Vulnerabilidad Social y Desconfianza: Perspectivas Teóricas y Empíricas

La vulnerabilidad social y la desconfianza son fenómenos complejos y multifacéticos que han captado la atención de las ciencias sociales, la psicología y la economía. Ambos conceptos son cruciales para comprender las dinámicas del orden social, la acción colectiva y el bienestar individual y comunitario. Este artículo explora las bases teóricas que sustentan el planteamiento de Robert Castel sobre la vulnerabilidad y la desafiliación social, así como la distinción entre confianza y desconfianza en la literatura actual, analizando también sus manifestaciones en contextos específicos como el peruano.

La Vulnerabilidad y Desafiliación Social según Robert Castel

El sociólogo francés Robert Castel abordó los conceptos de vulnerabilidad y desafiliación social como pilares fundamentales de su trabajo. Su análisis se nutre de un diálogo con la microsociología de Erving Goffman y la sociología genealógica de Michel Foucault, buscando examinar al individuo moderno desde dos ángulos: los soportes institucionales que permiten la construcción de la individualidad y la configuración histórica de estos soportes.

La Herencia de Foucault: Problematización, Genealogía y Dispositivos

La noción de problematización de Castel está ligada al trabajo de Michel Foucault. Foucault, más que una definición, ofreció una descripción de la problematización como la "totalidad discursiva y no discursiva de prácticas que proporcionan algo al juego de la verdad y la falsedad, colocándola como un objeto para la mente" (Foucault, 1984: 1,489).

  • Estas prácticas incluyen instituciones, administraciones, regulaciones, normatividades, prácticas administrativas, principios, teorías, estrategias y programas de gobierno, objetivos, deseos, ideales, agentes, autoridades, espacios arquitectónicos y proposiciones morales, filosóficas y científicas (Castel, 1994).
  • El objetivo es explorar las vías de producción de la verdad y la falsedad como el corazón del análisis histórico, político y sociológico.

La producción de los juegos de verdad se ubica en la determinación de una situación presente, partiendo del "ahora" para establecer su genealogía, es decir, su saber histórico. Esta estrategia busca entender cómo el presente soporta una carga del pasado y cómo este se ha ramificado (Potte-Bonneville, 2007). La genealogía implica el "acoplamiento de los conocimientos eruditos [históricos] y las memorias locales [presentes], acoplamiento que permite la constitución de un saber histórico de las luchas y la utilización de ese saber en tácticas actuales" (Foucault, 2006: 22).

Obstáculos en el Análisis Genealógico y la Propuesta de Castel

Castel (1994) identificó cinco dificultades en el análisis genealógico foucaultiano:

  1. Evitar el "presentismo", la proyección de preocupaciones actuales hacia el pasado (Canguilhem, 1994).
  2. Construir un criterio de ruptura para delimitar el inicio del análisis.
  3. Asumir que el fenómeno presente no es una mera repetición del pasado, sino que existen rupturas bajo un mismo horizonte de problematización.
  4. Seleccionar los datos y materiales históricos sin pretender reconstruir toda una época ni desconectar el núcleo de la problematización.
  5. Superar la reticencia de algunos historiadores a considerar el trabajo genealógico dentro del rigor disciplinar.

La propuesta de Castel (1995) para resolver estos obstáculos radica en considerar la problematización como un trabajo analítico de carácter sociológico, un campo unificado de cuestiones que han surgido en un momento dado, se han reformulado a través de procesos de crisis y han integrado nuevos datos. Para Castel, "si hacer historia del presente [...] proscribe hacer un uso del pasado que contradiga las exigencias de la metodología histórica, me parece legítimo proponer al material histórico cuestiones que los historiadores no han hecho necesariamente, y hacerlas a partir de otras categorías, y en el caso que nos ocupa, de categorías sociológicas" (Castel, 1995: 25). Esto implica releer la historia, construyendo "otro discurso" de datos históricos desde una lectura sociológica.

Castel sugiere el término "metamorfosis" para definir la transformación de un sistema de problematización, indicando cómo pasa de una coherencia a otra, manteniendo funciones a través de prácticas renovadas, instaurando otras o fracturando algunas. Esta "dialéctica de lo mismo y lo diferente" (Castel, 1995: 21) permite entender el cambio.

Dispositivos: El Corazón de la Problematización

Un campo de problematización conlleva la definición de uno o varios dispositivos, un conjunto heterogéneo de discursos, instituciones, complejos arquitectónicos, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos y proposiciones filosóficas, morales y filantrópicas. Un dispositivo puntualiza lo dicho y lo no dicho, respondiendo a una urgencia y teniendo una "función estratégica dominante" (Foucault, 1977: 299). No es un "mundo cerrado", sino un punto de apertura y reconocimiento de otros dispositivos, permitiendo la modificación de la acción social y apelando a un "tiempo sociológico" de cambio.

