Los quistes renales son estructuras redondeadas, sacos llenos de líquido, que se forman en los riñones o sobre estos. Estos pueden ser de pared habitualmente fina y cuyo contenido es líquido. Se pueden formar tanto en el interior del riñón como en la superficie del mismo. Al mismo tiempo, pueden ser únicos o múltiples o incluso, incontables. Además, pueden aparecer en un solo riñón o en los dos. Lo habitual es que no provoquen ningún daño sobre la función del riñón ni que se hagan malignos, siendo extremadamente comunes, especialmente con el avance de la edad.
Según el Dr. Eduardo Canto, especialista en urología y profesor en la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico, "después de los 40 y 50 hasta la mitad de la gente pueden tenerlos. Usualmente no es nada malo". Sin embargo, algunos quistes pueden tener un "cáncercito adentro", y estos son los que hay que identificar a tiempo para poder tratar la condición. Su frecuencia aumenta con la edad, aunque no se conocen las causas, y son más frecuentes en hombres que en mujeres.
Tipos de Quistes Renales
Quistes Renales Simples
Los quistes renales simples, también conocidos como quistes serosos simples, representan la mayoría de los casos. Este tipo de quiste renal es muy frecuente a partir de los 50 años y no afecta la función renal. Sus características principales son:
- Pared fina.
- Contenido líquido.
- No capta contraste.
- No afecta al riñón.
- No son malignos y, por tanto, no precisan ningún control ni tratamiento.
Pueden ser únicos o múltiples y afectar al riñón derecho, al izquierdo o ser bilaterales. La hipótesis más aceptada para explicar su patogenia es un trastorno del desarrollo embrionario por ausencia de unión de la segunda generación de túbulos uriníferos y colectores, produciéndose así las colecciones quísticas. Estos quistes son más frecuentes en el riñón izquierdo y predominan en el sexo masculino, apareciendo en ambos polos renales con igual frecuencia. Por lo general, tienen forma oval o redonda, bordes lisos, están formados por una simple lámina de epitelio cuboidal plano y ocupados por un trasudado líquido claro. Los quistes bilaterales son extraños en pacientes menores de 50 años. Existen autores que plantean que con el incremento de la edad pueden desarrollarse quistes renales simples en los riñones normales, particularmente en los ancianos.
Quistes Renales Complicados
Son aquellos cuya pared está engrosada o calcificada, o presentan algún tabique o captan contraste. Un quiste renal simple puede presentar en su interior, además de líquido, contenido semisólido como sangre, detritos celulares, tabique de tejido fibrótico o con parénquima renal e incluso tejido tumoral; cuando el contenido del quiste presenta estas características es nombrado quiste renal complejo. Con el desarrollo de los métodos imagenológicos se ha logrado clasificar los quistes en dependencia de las características y de su contenido. La clasificación de Bosniak es fundamental para categorizar estos quistes y determinar el tratamiento.
Enfermedad Poliquística Renal (PKD)
La enfermedad poliquística renal es una condición hereditaria donde varios quistes crecen en los riñones. Estos pueden agrandar los riñones y hacer que funcionen mal, pudiendo llevar a insuficiencia renal en cerca de la mitad de los afectados. También causa quistes en otras partes del cuerpo, como en el hígado. A diferencia de los quistes simples, en la PKD, los quistes son muy grandes, incontables y pueden palparse durante la exploración, siendo molestos o dolorosos. También pueden producir insuficiencia renal e hipertensión.
Carcinoma Renal Quístico
Este tipo de carcinoma es poco frecuente. En la mayoría de las ocasiones, es importante distinguirlo de otras formaciones quísticas debido a su potencial maligno.
Diagnóstico de Quistes Renales

En la mayoría de las ocasiones, los quistes en el riñón son diagnosticados accidentalmente, ya sea durante un estudio ecográfico abdominal o un TAC, ya que los quistes renales generalmente no son sintomáticos. Para su categorización se utiliza la clasificación de Bosniak, que está basada en los hallazgos radiológicos del TAC.
Pruebas de Imagen
La resonancia magnética, la tomografía computarizada y la ecografía son pruebas por imágenes que se suelen usar para diagnosticar los quistes renales.
- Ecografía simple: Habitualmente, la mayoría de los quistes renales se diagnostican y se controlan con una ecografía simple, prueba que se puede realizar en la misma consulta del urólogo. Es un examen que se realiza para obtener fotografías de los riñones y confirmar la presencia de líquido dentro de los quistes renales. Los quistes renales simples reúnen 3 criterios ecográficos que permiten su diferenciación de otras lesiones renales: es una masa redonda, sus bordes son nítidos y tiene paredes lisas; hay ausencia de ecos en el interior; existe un fuerte eco de la pared posterior que indica una buena transmisión a través del quiste.
