Los Desafíos de Vitacura: Exclusión Social y la Búsqueda del Bien Común

Vitacura, reconocida como la comuna más rica de Chile, ha experimentado un desarrollo urbano significativo en las últimas décadas. Sin embargo, este progreso, a menudo asociado con la construcción masiva y el aumento de la densidad poblacional, ha sido criticado por priorizar el bien privado sobre el bien común y por generar un modelo de exclusividad que margina a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Un Modelo de Desarrollo Urbano Cuestionable

En los últimos 22 años, Vitacura ha visto la construcción de una autopista, un parque junto al río y una gran cantidad de edificios, incluyendo un nuevo edificio municipal. Este desarrollo se ha caracterizado por un uso intensivo del cemento, entendiendo el progreso como la acumulación de infraestructura y el aumento inorgánico de la densidad poblacional. Esta visión ha llevado a la comuna a no tener un concepto a largo plazo para sus espacios y sus fines.

La Avenida Vitacura, por ejemplo, es descrita como un "basural de fines", donde se mezclan lo comercial, lo habitacional y lo industrial sin una planificación coherente. La regulación comunal ha permitido una amalgama de usos, dejando la estética de la comuna definida por esta avenida, lo que sugiere que Vitacura "ha vendido su alma al dinero fácil" de las empresas. A pesar de los altos ingresos per cápita de sus habitantes, la calidad de vida se percibe como la de un país subdesarrollado, evidenciando un serio problema en la vida comunitaria.

Esquema de planificación urbana desorganizada y mezcla de usos de suelo en una avenida

Comparada con comunas más pobres como La Pintana, Vitacura puede parecer un "avión a chorro" en términos de riqueza, pero una evaluación del grado de desarrollo en relación con el ingreso per cápita sugiere que en La Pintana se podría lograr más por cada peso invertido que en Vitacura. Esto pone de manifiesto que el progreso en Vitacura no ha sido armónico, sustentable, amigable, racional o compartido, sino que ha beneficiado a unos pocos, convirtiendo a la comuna en un lugar de gente rica con un desarrollo pobre, impulsado por oportunidades de ingreso y negocio más que por el bienestar ciudadano.

La Radicalización del Bien Privado y la Ausencia de Transparencia

El borde del río, que podría haber sido una costanera pública con espacios de esparcimiento, se ha transformado en un "mall de restaurantes sin parque", dominado por iniciativas privadas y desarrollos inmobiliarios. El bien común no es lo común en Vitacura; en cambio, prevalece el bien privado, lo que refleja la mentalidad de la élite que la habita y una "radicalización del bien privado" donde el bien colectivo casi no tiene lugar.

Paradójicamente, la municipalidad mantiene la mentalidad de que es el Estado quien debe proporcionar actividades y servicios, incluso para una comuna tan acomodada. Esto plantea interrogantes sobre la autonomía y la participación ciudadana en la organización de la vida comunitaria, sugiriendo un "sentido atrasado del desarrollo" donde solo existen bienes privados (maximizados) y públicos (provistos por la alcaldía), sin espacio para la construcción del bien común, el patrimonio, la solidaridad o la estética.

Además, Vitacura ha sido criticada por la falta de transparencia y probidad. No ha desarrollado mecanismos para informar a los vecinos a tiempo, impidiendo su participación en nuevos desarrollos. Se percibe una actitud de proteger los proyectos sobre la opinión de los ciudadanos, lo que genera desconfianza y debilita la defensa del bien común.

La Exclusión de Sectores Vulnerables: El Caso de la Vivienda Social

Uno de los aspectos más críticos de Vitacura es la casi total ausencia de viviendas sociales y, consecuentemente, de habitantes bajo la línea de la pobreza. Según la encuesta Casen 2015, Vitacura tiene un 0.0% de pobreza por ingresos y un 2.8% de pobreza multidimensional. El caso más cercano a la pobreza es la Villa El Dorado, construida en 1962, pero incluso allí la realidad difiere de otros sectores vulnerables del país.

El "Círculo Vicioso de Exclusividad"

Esta ausencia de pobreza genera un círculo vicioso de exclusividad. Los subsidios de localización para viviendas sociales, por ejemplo, se aplican a quienes deseen vivir en su misma comuna. Al no haber comités de allegados ni postulantes a vivienda social en Vitacura, no existe la posibilidad de que se instalen allí. Esto perpetúa la homogeneidad socioeconómica y limita el acceso a los servicios públicos de educación y salud de la comuna para poblaciones de menores ingresos.

