La Importancia de las Rutinas de Cuidado en la Infancia Temprana

Trabajar con bebés y niños pequeños implica dedicar una gran parte del día a las rutinas de cuidado, como el cambio de pañales, la hora de comer y la siesta. Estas actividades, lejos de ser meramente rutinarias, son también maravillosas oportunidades de aprendizaje temprano y de establecer vínculos profundos entre los niños y sus cuidadores.

Las rutinas de los cuidadores ofrecen muchas oportunidades especiales para construir relaciones. Estas ideas son los principios fundamentales de una filosofía llamada Educar, un enfoque del cuidado de los bebés que es comúnmente practicado por educadores y padres. Este enfoque fue introducido por primera vez por Magda Gerber, una educadora de la primera infancia, terapeuta infantil y especialista en bebés que creía en el tratamiento de los bebés con respeto y en la confianza en la capacidad innata de los bebés para desarrollarse naturalmente a su propio ritmo.

El enfoque de Educar se basa en la idea de que los niños que son atendidos en un entorno receptivo, con rutinas fiables y confiables, se sentirán seguros y protegidos. Cuando los niños se sienten seguros, son libres de explorar su entorno de forma independiente y de iniciar su propio aprendizaje. Estas rutinas no solo generan confianza, sino que también ayudan a los niños a aprender importantes habilidades socioemocionales y cognitivas.

Las Rutinas de Cuidado como Oportunidades de Aprendizaje y Desarrollo

Durante las rutinas de cuidado, como el cambio de pañales o la alimentación, los bebés pueden disfrutar de interacciones sociales uno a uno con sus cuidadores. Los bebés mayores y los niños pequeños pueden participar en sus rutinas de cuidado lavándose las manos, alimentándose durante las comidas o volviéndose a poner los pantalones después de un cambio de pañal. Estas experiencias ayudan a los niños a aprender sobre el cuidado de sí mismos y a satisfacer su creciente necesidad de independencia.

Las rutinas de cuidado -llegada y salida, alimentación, comidas y meriendas, cambio de pañal y uso del baño, vestirse y la siesta- proporcionan la estructura del día para bebés y niños pequeños. El cuidado rutinario está lejos de ser simplemente “rutina”. Son actividades estructuradas y repetibles que conforman el horario diario de bebés y niños pequeños en el entorno de cuidado, como la llegada, la salida, la alimentación, el cambio de pañal y la siesta.

Durante las rutinas de cuidado, los bebés y niños pequeños reciben la atención exclusiva de los adultos, quienes se concentran en satisfacer sus necesidades y en conocerlos mejor (Koralek, Derry, Amy Laura Dombro y Diane Trister Dodge, 2005). Las rutinas ofrecen oportunidades para construir relaciones con cada bebé y niño pequeño que promuevan el apego y la confianza. Estos son hitos fundamentales para el sentido de seguridad del niño y su disposición para explorar a las personas y los objetos de su entorno.

Esquema de las rutinas diarias de un niño

Principios para un Cuidado Intencional

Sabemos que estos momentos son importantes. Ser intencionales en nuestro tiempo con los niños pequeños es siempre una parte importante de nuestro trabajo. Es crucial invertir en tiempo de calidad.

  • Tómate tu tiempo: Con cada niño durante las rutinas de cuidado, aprovecha estas interacciones como oportunidades para establecer vínculos y conocer mejor a cada niño.
  • Construye seguridad demostrando confianza: Responde rápidamente a los niños cuando lloren o intenten llamar tu atención. Sé coherente con el horario de las actividades y rutinas diarias para que los niños sepan qué esperar. Comunícate con los niños verbalmente, especialmente si estás fuera de su vista, para hacerles saber que estás cerca y disponible para apoyarlos.

Rutinas Diarias Clave

Los niños prosperan en un ambiente bien mantenido y fiable, donde las rutinas diarias tales como llegadas y salidas, horas de comer, tiempos de siesta e ir al baño son tratados constantemente por todos los cuidadores. Las rutinas diarias proporcionan oportunidades para que los niños puedan aprender más sobre sí mismos, el mundo y la gente. Las rutinas diarias también ofrecen a los niños un sentido de la estabilidad, y una sensación de calor y de cuidado de sus profesores.

