Crisis del SENAME: Causas y Consecuencias de la Pobreza Extrema en la Infancia Chilena

La situación del Servicio Nacional de Menores (SENAME) en Chile se ha convertido en un reflejo crítico de una falla profunda en la política social de infancia, una deuda histórica con un "olvido negligente" que abarca a todos los gobiernos y a la sociedad civil por décadas. Esta problemática afecta a los niños más pobres entre los pobres, quienes enfrentan un abandono institucional y social que se ha transformado en una dolorosa realidad.

Esquema de las causas multifactoriales de la vulnerabilidad infantil en Chile

La Crisis Estructural del Sistema de Protección Infantil

Paulo Egenau, directivo del Hogar de Cristo, reconoce que la situación del SENAME era una "bomba de tiempo". La crisis actual no es solo del SENAME como institución, sino de la política social de la infancia en su conjunto. El SENAME es un síntoma de una institucionalidad en crisis, evidenciado por la tardanza de leyes cruciales como la Ley de Garantías de la Infancia, que lleva 20 años en el Congreso y cuya existencia podría haber evitado gran parte de la problemática actual.

Deficiencias en los Estándares y Subvenciones

Existe una clara necesidad de que las políticas públicas para los grupos vulnerables se construyan sobre estándares que garanticen servicios de calidad. Una investigación sobre los recintos de protección infantil identificó 90 recomendaciones en seis dimensiones para mejorar su funcionamiento. Un ejemplo alarmante es la cantidad de niños por residencia: en Chile hay hasta 100 niños por residencia, mientras que la evidencia internacional sugiere que no deben superar los 8, con habitaciones individuales.

Muchos actores de la sociedad civil que colaboran con el sistema reciben subvenciones muy por debajo de lo necesario. Aunque un aumento de estas es una buena noticia, la solución real pasa por garantizar estándares mínimos y acordar el tipo de profesionales y servicios que se brindarán a estos niños.

El Caos Estadístico y las Cifras de Mortalidad

Uno de los problemas más graves es la falta de claridad en torno a las cifras de menores fallecidos bajo la tutela del Estado. Informes contradictorios de distintas instituciones han revelado un "caos estadístico". Mientras un informe del Ministerio de Justicia reportó 185 muertes entre 2005 y mayo de 2016, un reporte de UNICEF indicó que solo en 2010 la cifra era cinco veces mayor a la reportada por Justicia. El análisis de los anuarios oficiales del SENAME de 2010 a 2014, sumado a la lista de Justicia, arrojaría un total de 395 fallecimientos, aunque la confiabilidad de estas cifras es baja incluso para quienes las publican. Esta falta de datos fidedignos subraya que el Estado de Chile no cumple con sus compromisos internacionales en materia de infancia.

Gráfico comparativo de las cifras de mortalidad reportadas por diferentes instituciones

Casos Emblemáticos: Rostros de la Crisis

Las muertes de menores bajo la protección del SENAME han puesto rostro a esta crisis, revelando profundas fallas sistémicas. Actualmente, más de 8.000 niños, los casos más "críticos", están internados en centros del SENAME, sin considerar otros programas dependientes del servicio.

El Caso de Guillermina

Guillermina, de 16 años, llegó al Centro de Protección Alborada "a medio vestir" y con dinero, traída por la policía a las 4:19 de la mañana. Con un historial de consumo de alcohol, drogas, depresión y un embarazo adolescente, se resistió violentamente al reingreso. Menos de media hora después de ser acostada, fue encontrada colgada con sus propios cordones. No era su primer intento de suicidio. A pesar de los protocolos internacionales, no fue llevada a un hospital para determinar el tipo de sustancia que la afectaba, estabilizarla o hacerle un chequeo completo. Su muerte, en agosto de 2012, quedó registrada como un "egreso" más del sistema.

Foto temática de un centro de protección infantil o residencia

El Factor Lissette

Lissette, de 11 años, pasó más de la mitad de su vida entrando y saliendo de centros del SENAME. La justicia la había separado de sus padres desde los 5 años debido a maltrato físico, psicológico, abuso sexual y abandono. En el centro, era conocida por sus episodios de rabia. El 11 de abril, una crisis fue confundida con una de sus "pataletas"; se golpeó la cabeza y se desvaneció. Las cuidadoras, sin conocimientos en primeros auxilios ni estudios superiores, no pudieron reanimarla a tiempo. Su muerte, atribuida inicialmente a una "crisis emocional" por un familiar ausente, evidenció la falta de protocolos de primer nivel, sistemas de acreditación y normativas con altos estándares.

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Sobremedicación y Falta de Atención Especializada

El psiquiatra Rodrigo Paz, parte de la querella por la muerte de Lissette, sostiene que ella estaba "sobremedicada". Recibía una benzodiazepina en dosis altas, actuando como antipsicótico, y antidepresivos por años, a pesar de que su eficacia en niños, salvo la fluoxetina, no está demostrada. La sertralina, otro fármaco que tomaba Lissette, puede tener efectos adversos como aumentar la agresividad. Francisco Estrada, abogado experto en infancia, señala que la "poca prolijidad" en la manipulación de medicamentos es "generalizada" en los centros, con problemas de dosificación y falta de personal especializado. Esto es crítico, ya que, según el senador Alejandro Navarro, el 63% de los niños en el SENAME están bajo tratamiento farmacológico, y más de 3.000 no cuentan con la debida atención médica especializada.

Además, Chile presenta la tasa de suicidio adolescente más alta de la región y carece de camas para hospitalización psiquiátrica infantojuvenil. La escasez de psiquiatras infantojuveniles, que en su mayoría prefieren el sector privado, deja a regiones enteras sin esta atención fundamental.

