Trabajar el aspecto de la frustración en la niñez es fundamental para el desarrollo emocional y para afrontar de mejor manera los retos y situaciones que se presentan en la vida. La frustración, un sentimiento de insatisfacción o fracaso que se produce cuando una persona no logra alcanzar aquello que desea, está relacionada con la ira y la decepción. Es una emoción que está presente a lo largo de nuestra vida y aprender a gestionarla puede ser desafiante para los niños y niñas, especialmente aquellos en entornos vulnerables o con dificultades para adaptarse a los cambios.

¿Qué es la frustración y por qué es fundamental gestionarla?
La frustración es una emoción desagradable que aparece en aquellas situaciones en las que nos damos cuenta de que no podemos conseguir algo que es importante para nosotros. Si la frustración no se gestiona adecuadamente, puede provocar rabietas, episodios de tristeza, ansiedad o, incluso, a largo plazo, problemas de autoestima. Desarrollar habilidades de autorregulación es crucial para que los niños alcancen un crecimiento cognitivo, emocional y social equilibrado. Estas habilidades no solo potencian su bienestar a lo largo de la vida, sino que también mejoran su rendimiento académico, empleabilidad y salud general.
Durante la etapa infantil, los niños suelen pensar que el mundo gira a su alrededor, que se lo merecen todo, y que conseguirán en el momento lo que piden. No saben esperar porque no tienen desarrollado el concepto del tiempo ni la capacidad de pensar en los deseos y necesidades de los otros. Es entonces cuando hay que empezar a enseñar a los niños a tolerar la frustración. Aprender desde pequeños a tolerar la frustración permite que los niños puedan afrontar de manera positiva los diferentes retos y dificultades que se les presentarán en la vida. Por lo tanto, se trata de una actitud y, como tal, puede trabajarse y desarrollarse.
Señales de baja tolerancia a la frustración y cuándo buscar ayuda profesional
Un comportamiento muy evidente de una baja tolerancia a la frustración es cuando la reacción inmediata a la no satisfacción es un llanto o un berrinche. Esto es normativo y esperable cuando es un niño preescolar de 2 a 4 años, pero es una señal de importante alerta cuando ya es un niño mayor, ya en etapa escolar.
Los padres o cuidadores deben consultar a un profesional cuando estas conductas se exacerban y se instalan como una respuesta rígida frente a las situaciones que no salen como los niños esperaban. La poca tolerancia a la frustración en los niños puede ser un signo de problemas de salud mental como ansiedad, depresión o TDAH. Si cree que su hijo no está respondiendo a la frustración de una manera apropiada para su edad o no es capaz de utilizar estrategias de afrontamiento, es importante hablar con un profesional de salud mental sobre sus inquietudes.
Impacto de las tecnologías en la frustración infantil
Actualmente, existen estudios que analizan el impacto de las tecnologías en la conducta emocional de la infancia. Una investigación publicada recientemente en Jama Pediatrics concluye que “los niños con más problemas de frustración o de enfado, suelen estar asociados a un uso mayor de las tabletas”. Esto se complejiza cuando los niños se encuentran en ambientes muy rígidos, se aburren rápido o no se adaptan bien a los cambios.

El rol de padres y cuidadores: modelado y estrategias clave
Como padres, debemos acompañar y educar a los niños sobre las emociones, ya que estas muchas veces los pueden sobrepasar. Es fundamental tener expectativas apropiadas para la edad en cuanto a la tolerancia a la frustración, ya que las habilidades de los niños se desarrollan con el tiempo.
El poder del modelado parental
La manera en que los adultos nos enfrentamos a nuestras emociones está muy vinculada a cómo nos enseñaron a hacerlo de pequeños. “Lo más importante es que los adultos ayuden a gestionar las vivencias afectivas de los niños y esto parte por algo tan elemental como ayudarlos a identificar sus emociones, que sean capaces de nombrar lo que les está ocurriendo.” Por otro lado, es importante tener conciencia de que como padres debemos ser buenos modelos cuando presentamos nuestra tolerancia a la frustración y cómo la manejamos frente a los niños, ya que ellos seguirán el ejemplo de lo que ven.
