Reportajes y la Realidad de los Establecimientos para Personas Mayores

La temática del cuidado de las personas mayores y la realidad de los Establecimientos de Larga Estadía para Personas Mayores (ELEAM) -conocidos incorrectamente como «hogares» o «asilos de ancianos»- ha cobrado una relevancia crítica en un país con una población envejecida. Es un tema muy complejo al que, sin duda, no se le ha dado la importancia que requiere, a pesar de que la población adulta mayor va creciendo, con pensiones a menudo miserables y un alto costo de vida.

Maltrato y Condiciones Precarias: Denuncias y Fiscalizaciones

La Seremi de Salud Metropolitana fiscalizó un establecimiento clandestino para adultos mayores en Lo Espejo, con tarifas de hasta $650 mil, tras denuncia municipal. En la fiscalización, se constató la presencia de 6 ancianos, algunos de ellos de más de 90 años, en mal estado de salud y condiciones precarias, incluyendo falta de información clínica, maltratos físicos y alimentos vencidos. Se planea presentar denuncia ante el Ministerio Público y realizar un sumario sanitario. Personal municipal y SENAMA buscan contactar a familiares de los afectados.

Foto de una inspección sanitaria en un establecimiento para personas mayores con condiciones precarias

Esta problemática no se limita a centros no regulados. Un reportaje de Informe Especial de TVN denunció los abusos y maltratos sufridos por un grupo de ancianos en un asilo de La Reina. A través de cámaras ocultas y del propio testimonio de algunos trabajadores, la investigación mostró cómo los encargados del lugar amarraban a los abuelos cuando desobedecían o las pésimas condiciones de higiene y seguridad en que sobrevivían.

Según datos entregados por la red pública, el episodio promedió 23 puntos de sintonía, con un peak de 28, y lideró su horario. Según la Editora del área de reportajes de TVN, Pilar Rodríguez, la alta audiencia del espacio responde a un factor clave: "Es un tema sensible en un país que envejece cada día más. Y nos sorprendió ver que parte de la sintonía más holgada estaba en un público joven, entre 18 a 24 años, que habitualmente no tiene mucha conexión con estos temas". Rodríguez agregó que la investigación fue detonada precisamente por la denuncia de un trabajador del asilo que, día tras día, veía cómo el maltrato se hacía común entre los ancianos. "Nos alertó del tema y comprobamos que no era algo puntual, sino que una conducta que ya acumulaba años. Comenzamos a chequear los datos, a tener el registro de las imágenes y nos dimos cuenta que era algo gravísimo. Llevamos la investigación incluso a unos geriatras y nos corroboraron que se trataba de una práctica extrema".

Adultos mayores, maltratados en República Dominicana?

Una de las claves en que se basó el trabajo periodístico fue la utilización de un actor de 71 años que se infiltró durante una semana como residente del hogar. "Contratamos a un actor para que fuera nuestro testigo, pero esta persona se declaró autovalente frente a los auxiliares del recinto. Entonces eso lo blindaba de un trato peor y, de hecho, la relación fue mucho mejor. Como él no daba problemas, tampoco le hicieron daño", detalló la periodista. A diferencia de otros capítulos del programa, esta investigación se realizó en tiempo casi récord.

La problemática de las residencias para personas mayores ha sido también objeto de otros reportajes. El 5 de mayo, el noticiero central de Chilevisión presentó un impactante reportaje titulado «Residencias de personas mayores en la mira«, en el cual la Fundación Adultos Mayores Chile (Famchi) expuso las urgencias y necesidades de los centros no regulados que acogen a esta población vulnerable. En el contexto de la crisis sanitaria, el reportaje subrayó la importancia de abordar de manera urgente la situación de estos centros, donde la falta de regulación podía exponer a las personas mayores a condiciones de vida precarias y a un mayor riesgo de contagio.

La Visión de las Personas Mayores sobre su Autonomía y Residencia

En Chile, la mayoría de los adultos mayores no solo se considera plenamente autovalente, sino que también rechaza con fuerza la idea de vivir en un hogar de ancianos. Una encuesta muestra que 8 de cada 10 personas mayores de 65 años rechazan la idea de vivir en un asilo, se consideran autovalentes y capaces de seguir llevando una vida activa y autónoma. Esta postura contrasta con la percepción de los menores de 65 años, entre quienes solo el 53 % comparte esa visión. Además, el informe revela que un 85 % de los adultos mayores asegura no tener dificultades para realizar tareas cotidianas, desde su higiene personal hasta el uso de herramientas digitales.

Eduardo de la Fuente, socio director en Consultoría Social y de Mercado de Datavoz, señala que “los datos nos hablan de una población mayor más autónoma de lo que solemos imaginar. La encuesta instala una pregunta incómoda y necesaria: ¿Cómo vemos a las personas mayores… y cómo nos veremos a nosotros mismos cuando lo seamos?”

