principales causas de muerte en niños y adolescentes, son la primera causa de muerte en los adultos en los Estados Unidos. Cada 37 segundos muere alguien en los Estados Unidos de algún tipo de enfermedad cardiovascular. La época de la vida en la que la enfermedad cardiovascular es más frecuente es la vejez. Más de la mitad de todos los infartos cardiacos -tres cuartas partes de los infartos cerebrales y de las insuficiencias cardiacas- se producen por primera vez en mayores de 65 años. Es importante considerar que la aterosclerosis subyacente se desarrolla de forma insidiosa durante años y a menudo se encuentra en estado avanzado cuando aparecen los síntomas.

Factores de Riesgo Cardiovascular: Prevención desde Temprana Edad
Ciertas variables desempeñan papeles importantes en las probabilidades de que una persona sufra enfermedades del corazón, conocidas como factores de riesgo. Muchos factores de riesgo se pueden controlar en la infancia, disminuyendo así el riesgo de sufrir enfermedades del corazón en la edad adulta. La prevención es la mejor forma de evitar problemas del corazón en épocas posteriores de la vida. Los factores de riesgo conductuales más importantes de las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares son una dieta poco saludable, la inactividad física, el consumo de tabaco y el consumo nocivo de alcohol.
Hipertensión Arterial
Menos del 3% de los niños estadounidenses sufre de presión arterial alta, pero se trata de una enfermedad grave en la niñez, y con frecuencia no se detecta porque no causa síntomas. La presión arterial alta (hipertensión) en los niños no es una cardiopatía congénita, pero puede haber un vínculo hereditario. La mayoría de los casos de presión arterial alta en los niños se debe a otra enfermedad, tal como una enfermedad del corazón o los riñones. Las lecturas de presión arterial miden la presión sistólica (fuerza del flujo sanguíneo al latir el corazón) y la presión diastólica. En general, la mayoría de las personas mayores tienen un aumento moderado de la presión arterial.
Colesterol Elevado
Menos del 15% de los niños tienen niveles elevados de colesterol, pero los estudios han demostrado que la acumulación de placa grasa (aterosclerosis) comienza en la niñez y progresa hasta la edad adulta. El colesterol es una sustancia grasa (un lípido) presente en todas las células del organismo; el hígado elabora todo el colesterol que el organismo necesita. La sangre lleva el colesterol a las células en partículas transportadoras denominadas «lipoproteínas», siendo la de baja densidad (LDL) y la de alta densidad (HDL) las más importantes. En algunos casos, el colesterol elevado es hereditario, denominándose hipercolesterolemia familiar.
Obesidad
La obesidad es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. Esto es alarmante si se tiene en cuenta que uno de cada tres adultos estadounidenses es obeso. La obesidad infantil en los Estados Unidos se ha convertido en un problema en años recientes; entre un 16% y 33% de los niños y adolescentes son obesos. Por ese motivo ha habido un incremento brusco en los problemas relacionados con la obesidad, tales como la diabetes tipo 2, que típicamente sólo se ve en los adultos. Como los niños obesos tienen más probabilidades de ser adultos obesos, prevenir o tratar la obesidad en la niñez puede reducir el riesgo en la edad adulta.
Los investigadores creen que las células grasas que adquirimos en la niñez permanecen en el organismo al llegar a la edad adulta. Los niños obesos pueden tener cinco veces el número de células grasas que los niños de peso normal. El índice de masa corporal (IMC) se utiliza para evaluar el peso: un niño por encima del percentil 95 se considera que tiene sobrepeso, mientras que un niño en el percentil 50 está cerca del promedio.
Tabaquismo
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), más de 3,6 millones de estudiantes de escuela media y secundaria fuman y alrededor de 4.000 niños y adolescentes menores de 18 años adquieren el hábito todos los días. Más de 90.000 personas mueren cada año de enfermedades del corazón causadas por el cigarrillo. Entre la gente joven que de lo contrario tendría un riesgo cardiovascular muy bajo, el hábito de fumar cigarrillos puede causar tanto como el 75% de los casos de enfermedad cardiovascular.
La nicotina estrecha los vasos sanguíneos y aumenta el esfuerzo del corazón, lo que dificulta dejar de fumar. Los estudios han demostrado que fumar acelera la frecuencia cardíaca, estrecha las principales arterias y puede provocar irregularidades en la frecuencia de los latidos del corazón. Las sustancias químicas en el humo del cigarrillo y el tabaco contribuyen a la acumulación de placa grasa en las arterias, posiblemente porque lesionan las paredes de los vasos sanguíneos y afectan al colesterol y los niveles de fibrinógeno (un coagulante sanguíneo).
