Preocupación por posible eliminación del programa Más AMA en el Presupuesto 2026
La eventual desaparición del programa Más Adultos Mayores Autovalentes (Más AMA) ha encendido las alarmas entre especialistas en salud pública. La iniciativa, vigente desde 2015 y extendida a 248 comunas de Chile, ha demostrado ser una de las más efectivas y queridas por las comunidades, pero podría desaparecer bajo criterios de “racionalización del gasto” en el Presupuesto 2026. Expertos advierten que sería “un retroceso en dignidad y salud para miles de chilenos”.
El posible cierre del programa, implementado en los 29 servicios de salud del país, ha generado profunda preocupación entre especialistas y comunidades. La iniciativa, reconocida por su alto impacto en el envejecimiento activo y la prevención de la dependencia funcional, podría desaparecer en el marco de la discusión del Presupuesto 2026.

Impacto y efectividad del programa Más AMA
El programa Más AMA promueve la autonomía y la participación social de las personas mayores a través de talleres comunitarios liderados por kinesiólogos y terapeutas ocupacionales. Según la Dirección de Presupuestos (Dipres), más del 75% de los participantes mantiene o mejora su funcionalidad, con una adherencia superior al 90% y una ejecución presupuestaria del 100% entre 2018 y 2023, convirtiéndose en una de las políticas más costo-efectivas del sistema de salud.
Rodrigo Durán Guzmán, académico y especialista en comunicación de riesgos en salud, señala que esta decisión “no sólo sería un error técnico, sino también un golpe simbólico para una sociedad que envejece cada vez más rápido”.
“Las personas mayores no son un gasto, son una inversión social. El programa Más AMA ha probado que mantener la funcionalidad y las redes sociales reduce hospitalizaciones, mejora la salud mental y fortalece el tejido comunitario. Eliminarlo sería retroceder una década en salud preventiva”, afirma Durán.
El especialista añade que, en un país donde más del 19% de la población supera los 60 años, la discusión sobre el envejecimiento debe centrarse en la dignidad, la autonomía y la calidad de vida, no en la contabilidad.
“Durante la pandemia aprendimos que las políticas públicas exitosas no se improvisan: se sustentan en evidencia y comunidad. Más AMA es justamente eso: una política probada, querida y validada por la ciudadanía. Su cierre sería un mensaje equivocado, especialmente para una generación que ya dio todo por Chile”, advierte Durán.
Detalles del programa y su funcionamiento
Actualmente, los talleres del programa fortalecen la movilidad, la memoria y la socialización de miles de personas mayores, articulando esfuerzos entre el Ministerio de Salud, SENAMA, municipios y organizaciones comunitarias. Su impacto ha sido reconocido por profesionales de la salud y beneficiarios, quienes lo describen como “una segunda familia”.
El programa consiste en una intervención grupal en personas mayores durante 3 meses, realizada por una dupla profesional de kinesiólogo/a y terapeuta ocupacional. Está dividida en 24 sesiones/talleres mixtos con una duración entre 45 y 60 minutos cada una, que abordan tres áreas temáticas:
- Estimulación de Autocuidado o Estilos de Vida Saludable
- Estimulación de funciones motoras y prevención de caídas
- Estimulación de funciones cognitivas

Análisis presupuestario y justificación de la posible eliminación
Los ministerios de Desarrollo Social y Educación concentran la mayor cantidad de programas que para este 2026 quedarían sin presupuesto. Así lo consignó un informe elaborado por la Dirección de Presupuestos (Dipres), en el marco del erario fiscal para el próximo año que se presentó esta semana, relativo a la “Variación de los presupuestos de programas públicos”.
En el reporte, la Dipres señaló que en el proceso de formulación 2026, “la evidencia evaluativa se consideró significativamente para apoyar la toma de decisiones en la formulación presupuestaria observándose, en términos generales, una importante incidencia del sistema de monitoreo y evaluación en los agregados presupuestarios, tanto para explicar ajustes a la baja, como para sustentar crecimientos”.
Se detalló que se redujeron en un 15% promedio los recursos asignados “para un conjunto de 157 programas con debilidades en sus diseños y/o desempeños, en comparación con el monto asignado para ellos en 2025″.
“En tanto, para el conjunto de 150 programas que no tuvieron antecedentes que condujesen a condicionar su presupuesto (programas de buena evaluación o sin condicionamientos), el proyecto de presupuestos considera un aumento promedio de 2% para 2026, en comparación con los recursos que les fueron asignados en 2025″, explicó.
Con este telón de fondo, la Dipres informó que un 16,9% de los programas no tiene presupuesto para 2026, lo que en número son 28. De estos, 23 corresponden a la oferta programática social, mientras que cinco, a la no social. Lo anterior incide en que, en promedio, el presupuesto de estos programas cae un 14,2%.
El ajuste no sólo viene impulsado por el cierre de programas, “sino por una racionalización más extendida: por ejemplo, en un 25% de los casos el presupuesto cayó al menos en un 31,7%, y en la mitad, al menos un 10%. Por otra parte, sólo en un 25% de los casos el presupuesto aumentó sobre el 7%”.
De estos 28 programas con presupuesto equivalente a $0, 22 corresponden a cierres, “mientras que los restantes se integran con otros programas, para aprovechar ganancias de eficiencia.