Llegadas y Salidas

Saludar a los niños a su llegada y despedirse cuando se van es fundamental. La forma en que los niños entran en un entorno marca el tono del día. Asegúrese de dar la bienvenida tanto a los padres como a los niños cada mañana y hágales saber que se alegra de verlos. Al final del día, despídete tanto del niño como de los padres y hazles saber cuándo los verás de nuevo.

Palabras de Despedida Preescolar🥳

Alimentación y Comidas

La manera que manejamos las rutinas diarias es especialmente importante para los bebés. Con las tareas tales como alimentarlo y cambiarle los pañales, comunicamos al niño que pueden confiar en nosotros, y que podemos ser confiados para alimentarlos y proveerlos. Este enlace especial de la confianza se llama "cariño". Los psicólogos del niño afirman que la confianza y las conexiones que se desarrollan en el plazo de los primeros dos años de la vida pueden determinar el futuro emocional del niño. Practica escuchando y prestando atención a lo que está diciendo el bebé, sé sensible a sus señales. Presta atención a tus propias señales y lenguaje corporal verbal. Habla con el bebé, aun si él/ella no puede hablar todavía.

Es importante ser especialmente sensible con niños que vienen de culturas distintas a la nuestra, son vegetarianos, intolerantes a la lactosa, o tienen otra religión o necesidades dietéticas. Ofrezca alimentos familiares que puedan comer con sus dedos. Es importante que los bocados varíen de día a día cotidiano, y que los bocados, las bebidas y los postres sean nutritivos. Los niños comen a su propio paso y algunos comen más que otros. Evita juntar el alimento con el comportamiento como una recompensa o castigo. El comer debe ser una experiencia compartida y cooperativa con los alimentos servidos al estilo de la familia. Las comidas deben ser un tiempo para charlar, disfrutar, y ayudarse mutuamente. Las horas de comer son oportunidades para que los niños sean independientes, dándoles opciones sobre los alimentos.

Conviene evitar distracciones y chantajes emocionales. Hay que adoptar una postura neutra ante la comida. Hay que tener en cuenta que pueden ser precisos varios intentos (10-15) hasta que el niño se acostumbre a los nuevos sabores. Habrá que perseverar aunque el niño los rechace inicialmente y tener paciencia con la adaptación del bebé a los nuevos alimentos. Es importante recordar que los trozos de comida grandes pueden ser muy peligrosos para los niños menores de 4 años. Por ello, es esencial preparar la comida en pequeños trozos (sobre todo los alimentos más duros) antes de dar de comer a un niño. Estas son las directrices generales y puede que no se adapten a todos los niños. Sin embargo, es probable que los niños sean muy difíciles con la comida. Los niños en edades tempranas suelen volverse un tanto quisquillosos con la comida. No les fuerces, anímalos.

La Siesta y el Descanso

El tiempo de la siesta puede presentar algunos momentos desafiantes; puede transportar calor y seguridad, o tensionarlos y dar a los niños agitación. Es decisión de cada niño si duerme o si no duerme, pero es nuestro trabajo crear un tiempo de descanso, relajado y tranquilo. Los niños tienen a menudo apuro para acostarse durante el tiempo de la siesta porque el sueño tranquilo es un acto de confianza. Las razones de la inquietud pueden incluir una crisis en sus vidas, el entusiasmo sobre un acontecimiento especial o quizás las marcas del temperamento de un niño que es difícil de tranquilizar. Todos los niños preescolares necesitan acostarse y relajarse por un rato, pero los niños de más edad no necesitan dormir.

Higiene y Cambio de Pañal

Hay que insistir en la adquisición de una serie de hábitos higiénicos desde edades tempranas, puesto que así será más probable que se mantengan en etapas posteriores. Este proceso de aprendizaje debe tener lugar de la forma más natural posible dentro del núcleo familiar principalmente, con motivación y ejemplos positivos que faciliten la incorporación los hábitos en el día a día, sin olvidar la implicación por parte de los centros educativos.

Entre estas normas básicas de higiene corporal se encuentran las siguientes:

  • Lavado frecuente de manos con agua y jabón especialmente antes de las comidas y después de jugar o ir al cuarto de baño.
  • Baño por lo general diario.
  • Cepillado dental después de cada comida o al menos dos veces al día incluyendo antes de dormir.

Una de las actividades fundamentales del día es el baño. El mejor momento para el baño es antes de dormir, ya que sumergirse y jugar en el agua tibia los relaja preparándolos para ir a la cama. El sueño nocturno suele seguir al baño, suele ser una actividad relajante en la que puedes aprovechar para hacer masajes y preparar al niño para el sueño.

