Las enfermedades y condiciones que afectan la salud mental pueden impactar significativamente nuestro estado de ánimo, pensamientos y comportamiento. Según los Institutos Nacionales de Salud, al menos uno de cada cinco adultos mayores vive con una enfermedad mental. La Organización Mundial de la Salud señala que la depresión es el trastorno psicológico más prevalente entre los adultos mayores, afectando específicamente al 7% de esta población. La enfermedad de Alzheimer, por su parte, es el tipo más común de demencia.
El envejecimiento trae consigo desafíos que pueden dificultar la movilidad y la seguridad en el hogar. Adaptar el entorno es crucial para garantizar que las personas mayores puedan vivir de manera cómoda, segura y autónoma el mayor tiempo posible. El concepto de "aging in place", o envejecer en el propio hogar, se ha convertido en un deseo generalizado, permitiendo mantener la identidad espacial y las relaciones sociales, lo cual contribuye a un mayor bienestar objetivo en comparación con la residencia en establecimientos colectivos.
Enfrentar el diagnóstico de una enfermedad mental es un proceso arduo, pero el apoyo desde la comprensión y el amor puede ser fundamental. La salud mental también puede experimentar cambios durante la tercera edad. Un entorno no adecuado puede exacerbar las dificultades, especialmente en personas con demencia, como el Alzheimer. Por ello, es fundamental identificar las dificultades específicas de la persona mayor para adaptar la vivienda progresivamente, buscando una casa adaptable en lugar de una casa ya adaptada.
Evaluación y Diseño del Entorno
Antes de realizar cualquier modificación, es fundamental evaluar las características de la vivienda y el grado de autosuficiencia de sus habitantes. Esta evaluación debe identificar las áreas críticas que podrían presentar riesgos, como escaleras, baños y zonas de tránsito. Idealmente, se deben reducir las sombras y los reflejos para ayudar a las personas mayores a sentirse más cómodas y seguras.
Las personas con problemas de salud mental necesitan autonomía e independencia, ya que su falta puede afectar su estado de ánimo y autoestima. En el caso de pacientes con demencia, se pueden colocar fotos en armarios o cajones para indicar su contenido, mitigando así posibles temores. Tener plantas y flores también puede contribuir a mejorar el estado de ánimo.
La distribución de los espacios debe permitir la mayor visibilidad posible, de forma que el usuario pueda percibir fácilmente el resto de estancias desde su ubicación. El entorno debe ser accesible, permitiendo llegar a todos los sitios sin esfuerzos innecesarios y utilizar los dispositivos y servicios cómodamente. El objetivo es facilitar el autocuidado, minimizar la asistencia necesaria y maximizar los aspectos sociales, la seguridad, la comodidad y la integración.

Iluminación y Colores
La iluminación es especialmente importante en baños y escaleras. Las personas que sufren demencia u otros trastornos de la salud mental que afecten su percepción de la realidad pueden confundirse fácilmente con los objetos que ven. Una buena iluminación ayuda a percibir mejor los objetos y los contornos.
Los reflejos pueden ser un detonante para crisis de ansiedad y otros problemas de salud mental, especialmente en personas con demencia. Los pisos brillantes y reflectantes pueden percibirse como mojados, dificultando la deambulación. Se debe procurar que las cortinas y bandós dejen las ventanas totalmente libres para no obstruir la luz natural. Las lámparas de pared pueden proporcionar una iluminación indirecta más confortable. La iluminación debe ser continua sobre las superficies de trabajo para facilitar la ejecución de tareas, recomendándose una iluminación de 600 lux sobre la encimera y el fregadero.
El color es un elemento de gran importancia que influye en los estados de ánimo, las emociones, la concentración y hasta en la digestión. Los colores del entorno deben ser relajantes y tranquilizadores, evitando colores demasiado estimulantes como el rojo y el amarillo puro, aunque en ocasiones puedan servir como activadores. Los tonos blanco y negro pueden resultar deprimentes.
Para facilitar la percepción del espacio, los colores del suelo, paredes, puertas, zócalos y techo deben tener un contraste del valor de reflectancia de la luz de al menos 30 puntos. Este valor define los límites del espacio y ayuda a ubicar objetos importantes como las puertas. Por ejemplo, colocar un plato blanco para servir alimentos sobre un mantel verde creará un mayor contraste, ayudando a distinguir el plato y la comida.