“Algo que veo bastante en la práctica clínica, es que se consulta porque los niños no presentan una buena tolerancia a la frustración, pero cuando empiezas a ahondar en cómo el adulto lidió con sus propias vivencias, te das cuenta de que es un tema de modelaje, aprendizaje observacional, en realidad el niño está expuesto a que los padres reaccionen de manera muy expansiva, incluso agresiva, cuando no funcionan las cosas.” Si usted está regulado cuando suceden eventos estresantes, eso le enseña a su hijo estrategias de regulación. Cuando está frustrado, ese es un momento de enseñanza para un niño. Puede decir cosas como: “Me siento frustrado. Necesito tomar un descanso o respirar profundamente.” Declaraciones como esa le muestran al niño que los sentimientos son válidos y que se pueden hacer cosas para regular las emociones fuertes.
Evitar la sobreprotección y la permisividad excesiva
Si los padres siempre dan a los hijos todo aquello que piden, los pequeños no aprenderán a tolerar el malestar que provoca la frustración y a enfrentarse a situaciones adversas. Viven cualquier límite como injusto y que va en contra de sus deseos. Muchos padres intentan reducir las rabietas evitando las fuentes de frustración en el niño, y acaban convirtiendo cualquiera de sus fracasos en un nuevo éxito. Esto todavía dificulta más que el niño o la niña desarrolle su capacidad de tolerancia a la frustración. Para conseguir que los niños toleren la frustración, los padres tienen que evitar la sobreprotección y no abusar de la permisividad. No le diga que sí a todo lo que le pida ni le resuelva los problemas que puede aprender a resolver solo.
Enseñar a "perder" y aceptar el fracaso
Madres y padres suelen pensar que su misión es ayudar a sus hijos a tener éxito. Pero cada vez hay más docentes y profesionales especialistas en la infancia que se han dado cuenta de la importancia de enseñar a fracasar. Cuando los niños no aprenden a tolerar el fracaso, están en una posición más vulnerable ante la ansiedad, pueden dejar de esforzarse o de probar cosas nuevas. La tolerancia a la angustia o a la frustración es sin duda una importante habilidad para la vida que hay que dominar. Como dijo Michael Jordan, uno de los mejores atletas del mundo, la perseverancia y la resiliencia ante desafíos son claves para el éxito.
La FRUSTRACIÓN para niños 😤 ¿Qué es la frustración? 😖 Emociones para niños
Estrategias prácticas para fomentar la tolerancia a la frustración
Para ayudar a su hijo a aprender a tolerar la frustración, que es la capacidad de afrontar decepciones, obstáculos, reveses y emociones fuertes de una manera sana y constructiva, puede emplear diversas técnicas:
Comunicación emocional
- Enséñele a identificar las emociones que siente y a ponerles nombre. Etiquete la emoción que está sintiendo para que aprenda a identificarla y reconocerla.
- Dedique un momento del día para preguntarles cómo se sienten y por qué.
- Incluya en el espacio de lectura diaria libros didácticos y adaptados a su edad sobre la gestión de las emociones, como:
- El monstruo de colores (Anna Llenas): Ayuda a identificar y clasificar sentimientos.
- Cuando estoy enfadado (Trace Moroney): Muestra cómo gestionar el enfado de forma saludable.
- Tengo un volcán (Miriam Tirado): Ofrece herramientas prácticas para identificar y expresar sentimientos antes de que exploten.
Técnicas de resolución de problemas
Será usted quien enseñe a los niños a buscar soluciones a aquello que les frustra. Puede hacerlo proponiéndoles lo siguiente:
- Si a la hora de desempeñar una tarea algo les resulta difícil, esta puede dividirse en pasos e ir consiguiendo pequeños logros.
