En Chile, un número significativo de personas vive con algún grado de discapacidad intelectual y requiere apoyos permanentes o intermitentes para el desarrollo de su vida cotidiana, su participación social y el ejercicio efectivo de sus derechos. La discapacidad intelectual no debe entenderse únicamente desde una perspectiva biomédica o deficitaria, sino como el resultado de la interacción entre las características de la persona y las barreras del entorno. Sin embargo, en la práctica cotidiana, persisten fuertes estigmas, prejuicios y prácticas asistencialistas que tienden a sobreproteger, infantilizar o limitar innecesariamente las oportunidades de desarrollo de las personas con discapacidad intelectual. El apoyo y acompañamiento hacia una persona en situación de discapacidad, que no puede manejarse autónomamente, es fundamental para su tratamiento.
La importancia del autocuidado en cuidadores
Las personas cuidadoras son aquellas que entregan asistencia permanente a quienes tienen una discapacidad, dependencia funcional moderada o severa y/o necesidades educativas especiales permanentes. Para el especialista en ergonometría y académico de Kinesiología de la Universidad San Sebastián, Gabriel Araya, el autocuidado del cuidador es sumamente relevante. “El profesional de la salud, cuidador o familiar cumple un rol importante en la asistencia y entrega de cuidados y por tanto, su autocuidado resulta un factor esencial para evitar trastornos físicos como el síndrome de dolor lumbar, ya que interfieren de manera negativa en el proceso de asistir y cuidar.”

El experto añade que el “lumbago” o síndrome de dolor lumbar bajo puede ser ocasionado por múltiples situaciones, como “hacer un levantamiento mal ejecutado” o “realizar un levantamiento en un entorno poco grato”. Para prevenir estas situaciones, es fundamental la educación hacia el profesional, familiar y cuidador sobre cómo levantar al paciente y la importancia de mantener una correcta alineación postural.
Iniciativas de capacitación y apoyo
Proyecto URO 2395 y levantamiento de necesidades
En el marco del proyecto URO 2395, “Fortalecimiento de la red de apoyo para las personas en situación de discapacidad de la región de O’Higgins”, se llevó a cabo un levantamiento de necesidades de capacitación de las organizaciones sociales que forman parte de la red. Este proyecto busca identificar las áreas donde los cuidadores requieren mayor formación y apoyo.
Programas de capacitación para el autocuidado
En consideración a lo anteriormente expuesto, la Universidad de O’Higgins cuenta con los docentes idóneos para entregar los conocimientos necesarios a cuidadoras y cuidadores, para favorecer su autocuidado e integrar estrategias para reducir el estrés y la ansiedad. Según señaló la encargada de Operaciones del OTEC, Natalia Guíñez, el curso tiene como objetivo entregar herramientas para poder realizar servicios de cuidado a personas en situación de dependencia.
Taller Cuidando al cuidador
Así, y en forma inicial, el municipio de Los Muermos contrató al OTEC para que dictara un curso de 35 horas, cuyo enfoque estuvo en que las y los participantes adquirieran competencias para realizar cuidados a personas con diferentes grados de dependencia y en diversos contextos comunitarios e institucionales. En ese sentido, Natalia Guíñez destaca que «ha sido un programa muy bonito», porque no sólo permite que las personas se capaciten, sino que también va asociado a un componente social, de ayuda y de vinculación con los sectores de mayor vulnerabilidad o adultos mayores que viven solos o no pueden acceder a determinados servicios.
Sistema Nacional de Cuidados
De acuerdo a lo señalado por las nuevas autoridades de gobierno, una de las principales iniciativas es la creación de un Sistema Nacional de Cuidados para avanzar en la corresponsabilidad estatal y liberar la carga que recae mayormente en las mujeres, poniendo foco en la niñez, adolescencia, personas con discapacidad y personas mayores.
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