Alimentación en Ancianos: Claves para una Nutrición Saludable y Segura

Comer es un proceso esencial e ineludible para todas las personas, independientemente de sus condiciones físicas y de salud. Sin embargo, con el avance de la edad, especialmente a partir de los 90 años, el cuerpo experimenta cambios profundos que pueden afectar la capacidad de alimentarse adecuadamente. Disminuye la masa muscular, el apetito se reduce, la digestión se vuelve más lenta y el riesgo de desnutrición aumenta notablemente. En esta etapa, la alimentación debe ir mucho más allá de “comer bien”, convirtiéndose en una herramienta vital para la salud, la energía y el bienestar.

Es fundamental que quienes cuidan a ancianos en situación de dependencia, especialmente aquellos con problemas como la disfagia, estén bien informados y formados. Este conocimiento es crucial para satisfacer las necesidades de los pacientes y minimizar riesgos, preservando la calidad de vida y el placer de la alimentación.

Esquema de un plato equilibrado para personas mayores

¿Qué es la Disfagia? Un Mal Desconocido y sus Implicaciones

La disfagia es una dolencia que impide a la persona tragar con normalidad, requiriendo un mayor esfuerzo para transportar sus alimentos y bebidas al estómago. Es un mal desconocido, pero muy sufrido por quienes la padecen y por sus familiares y cuidadores.

El Acto de Deglutir: Un Proceso Complejo

El acto de tragar es de gran complejidad debido a la cantidad de músculos que intervienen. Se puede dividir en dos fases diferenciadas:

  • Fase Voluntaria: La persona introduce los alimentos en la boca, los mastica adecuadamente y decide tragarlos.
  • Fase Involuntaria: Los nervios y el cerebro toman el control. Los músculos adecuados se activan, empujando el bolo alimenticio a través de la faringe y el esófago hasta el estómago, donde comienza el proceso de digestión.

Existe un mecanismo de seguridad de triple cierre glótico (cierre de cuerdas vocales, cierre de cuerdas vocales falsas y basculación de la epiglotis) que hace posible que el bolo no se introduzca en la vía aérea.

Disfagia y Afagia: Diferencias Clave

Aunque ambos se refieren a la dificultad para tragar, disfagia y afagia son condiciones distintas. Con la disfagia, se puede tragar con más o menos problemas, mientras que la afagia es una incapacidad total para tragar, siendo una condición más grave.

Consecuencias de la Disfagia en Ancianos

La disfagia puede acarrear problemas mayores con serias consecuencias para la salud de la persona que la padece, impactando significativamente su calidad de vida y su capacidad de disfrutar el placer de la alimentación. El riesgo de desnutrición y deshidratación se suma a la posibilidad de:

  • Encharcamiento de los pulmones.
  • Enfermedades de tipo respiratorio.
  • Atragantamiento, que puede conllevar al fallecimiento.
  • Pérdida de peso y desnutrición, ya que pueden evitar ciertos alimentos o comer menos de lo necesario.

Además, el ámbito social también se ve perjudicado, pues las comidas son a menudo una oportunidad de encuentro con familiares y amigos.

El impacto de la disfagia en la calidad de vida

Tipos de Disfagia: Orofaríngea y Esofágica

La disfagia puede manifestarse con mayor o menor intensidad. Según el lugar donde se localiza la dificultad para tragar, se distinguen dos tipos:

  • Disfagia Orofaríngea: El problema se centra en la parte superior del sistema digestivo, entre la boca y el esófago. En casos leves, puede provocar tos o arcadas. En casos graves, puede causar el desvío de líquidos y alimentos hacia la tráquea (broncoaspiración) y terminar en atragantamiento.
  • Disfagia Esofágica: La alteración se produce en el esófago y en la entrada del estómago. La persona siente tener comida atascada en la boca del estómago. También puede causar arcadas en casos leves, y en los más graves, vómitos constantes que imposibilitan la nutrición.

Causas de la Disfagia en Ancianos

La disfagia, aunque no es una enfermedad en sí, aparece a causa de otros problemas asociados. Algunas de las causas más frecuentes incluyen:

  • Desgaste natural: Con la edad, el esófago y los músculos implicados en la deglución se desgastan.
  • Enfermedades neurológicas: Parkinsons, Alzheimer, ictus o parálisis que afectan la función de la lengua, los músculos de la garganta y el esófago.
  • Disfagia mecánica: Malformaciones o problemas físicos como tumores, estrechamientos del esófago o cuerpos extraños que obstruyen la garganta o el esófago.
  • Tratamientos oncológicos: El cáncer y sus tratamientos pueden propiciar la disfagia.
  • Factores relacionados con la edad: La mayor presencia de afecciones en la tercera edad y el desgaste natural de los músculos y órganos aumentan el riesgo.