Seguridad y Movilidad
Mantener los espacios libres de obstáculos es esencial. Los muebles imprescindibles deben ser los únicos presentes en las áreas principales. Se deben evitar las alfombras o tapetes con diseños complejos; en su lugar, se deben escoger diseños fáciles de identificar o eliminarlos por completo. Colocar cinta adhesiva debajo de las alfombras o retirarlas puede reducir el riesgo de caídas.
El baño es uno de los lugares más peligrosos del hogar para las personas mayores, siendo responsable del 46% de las caídas. Los suelos deben ser antideslizantes tanto en seco como en mojado. Se recomienda la instalación de barras de apoyo para facilitar la entrada y salida de la ducha, así como un asiento de ducha y un plato de ducha antideslizante. Si no se dispone de plato de ducha, se aconseja colocar alfombrillas antideslizantes dentro y fuera de la ducha.
Las escaleras representan un obstáculo significativo. Las moquetas de pelo corto pueden reducir las lesiones en caso de caída. Para ayudar a distinguir los escalones exteriores, se puede pintar una línea blanca alrededor del borde de cada uno.
Los interruptores de la luz pueden contar con una baliza luminosa para facilitar su ubicación en la oscuridad. El contraste de los enchufes y de los interruptores con el color de la pared debe tener un valor de reflectancia de la luz de al menos 30 puntos. También se pueden incluir dispositivos que detecten el abandono del hogar no controlado, como un contacto magnético en la hoja de la puerta.
Se pueden incluir dispositivos de iluminación que se activen de forma automática, como interruptores con sensor de movimiento. Su instalación se recomienda a 30 cm del suelo. El entorno debe provocar sensación de seguridad y serenidad, favorecer las relaciones sociales y la participación, y respetar la privacidad.

Diseño de Mobiliario y Cocina
Los muebles y los dispositivos deben ser prácticos, acogedores y cómodos. Las mesas deben ser resistentes para poder apoyarse en ellas y lo suficientemente altas para acomodar los reposabrazos de las sillas. Las esquinas redondeadas reducen el riesgo de hacerse daño. Las mesas redondas ofrecen más flexibilidad para sentarse.
En la cocina, las placas de vitrocerámica son una opción segura para personas mayores. Se recomienda instalar puertas correderas en los armarios, ya que son menos peligrosas y reducen el riesgo de golpes. También deben colocarse luces en los armarios oscuros para ver mejor su contenido. Es preferible optar por electrodomésticos de fácil mantenimiento, como hornos y microondas con puertas laterales.
El horno debe tener mandos sencillos y bandejas extraíbles autoportantes para evitar que vuelquen. El fregadero debe ser poco profundo y, si es posible, contar con una "rampa" para facilitar la extracción de cacharros. Los enchufes deben contar con toma de tierra y estar al menos a 50 cm de los planos verticales de la cocina y fregadero.
Los armarios con cristal no reflectante permiten ver el contenido. Se pueden colocar etiquetas con texto y pictogramas en los frentes de los cajones y armarios para facilitar la localización de lo que se necesita. El horno tendrá mandos sencillos y bandejas extraíbles autoportantes para evitar que vuelquen.
Dormitorio y Salón
El dormitorio es una habitación crucial para el cuidado del anciano. Si es posible, se recomienda ubicarlo en la planta baja para limitar el esfuerzo al acostarse y levantarse. Si no, se puede instalar un elevador de escaleras. Se aconseja colocar el dormitorio cerca del baño.
Se deben eliminar obstáculos y muebles innecesarios para facilitar la movilidad. La cama debe ser articulada y fácil de manejar, permitiendo regular la altura para minimizar el riesgo en caso de caída. Se recomienda una luz nocturna con sensor que se encienda al levantarse la persona para evitar la deambulación a oscuras. El nivel mínimo de iluminación para el dormitorio es de 200 Lux.
El salón o sala de estar es el espacio donde las personas mayores suelen pasar más tiempo, realizar actividades o recibir visitas. Es importante crear un ambiente cómodo y acogedor con sofás confortables y ergonómicos que faciliten la comodidad y el bienestar.

Servicios de Apoyo y Consideraciones Adicionales
A pesar de todas las adaptaciones, puede llegar un momento en que se necesite ayuda adicional para realizar las tareas cotidianas o para ocuparse de la salud. En estos casos, los servicios de empresas de cuidadores de adultos mayores pueden ser de gran ayuda.
Adaptar el hogar para personas mayores es una inversión en su seguridad y bienestar. Estas modificaciones no solo mejoran su calidad de vida, sino que también brindan tranquilidad a sus familias. Es importante recordar que la adaptación no debe ser un proceso inmediato y radical, ya que cualquier modificación en el entorno puede tener consecuencias psicológicas y emocionales.
La estimulación cognitiva también es importante. Sustituir elementos potencialmente peligrosos por otros más amigables y estimulantes para el tacto, el olfato o la vista puede ser beneficioso. Es fundamental que las personas mayores sigan sintiendo que están en su casa, rodeados de sus recuerdos y de las cosas que les gustan.
En ocasiones, las actuaciones necesarias pueden implicar modificaciones en suelos de propiedad municipal o en las instalaciones de una comunidad de vecinos. Es importante informarse y seguir los procedimientos adecuados en estos casos.
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