Infografía sobre la percepción de autonomía en personas mayores

El Impacto de la Pandemia de COVID-19 en los ELEAM

La pandemia de COVID-19 tuvo un impacto devastador en los establecimientos de larga estadía. Una de cada cuatro personas fallecidas por coronavirus en Chile procedió de una residencia para la tercera edad. “Cuando llega un brote a una residencia, el panorama se pone de color oscuro. No te ayuda nadie”, dijo Mario Melin, representante de los Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) de la Región Metropolitana. Si bien se contaba con la experiencia de lo que sucedió en Italia, España y otros países, Melin sostuvo que “nosotros, al igual que el país, no estábamos preparados para esta pandemia. Hay que ser bien realistas y tampoco lo estamos. Son más de 900 los ELEAM que cuentan con resolución sanitaria. A ellos se suman los informales.”

Tanto en instituciones públicas como privadas, la carga de la pandemia ha sido devastadora: su personal dice ser la primera línea que nadie ve. “Son valientes, porque no le tienen miedo al coronavirus.” Actualmente, el 50% de los centros ELEAM privados afrontan un brote por COVID-19; la otra mitad sigue resistiendo. En algunos casos, incluso, sin elementos de protección personal. Si bien el vocero de ELEAM indicó que le hubiera gustado poder haber llegado a algún acuerdo para obtener elementos de protección, a tres meses de desatada la pandemia lo veía improbable. Luisa González, jefa de profesiones médicas en la Seremi de la RM, señala que “hubo y hay desconocimiento, porque la gente entra y vuelve a salir por el mismo lado.” Las autoridades replicaron que varias semanas antes del primer contagio en marzo ya se habían establecido los protocolos que debían aplicar todos los ELEAM.

Esquema de protocolos de seguridad y prevención COVID-19 en ELEAM

Marco Regulatorio y Desafíos para los ELEAM

Las múltiples crisis que afectan a los ELEAM inciden directamente en cerca de medio millón de personas mayores. Los cierres de establecimientos se explican por diversas razones, incluyendo problemas financieros y el cumplimiento de regulaciones desfasadas, como el Decreto 14. Tras catorce años de aplicación, este último demuestra una obsolescencia que contradice otras normativas vigentes, creando así un círculo de ineficacia y sanciones muy difíciles de cumplir por cientos de residencias que viven en la precariedad. Hoy la fiscalización se concentra en aquellos ELEAM formalizados, mientras que muchas personas mayores viven en establecimientos sin supervisión estatal alguna, pese a que las autoridades saben quiénes son y dónde están.

Por ello, es urgente la derogación y sustitución del obsoleto Decreto 14 por normativas y criterios fiscalizadores más acordes con la realidad actual, como se intentó con el Decreto 20, propuesto por la administración anterior y promulgado por el presidente Boric, aunque en medio de enormes y transversales críticas. La pandemia lo cambió todo, y el decreto impone exigencias que resultan difíciles de cumplir para muchos. “¿Se imagina exigirle a una residencia rural con menos de diez personas mayores que invierta en un ascensor para poder seguir trabajando? ¿O, quizá, que un gran operador de beneficencia deba dejar al 25% de sus residentes sin techo para cumplir con las nuevas ratios de habitabilidad?” Se trata de exigencias que impactan negativamente a los pequeños operadores, exacerbando la situación de vulnerabilidad de los residentes, sus cuidadoras y sus personas cercanas relevantes.

En el intertanto de la entrada en vigencia del Decreto 20, el Hogar de Cristo anunció el cierre de algunos de sus establecimientos para adultos mayores, lo que dejaría a quinientas personas sin techo. Conapram hará algo similar con sus residencias en regiones. Ambas instituciones sobrevivían a duras penas gracias a recursos fiscales, cada día más escasos. Ante este contexto, la decisión del presidente Boric de pausar la implementación del Decreto 20 y convocar a una mesa de expertos representa un paso importante. Recientemente, expertos fueron convocados a una Mesa Modificatoria del Decreto 20, una instancia apresurada (duró dos semanas) y de trabajo acotado a la modificación de solo siete artículos presentados por el Ejecutivo. La mayoría de los expertos convocados venían de fundaciones y beneficencias, sobrerrepresentando a un sector que aporta solo el 30% de los establecimientos y menos del 25% de las plazas.

Hoy resulta muy relevante modificar el Decreto 20 antes de su entrada en vigencia. No solo deben corregirse los artículos desmedidos que contiene, sino que además introducirle una mirada desde la experiencia y, por sobre todo, incentivos. Hablamos de una actividad que hoy no está siendo capaz de cubrir el total de necesidades para una población que envejece. Es importante recordar que en Chile, tanto en los sectores privados como público, solo hay 24.178 plazas disponibles para atender al total de 288.346 personas mayores que sufren de dependencia severa.