Es normal que en ocasiones cueste tragar algún alimento o líquido, pero si esto ocurre regularmente en personas mayores, puede ser una señal de un principio de disfagia.

Diagnóstico y Tratamiento de la Disfagia

El diagnóstico temprano de la disfagia es fundamental para evitar graves consecuencias en la salud de las personas mayores. Si se cree que alguien sufre esta enfermedad, se debe acudir a un otorrinolaringólogo, especialista en disfagia.

Proceso Diagnóstico

El profesional sanitario solicitará una descripción de los síntomas y las dificultades para tragar, y realizará una exploración física. Debido a que la disfagia comparte síntomas con otros trastornos alimenticios, su diagnóstico puede ser complicado.

Opciones de Tratamiento

Afortunadamente, en muchas ocasiones la disfagia se cura. Los tratamientos más comunes están enfocados en paliar los síntomas y, dependiendo del tipo y grado de disfagia, pueden incluir:

  • Medicamentos: Para reducir la acidez estomacal y el reflujo. Si es una infección, se necesitará antibiótico; en caso de tumor, cirugía u otro tratamiento para reducir su tamaño.
  • Logopedia: En casos de disfagia orofaríngea, se realizan sesiones de logopedia para recuperar la movilidad de los músculos implicados en la acción de tragar. Existen muchos ejercicios para la disfagia en ancianos.
  • Terapias no invasivas: Como la terapia de electroestimulación, que estimula la musculatura que se activa al tragar, siempre bajo supervisión médica.

Es importante destacar que si la disfagia se debe a un problema neurocognitivo, es muy complicado que se pueda curar esta condición.

Estrategias para Alimentar a un Anciano con Disfagia

Más allá de los tratamientos médicos, la forma de alimentar a una persona mayor con disfagia es uno de los aspectos clave para su bienestar y calidad de vida. Es imprescindible que se sientan acompañados y seguros.

Preparación y Ambiente

  1. Asegurar el estado de alerta: El primer consejo esencial es tener la certeza de que el anciano se encuentra despierto y en disposición de comer.
  2. Ambiente tranquilo y sin distracciones: La persona encargada de la alimentación debe procurar que el anciano esté tranquilo y relajado para minimizar el riesgo de atragantamiento. Evitar elementos como la radio, la televisión o la presencia de terceras personas.
  3. Paciencia: Las prisas no son buenas. Es conveniente hacer acopio de paciencia y esperar el tiempo necesario hasta conseguir las condiciones más adecuadas. Se debe dar tiempo para que trague con calma y hacerle sentir relajado.
  4. Fomentar la independencia: Siempre que no exista riesgo para la salud, fomentar una actitud activa en el momento de la alimentación, ofreciendo al anciano la posibilidad de que coma por sus propios medios, bajo la supervisión de un familiar o cuidador.
Persona mayor sentada cómodamente en una silla reclinable comiendo

La Postura Correcta

La postura es un elemento clave y de vital importancia para ambos, el paciente y el cuidador. Una postura errónea que se repite diariamente puede acarrear serios problemas de salud.

  • Posición erguida: El anciano debe mantener una postura recta para favorecer la entrada de los alimentos de forma correcta.
  • En cama: Si la persona debe ser alimentada en cama debido a sus problemas de movilidad, se deberá incorporarla para que su posición sea lo más vertical posible. Una cama reclinable es la solución más cómoda; si no es posible, se pueden usar almohadas y cojines.
  • Inclinación de la cabeza: En el momento de introducir la comida en la boca, la persona mayor deberá inclinar la cabeza hacia delante y dirigir la barbilla hacia el pecho. Esto protege las vías respiratorias de posibles absorciones de alimentos.
  • Post-comida: Al acabar de comer, se recomienda que el anciano continúe con la postura incorporada durante un tiempo de entre 30 minutos y una hora para evitar el reflujo.

Utensilios y Cantidades

  • Cuchara pequeña: Es la mejor aliada para favorecer el acto de deglutir.
  • Cantidades reducidas: Las porciones de comida deben ser pequeñas para que el anciano las digiera con mayor facilidad y reducir el riesgo de atorarse.
  • Esperar entre cucharadas: Es recomendable esperar en cada cucharada el tiempo necesario hasta que el alimento haya sido totalmente ingerido antes de introducir la siguiente porción de comida.
  • Vasos con recorte nasal: Para líquidos, es recomendable no usar pajitas o jeringuillas. Los vasos con recorte permiten levantar más el vaso sin que el borde toque la nariz.

Textura y Consistencia de los Alimentos

La textura y consistencia de los alimentos seleccionados son fundamentales. Las comidas que sean sólidas, demasiado secas, con textura pegajosa o que desprendan líquidos al masticar son altamente peligrosas.