Para el cambio de pañal, coloca al niño en una superficie plana y limpia y dispón todos los materiales y productos necesarios de forma que puedas cogerlos estirando el brazo. Pasa la parte frontal del pañal entre las piernas del niño y colócala sobre su tripa.

El Control de Esfínteres

Ir al baño es una habilidad social necesaria que la mayoría de los niños desarrollan alguna vez alrededor de su segundo año. El proceso de ir al baño toma tiempo, comprensión y paciencia. La regla más importante es no apurar a los niños en usar el baño. Como en todos los aspectos del cuidado de niño, la comunicación con las familias es esencial. El primer paso en el proceso de aprendizaje de uso del baño es hablar con las familias sobre sus ideas y creencias. Cuanto más podamos trabajar en cooperación con las familias, más fácil va a ser el aprendizaje de uso del baño para el niño.

No hay edad en conjunto en la cual el aprendizaje de ir al baño debe comenzar. El mejor tiempo depende de la preparación física y emocional de cada niño. También, asegúrate de que haya un montón de ropa limpia adicional disponible para el niño en el centro. Mantén la experiencia positiva y relajada del uso del baño. El aprendizaje de ir al baño está cercanamente asociado a cómo un niño se siente sobre sí mismo y nunca deseamos castigar, humillar o empujar a niños o comparar su progreso. Comenta favorablemente cuando un niño está acertado. Maneja los "accidentes" con calma, con una manera factual y tranquiliza al niño de que no ha hecho nada malo. Deben ser hechos procedimientos cuidadosos de saneamiento.

Vestirse

Vestir a un niño no es siempre el momento más tranquilo del día. De hecho, puede ser bastante difícil. Sin embargo, esto no es nada extraño. Depende de la edad que tengan, involucrarse, o incluso elegir su propia ropa, son formas de que ejerzan y practiquen esta autonomía. Sin embargo, no siempre suelen tomar las decisiones más racionales.

Divide el proceso en pasos simples. Dependiendo de la edad del niño, probablemente tengan diferentes competencias a la hora de vestirse:

  • Levantar los brazos para meterlos en las mangas y sujetar sus pies para ponerse los zapatos.
  • Bajarse los pantalones (sin ayuda), ponerse camisetas con algo de ayuda, ponerse zapatos (sin abrocharlos), subir o bajar una cremallera (sin juntar los dos extremos), abrocharse botones grandes y quitarse camisetas con un poco de ayuda o sin ella.

Beneficios de las Rutinas de Cuidado

La creación y el mantenimiento de rutinas ayuda tanto al niño como a los padres. Las rutinas se deben establecer desde el nacimiento y es importante ir poco a poco. Estas actividades pueden ser organizadas a lo largo del día siguiendo un patrón, siempre flexible. En los primeros meses el bebé se alimenta a demanda, lo que hace que deba comer cada 2 ó 3 horas.

Las rutinas contribuyen a:

  • Desarrollar la seguridad del niño.
  • Ayudarles a ser más independientes.
  • Fomentar el desarrollo de hábitos saludables.
  • Inculcar el sentido de responsabilidad.

Una rutina logra ser implementada con éxito cuando se pone en práctica la perseverancia. Es necesario enseñar al niño y motivarlo a realizar las distintas tareas, en la medida que estén preparados invitarlos a que las realicen solos.

Foto de una familia en su rutina diaria

Coordinación con Familias y Centros de Cuidado

La manera en que se lleva a cabo la rutina y el momento en que ocurre deben coordinarse estrechamente con las familias para que el cuidado sea consistente entre el hogar y el programa. Debido a que estas rutinas son tan individualizadas, siempre que sea posible deben ser realizadas por el cuidador principal del niño. En los programas basados en el hogar, las familias pueden individualizar las rutinas de cuidado de sus bebés y niños pequeños según una combinación de las necesidades del niño, los horarios familiares y las creencias y prácticas culturales.

Según Gillespie y Petersen, las rutinas son “eventos repetidos y predecibles que proporcionan una base para las tareas diarias en la vida de un niño… Individualizar una rutina significa que la secuencia es la misma, pero las acciones y el momento pueden variar para adaptarse a las necesidades de cada niño” (Gillespie y Peterson, 2012, p. 76).

