Residencia Protegida Sename: Un Modelo para la Infancia Vulnerable

El concepto de Residencia Protegida Sename, ahora bajo el alero del Servicio Mejor Niñez, representa un modelo de cuidado innovador y de alta complejidad, diseñado para niños, niñas y adolescentes que han sufrido graves vulneraciones de sus derechos. Este enfoque busca no solo brindar un techo, sino un ambiente integral que promueva el bienestar, el desarrollo y la reinserción social de los jóvenes.

Origen y Desarrollo del Proyecto

Entre los años 2018 y 2021, se llevó a cabo un proyecto crucial para el desarrollo de una propuesta viable de residencias de alta complejidad. Este proyecto se basó en los mejores estándares internacionales, con un enfoque primordial en mejorar la calidad de vida de los menores gravemente vulnerados en sus derechos. Se seleccionaron 90 recomendaciones que, tras ser adecuadas a la realidad nacional, tienen como objetivo ser implementadas en todas las residencias del Sename (ahora Mejor Niñez) y convertirse en una política pública en la materia.

Principales Recomendaciones y Estándares

Las recomendaciones del proyecto se centran en varios pilares fundamentales para la creación de un ambiente óptimo:

  • Ambiente de Cuidado: Debe ser cálido, seguro, limpio y pedagógico.
  • Estética de la Residencia: Luminosa, espaciosa y confortable.
  • Cobertura Reducida: Disminuir la cantidad de jóvenes a 10 por residencia para garantizar un ambiente familiar y una atención personalizada.
  • Acompañamiento Terapéutico: Un tutor por cada tres jóvenes.
  • Asesoría Legal: Un abogado que gestione las causas de los jóvenes y apoye trámites judiciales.

El objetivo de estos cambios es crear casas de acogida de primer nivel, inspiradas en referentes de Europa y Estados Unidos. Se busca contar con profesionales expertos y atención personalizada para mejorar el bienestar de los jóvenes, promover su salud mental, incrementar sus logros educacionales y favorecer su vinculación familiar.

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Experiencias de Vida en las Residencias Piloto

Gino y Exequiel, ambos de 18 años, son pioneros en el modelo de residencias de protección terapéuticas especializadas en el país. Ambos residen en la residencia piloto de Hogar de Cristo, inaugurada hace un año y medio en la comuna de Providencia, la cual cumple con los más altos estándares de calidad.

El Testimonio de Gino

Desde los ocho años, Gino ha estado bajo la tutela del Estado debido a la grave vulneración de sus derechos, principalmente por el consumo problemático de drogas de sus padres. Ha pasado por varios hogares de protección, algunos de los cuales cerraron, como el de Mamá Margarita y Casa Laura. A pesar de las percepciones negativas sobre estos lugares, Gino insiste en que no vivió ningún trauma y que siempre se llevó bien con la gente, encontrando protección y afecto.

Sobre su experiencia en la nueva residencia, Gino destaca la privacidad y libertad que ahora disfruta al tener un dormitorio individual, a diferencia de los pabellones con literas en los que solía dormir. También aborda el prejuicio social: "Si te digo que estuve en el Sename, te vas a preocupar de que no te robe algo. No me gusta que sientan desconfianza o lástima de mí".

La Perspectiva de Exequiel

Exequiel, también de 18 años, comparte la residencia piloto con Gino. Recuerda haber sufrido bullying y maltrato por parte de profesores en la básica por ser un niño del Sename. En 2008, llegó a la antigua residencia de calle Maruri del Hogar de Cristo, que describe como "más como una familia, pero había jerarquía", donde los más grandes se aprovechaban de los más chicos.

Ahora, sobre la nueva residencia, Exequiel valora la mayor libertad y autonomía para hacerse cargo de sí mismo. Para él, es gratificante saber que, después de casi 30 años de haber suscrito los Derechos del Niño, Chile "por fin se está haciendo responsable de los niños".

Transición a la Vida Adulta y Apoyo

Al cumplir los 18 años, tanto Gino como Exequiel decidieron voluntariamente continuar en la residencia, pudiendo optar por regresar con sus familias de origen o vivir solos. Gino no ve viable volver con su madre, y su padre falleció. Exequiel, por su parte, ha visitado a una tía después de ocho años sin verla, reconociendo que su camino habría sido diferente sin el apoyo del Hogar de Cristo.

El programa de residencias busca preparar a los jóvenes para una vida interdependiente, promoviendo el desarrollo de habilidades sociales y apoyando la construcción de una red social. Se plantea la necesidad de extender los servicios de soporte en la transición a la vida adulta hasta al menos los 25 años (o incluso 28, como en algunos países), y que este apoyo no esté supeditado solo al estudio o al ámbito laboral, sino que considere también el aspecto emocional.

Infografía: Componentes clave de un programa de apoyo a la transición a la vida adulta para jóvenes vulnerables

El Rol de Hogar de Cristo y Mejor Niñez

La puesta en marcha del Servicio Mejor Niñez y el fin de los Cread (Centros de Reparación Especializada de Administración Directa) marcan un hito en la protección de la infancia vulnerable en Chile. El ministro Hernán Larraín destacó el compromiso del Presidente Sebastián Piñera con la infancia, señalando que el Estado no había sabido cumplir sus compromisos durante décadas.

Rosario Martínez, ex directora nacional de Sename, enfatizó la inauguración de nuevas residencias familiares, que ofrecen espacios acogedores, familiares y con intervención personalizada. Actualmente, Hogar de Cristo ejecuta 4 residencias de protección a nivel nacional en la modalidad RVA PRE PPE (Residencia de Vida Familiar para Adolescentes), dos en la Región Metropolitana y dos en la Región de Coquimbo. Cada una tiene capacidad para atender a 12 adolescentes, de entre 12 y 18 años. Excepcionalmente, quienes cumplen 18 años estando en la residencia pueden permanecer hasta los 24 si presentan capacidades diferentes o están cursando estudios formales.

Equipos Profesionales y Estándares de Calidad

Cada residencia cuenta con equipos técnicos profesionales de aproximadamente 18 personas, incluyendo jefes de programa, duplas psicosociales, tutores, cuidadores de trato directo, personal de aseo y manipuladores de alimentos.

Fundaciones Hogar de Cristo ha desarrollado un conjunto de indicadores de logro y proceso, basados en la experiencia de implementación de estándares de calidad propuestos en 2017. Estos indicadores permiten el seguimiento de actividades como:

  • Vinculación familiar.
  • Controles médicos de salud física y mental.
  • Adherencia a tratamientos.
  • Cumplimiento de procesos educativos (inscripción, asistencia, promedio de notas).
  • Actividades de preparación a la vida interdependiente.
  • Participación y actividades de ocio y esparcimiento.

Uno de los principios rectores es la constante búsqueda de mejoras en los servicios para garantizar un alto estándar de calidad y contribuir a los proyectos de vida de los jóvenes. El modelo de evaluación de satisfacción de participantes se basa en el modelo SERVQUAL, adaptado a las necesidades específicas de las residencias de protección. Este modelo ofrece sustento metodológico para conocer las necesidades y expectativas de los participantes y evaluar la percepción sobre la prestación del servicio.

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