  • Purés consistentes: Es imprescindible procesar los alimentos adecuadamente en forma de purés consistentes, cuya textura no sea demasiado líquida. Los alimentos sólidos se deben texturizar, triturándolos en forma de crema o puré, que puede ser más líquido o más sólido según el grado de disfagia.
  • Espesar líquidos: Los líquidos se deben espesar utilizando herramientas específicas para evitar broncoaspiraciones, es decir, la desviación de alimentos o líquidos hacia los pulmones, lo cual produce neumonías por aspiración.
  • Evitar ciertos alimentos: Los líquidos finos, como el agua, suelen ser difíciles de tragar para personas con disfagia.
  • Experimentar con sabores y temperaturas: Experimentar con contrastes de sabores (dulce-salado, ácido-amargo), con sabores intensos y con contrastes de temperatura puede estimular el apetito.

La dieta debe ser personalizada, sencilla, rica en nutrientes esenciales y adaptada en forma y cantidad. No se trata de grandes cantidades, sino de que cada comida tenga sentido nutricional y emocional. La clave está en el equilibrio entre macro y micronutrientes, fundamentales para mantener la masa muscular y aportar energía sostenida.

El impacto de la disfagia en la calidad de vida

Horarios y Frecuencia de Comidas

Hacer más comidas a lo largo del día, pero menos abundantes y menos prolongadas, es una estrategia efectiva. Los mejores momentos para iniciar la alimentación de una persona mayor con disfagia serán siempre cuando esta se encuentre más descansada y se sienta con más fuerzas para enfrentar el proceso de comer.

Higiene Bucal

Realizar una limpieza bucal antes y después de la comida es crucial. Si la persona mayor no puede enjuagarse la boca correctamente, se puede sustituir la limpieza con pasta de dientes por un enjuague bucal sin alcohol y desinfectante para evitar infecciones por el paso de alimentos contaminados a la vía respiratoria.

Consideraciones Adicionales en la Alimentación del Anciano

Además de la disfagia, hay otros factores que influyen en la alimentación de los adultos mayores, especialmente a partir de los 90 años. El cuerpo experimenta cambios profundos: disminuye la masa muscular, el apetito se reduce, la digestión se vuelve más lenta y el riesgo de desnutrición aumenta notablemente. Por eso, la alimentación debe ser una herramienta de salud, energía y bienestar, no solo de grandes cantidades.

Impacto de la Soledad y la Presentación de los Platos

La soledad es una "muy mala compañía" para los pacientes geriátricos, dificultando su alimentación. Los platos mal presentados e insípidos, junto con la poca ingesta de agua, son problemas comunes. Es importante que las personas de edad avanzada hagan de su alimentación un evento social, acompañados por personas cercanas, haciendo de la comida una instancia grata.

Asimismo, presentar platos atractivos es crucial para contrarrestar la disminución del sentido del sabor. Es recomendable preguntarles qué quieren comer y, si es razonable y balanceado, dárselo para que conserven sus hábitos normales. Si desean dulces ocasionalmente y no son diabéticos, se les puede dar para que la vida no se les torne un martirio.

Índice de Masa Corporal y Sarcopenia

Es vital que los pacientes no bajen de peso. El índice de masa corporal (IMC) de los adultos mayores de 80 años debe ser superior al de los adultos jóvenes. Se espera que vayan subiendo de peso lentamente, unos 200 o 300 gramos al año, y nunca bajen. Los estudios epidemiológicos demuestran que los pacientes que bajan de peso mueren más que los que no lo hacen o suben, ya que tienen más reservas, se caen y se fracturan menos.

La sarcopenia (disminución de la masa muscular) hace a los ancianos más frágiles. "A menor masa muscular, mayor osteoporosis, menos fuerza, menos vitalidad, menos ganas de hacer cosas." Esta situación se puede revertir con dos acciones clave: ejercicio físico y una alimentación proteica adecuada. Un adulto mayor necesita más proteínas.

Gráfico que muestra la relación entre masa muscular, fuerza y vitalidad en adultos mayores

Actitud del Cuidador

Si una persona le va a dar de comer al anciano, debe decirle qué le va a dar y enseñárselo. Debe mostrar calma y seguridad. No debe conversar durante la comida, ya que hablar aumenta el riesgo de atragantamiento.

Cuidar la alimentación en las personas mayores de 90 años no es solo cuestión de nutrición, sino también de afecto, atención y respeto. Si el apetito disminuye, primero hay que descartar problemas médicos, luego adaptar texturas, sabores y horarios, sin forzar. Solo si lo indica el médico se puede usar una sonda peg, pero el placer de comer sigue siendo importante.

tags: #se #come #a #un #anciano #de