Inactividad Física
La inactividad física es uno de los principales riesgos cardiovasculares. La gente que no hace ejercicio tiene un mayor riesgo cardiovascular. Los niños activos típicamente se convierten en adultos activos. El ejercicio ayuda a controlar el peso, fortalece los huesos, aumenta la autoestima y mejora la salud cardiovascular. La Asociación Americana del Corazón (AHA) aconseja que todos los niños mayores de 5 años de edad realicen por lo menos 60 minutos de ejercicio todos los días. Los adultos (entre 18 y 65 años) y las personas mayores (más de 65 años) deben intentar realizar al menos 150 minutos de actividad física de intensidad moderada, o al menos 75 minutos de actividad física de intensidad alta, cada semana.
Cambios Cardiovasculares Normales con el Envejecimiento
Algunos cambios en el corazón y en los vasos sanguíneos normalmente ocurren con la edad. Sin embargo, muchos otros cambios que son comunes con el envejecimiento se deben a o son empeorados por factores modificables. Si no se tratan, estos pueden conducir a enfermedad cardíaca.
El Corazón
El corazón tiene un sistema de marcapasos natural que controla el latido cardíaco. Algunas de las rutas de este sistema pueden desarrollar tejido fibroso y depósitos de grasa. El marcapasos natural (nódulo sinoauricular o nódulo SA) pierde algunas de sus células, lo que puede ocasionar una frecuencia cardíaca ligeramente más lenta. En algunas personas ocurre un leve incremento del tamaño del corazón, especialmente en el ventrículo izquierdo, y la pared cardíaca se hace más gruesa, de modo que la cantidad de sangre en la cavidad puede disminuir. El corazón puede llenarse más lentamente.
Los cambios cardíacos a menudo hacen que el electrocardiograma (ECG) de una persona mayor y saludable sea un poco diferente del ECG de un adulto sano más joven. Los ritmos anormales (arritmias), como la fibrilación auricular, son comunes en personas mayores. Las válvulas del corazón, que controlan la dirección del flujo sanguíneo, se vuelven gruesas y más rígidas. En personas mayores, es más o menos común un soplo cardíaco causado por la rigidez valvular.
Los Vasos Sanguíneos
Los barorreceptores, que controlan la presión arterial, se vuelven menos sensibles con el envejecimiento. Esto puede explicar por qué muchas personas mayores tienen hipotensión ortostática (mareo al levantarse), debido a menos flujo de sangre al cerebro. Las paredes de los capilares se engruesan ligeramente, lo que puede ocasionar una tasa de intercambio de nutrientes y desechos un poco más lenta. La arteria principal del corazón (aorta) y otras arterias se vuelven más gruesas, más rígidas y menos flexibles. Esto hace que la presión arterial sea más alta y que el corazón se esfuerce más, lo que puede llevar al engrosamiento del miocardio (hipertrofia).
La Sangre
El envejecimiento normal produce una reducción en la cantidad total de agua corporal y, como parte de esto, hay menos líquido en el torrente sanguíneo, reduciendo el volumen de sangre. La velocidad con la cual se producen los glóbulos rojos sanguíneos en respuesta al estrés o la enfermedad se reduce, lo que crea una respuesta más lenta a la pérdida de sangre y a la anemia. Aunque la mayoría de los glóbulos blancos se mantienen en los mismos niveles, ciertos glóbulos blancos importantes para la inmunidad (neutrófilos) disminuyen en cantidad y capacidad para combatir bacterias, reduciendo la capacidad para resistir infecciones.

Problemas Cardiovasculares Comunes en Adultos Mayores
Normalmente, el corazón sigue bombeando suficiente sangre, pero un corazón más viejo puede tener menos capacidad para bombear bien cuando se le exige más. Algunos factores que aumentan la carga de trabajo del corazón incluyen ciertos medicamentos, estrés emocional, esfuerzo físico, enfermedad, infecciones, lesiones, cafeína y otros estimulantes.
- La angina (dolor torácico por reducción temporal del flujo sanguíneo) y el ataque cardíaco (infarto de miocardio) pueden ser resultado de la arteriopatía coronaria.
- Se pueden presentar arritmias de diversos tipos.
- La anemia puede relacionarse con desnutrición, infecciones crónicas o pérdida de sangre.
- La ateroesclerosis (endurecimiento de las arterias) es muy común, con depósitos de placas de grasa que estrechan y pueden bloquear los vasos.
- La insuficiencia cardíaca congestiva es muy común en personas mayores, presentándose 10 veces más en mayores de 75 años que en adultos más jóvenes.
- La presión arterial alta y la presión arterial baja ortostática son más comunes.
- Las valvulopatías son comunes, siendo la estenosis aórtica (estrechamiento de la válvula aórtica) la más frecuente.