La Pobreza como Causa Raíz de la Vulnerabilidad

La desigualdad social es, precisamente, la causa de ingreso al "sistema de protección especializada". Los niños bajo custodia estatal son los niños pobres del país. Ser pobre en Chile es un problema de difícil abordaje, que requiere de miradas económicas, políticas, culturales e históricas. Ser niño o niña pobre es aún más pesado, ya que las fallas sociales se encadenan, construyendo un sujeto que es ubicado en el lugar de menor.

Más Allá de la Pobreza Económica

La Encuesta CASEN 2017 reveló que más de la mitad de los niños en Chile pertenece al 40% más pobre de la población, y un 49,7% ha presenciado actos de violencia en sus propios hogares. Sin embargo, la pobreza no es solo económica. También puede manifestarse como la falta de recursos subjetivos para controlar un embarazo en situación de marginalidad, o el temor de una mujer a denunciar la violencia de género por miedo a perder al proveedor del hogar o incluso los lazos afectivos con el abusador. Estas son "externalidades negativas" de un sistema que magnifica las ganancias de unos pocos.

Como señaló Estela Ortiz, es una estigmatización de la pobreza que "no haya ningún niño en la institución SENAME del 50% del nivel económico más alto del país, a pesar de que el abuso sexual y la violencia es algo transversal".

El Sesgo en la Evaluación de Habilidades Parentales

La evaluación de habilidades parentales se realiza desproporcionadamente en las personas más pobres, a menudo por profesionales de clases sociales diferentes, lo que genera una "violencia" institucional. Se cuestiona si, en nombre del interés superior del niño, se puede juzgar el amor de un padre con una "vara" propia. Se argumenta que la pobreza no debería ser equiparada a "negligencia, desinterés, falta de concreción" o justificación para "sacar" a un niño de su hogar. Cambiar las condiciones de vida, encontrar trabajo o tener una casa adecuada no es solo un acto de voluntad, sino que implica múltiples condiciones que muchas veces imposibilitan lograrlo.

Legalmente, la mayoría de las declaraciones de susceptibilidad de un niño a ser adoptado se fundamentan en la "inhabilidad física y moral" establecida por la ley (Art. 12 Ley 19620, Art. 226 CC y Art. 42 Ley 16.618), no directamente en la pobreza, aunque esta pueda estar entrelazada con las causas de dicha inhabilidad.

Hacia una Solución Integral

La propuesta "No más SENAME" es un llamado a más justicia y a una sociedad que piense en otro país, con otros modos de tratar la pobreza y sus efectos, comprendiendo la fragilidad de la vida con obstáculos. Implica construir una red de confianza y solidaridad para acompañar la crianza, que en la mayoría de los casos recae exclusivamente en la madre.

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Pilares para una Solución Definitiva

Según el análisis de Francisco Estrada, una solución definitiva se basa en tres pilares:

  1. Apoyo y seguimiento psiquiátrico adecuado: Se necesitan unidades polivalentes, con niños adecuadamente medicados y personal dedicado que trabaje también con las familias, sin aislarlas.
  2. Reunificación familiar como objetivo principal: Los niños son internados por pobreza, provenientes de padres que a menudo también sufrieron maltrato. La solución no es quitárselos, sino romper el círculo, entregando herramientas y acompañamiento a las familias.
  3. Defensa jurídica adecuada: Es fundamental que los niños cuenten con una defensa legal efectiva que asegure que todos los actores del proceso hagan su trabajo, similar a la que tienen los menores infractores de ley, y no que sean tratados como un "trámite burocrático".

El Consejo Nacional de la Infancia, creado por Michelle Bachelet, pretende cerrar el SENAME y hacer una transición a un nuevo servicio, con la esperanza de dejarlo instalado antes de 2019. Sin embargo, los niños no pueden esperar. Se pueden tomar medidas inmediatas como "poner un vehículo equipado" para transporte y otras soluciones que no requieran cambios estructurales inmediatos.

La Adopción como Última Medida

La adopción no es la solución a todas las problemáticas que aquejan a los niños, sino una alternativa que debe ser considerada siempre y cuando sea realmente la última medida para restituir el derecho a vivir en familia. De los 15 mil niños ingresados a la red de protección el año pasado, solo el 4% egresó del sistema a través de la adopción. Es crucial no generalizar el sistema de adopción como dañino o discriminador, ya que, con sus falencias, brinda una alternativa de familia a niños que claramente no la tienen. El proceso de adopción es complejo, implica buscar a toda la parentela (padres, abuelos, tíos) para informarles del proceso de susceptibilidad, y a menudo muy pocos se presentan como alternativas de egreso. Esto trasciende la desigualdad económica, social y cultural, y tiene que ver con sentimientos y afectos.

Es esencial garantizar el derecho del niño a la identidad, respondiendo preguntas básicas sobre quién es, de dónde viene y por qué llegó a su situación actual. La historia de origen debe transmitirse, para que sea comprensible y soportable si el niño o niña adoptado/a decide buscar respuestas en el futuro.

La Urgencia de una Política de Infancia Integral

Las diversas iniciativas desplegadas en torno a la niñez, como el "acuerdo nacional por la infancia", las reformas al SENAME y el "compromiso nacional para atacar la pobreza", a menudo se han llevado a cabo por separado, focalizando su acción como si fueran asuntos no relacionados. Esto evidencia la falta de una política pública integral. Es imperativo preguntarse qué concepto de sujeto infantil se tiene en mente: ¿niños como pequeños ángeles que cuidar o pequeños demonios de los cuales cuidarse? ¿Como sujetos de derechos o como menores de edad incapaces e inmaduros? La Constitución, aunque protege la vida, la familia y la integridad física y psíquica, tiene un enorme vacío en la materialización de estos derechos.

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