La escasez de familias de acogida en Chile es una temática que atrae cada vez más la atención, y es positivo que sea así, porque debe convertirse en una discusión abierta como sociedad en pos del beneficio de la realidad de la infancia de nuestro país.
Impacto de la Falta de Familias de Acogida
La falta de familias de acogida tiene un impacto en la vida de los niños, quienes pueden enfrentar dificultades emocionales y de desarrollo al crecer en instituciones y no en entornos familiares. Es fundamental que el Estado y la sociedad en su conjunto tomen conciencia de la importancia de las familias de acogida y promuevan su participación en este proceso.
Convertirse en una familia de acogida no es una tarea fácil, requiere dedicación, compromiso y recursos para brindar un entorno seguro y afectuoso.

Historia y Evolución de los Programas de Acogida en Chile
En Chile existen proyectos de familias de acogida desde comienzos de la década de los 90, aunque inicialmente solo habían sido ejecutados por organismos colaboradores. Esta situación cambió en la década del 2000, periodo en que el Servicio Nacional de Menores (Sename) lanzó el programa de Familias de Acogida Especializada (FAE), una forma de cuidado alternativo y transitorio para niños de 0 a 17 años que son víctimas de desprotección o han sufrido vulneraciones en sus derechos. La acogida es determinada por un tribunal de familia, por medio del ingreso de un recurso de protección.
Estadísticas del Sename (2019)
Según Sename, los niños, niñas y adolescentes ingresados a estos programas, en 2019, alcanzaron su máximo histórico con 4.279 derivaciones, superando las entradas a residencias. En este sentido, el año pasado, el 56% de los menores quedó al cuidado de una familia de acogida, mientras que el otro 44% ingresó a un centro de protección del Sename.
La Voz de las Familias de Acogida
La tendencia de familias temporales de niños vulnerables ha experimentado un alza sostenida desde 2015. Roxana Fonseca, por ejemplo, se convirtió en madre de acogida en 2015, cuidando a una niña durante un año. Describió la experiencia como "dolorosa" e "incertidumbre constante" la primera vez.
Nueve meses después, Fonseca, junto a su esposo e hijos, decidieron recibir un nuevo "hermano de corazón", para lo cual pasaron por entrevistas psicológicas. Otro caso es el de Jessica Espínola, madre de acogida de un niño de cuatro años en Valdivia desde octubre de 2015, a través del programa FAE PRO Villa Huidif. Espínola comenta: "Lo que hacemos es simplemente por amor y por querer cerrar un círculo vicioso (...) Además, este programa pretende evitar que los niños vayan a los hogares del Sename." Aunque el proceso de cuidado para Espínola no es fácil, ya que, pese al vínculo generado, no tendrá preferencia en los trámites de adopción próximos. "Cuando el niño se va de tu cuidado es tan fuerte como cuando tus hijos crecen y se van de la casa, es una pérdida", relata.
En Santiago, Othoniel Loyola y Patricia Justiniano, cercanos a los 60 años, decidieron volver a ser padres hace tres años, acogiendo a una niña que, tras tres semanas en su hogar, encontró una familia adoptiva. Señalan que la infante, a quien conocieron a los tres meses de edad, tuvo un "cambio en 180 grados". Antes de esta experiencia, ambos lideraban el Movimiento de Acogida para captar más familias.
Subvenciones y Apoyos a las Familias de Acogida
Desde el Sename se destinan subvenciones a los proyectos que tienen a su cargo a las familias y también realizan una supervisión de los recursos entregados.
- En el caso de organismos colaboradores, el servicio debe entregar mensualmente a cada familia, como mínimo, el 35% de la subvención que reciben por cada niño o niña. De esta manera, el monto fluctúa entre $70 mil y $80 mil, aproximadamente, al mes por menor.
- En el caso de los cuidadores temporales que dependen directamente del Sename, no puede haber un aporte monetario, pero se les entregan kits o canastas mensuales de insumos necesarios para la crianza y manutención de un menor. Esto era lo que sucedía con Loyola y Justiniano, quienes postulaban al FAE administrado por Sename y recibían recursos como silla para el auto, coche, cuna, pañales y útiles de aseo mensualmente.
El Desafío de la Falta de Familias de Acogida Externas
Juan Ignacio Carmona, jefe del Departamento de Protección del Sename, explica que el aumento de las familias de acogida, que en promedio duran 19 meses, "ha sido un gran avance". Sin embargo, la mayoría de las familias de acogida siguen siendo 'extensas', es decir, parientes del niño o niña, y todavía son pocas las familias 'externas', aquellas dispuestas a cuidar temporalmente a un niño con el cual no tienen nexo biológico.