- Los accidentes isquémicos transitorios (AIT) o accidentes cerebrovasculares se presentan si se interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro.
- Otros problemas incluyen coágulos sanguíneos, trombosis venosa profunda, tromboflebitis, enfermedad vascular periférica (claudicación) y venas varicosas.
- Se pueden presentar aneurismas (dilataciones anormales de una arteria) en las principales arterias del corazón o el cerebro, con riesgo de sangrado fatal si se rompen.
Desafíos en el Diagnóstico y Tratamiento en la Vejez
El envejecimiento transforma la absorción, distribución, metabolismo y excreción de fármacos, y modifica la farmacodinamia a nivel de órgano diana. La presentación clínica de las ECV en personas mayores con frecuencia es menos “de libro”. El dolor torácico puede ser tenue o ausente, y aparecen fatiga, confusión o molestias gastrointestinales. En insuficiencia cardíaca predomina la disnea y el cansancio inespecífico. Esta presentación compleja retrasa la consulta y se asocia a mayor mortalidad. Por el mayor riesgo de complicaciones, las personas mayores son derivadas con menos frecuencia a pruebas diagnósticas, lo que perpetúa una brecha de precisión y de tratamiento.
Multimorbilidad y Polifarmacia
Más de dos tercios de las personas mayores presentan múltiples enfermedades crónicas y, por ello, tratamientos simultáneos que interactúan. El resultado es polifarmacia generalizada (hasta el 95% de los pacientes mayores cardiovasculares) e hiperpolifarmacia (69%), con una presencia alarmante de al menos una interacción fármaco-fármaco potencialmente grave en el 78%. Con cinco o más medicamentos, el riesgo de reacciones adversas roza el 88%, con consecuencias que incluyen malnutrición, insuficiencia renal y deterioro de la calidad de vida.
Deterioro Cognitivo y Fragilidad
La prevalencia de deterioro cognitivo y demencia aumenta exponencialmente con la edad. La relación es bidireccional: la hipertensión arterial, la cardiopatía isquémica, la fibrilación auricular y la insuficiencia cardíaca incrementan el riesgo de deterioro cognitivo, y este, a su vez, compromete la autogestión de la medicación y los cambios de estilo de vida. La fragilidad, cada vez más prevalente con la edad, multiplica el riesgo de caídas, discapacidad, progresión de enfermedad cardiovascular y mortalidad. Incorporar la evaluación de la fragilidad a la práctica clínica rutinaria aporta valor pronóstico y guía la personalización terapéutica.
Estrategias de Prevención y Manejo
Usted puede ayudar a su aparato circulatorio (corazón y vasos sanguíneos). Los factores de riesgo de enfermedad cardíaca sobre los que tiene algún control incluyen presión arterial alta, niveles de colesterol, diabetes, obesidad y tabaquismo.
Estilo de Vida Saludable
- Dieta: Consuma alimentos saludables para el corazón con cantidades reducidas de grasa saturada y colesterol. Siga una dieta sana y equilibrada que incluya una amplia variedad de alimentos frescos y no procesados, como fruta y verdura en abundancia (al menos cinco raciones al día), cereales integrales, frutos secos y alimentos bajos en grasas saturadas, azúcares y sal.
- Control de peso: Ayude a su hijo a mantener un peso corporal saludable. Disminuir el riesgo de sobrepeso y obesidad normalmente implica reducir el número de calorías consumidas procedentes de grasas y azúcares, aumentar la porción de ingesta diaria de fruta, verdura, cereales integrales y frutos secos, y hacer ejercicio con regularidad.
- Ejercicio: La actividad física regular es un fármaco de amplio espectro. Los mayores deben realizar ejercicios que mejoren equilibrio y fuerza al menos tres días por semana y acumular, idealmente, 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada (o 75 de vigorosa), con fortalecimiento muscular dos o más días. Minimizar el sedentarismo es otra meta clave. El ejercicio puede ayudar a prevenir la obesidad, controlar el azúcar en la sangre y reducir el estrés.
- Abandono del tabaco: Advertir de los riesgos de fumar cigarrillos. Abandonar el tabaco en torno a los 65 años se asocia a ganancias de esperanza de vida de 1,4-2 años en varones y 2,7-3,7 años en mujeres, junto a mejoras en calidad de vida y función cognitiva. Evite los ambientes llenos de humo; la exposición al humo ajeno aumenta considerablemente el riesgo de infarto. Todas las formas de tabaco son perjudiciales.
- Alcohol: No existe un nivel seguro de consumo de alcohol, y sus efectos perjudiciales superan con creces cualquier posible beneficio protector.
- Manejo del estrés: El estrés puede hacer que las arterias se contraigan. Hacer ejercicio, respirar profundamente, relajar los músculos y dedicar tiempo a las cosas que te gustan son algunas de las cosas que puedes hacer para controlar tus niveles de estrés.