Fundamentación técnica y recomendaciones previas
La medida del gobierno estaría fundamentada en el “Informe de la Comisión Asesora para Reformas Estructurales al Gasto Público de la Dirección de Presupuestos (Dipres), entregado al Ministerio de Hacienda y que en su propuesta 25 plantea la “Racionalización de la oferta programática a través de discontinuar o fusionar programas públicos de baja escala”.
Se plantea avanzar en la racionalización de la oferta programática a través de la recomendación de no continuar operando, de la forma que lo realizan actualmente, programas con presupuestos muy bajos y escasa cobertura, o con altos costos administrativos relativos. La medida busca reducir la fragmentación y concentrar esfuerzos en intervenciones con mayor alcance y eficiencia.
En total se propone que dejen de operar bajo sus esquemas actuales 76 programas públicos con un potencial de menor gasto de MM$ 26.545.
El programa Más AMA se encuentra adscrito al Ministerio de Salud (MINSAL), siendo la Subsecretaría de Redes Asistenciales responsable de su diseño y ejecución. Su propósito es mantener o mejorar la condición funcional de la población de 60 años o más, autovalente y en riesgo de dependencia, beneficiaria de los establecimientos de atención primaria de salud del sector público de salud.
El informe final de una evaluación del desempeño del programa realizada por la Dipres en 2020, señala que “De ahí que el Estado debe asumir las iniciativas para responder a las necesidades cada vez más altas y exigentes para quienes envejecen, requiriendo por lo tanto una diversificación de esfuerzos para satisfacerlas. Lo señalado se vincula con el concepto de bienes meritorios, es decir, de aquellos bienes y servicios que la sociedad considera que deben consumir todos sus miembros y que no son capaces de proveerse por sí mismos. Estos bienes y servicios que el Programa apoya y otorga pueden entenderse como derechos económicos y sociales que la sociedad acepta y demanda. Esta preocupación es coherente con el derecho constitucional de acceso a la salud y con los derechos e iniciativas que buscan ampliar e integrar a las personas mayores promovidos por los convenios internacionales suscritos por el país”.
El informe agrega que “se ha observado que en lo preventivo (evitar la enfermedad en los beneficiarios que tienen riesgo directo) la intervención está muy clara, en que se intenta evitar el deterioro funcional, cognitivo y motor. Se apunta a mantener o mejorar la condición funcional en la vida diaria, más que solo remitirse a los tratamientos de las enfermedades crónicas y eventualmente disminuir el consumo de fármacos innecesarios…”, y destaca que “los mayores logros del programa en el período 2017 a 2019 son que, más del 75% de las personas mayores que terminan los talleres, mantienen o mejoran su funcionalidad (…) Esto, en la literatura internacional, es indicativo de una intervención de éxito para el tipo de población atendida (…) A esto debe agregarse que, en el mismo período, alrededor del 90% de los que ingresan a la intervención socio sanitaria del componente 1 la finalizan, lo que marca una alta adherencia al programa, la persistencia de las personas para finalizar el proceso, superando incluso las dificultades de traslado que puedan tener”.
Sin embargo, el mismo informe advertía una importante debilidad: “la Cobertura efectiva anual del Programa (entre 7,3 y 6,2% de beneficiados respecto de población objetivo) es muy baja”. Esto se produce porque el programa funciona de acuerdo a disponibilidad presupuestaria y no de acuerdo a la necesidad real.
Se recomendó realizar una definición explícita de los criterios que utiliza el programa para definir cuáles y cuántas comunas serán beneficiadas, tales como: vulnerabilidad socioeconómica, familiar, biológica, ruralidad, etc. También se sugirió estudiar la viabilidad y factibilidad de escalamiento del programa en términos de su cobertura, considerando etapas, plazos, presupuestos involucrados, arreglos organizacionales y de recursos humanos y, todas aquellas variables políticas, sociales y económicas relevantes para su implementación. Todo esto recomendado para que el programa se robusteciera, fuera abandonando la focalización y apuntando hacia la universalización.
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Reacciones y llamados a la acción
“Chile necesita políticas que acompañen el envejecimiento, no que lo castiguen. Llegar a viejo debería ser motivo de orgullo, no de precariedad”, señalan los especialistas.
“Si se cierra el MASAMAV, lo cual es grave, es otra señal clara de que el Estado de Chile está funcionando con criterios alejados al aseguramiento de derechos sociales”, advierte Durán.
Para el autor de esta columna, es muy difícil, por no decir imposible, que un programa que funciona con cupos de acuerdo a la disponibilidad financiera pueda pretender impactos poblacionales.
Se debe realizar una gran abogacía y movilización para que esta medida sea revertida en el Parlamento y se mantenga el presupuesto del programa MASAMAV.
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