Coordinar las rutinas de cuidado entre el hogar y el programa puede, en ocasiones, representar un desafío. Los rituales, en general, son “acciones especiales que nos ayudan a transitar eventos o transiciones emocionalmente importantes en nuestras vidas, así como a enriquecer aspectos de nuestras rutinas diarias para profundizar nuestras conexiones y relaciones” (Gillespie y Peterson, 2012, p. 76). Para bebés y niños pequeños, un ritual es “una práctica especial que ayuda al niño a aceptar aspectos de una rutina, incluso una rutina individualizada, que pueden resultarle estresantes” (Gillespie y Peterson, 2012, p. 76).

Comunicación con el Cuidador

No importa qué tipo de cuidado infantil hayas elegido, querrás tener una idea clara de cuánta comunicación quieres tener con el cuidador de tu bebé. Es una buena idea establecer algunas reglas básicas con quien esté cuidando al bebé mientras estás en el trabajo.

¿Quieres fotos lindas que enfaticen tu día, que potencialmente interrumpan las reuniones? Tal vez eso podría ser preferible y alegrar tu día. O tal vez desees limitar la comunicación solo a emergencias, para que usted y sus compañeros de trabajo sepan que cuando tu teléfono suena, es hora de que dejes de hacer lo que estás haciendo y de que te cubran si pueden. Es posible que tengas más flexibilidad con este tipo de opciones con una niñera en el hogar que con un centro de cuidado infantil, pero independientemente, hay algunas expectativas que debes establecer al principio, incluso si decides cambiar las cosas más adelante.

Preparación para el Día Fuera de Casa

Al inicio del día, es un buen momento para considerar algunos de los detalles de ese gran día. Si el cuidado infantil será fuera de su hogar, ¿quién irá a dejar al bebé? Si tu cuidado infantil será en el hogar, ¿a qué hora llegará tu niñera?

Asegúrate de que el bebé tiene todo lo que necesita. Esto incluye suministros: ¿Tu niñera o nana tienen todo lo que necesitarán para cuidar al bebé? Preparación: ¿La ropa, las mantas y los juguetes están donde deben estar? Notas y etiquetas: ¿Necesitas dejar alguna nota sobre el cuidado o etiquetar algún alimento de cierta manera? ¿Tiene el bebé todas las cosas que necesitará en la guardería? ¿Pañales, toallitas, crema, una muda de ropa y ropas del aire libre para jugar afuera? Esto podría incluir suministros de bombeo, un cargador de teléfono, almuerzo y meriendas, y una copia impresa de información importante, como el número de teléfono y la dirección del centro de cuidado infantil del bebé o la información de contacto de tu niñera.

Gestión de Despedidas

Si el bebé se enoja cuando se separa de ti, podría ser difícil mantener tu entereza. Y no es que tengas que fingir que no tienes tus propios sentimientos, pero puede ser más útil para el bebé si haces todo lo posible para despedirlo rápidamente con el otro cuidador. Si realmente necesitas dejar que las lágrimas fluyan, es decir, tus propias lágrimas, es posible que desees esperar hasta que el bebé ya esté divirtiéndose con su cuidador, ya que puede enojarse al verte tan molesta. Intenta hacer todo lo posible para que esta sea una experiencia realmente positiva para tu bebé.

Claro que, alternativamente, es posible que no te sientas triste en lo absoluto, sino que realmente desees volver a trabajar. Y muchas mamás sienten una mezcla de tristeza y emoción. Eres una madre que trabaja, y esto te inscribe automáticamente en el estatus de superhéroe, pero aún estás en la fase de aprendizaje. Incluso si ya no te sientes 100% normal, toma las cosas día a día y busca ayuda si alguna vez te sientes abrumada.

Participación Infantil en las Tareas Domésticas

Las tareas y responsabilidades apropiadas para la edad son una parte importante del desarrollo de un niño. Que los niños comiencen a colaborar a temprana edad es beneficioso. Los niños pequeños están naturalmente dispuestos a ayudar. Aproveche esto y desarrolle una cultura de trabajo en equipo en su hogar. La mayoría de los niños en edad preescolar pueden empezar a colaborar con tareas domésticas sencillas. Esto les enseña habilidades para la vida y cómo cooperar con un grupo (en este caso, su familia).

