El Amor y la Sexualidad en la Adultez Mayor: Un Vínculo Esencial para el Bienestar

El amor no tiene edad, y la búsqueda de compañía y afecto es una necesidad humana que persiste a lo largo de toda la vida. Enamorarse y establecer una relación en la adultez mayor es una experiencia profundamente positiva, que aporta múltiples beneficios y contribuye significativamente a la calidad de vida.

Pareja de adultos mayores tomados de la mano, sonriendo

Beneficios del Amor y la Compañía en la Adultez Mayor

La compañía de una pareja es uno de los aspectos más valorados en la vejez. No solo proporciona apoyo emocional, sino que también ofrece un sistema de ayuda mutua en caso de necesidad. La ilusión de estar enamorado es un sentimiento que nunca se pierde, y las ganas de compartir cada día con la otra persona se mantienen muy presentes, a pesar de la edad. Además, el amor en la vejez es una forma de volver a tener ilusión por la vida, de vivir con más intensidad, siendo más feliz y viendo a los que nos rodean contentos al vernos bien.

Fomentando la Socialización y la Conexión

A medida que se cumplen años, la faceta social a menudo se descuida, y es importante no perderla. Las relaciones sociales, incluidas las de pareja, ayudan a que las personas mayores sean más independientes, resolutivas y mejoren sus capacidades cognitivas. Además, al participar en actividades y encuentros, se pueden encontrar personas con intereses similares, enriqueciendo el círculo social.

Beneficios Cognitivos y Emocionales

Trabajar la memoria es crucial, especialmente porque la demencia es uno de los trastornos más frecuentes en las personas mayores. Mantener una mente activa a través de nuevas experiencias y la interacción social que proporciona una relación puede ser una herramienta poderosa. Las personas con una vida sexual sana son más felices, y las relaciones afectivas fortalecen la salud física y psíquica.

Rompiendo Mitos y Prejuicios sobre el Amor y la Sexualidad en la Vejez

A menudo, la sociedad juzga a las parejas de adultos mayores que expresan su amor, cuestionando la "necesidad" o la "complicación" de estas relaciones. Esto se debe a los resabios de una sociedad anticuada que cree que el amor y la sexualidad son exclusivos de la juventud, asociándolos únicamente con la procreación o la construcción de un futuro a largo plazo, como tener hijos o comprar una casa. Esta visión, a la que algunos se refieren como un "concepto de amor capitalista atravesado por la productividad", ignora el placer y el bienestar que estas relaciones pueden ofrecer.

MITOS SOBRE LA SEXUALIDAD EN EL ADULTO MAYOR.

El Barómetro de la Deuda Social con las Personas Mayores elaborado por la UCA destaca que la falta de apoyo social afectivo, es decir, la ausencia de alguien que demuestre amor, afecto o un abrazo, afecta a un 19,8% de las personas mayores. En este contexto, una pareja se convierte en un remedio vital contra la soledad. Los "amores mayores" no se limitan a un café por la tarde, sino que se viven con la pasión de la juventud, enriquecida por la experiencia de más de sesenta años de vida.

La Sexualidad como Constante Vital

Existen mitos relacionados con la vejez que generan vergüenza en las personas mayores y sus familias frente al enamoramiento. Se tiende a pensar que ser mayor implica no necesitar amor ni conservar la capacidad de amar, e incluso se ignora la intimidad de las parejas de adultos mayores. Eva González (66), divorciada con hijos mayores, comparte que su relación actual de pareja, con un hombre de 69 años, es la más intensa que ha tenido, desmintiendo la idea de que las cosas se vuelven más calmadas con la edad.

Los prejuicios también operan en el ámbito de la sexualidad. Se suele creer que la sexualidad no es importante en la vejez, que las mujeres pierden el deseo y que los hombres no tienen erecciones. Sin embargo, los profesionales señalan que la sexualidad es una constante vital. Investigaciones indican que más del 60% de los hombres mayores de setenta años y el 40% de las mujeres son sexualmente activos. El foco puede no estar en el coito, sino en el erotismo y la sensualidad.

Derribando Falacias y Estereotipos

La idea de que las personas mayores son asexuadas es un prejuicio sin fundamento biológico. La vejez es una etapa más del ciclo vital, y las personas mayores pueden disfrutar de una sexualidad plena de diversas formas. Este estereotipo es discriminatorio y "edadista", atribuyendo características negativas al envejecimiento y perpetuando la idea de que una persona mayor no puede tener vida sexual.

Es un error común pensar que los adultos mayores son físicamente incapaces de mantener relaciones sexuales. La sexualidad va mucho más allá del coito y la penetración, implicando una relación afectiva, sensaciones de placer e intimidad. Con la guía y acompañamiento médico adecuado, los cambios fisiológicos de la vejez no deberían ser un impedimento para una vida sexoafectiva sana.