Panorama Económico y Acceso a Cuidados

El estudio también aborda la dimensión económica. Un 58 % de los encuestados mayores de 65 años declara que sus ingresos les permiten cubrir sus gastos. Sin embargo, hay diferencias por género, ya que el 63 % de los hombres lo logra, versus un 53 % de las mujeres. Asimismo, se reportan casos donde la urgencia y el desconocimiento llevan a adquirir abultadas deudas al ingresar a seres queridos a un centro de cuidado de ancianos.

Existe una alta demanda de servicios de cuidados para adultos mayores, pero lamentablemente es una demanda insatisfecha que solo algunos pueden optar debido a su alto costo. Los costos que significa ingresar a una institución son muy elevados; un hogar de mediano estándar no cuesta menos de 1.2 o 1.3 millones de pesos. Ante este panorama, las actuales propuestas del gobierno se perciben limitadas y no abordan las necesidades fundamentales del sector. El Estado invierte en nuevas plazas, pero su trabajo es insuficiente. Hoy llega a un tercio de los residentes con algún tipo de subsidio, y los recintos estatales tienen un 20% de lista de espera.

Si se suman los gastos de manutención e infraestructura, que al final son traspasados al apoderado o tutor responsable, la cifra resulta significativa. El gobierno no presenta recursos para poder construir ELEAM estatales, y las listas de espera son enormes. La demanda es cada vez mayor y, sin duda, ha crecido aún más en la actualidad. Una firma que puede convertirse en pesadilla.

Gráfico comparativo de costos de ELEAM y subsidios estatales

Calidad de Vida y Personal en ELEAM: Comparativa Público-Privada

Sobre el rol del Estado en el cuidado de las personas mayores, no hay una postura mayoritaria. Un estudio reveló que de 930 personas mayores residentes, 510 vivían en establecimientos del Senama y 420 en privados. El 52,3% eran mujeres y el 40,4% tenía más de 80 años. De los encuestados, el 76,3% consideró que tenía un buen estándar de vida en centros del Senama frente a un 68,1% que dijo lo mismo en establecimientos privados. En general, “las personas mayores parecen mejor cuidadas en los establecimientos financiados por Senama, frente a los privados.”

Sin embargo, la situación cambia en cuanto a la cantidad de personal: solo el 16,6% de los directivos de centros del Senama mencionó que contaba con personal suficiente, frente a un 78,6% que aseguró contar con personal adecuado en los centros privados. El estudio detectó que existe un porcentaje de personas mayores que no están recibiendo los cuidados que requieren y, por otro lado, una proporción de personas cuidadoras que admitió estar en un nivel de desgaste extremo y que hace lo posible por responder de una manera adecuada. Los cuidadores que participaron en el estudio no ocultaron que existen situaciones de maltrato en sus centros, siendo esto una señal del desgaste que padecen. “La presencia de maltrato es una realidad que necesita medidas urgentes.” “Ellos no solo tienen que lidiar con el cuidado de una persona que está en una situación compleja.”

Ilustración de un cuidador de personas mayores exhausto

Uno de los grandes problemas es que en los decretos se habla de infraestructura, entre otros aspectos de funcionamiento, pero no se menciona ni tampoco existe fiscalización en cuanto al trato que reciben los residentes. El SEREMI, cuando acude, solo se rige por lo que se menciona en el decreto, pero no ve nada más. De hecho, SENAMA anuncia su llegada y los hogares se preparan "escondiendo la basura debajo de la alfombra". Algunos de los ELEAM mencionados en reportajes tenían un nivel de maltrato tal, que bordeaba la tortura. Mientras no se exijan profesionales capacitados y personal con preparación (con sueldos acordes a lo que se requiere), amparados en un modelo de salud que se enmarque en la Atención Centrada en la Persona y con Enfoque de Derechos, los directores de los ELEAM seguirán manteniendo a cuidadores que saben que maltratan, pero que "no les falla en el turno" y los profesionales seguirán rotando o con licencias psiquiátricas porque no pueden hacer más. Esta es una situación injusta.

Propuestas y Nuevos Modelos de Cuidado

Los 14 establecimientos de larga estadía que tiene Senama en ocho regiones cuentan con un protocolo que se busca traspasar a instituciones privadas que lo requieran, junto a capacitación técnica. Hasta marzo de 2018, el estudio del Instituto Nacional de Derechos Humanos detectó que habían 903 ELEAM autorizados en el país, de los cuales 14 son financiados por Senama. “A los clandestinos hay que ayudarlos a que se regularicen. No tenemos que cerrarlos porque de lo contrario habrían muchas personas sin lugar donde ir. Las universidades, ONGs y todo el resto de organizaciones tenemos que trabajar fuertemente para ver cómo podemos hacer para que estos clandestinos puedan prepararse para acreditarse según la ley, y los que no lo hagan deben cerrarse”, finalizó Rosita Kornfeld, experta independiente sobre el disfrute de todos los derechos humanos por las personas de edad (cargo que depende del Alto Comisionado de las Naciones Unidas), participante del encuentro en donde se presentaron los resultados de un estudio.