La construcción de Castel del concepto de desafiliación, como debilidad de los soportes del individuo moderno, se vincula con la división social del trabajo y las redes de sociabilidad. La perspectiva genealógica de Foucault le otorga un sentido dinámico a la reconstrucción de los soportes de la individualidad en la modernidad. Esta articulación entre Foucault y Goffman, a través de la idea de metamorfosis, permite un aparato analítico particular que Castel utiliza para comprender cómo los soportes de la individualidad, demasiado inertes por sí solos, se dinamizan bajo la luz de la genealogía foucaultiana, pero a su vez, esta debe contextualizarse en un espacio de problematización mediante conceptos sociológicos que Castel toma de Goffman.

Confianza y Desconfianza: Un Análisis Multidimensional

Infografía comparativa de la confianza ingenua vs. la confianza prudente

La literatura en ciencias sociales ha reflexionado ampliamente sobre la confianza, considerándola el fundamento del orden social (Lewicki, McAllister & Bies, 1998) y de la acción social colectiva. La relevancia del tema se acentúa con la tesis del declive de la confianza social en la sociedad contemporánea (Fukuyama, 1996; Bauman, 2003; Tironi, 2005). Tradicionalmente, se ha asumido que la confianza es positiva y la desconfianza negativa. Sin embargo, investigaciones recientes cuestionan esta noción, planteando que ambas actitudes son independientes.

Definición de Confianza Social

La confianza social, también llamada confianza generalizada o disposicional, es una expectativa sobre la buena voluntad de los seres humanos (Miller y Mitamura, 2003; Couch y Jones, 1997; Kramer, 1999). Es una diferencia individual estable, que actúa como un esquema cognitivo que lleva a las personas a aceptar o desconocer información según su congruencia con sus creencias (Gill et al., 2005). Rotter (1980) la definió como una expectativa generalizada de que las promesas de un individuo o grupo serán cumplidas, resultante de la generalización de diversas experiencias. La confianza social tiene un mayor impacto en la creación de nuevas interacciones o en la confianza hacia desconocidos, donde hay escasez de antecedentes sobre el otro.

Confianza y Desconfianza como Factores Independientes

Teóricos como Luhmann (1996) y Lewicki et al. (1998), junto con estudios empíricos de Yamagishi (1986, 2001) y Markóczy (2003), muestran que la confianza no es un fenómeno unidimensional bipolar. Confianza y desconfianza son mecanismos adecuados para manejar la complejidad y la incertidumbre, y un cierto nivel de ambos es necesario (Luhmann, 1996).

  • Una confianza ciega es excesiva y peligrosa (Wicks, Berman y Jones, 1999), mientras que una baja confianza puede desaprovechar oportunidades.
  • Se debe teorizar en términos de confianza óptima, donde ambas actitudes son válidas (Wicks et al., 1999).
  • La desconfianza no es simplemente la ausencia de confianza (Kramer, 1999), sino que coexisten expectativas positivas y negativas.

Dada la complejidad de las relaciones interpersonales, lo inherente sería la ambivalencia, con estados temporales de balance y tensiones inherentes (Lewicki et al., 1998; Wicks et al., 1999). Esto permite cuatro actitudes diferentes, según la alta o baja tendencia a confiar y desconfiar. Una alta tendencia a confiar no es sinónimo de ser crédulo o ingenuo (Rotter, 1980; Yamagishi, 2001; Markóczy, 2003). La credulidad implica creer a pesar de evidencias contrarias, mientras que la confianza puede asumir la fiabilidad hasta que haya pruebas en contra.

La desconfianza social generalizada puede surgir como una estrategia de defensa aprendida por personas ingenuas que no pueden protegerse de los riesgos sociales, lo que las lleva a aislarse socialmente o limitar sus relaciones a conocidos.

La Vulnerabilidad Social en Contextos Específicos

3. Formación de investigadores en educación superior desde la socioformación

La vulnerabilidad social es un tema relevante para las ciencias sociales, que genera debates sobre la planificación y gestión de la resiliencia, la desintegración social, la inestabilidad y la reproducción de la pobreza. Es un concepto multidimensional que explica no solo los procesos de empobrecimiento humano, sino que también enfatiza la gestión emancipadora por parte de los individuos (Zabala, 2006, p. 45).

Autores como Chambers (2006, citado en PNUD, 2014, p. 17) diferencian la vulnerabilidad de la pobreza, señalando que aquella "no es lo mismo que la pobreza. No significa que haya carencias o necesidades, sino indefensión, inseguridad y exposición a riesgos, crisis y estrés".

Componentes Explicativos de la Vulnerabilidad Social

Según Kaztman (2001, p. 28), la vulnerabilidad social tiene dos componentes explicativos:

  1. La inseguridad e indefensión que experimentan comunidades, familias e individuos ante el impacto de eventos económico-sociales traumáticos.
  2. El manejo de recursos y las estrategias que utilizan para enfrentar esos efectos.