Impacto de los Cambios Fisiológicos

  • En mujeres: La sequedad vaginal debido a la menopausia puede causar dolor e incomodidad. Sin embargo, existen terapias de reemplazo hormonal y lubricantes que pueden mitigar estos efectos. Además, la actividad sexual no se limita al sexo vaginal.
  • En hombres: Es normal que haya menos turgencia en el pene y dificultades para mantener la erección.

En ambos sexos, el deseo sexual tiende a disminuir progresivamente, y el orgasmo puede ser más difícil de alcanzar, con un período de recuperación más largo. Esto hace que el sexo sea más lento y pausado. Patologías crónicas como la diabetes, enfermedades neurológicas o el uso de ciertos medicamentos también pueden afectar el desempeño sexual, pero muchos de estos problemas tienen tratamiento.

Infografía sobre los cambios fisiológicos en la sexualidad de adultos mayores

La Importancia de la Comunicación y la Autoaceptación

La clave para una vida sexual y afectiva plena en la adultez mayor es la comunicación. Los adultos mayores deben sentirse seguros para expresar sus deseos, comprender que la sexualidad abarca mucho más que el acto sexual clásico, incluyendo el afecto, las caricias y la intimidad. Es fundamental consultar a profesionales de la salud si surgen problemas, ya que muchas dificultades tienen solución.

La Cultura de la Senilidad y la Imagen Corporal

La sociedad tiende a "reciclar" al anciano hacia un falso e imposible ideal de juventud, donde la sexualidad se niega por la infertilidad o se homologa a un joven con prodigiosas condiciones sexuales. Ambas perspectivas desconocen la posibilidad de una imagen sexual armoniosa que coordine lo biopsicosocial en esta etapa de la vida, donde el sentimiento profundo es lo más importante.

La belleza es clave en la percepción de la sexualidad en la mujer mayor, quien a menudo se siente incómoda con su cuerpo, a pesar de que el hombre también experimenta cambios físicos con la edad. La creencia de que "lo viejo" es sinónimo de feo, caduco e inservible, en contraste con la juventud, es un estereotipo cultural que debe erradicarse.

Manejo de la Viudez y el Entorno Social

La viudez es un factor significativo en el cese de la actividad sexual en el adulto mayor, ya que cuanto más prolongada es, más difícil resulta reiniciar una vida de pareja. Además, puede surgir un sentimiento de culpa en el sobreviviente. Las mujeres viudas, en particular, enfrentan mayores dificultades para encontrar una nueva pareja debido a la desproporción de género en la edad adulta y a una mayor discriminación. La sociedad, a menudo, implícitamente, ordena que cese la sexualidad femenina en la vejez.

El cambio de domicilio, como mudarse con los hijos o a residencias de ancianos, también puede atentar contra la intimidad y autonomía. Es crucial que los entornos brinden espacios adecuados y que el personal tenga conocimientos sobre la sexualidad en la vejez. El anciano con demencia también necesita sentirse amado y abrazado.

La Sexualidad va Más Allá del Coito

La sexualidad se define como un proceso de integración emocional, somático, intelectual y relacional que se desarrolla durante toda la existencia. En la vejez, se centra en la calidad de la relación, con o sin coito, y en la expresión psicológica de emociones, el compromiso y la comunicación. La masturbación, por ejemplo, es tan común en el joven como en el anciano, y su frecuencia relativa es mayor en este último, especialmente en mujeres mayores de 60 años y en situaciones de viudez o discapacidad de la pareja.

Las necesidades emocionales de tocar y ser tocado, abrazar y ser abrazado, son fundamentales y no siempre conducen al coito. Hacer del orgasmo una meta o del coito el centro de toda actividad sexual es un enfoque limitado. La sexualidad es placentera con y sin orgasmo, y el potencial sexual se mantiene vivo y vital cuanto más se ejercita.

El Rol de la Familia y la Sociedad

Las relaciones familiares son fundamentales, proporcionando apoyo emocional, compañía y un sentido de pertenencia. Sin embargo, el fallecimiento de seres queridos puede llevar a la pérdida de conexiones sociales esenciales. Las amistades también juegan un papel crucial, tanto las de toda la vida como los nuevos conocidos en actividades sociales o de voluntariado.

Fomentar las relaciones sociales en personas mayores es vital para su bienestar. Esto incluye grupos de ejercicio adaptados, juegos de mesa que estimulen la interacción, y la mejora de los conocimientos en tecnología y redes sociales para facilitar la comunicación intergeneracional.

Gráfico sobre el aumento de la población de adultos mayores en Chile

La Sabiduría de la Experiencia y el Valor Intergeneracional

Las personas mayores son una gran fuente de sabiduría, basada en años de experiencias vividas. Los jóvenes pueden beneficiarse enormemente al aprovechar esta sabiduría, adquiriendo conocimientos y empatía. La interacción entre generaciones, aunque a veces desafiante debido a los saltos generacionales y el "edadismo", puede traer cambios positivos de humor, aumento de la vitalidad, autoestima y motivación para los mayores, mientras que los jóvenes se sienten más alegres y agradecidos por el apoyo en la resolución de problemas.

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