- Tomografía Axial Computarizada (TAC): Generalmente utilizada como complemento del ultrasonido en el estudio de quistes renales complejos, este procedimiento puede ayudar a distinguir entre los quistes benignos y los tumores. Una exploración por TC podría incluir una inyección de material de contraste. Las características de un quiste simple en la TAC son: el quiste está nítidamente separado del parénquima y tiene una pared delgada y lisa; el líquido del quiste es homogéneo, con una densidad similar a la del agua; no hay intensificación de la masa tras la administración de contraste, lo cual indica la presencia de una lesión avascular.
- Resonancia Magnética (RM): Esta prueba por imágenes utiliza un campo magnético y pulsos de radiofrecuencia para producir imágenes detalladas de los riñones. Una RMN podría incluir una inyección de material de contraste. La resonancia magnética no aporta mucha más información que la tomografía computarizada, pero puede estar indicada en pacientes alérgicos al contraste iodado y en las embarazadas, en quienes no se pueden utilizar radiaciones ionizantes.
- Arteriografía: Permite evaluar lesiones vasculares, como aneurismas, tumores hipervascularizados o avasculares y fístulas arteriovenosas.
Clasificación de Bosniak
La clave no está solo en identificar un quiste renal, sino en clasificarlo correctamente. La clasificación de Bosniak, descrita en 1986, detalla las diferentes imágenes que es posible encontrar en una ecografía y la complejidad de los quistes:
- Categoría I: Quiste absolutamente limpio, sin ninguna duda. Presenta los tres criterios ecográficos de los quistes renales. Los quistes no complicados se presentan como una imagen ecolúcida.
- Categoría II: Se refiere a quistes con tabiques que tienen contenido cálcico en su interior (llamados quistes hiperdensos).
- Categoría III: Quistes de paredes gruesas, que tengan nódulos o vegetaciones en su interior, o tengan calcio en las paredes y hagan sospechar que posiblemente se trate de una situación no tan banal.
- Categoría IV: Corresponde a quistes con claro componente sólido; algunos autores los consideran tumores. El mismo Bosniak aconseja la exploración quirúrgica en los casos en que existan dudas o sospechas de posible quiste tumoral o lesión maligna renal, e incluye estos casos en su clasificación en la categoría III o la IV (quiste más atípico con signos de posible malignidad).
En un estudio de 2001, de los pacientes con quistes categoría III, el 60% resultaron ser malignos, y el 100% de los de categoría IV fueron malignos. Esto permitió reconocer que en los casos de las categorías III y IV, el 70% corresponden a lesiones malignas.
Pruebas de Función Renal
Solo se realizan en los casos de poliquistosis renal o cuando hay sospecha de que el quiste está afectando el funcionamiento del riñón.
Tratamiento de Quistes Renales
CIRUGIA LAPAROSCOPICA PARA RESECCION DE QUISTE RENAL- EXTRACCION DE QUISTES RENALES
La mayoría de los quistes renales son quistes serosos simples y no necesitan tratamiento ni controles posteriores. Generalmente se dejan sin tocar y no requieren tratamiento a menos que estén causando síntomas o dañando la función del riñón.
Tratamientos para Quistes que Causan Síntomas
Si un quiste renal simple causa síntomas o está repercutiendo en la salud del paciente, el proveedor de atención médica puede recomendar un tratamiento.
- Punción y aspiración del líquido (Escleroterapia): Consiste en pinchar el riñón bajo control ecográfico con una aguja fina. Se drena el quiste y se llena con una solución a base de alcohol que permite la cicatrización y evita que el quiste vuelva a llenarse de líquido.
- Cirugía: Solo se utiliza para quistes grandes que están repercutiendo en la salud del paciente. Esto incluye quistes de gran tamaño que causan dolor o cuando alteran el funcionamiento normal del riñón. Un quiste de gran tamaño que provoca síntomas podría requerir cirugía. Mientras observa una pantalla de video en el quirófano, el cirujano guía los instrumentos hacia el riñón para drenar el líquido del quiste. Después, corta o quema las paredes del quiste. Es muy raro que se hagan cirugías para quistes simples.
Algunos autores recomiendan en estos casos difíciles realizar biopsia o punción aspirativa, mientras que otros no practican la biopsia perioperatoria, ya que pueden existir casos de falsos positivos, ni la punción aspirativa con aguja fina que puede dar falsos negativos en más del 50%. Los quistes renales complejos, especialmente los de categoría III o IV, constituyen un reto para el diagnóstico y tratamiento, y ante la primera duda se impone realizar la exploración quirúrgica.