- Para reflexionar sobre las futuras soluciones, pueden preguntarse: “¿qué podrías hacer diferente la próxima vez?”
- Fomente un entorno en el que se acepte el error; equivocarse es parte del aprendizaje.
- Enséñele a esforzarse para conseguir aquello que quiere y a afrontar las dificultades sin abandonar.
- Enséñele al niño cuándo tiene que pedir ayuda. Algunos niños tienen dificultades para pedir ayuda, mientras que otros la piden de manera constante. Hay que enseñar al niño a intentar encontrar una solución primero.
- Modifique la tarea: Convierta la frustración en aprendizaje. Las situaciones problemáticas son una excelente oportunidad para que aprenda cosas nuevas. Cuando haya pasado la dificultad, hablen y rescaten las cosas que lo han ayudado a afrontarlo y las que no.
Establecer expectativas realistas
Es importante ajustar las expectativas según la edad o las capacidades del niño. Para ello:
- Ayúdeles a que conozcan claramente las metas y cómo pueden lograrlo.
- Adapte las tareas según su nivel de desarrollo.
- Explíqueles que a veces las cosas no salen como se esperan, y no es algo malo.
Fomentar la perseverancia y el autocontrol
- Márcale objetivos y enséñale a ser perseverante. La perseverancia es esencial para superar situaciones adversas.
- No ceda. Una vez que haya marcado un límite, no ceda. Enséñele que a veces la respuesta es “no”.
- La exposición repetida y segura a los desencadenantes de la frustración es la mejor manera de desarrollar tolerancia a la frustración.
- Cuando los problemas no se pueden resolver de inmediato, los niños pueden aprender a tener paciencia y a retrasar la gratificación.
Aceptar el fracaso como parte del aprendizaje
- Empatice con su hija o hijo. Reconozca su angustia. En lugar de decir “está bien, lo harás mejor la próxima vez”, cambie su lenguaje a: “Noto tu decepción, sé que realmente querías hacerlo mejor”.
- Explique que el fracaso es parte de la vida y que a todos les pasa, incluso a usted. Comparta ejemplos de “fracasos” que haya tenido, mostrando cómo manejó su propia decepción.
- El fracaso es una oportunidad para que madres y padres enseñen habilidades para aceptar y resolver problemas. Juntos pueden pensar qué se podría hacer diferente la próxima vez para tener una mejor oportunidad de éxito.
- Los niños necesitan saber que, cuando fracasamos o nos enfrentamos a la decepción, a veces no hay mucho que podamos hacer en ese momento. Tenemos que aceptarlo como parte de la vida y seguir adelante.
Desarrollando la tolerancia a la frustración según la edad
La exposición a la frustración gradualmente, creando desafíos apropiados para su edad que el niño pueda superar con esfuerzo y perseverancia, ayuda a desarrollar resiliencia y tolerancia con el tiempo. Es fundamental que el objetivo sea que la frustración sea algo que pueda sentir y superar sin que su hijo se sienta abrumado.
Alyssa Bowman, consejera de salud mental, sugiere una escala de frustración de cero a diez (cero es ninguna frustración y diez es completamente abrumado). De cuatro a seis es el momento ideal para utilizar una estrategia de afrontamiento. Más allá de seis, es demasiado intenso y podría ser bueno tomar un descanso.
Niños pequeños (1-3 años)
Están desarrollando sus habilidades de regulación emocional y es posible que no tengan el lenguaje para expresar su frustración, manifestándola con rabietas o crisis nerviosas. En esta etapa, los niños aprenden rápidamente inteligencia emocional.
Qué puede hacer: Modelar y enseñar estrategias básicas, redirigir su atención, consolarlos y ofrecerles opciones.
Niños en edad preescolar (3-5 años)
Son más capaces de comunicar verbalmente sus frustraciones. Todavía puede resultarles difícil gestionar las emociones intensas, pero pueden empezar a aprender estrategias para afrontarlas.
Qué puede hacer: Enséñeles técnicas de respiración profunda, guíelos hacia soluciones y anímelos a usar palabras para expresar sus sentimientos.
