Contexto y creación de "Cansado"
Dos meses antes de su fallecimiento, Vincent van Gogh se encontraba convaleciente en el hospital psiquiátrico de St. Rémy. Durante este período, el artista se dedicó a la pintura, creando obras como la que nos ocupa, inspirada en antiguos dibujos y litografías que había realizado aproximadamente ocho años antes.
La obra titulada «Cansado», fechada en noviembre de 1882, es un lápiz sobre papel con unas dimensiones de 50.4 x 31.6 cm. Este dibujo es un reflejo de la profunda crisis aguda que Vincent experimentaba en los últimos días de su vida.

Salud mental y diagnósticos
El diagnóstico de los psiquiatras para Van Gogh en ese momento fue de «manía aguda con delirio generalizado». Sin embargo, la ambigüedad de este diagnóstico ha llevado a los expertos actuales a debatir sobre la verdadera naturaleza de su enfermedad. Muchos apuntan a la posibilidad de epilepsia o trastorno bipolar, condiciones que podrían haber sido exacerbadas por factores como el consumo excesivo de absenta, un tabaquismo casi constante y varias enfermedades venéreas.
La lucha en el hospital y la urgencia creativa
La estancia de Van Gogh en el hospital fue particularmente difícil, ocurriendo poco después de su célebre incidente de la oreja. Según los registros, el artista padecía episodios de confusión e inconsciencia, seguidos de períodos de estupor e incoherencia. Durante estos momentos, su capacidad para pintar, dibujar o incluso escribir cartas se veía severamente limitada.
En los escasos instantes de lucidez, Van Gogh se volcó en la creación artística con una intensidad febril. Esta urgencia se manifiesta en sus pinceladas, a menudo apresuradas, que insinúan el colapso mental que estaba sufriendo. Es notable cómo estas obras las realizaba de memoria, conservando una sorprendente fidelidad a sus creaciones de casi una década atrás.

El recuerdo del anciano apenado
En los momentos más sombríos de su existencia, el artista evocaba aquellos viejos dibujos en los que había retratado a un anciano cansado. Este viejo, apenado, parecía esperar en las puertas de la eternidad, una imagen que resonaba con la propia fragilidad y el sufrimiento de Van Gogh.