La vulnerabilidad social se expresa como fragilidad ante cambios, desamparo institucional, debilidad interna para afrontar transformaciones y aprovechar oportunidades, e inseguridad permanente que paraliza la capacidad de planificar el futuro.

Enfoque Activos, Vulnerabilidad y Estructura de Oportunidades (AVEO)

El enfoque AVEO, con Rubén Kaztman como referente esencial, define la vulnerabilidad social como "la incapacidad de una persona o de un hogar para aprovechar las oportunidades, disponibles en distintos ámbitos socioeconómicos, para mejorar su situación de bienestar o impedir su deterioro" (Kaztman, 2000, p. 281). Este enfoque une el portafolio de activos de los hogares con las estructuras de oportunidades, estableciendo niveles de vulnerabilidad y contrastando rasgos micro y macro en los análisis (Kaztman, 2018).

Filgueira (2002) destaca tres componentes esenciales del enfoque AVEO para comprender la vulnerabilidad social:

  1. Recursos: Posesión, control o movilización de recursos materiales y simbólicos que permiten al individuo desempeñarse en la sociedad.
  2. Estructura de oportunidades: Proveniente del mercado, el Estado y la sociedad.
  3. Papel de las instituciones y las relaciones sociales.

Kaztman (2000, p. 294) clasifica los activos como recursos materiales e inmateriales sobre los cuales individuos y hogares poseen control, y cuya movilización permite mejorar el bienestar, evitar el deterioro de las condiciones de vida o disminuir la vulnerabilidad.

  • Capital físico: Incluye capital financiero (ahorro monetario, créditos) y físico (vivienda, animales, maquinaria).
  • Capital humano: Se refiere a habilidades, educación y salud.

La vulnerabilidad social, entonces, es una configuración negativa resultante de la intersección entre la estructura de oportunidades a nivel "macro" y los actores a nivel "micro".

Vulnerabilidad Social y Desconfianza en el Perú Post-Pandemia

Un estudio reciente en Perú analizó la relación entre medios de comunicación, riesgo político y vulnerabilidad social en el período pospandemia de COVID-19. La pandemia expuso profundas desigualdades sociales, limitaciones institucionales y una gobernabilidad frágil. Los medios de comunicación, más allá de informar, actúan como actores sociales que influyen en la percepción ciudadana, en la lectura del escenario político y en la interpretación de la vulnerabilidad.

Representación de la polarización política y sus efectos en la vulnerabilidad social

El riesgo político se configura como un factor que amplifica o atenúa la vulnerabilidad, según el grado de confianza institucional y de estabilidad percibida. La inestabilidad política, corrupción, conflictividad y crisis institucionales erosionan la capacidad de adaptación de los hogares, profundizando su vulnerabilidad (Matthee, 2011; Mendoza & Collantes, 2018).

Durante el confinamiento social, eventos políticos desestabilizaron la gobernabilidad, y los medios, al informar sesgadamente y simplificar información compleja, contribuyeron a la polarización y fragmentación partidaria, obstaculizando políticas efectivas. Esto generó desempleo, pobreza y barreras a servicios básicos, especialmente en sectores vulnerables.

Riesgos en Estudiantes Universitarios de Trujillo

Un estudio en Trujillo, Perú, reveló que los estudiantes universitarios enfrentan diversos riesgos:

  • Riesgos económicos: Son los más prevalentes, manifestándose en la carencia de recursos para gastos básicos, inestabilidad laboral de los padres y deudas adquiridas para cubrir dichos gastos. El endeudamiento familiar (préstamos, tarjetas de crédito) es el más señalado (41%), seguido de créditos bancarios (18.75%), cooperativas (11.50%) y tiendas comerciales (19%). La inestabilidad laboral de los padres también genera incertidumbre para costear los estudios.
  • Riesgos sociales: Se reflejan en la dinámica familiar, asociada al número de integrantes, ingresos, satisfacción de necesidades básicas, presencia de enfermedades o discapacidad, convivencia con adultos mayores, acceso a servicios básicos y distribución de roles. Muchos estudiantes foráneos presentan redes de apoyo familiar débiles (28%), lo que limita su capacidad para afrontar problemáticas diarias.
  • Riesgos emocionales: Ligados a las exigencias académicas, generan ansiedad, miedo al fracaso (48.50%), baja autoestima (11.25%) y sensación de desarraigo, especialmente en quienes migran. La presión social y familiar, junto con las altas expectativas, contribuyen a este miedo.

En el Perú, la deficiente comunicación (34.9%), la desconfianza (46.5%) y los problemas económicos (24.4%) son los principales desafíos familiares (Plan Nacional de Apoyo a las Familias, 2004-2011). La vulnerabilidad a la pobreza afecta al 38.3% de las familias en La Libertad. Estas condiciones obligan a muchos estudiantes a estudiar y trabajar simultáneamente, lo que genera una sobrecarga de actividades y, en consecuencia, ansiedad y miedo al fracaso.

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