Niños en edad escolar primaria (6-8 años)
Desarrollan más habilidades de autocontrol y resolución de problemas. Empiezan a comprender la gratificación retrasada y pueden afrontar la frustración de forma más constructiva.
Qué puede hacer: Anímelos a tomar descansos, practicar la paciencia y escribir un diario o dibujar para ayudar a regular sus emociones.
Niños al final de la escuela primaria (9-12 años)
Pueden razonar con mayor eficacia, pero los desafíos académicos y sociales pueden aumentar su frustración. Continúan aprendiendo al estar expuestos a la frustración en sus propias vidas y pueden comenzar a utilizar habilidades de pensamiento crítico.
Qué puede hacer: Enséñeles estrategias más avanzadas para resolver problemas, fomente una mentalidad de crecimiento, anímelos a buscar ayuda y enfatice la resiliencia y el aprendizaje de los errores.
Adolescentes (13 años en adelante)
Enfrentan desafíos únicos con la frustración, ya que se enfrentan a problemas de identidad, independencia y relaciones con sus pares. Es posible que se sientan frustrados con lo académico o con conflictos con amigos o familiares.
Qué puede hacer: Promueva la comunicación abierta, valide los sentimientos de su hijo y ayúdelo a desarrollar formas saludables de afrontar la situación. Anímelos a participar en pasatiempos y a buscar apoyo en adultos de confianza.
Cuándo buscar ayuda profesional
Cuando un niño no puede funcionar por miedo al fracaso, o si la ansiedad es paralizante, puede que se requiera terapia. En estos casos, con lo que se conoce como terapia de exposición, se busca que el niño se “exponga lentamente a cosas que no son perfectas.” Por ejemplo, se les enseña a los niños que no pasa nada malo cuando se comete un error ortográfico y que pueden seguir adelante. El desarrollo emocional de la infancia está estrechamente vinculado con su desarrollo social y cómo se relacionan entre iguales.
Es importante recordar que la frustración forma parte de la vida. Aunque no se puede evitar, se puede aprender a gestionarla y superarla, y a aumentar de este modo la tolerancia a esta. Aprender a tolerar la frustración hace más fácil que nos enfrentemos con éxito en la vida.
Cómo ser un modelo a seguir efectivo
Los niños observan cómo usted maneja la frustración y aprenden a regular sus emociones observando su comportamiento. Ser honesto con sus sentimientos y mostrar cómo utiliza estrategias de afrontamiento en el momento ayuda al niño a comprender la tolerancia a la frustración. “Es como desarrollar un músculo. Cuantas más oportunidades tengas de sentirte frustrado, más fuerte te volverás y más fácil será acceder a habilidades para resolver problemas y estrategias de afrontamiento.”
Preguntas Frecuentes sobre la Tolerancia al Fracaso
¿Por qué madres y padres necesitan permitir el fracaso?
Las familias necesitan darle espacio a los niños para equivocarse. Si siempre están mirando por encima de sus hombros para guiarles, no pueden fallar y luego volver a intentarlo. El fracaso es una experiencia importante que necesitan tener para aprender y crecer.
¿Por qué es tan importante para una niña o un niño aprender a fracasar?
Aprender a fracasar es importante porque enseña a los niños a recuperarse del fracaso y a la vez les fortalece y prepara para enfrentar los retos de la vida. Cuando temen fracasar, corren el riesgo de experimentar ansiedad y crisis cuando las cosas salen mal.
¿Cuál es la mejor forma en que madres y padres pueden enseñar a sus hijos a enfrentar el fracaso?
La mejor manera de enseñar a los niños a enfrentar el fracaso es convertirlo en un momento de enseñanza. Cuando su hija o hijo fracase en algo, hágale saber que nota su frustración y decepción. Y más tarde, cuando esté en calma, hablen sobre qué fue lo que pasó y qué podría hacer diferente, o qué podría intentar de nuevo.