Atención Médica y Prevención
Conocer sus cifras es importante para mantener un corazón sano: su tensión arterial y sus niveles de colesterol. La prevención es la mejor forma de evitar problemas del corazón en épocas posteriores de la vida.
- Chequeos regulares: Hágase revisar la presión arterial cada año. Si su nivel de colesterol es normal, hágalo revisar de nuevo cada 5 años. Si tiene diabetes, enfermedad cardíaca o problemas renales, es posible que sea necesario vigilar estos valores más de cerca.
- Tratamiento de factores de riesgo: Siga las recomendaciones del proveedor sobre el tratamiento de la presión arterial alta, el colesterol alto o la diabetes. Si tiene un riesgo elevado de sufrir una cardiopatía o un ictus, es posible que deba tomar medicación (estatinas, aspirina, insulina, pastillas para la tensión arterial).
- Detección temprana: Los hombres de 65 a 75 años de edad que han fumado deben someterse a detección de aneurismas en la aorta abdominal, usualmente con un examen de ultrasonido. Las enfermedades cardiovasculares son más fáciles de tratar cuando se detectan a tiempo.
- Rehabilitación cardiaca: Mejora supervivencia, estilo de vida, capacidad funcional y calidad de vida, y reduce eventos y rehospitalizaciones.
Ejercicios cardiovasculares para el adulto mayor
Envejecimiento de la Población y el Impacto en la Salud Cardiovascular
Europa envejece rápidamente y, con ello, aumenta el peso específico de la enfermedad cardiovascular entre las personas mayores. Entre 1990 y 2024, la proporción de personas >75 años creció del 1,8% al 3,6% en varones y del 3,8% al 5,8% en mujeres, lo que se traduce en un aumento absoluto de 12,7 millones a 26,4 millones de varones y de 27,4 millones a 42,9 millones de mujeres >75 años. Este cambio demográfico, impulsado por mayor longevidad y menor natalidad, convive con décadas de reducción de la mortalidad cardiovascular, de modo que más personas viven más años con enfermedad cardiovascular.
Hoy, más del 80% de las muertes cardiovasculares en mujeres y aproximadamente el 54% en varones ocurren a partir de los 75 años. Además, entre 1990 y 2021 los casos prevalentes aumentaron en mayores de 75 años más del 87% en varones y más del 45% en mujeres.
Contexto en Chile
Chile se encuentra en una etapa avanzada de transición hacia el envejecimiento demográfico de su población. La población de 65 años o más -estimada al 30 de junio de 2011- es de 1.600.714 habitantes, donde las mujeres son el 57% y los hombres el 43%. Para el año 2025, más del 20% de la población en las regiones más desarrolladas tendrá 65 años y más; asimismo, un 11% de la población mundial será mayor de 65 años. Las Enfermedades Cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muerte de los adultos mayores de 60 años a nivel mundial y la principal causa de muerte en Chile, representando cerca de un tercio de todas las muertes.
En Chile, gran parte de las personas con riesgo cardiovascular son adultos mayores (48%). Además, las principales enfermedades que presenta este grupo etario también son aquellas relacionadas con enfermedades cardiovasculares, como hipertensión arterial (75%) y diabetes (26%).
Enfoque Personalizado e Interdisciplinario
Para muchas personas mayores, el desenlace prioritario no es solo vivir más, sino vivir mejor: preservar la autonomía, reducir síntomas, evitar discapacidad, minimizar efectos adversos y rehospitalizaciones, y mantener la posibilidad de vivir de forma independiente. Los principios de la prevención primaria (control de la presión arterial, estatinas, estilo de vida) son válidos a cualquier edad, pero en personas mayores conviene evitar el sobretratamiento y ajustar objetivos.

La combinación de envejecimiento poblacional, multimorbilidad, fragilidad y polifarmacia hace que la atención cardiovascular de las personas mayores sea, a la vez, un desafío clínico y una oportunidad de alto impacto poblacional. El elemento transversal es la inequidad: diagnóstica, terapéutica, de resultados y de acceso.
Recomendaciones Clave
- Toma de decisiones centrada en la persona: diseñar planes individualizados que ponderen fragilidad, esperanza de vida, tiempo hasta beneficio, comorbilidad, calidad de vida y preferencias.
- Generar evidencia específica: incorporando a personas mayores en ensayos y estudios del mundo real.
- Adaptar las herramientas de estratificación: a la fisiología y las prioridades de la vejez.
- Coordinar equipos y niveles asistenciales: con una visión geronto-cardiológica, involucrando cardiólogos, geriatras, atención primaria y otros profesionales.
- Reorientar las metas: hacia la funcionalidad, independencia y calidad de vida.