Carmona explica que las familias 'externas' no superan las mil en todo el país. Por ello, este año se considera realizar una campaña para incentivar a más personas a postular, "ya que en la medida que haya más familias de acogida, los tribunales tendrán más posibilidades de escoger esta alternativa, en vez de ordenar el ingreso de los niños a centros residenciales, que debieran ser la última alternativa posible".
La jueza del Primer Tribunal de Familia de Santiago, Gloria Negroni, plantea otra complejidad: la ausencia de "familias de acogida de urgencia, como para poder cambiar a los niños cuando haya una situación compleja en la familia extensa".
Estadísticas y Desafíos Actuales
Los niños, niñas y adolescentes (NNA) tienen derecho a ser protegidos contra toda forma de abandono, crueldad y explotación, tal como lo proclama la Declaración de los Derechos del Niño de la ONU. De ellos, 5.095 se encuentran en residencias y 10.353 en familias de acogida. Uno de los datos más preocupantes es que 705 de los niños y niñas que están en residencias aún no cumplen los 3 años. Esto ocurre a pesar de que la Ley 21.430 establece la prohibición general de enviar a niños menores de edad a residencias, promoviendo su permanencia en la familia de origen o con familias de acogida como primera opción de cuidado. Además, corren el riesgo de verse afectados por problemas de salud mental que no son tratados oportunamente.

Alianzas y Estrategias para la Protección de la Infancia
La alianza entre la UC y el SNPE se enfocará en establecer espacios de colaboración que prioricen el interés superior del niño, con el propósito de lograr un impacto positivo y duradero en su bienestar y desarrollo. "Esta alianza con la Universidad Católica es una señal concreta del compromiso que como país debemos asumir con la infancia. Nos permitirá fortalecer la protección especializada, avanzar en el cuidado en familia y en la atención en salud mental de niños, niñas y adolescentes." También se abordará el análisis de fenómenos que impactan la protección especializada, como migración, explotación sexual, crimen organizado y reclutamiento, con el fin de generar modelos de atención. "Es un desafío multidimensional sin solución obvia y donde tenemos que sumar nuestros saberes y ponerlos a colaborar entre ellos y con el SNPE." Para llevar a cabo las acciones y gestiones necesarias para desarrollar estos proyectos, investigaciones y actividades de formación, la UC pondrá a disposición a académicos, profesionales, investigadores y estudiantes en actividades de docencia, investigación y vinculación con el medio.
Análisis de Denuncias por la Defensoría de la Niñez
En su 5° Informe de Política Pública, el Observatorio de Derechos de la Defensoría de la Niñez analiza las denuncias informadas por el Servicio de Protección Especializada, relacionadas con hechos presumiblemente constitutivos de delitos contra niños, niñas y adolescentes entre los años 2021 y 2023, mientras estos se encontraban en procesos de protección. El organismo analiza la situación por cada región, tipo de delito, tipo de agresor y línea programática (ambulatorio, familias de acogida y en residencias).
hallazgos del Informe (2021-2023)
- En la línea de cuidado alternativo residencial, se evidencia que por cada víctima hay un total de tres denuncias en promedio.
- En 2023, el 43% de los casos de centros residenciales constatan violencia entre pares.
- Por cada 1.000 atendidos en el Servicio de Protección Especializada se identifican 78 víctimas, donde los centros residenciales tienen una tasa mayor, registrando 360 víctimas por cada 1.000 atendidos.
El informe devela que los centros residenciales tienen una mayor tasa de victimización que los otros tipos de cuidado y programas, lo cual corrobora la complejidad que tiene este tipo de atención y evidencia la paradoja de que la institucionalización se produce justamente por vulneraciones de derechos de alta gravedad, y es en este contexto en el que se produce la revictimización.
“Impedir una nueva ocurrencia de una vulneración es tarea de todo el sistema. Tenemos que tener cuidado en poner el foco sólo en el Servicio, porque, por ejemplo, este informe da cuenta de un alto número de denuncias por explotación sexual que son cometidas por agentes de la comunidad. Frente a esto el Servicio requiere el apoyo de otros actores tales como las policías, los gobiernos locales, servicios públicos y actores judiciales.”
Respecto de ese tipo de violencia, la publicación muestra que durante el año 2023 se identificaron un total de 619 víctimas de explotación sexual que son niños, niñas y adolescentes. La región de Magallanes presenta una tasa significativamente alta con 13 víctimas por cada 1.000 atendidas, frente a una tasa nacional de 3 por cada 1.000.