La Iglesia Católica celebró en el año 2000 el Gran Jubileo, un tiempo de gracia que invitó a la reflexión, conversión y renovación de la fe. Dentro de este marco, se prepararon diversas jornadas temáticas. La
Ficha de Preparación para la Jornada Jubilar
El Comité para el Jubileo de la comunidad con personas con discapacidad elaboró una ficha de preparación para esta jornada, titulada "La persona con discapacidad: imagen de Dios y lugar de sus grandes maravillas". Esta ficha fue diseñada para guiar la reflexión y la acción de la comunidad. En ella se destaca que la persona con discapacidad, en su entrañable riqueza, representa un desafío constante para la Iglesia y la sociedad, un llamado a abrirse al misterio que ella presenta. Además, se afirma que la persona con discapacidad es también el lugar en que Dios obra sus maravillas y en el cual la persona revela la riqueza de su humanidad. Es crucial entender que

El Hombre Viviente es Imagen de Dios
La grandeza, la dignidad y el valor de la humanidad radican en el ser partícipe del misterio de Dios, que es “amor”. La ficha de preparación subraya la dignidad fundamental de todo ser humano a través de referencias bíblicas. Como se menciona en los Salmos: “Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder? Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad” (
A pesar de esta grandeza, la experiencia humana está marcada por dolores, males y límites, entre ellos la discapacidad mental y física. Sin embargo, el dato bíblico revela el misterio de los orígenes: El ser humano, todo ser humano, es criatura de Dios y es un ser viviente a imagen y semejanza de Dios. “Y dijo Dios: ‘Hagamos al ser humano a nuestra imagen y como semejanza nuestra’… Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó: macho y hembra los creó” (
Características de la Imagen Divina
El hecho de ser “vivientes” y “creados a imagen y semejanza de Dios” nos pone en comunión con Él. La humanidad, al igual que Dios, queda envuelta en el misterio. El hombre es una realidad extraordinariamente rica: su valor supera al de toda otra realidad creada, porque tiene una connotación de
El Misterio y el Sentido del Límite
Desde sus orígenes, el ser humano usó su libertad de modo negativo, optando por la falta de confianza, la alienación y la violencia (
El esplendor de la grandeza y del fulgor de Dios se revela independientemente del límite, puesto que gracias a la dignidad humana de la que cada uno está revestido, todos, aun con los propios límites, manifiestan el rostro glorioso de Dios. El límite ha sido asumido por Jesús en su Encarnación. En su abajamiento absoluto y en su soledad, al ser considerado como un nadie, solo oprobio, Él reveló la profundidad del amor verdadero, que es siempre y solamente un don. Con la Encarnación y la Redención, Jesús transfigura la historicidad, la debilidad y la fragilidad del hombre, revistiendo los límites de estas con un nuevo contenido: “la restitución a la descendencia de Adán de la semejanza divina, deformada por el primer pecado” (
La Compasión de Dios y de Jesús
Dios no ha retirado jamás su bendición de quien ha sido creado a su imagen y semejanza, aun cuando Él “parece” olvidarlo o cuando la imagen, afectada por la discapacidad o por la opción libre, parece que no le responda. Más bien, Él busca a todos con su amor tierno y universal que ofrece especialmente a los que son débiles, limitados y sin voz, a los que están mayormente afectados por limitaciones en el cuerpo o en las facultades intelectuales. Dios “baja” hasta la soledad más inaccesible para acercarse a la condición humana. Él entra en la vida del hombre y no permanece extraño a su situación y condición. “Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo único” (

La compasión de Dios se sitúa en la óptica del amor, y lo que está bajo el signo del pecado, de la fragilidad, del límite, se vuelve en la “debilidad” del Hijo un vehículo de nueva vida y de resurrección. Jesús es la “Imagen de Dios invisible” (
El misterio del hombre con sus límites, de fragilidad y discapacidad, constituyó el centro de la atención y ministerio de Jesús. Él rechazó y rompió el nexo automático establecido entre la discapacidad y el pecado, afirmando: “Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios” (
El Amor de Dios te sostiene – Reflexión
La Iglesia: Compasión de Cristo
La Iglesia sigue realizando la misión reveladora de Cristo, mostrando estas riquezas a una sociedad que, muchas veces, es indiferente al grito de las personas con discapacidad. La sociedad tiende a resolver a menudo este problema con indiferencia o reaccionando con violencia, apartando al discapacitado porque desequilibra sus parámetros. Esto ocurre porque la sociedad, en su egoísmo, hedonismo y temor, busca la ganancia y el dominio de los demás, en lugar de prestar atención a las personas con discapacidad para mejorar sus condiciones de vida.
La Iglesia, para ser verdaderamente Esposa de Cristo, debe considerar a la persona con discapacidad y a cuantos las rodean como un
Testimonios de Vida
El Testimonio de Claudio
La ficha de preparación incluyó testimonios conmovedores, como el de Claudio, un hombre espástico que no caminaba ni hablaba, y usaba silla de ruedas. En 1986, a sus 24 años, escribió una carta al Cardenal de Boloña, tecleando con la nariz. Algunas de sus frases reflejan una profunda fe:
- “La alegría del Señor resucitado esté contigo.”
- “El don más hermoso que el Señor me ha concedido es la vida. Al haberme dado la vida, el Señor se ha entregado a mí, porque el Señor es vida.”
- “La vida no es algo estático sino dinámico: es un continuo andar hacia la casa del Señor, donde hay alegría permanente y vida eterna.”
- “Si tenemos los ojos cerrados, no podemos ver y, en por tanto, somos como ciegos; y los ciegos solo pueden imaginar la realidad.”
- “Jesús es el único hombre que puede decirme a mí, a ti, a todos: ‘Talitá Kum’, porque Jesús es la vida. Nada nos podrá separar de Él, ni siquiera la muerte.”
- “Grandes cosas hizo el Señor con nosotros, y el gozo nos colma” (
Ps 125,3 ).
Comunidades de Vida
En el mundo existen comunidades de vida que acogen a las personas con discapacidad al igual que a las otras personas. Ellas valorizan hasta el fondo el misterio de la Cruz en la vida de la persona con discapacidad, elevándola por la fuerza de la Resurrección a numerosas formas de vida y de realizaciones personales y colectivas, en las que las personas con discapacidad alcanzan altos grados de humanidad. Estas comunidades se basan en el valor de la