Ayudar a que el hogar funcione sin problemas aumenta la autoestima del niño. No espere la perfección: este es un proceso de aprendizaje y los niños desarrollarán sus habilidades con el tiempo. Elogie el esfuerzo de su hijo por realizar cada tarea, no el resultado. Los pequeños logros conducen a otros más grandes.

Ejemplos de Tareas por Edad

De 11 a 12 años: todo lo anterior, además de limpiar la cocina, cambiar las sábanas, descargar el lavavajillas, lavar y doblar la ropa, fregar los inodoros y limpiar el baño, lavar el auto, cocinar una comida sencilla con supervisión y cuidar a los hermanos menores con un adulto presente en casa.

Fomentar la Participación y Evitar Conflictos

Para ayudar a establecer las tareas domésticas como la norma, en lugar de la excepción, sea coherente. Una tabla de tareas o una lista específica pueden resultar útiles. Actúan como un recordatorio visual para mantener a todos los miembros de la familia concentrados en sus tareas. También proporcionan a cada niño una sensación de logro cada vez que completan una tarea.

A medida que su propio hijo asuma más responsabilidades, es probable que tenga períodos en los que posponga las cosas o necesite recordatorios. La mayoría de los niños lo hacen. Explique cuidadosamente las tareas que debe realizar su hijo. Asegúrese de que comprenda lo que se espera de él diariamente y semanalmente. Los gráficos estelares o las listas de tareas en la habitación de su hijo o en el refrigerador deben mostrar claramente cuáles son sus expectativas. Elógielo honestamente. Esta puede ser la forma más eficaz de motivar a su hijo y garantizar su éxito. Cuando su hijo complete una tarea habitual, felicítelo por su esfuerzo. Iniciar tareas por su cuenta sin un recordatorio, completar una tarea especial o hacer un trabajo inusualmente bueno puede ser digno de un elogio. Incorpore estructuras y rutinas en su vida familiar. Esto puede darle a su hijo una mayor probabilidad de recordar sus tareas. Anímelo a hacer sus tareas domésticas a la misma hora todos los días. Realice reuniones familiares con regularidad para revisar el progreso de su hijo. Pídale ideas sobre las tareas domésticas y otras responsabilidades. Cree "contratos" nuevos o modificados para las tareas que se esperan de él.

Lo más importante es supervisar y apoyar a su hijo. Cuando su hijo decida no completar sus tareas domésticas y otras responsabilidades, considere las consecuencias. Por ejemplo, podría decidir revocar ciertos privilegios o actividades especiales. Recompensar los éxitos y brindar ánimo siempre es mucho más efectivo. El tiempo frente a la pantalla son privilegios, no derechos.

Expectativas Realistas y Adaptación

A veces los padres podrían exigir demasiado a sus hijos o criticar el resultado de la tarea. También podrían asignarles demasiadas responsabilidades. Es posible que los niños se sientan abrumados y se resistan a asumir responsabilidades. Considere el temperamento que aportan a las tareas. Algunos tienden a alejarse en medio de las tareas del hogar. Otros tienen dificultades para organizarse o pasar de una actividad a otra. Si hay demasiados deportes y actividades extracurriculares, podrían sentir que los niños están demasiado ocupados para las tareas del hogar y es posible que no les inculquen esta habilidad básica para la vida; esto es un error. Los niños deben tener obligaciones y deberes dentro de la familia, para que aprendan a aceptar responsabilidades. Asegúrese de que los niños desarrollen habilidades para contribuir al hogar, con mayores expectativas a medida que maduran.

A veces, los niños señalan que tienen diferentes niveles de responsabilidad que los que sus amigos tienen asignados en sus hogares. Aproveche esta oportunidad para analizar cuáles son las reglas y la cultura de su familia.

Si le preocupa que su hijo no asuma las responsabilidades del hogar a pesar de varios esfuerzos, comparta estas inquietudes con su pediatra. Es posible que le asegure que su hijo se está comportando de manera apropiada para su edad. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.

Gestión de Berrinches

Los berrinches son un comportamiento natural de respuesta a algunos estímulos. Los berrinches son arrebatos emocionales que los niños utilizan para expresarse. Generalmente, los berrinches o pataletas suelen estar causadas por el enfado o la frustración. Además, cuanto más mayores son, más autonomía quieren. Pero, ¿cómo gestionar los berrinches? Hay diferentes formas de reducir las posibilidades de que ocurran. Es crucial tratar de entender el problema que ha generado el berrinche.

tags: #rutina #cuidadora #ninos