Exigencias tales como la de ascensores en recintos pequeños y la informalidad en el uso de turnos clínicos (para dispositivos que funcionan de una manera muy similar a las clínicas) deben revisarse con urgencia. Sin embargo, es positivo que, por primera vez en por lo menos treinta años, la autoridad se haya sentado a conversar con los operadores, escuchándolos y reuniéndolos en una misma mesa junto a representantes de la mayoría de las divisiones y ministerios que los regulan y fiscalizan: Desarrollo Social y Familia, Salud, Trabajo y Vivienda. Es necesario que esta conversación continúe.

La experiencia de implementación de un ELEAM privado en San José de Maipo revela que es "enriquecedora, pero muy desmotivante cada vez que me toca interactuar con las diversas instituciones involucradas en el proceso, más aún con las familias que teniendo la necesidad real de cuidados para sus AM se ven limitados por los costos que significa ingresarles a una institución." Se ha señalado que, en la práctica, se obvian requisitos primordiales para un ELEAM en infraestructura, como la "Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores", y que el problema reside en acondicionar inmuebles con destino habitacional para hospedaje de adultos mayores, cumpliendo con la recepción final municipal, sellos de gas, certificados eléctricos y pago de impuestos, lo que incrementa significativamente los gastos.

Con estos números, y una normativa sin visión de futuro, la situación es crítica. Ya sin recursos para cumplir con tantas exigencias, la dificultad de las familias para pagar un recinto para adultos mayores con los cuidados que la Ley exige, ha llevado a cambios de estrategia. Algunos están optando por un modelo de Cohousing Senior para personas de +55 años, como se implementa en Europa y Estados Unidos. Este modelo busca dar un servicio adecuado, de alto nivel, en un entorno familiar, activo y promotor de bienestar, incluso al margen de la Ley. Una profesional y emprendedora a cargo de uno de estos proyectos afirma: "Me resisto a la idea añeja de Hogar de Ancianos. Hoy son nuestros adultos mayores, en un futuro próximo…¡tú!"

Esquema de un modelo de Cohousing Senior

La Alianza por la defensoría de las personas mayores, que agrupa a más de 50 organizaciones a nivel nacional, convocó a una reunión preparatoria el día lunes 29 de enero para comenzar un foro permanente en relación a los derechos de las personas mayores que residen en los ELEAM. En relación a esta temática se revisaron antecedentes históricos y legislativos en relación a los cuidados en Chile, que permitió tener una visión amplia de una problemática que se viene arrastrando desde hace muchos años en el país y que hoy cobra mayor relevancia por una alta población envejecida y una sociedad civil organizada frente a la vulneración.

La Urgencia de la Voluntad Política

Actualmente, quedan cupos en ELEAM solo para personas mayores sin recursos y para aquellas de sectores acomodados, pero no para la clase media. Son cientos de miles los adultos mayores que necesitan protección, pero no hay voluntad política para ellos, a diferencia de otros grupos comparativamente más pequeños para los que sí hay recursos. "Ellos no hacen caminatas ni portan pañuelos de colores para visualizar su situación. El Estado se gasta una friolera de millones de pesos en un medicamento paliativo. ¿Cuántos viejos podrían ser atendidos con esos $3.500 millones de pesos? Claro, como son viejos, ahí no importa su dignidad y además no vende mucho en la televisión. Finalmente quedan solos y abandonados. Es el pago de Chile."

Es difícil comprender que, teniendo una población adulta mayor en crecimiento, con pensiones miserables y un alto costo de vida, esta situación no se esté abordando como un tema de urgencia. En Iquique, ya se han cerrado dos ELEAM. Hace años, la Oficina Municipal del Adulto Mayor de Programas Sociales se encontraba con casos sin derivación y listas de espera enormes. Personalmente, se conocen personas mayores que viven cada vez más solas porque la familia trabaja todo el día, o viven hacinadas, sin los cuidados que necesitan. Urge la creación de programas para ellos, para una vejez saludable y de mejor calidad.

Necesitamos que la conversación entre la autoridad y los operadores continúe para abordar la complejidad de este sector que hoy no está siendo capaz de cubrir el total de necesidades para una población que envejece. Es crucial asegurar que las familias confíen en que sus seres queridos mayores estarán bien cuidados en centros de residencia asistida y que estos lugares logren garantizar su seguridad y dignidad.

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