De los 20 establecimientos educacionales de Vitacura, solo dos son escuelas municipales que atienden a 2500 alumnos. Similarmente, de 15 establecimientos de salud, solo hay un Cesfam y un Cosam, ambos en la Villa El Dorado. Esto subraya cómo la estructura de servicios está adaptada a una población de alto poder adquisitivo, dejando poco espacio para la integración de otros estratos sociales.

Documental DocuTIC. Los procesos de gentrificación y turistificación en nuestras ciudades.

El Conflicto del Proyecto de Viviendas Sociales de Las Condes

El debate sobre la instalación de viviendas sociales en Vitacura se intensificó con el proyecto propuesto por el Municipio de Las Condes. El cambio de uso de suelo para el terreno en cuestión fue considerado anómalo para la planificación urbana chilena, un "traje a la medida" que surgió como una "improvisación ante un solapado pánico social" de los vecinos.

Los residentes, al solicitar el cambio de uso de suelo, argumentaron que querían un parque en lugar de más viviendas, ya fueran de lujo o sociales. Sin embargo, este discurso fue puesto en duda, ya que no hubo objeciones significativas cuando se construyeron tres torres de 23 pisos cada una en Tabancura, con una densidad mucho mayor que cualquier proyecto de vivienda social, y a pocos metros del terreno en disputa. El Municipio de Vitacura, por su parte, adoptó el discurso de "comuna verde" para desviar la atención del evidente pánico social de sus habitantes.

Contraste con Las Condes: Un Modelo de Integración Incompleto pero Existente

A diferencia de Vitacura, Las Condes, aunque también es una comuna acomodada, ha tenido una historia de mayor integración social. Enclaves históricos de pobreza como la Villa San Luis y Colón Oriente dan cuenta de ello. Mientras que la Villa San Luis fue afectada por erradicaciones forzosas y gentrificación, el sector de Colón Oriente ha logrado asentar hogares pobres a través de diversos programas de vivienda social.

Entre 1994 y 2017, Las Condes construyó 1512 viviendas sociales, mientras que Vitacura no construyó ninguna. Las Condes presenta un 0.6% de pobreza por ingresos y un 4.8% de pobreza multidimensional. Además, cuenta con cinco escuelas municipales para 5000 alumnos y dos Cesfam, un Cosam y un SAPU, demostrando un esfuerzo por mantener y servir a hogares de bajos ingresos en los últimos 50 años, algo que Vitacura no ha hecho.

La Dilución del Proyecto y el "Recelo Social"

La polémica se zanjó con la mediación del Ministerio de Vivienda y Urbanismo: el terreno de 28.000 m² se destinaría 50% a viviendas sociales y 50% a un parque, reduciendo la cantidad de viviendas de 450 a 225. Sin embargo, el acuerdo incluyó viviendas de clase media bajo la tipología de Proyectos de Integración Social (con un máximo de 40% de viviendas sociales), lo que recortó aún más el número a aproximadamente 90 unidades.

Esta reducción significativa de las viviendas sociales "aceptables" (un 60% menos de lo originalmente propuesto) podría generar problemas ya observados en otras partes del mundo, donde se implementan prácticas de control social hacia los pobres, como la construcción de muros o la selección restrictiva de hogares. Esto refleja un "cerramiento hacia lo social y lo público" en Vitacura, una tendencia que ya se manifestó cuando los vecinos votaron mayoritariamente en contra de una ciclovía en la calle Luis Pasteur.

Mientras algunos defienden a Vitacura argumentando que no tiene barrios cerrados con guardias como Las Condes, se omiten las "decenas de condominios amurallados, de casas y edificios" en zonas como Santa María de Manquehue y Lo Curro. Aunque Vitacura cedió en esta ocasión, la magnitud de la concesión se considera "demasiado poco como para ser destacado", y Las Condes, a pesar de su ímpetu inicial, es criticada por ceder en la reducción de viviendas sociales, lo que agrava el déficit habitacional de su propia comuna y prioriza la "propaganda" sobre la defensa de sus habitantes más necesitados.

Desafíos Políticos y la Urgencia del Bien Común

La situación en Vitacura, donde la comodidad parece haber eclipsado los desafíos del progreso, se refleja en la falta de renovación política y la ausencia de propuestas innovadoras. La política, al privatizarse en el marketing contratado y carecer de convicción, diluye la oferta de "bien común" y se identifica solo con el bien privado, perdiendo legitimidad. Los datos sugieren que la ciudadanía chilena demanda "bienes políticos", es decir, aquellos que representan el bien común.

Hablar del desarrollo de la comuna más rica de Chile es políticamente "incorrecto" en un país con tanta desigualdad. Sin embargo, este es precisamente el punto: la comuna que podría ser un ejemplo de solidaridad y desarrollo compartido, opta por un camino que exacerba la exclusión y la falta de planificación para un futuro más inclusivo.

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