La sexualidad es un aspecto inherente al ser humano, presente desde el nacimiento hasta los últimos días de vida. Aunque su significado y relevancia pueden variar a lo largo de las distintas etapas vitales, nunca se ausenta. Para abordar la sexualidad de manera integral, se consideran tres componentes básicos: el biológico, el psicológico y el social.

Aumento de la esperanza de vida y la sexualidad en la vejez
La esperanza de vida en los países desarrollados es cada vez mayor, alcanzando los 77,9 años en hombres y los 83,3 en mujeres dentro de la Unión Europea. En España, se prevé que en 2031 la esperanza de vida será de 83,2 años en los hombres y 87,7 años en las mujeres. Este incremento se debe a los avances en la medicina moderna, como el diagnóstico precoz de enfermedades y las mejoras en los tratamientos médicos, la salubridad ambiental y los bienes económicos básicos, lo que ha propiciado el aumento de la proporción de personas mayores de 60 años a nivel mundial.
Sexualidad y Envejecimiento
A pesar de que la sexualidad no está prohibida por la edad, con el paso del tiempo aparecen cambios fisiológicos, como la ralentización de la erección en los hombres y la disminución de la capacidad de lubricación vaginal en las mujeres, o ciertas enfermedades crónicas que pueden afectar la sexualidad. De ahí la importancia de una adecuada educación sanitaria en personas mayores para contribuir a la mejora de su sexualidad. Además, el aumento de la formación del personal sanitario en este tema repercute directamente en la mejora de la sexualidad y la calidad de vida de las personas mayores.
Percepciones de las personas mayores sobre la sexualidad
Aunque muchos estudios han analizado la visión del personal sanitario o el punto de vista familiar sobre la sexualidad en las personas mayores, existen pocos trabajos que exploren las percepciones de los propios ancianos sobre su sexualidad. Una revisión sistemática de estudios publicados hasta abril de 2018, que indagaron en las percepciones sobre la sexualidad de personas mayores institucionalizadas y residentes en comunidad, encontró 1.122 artículos, de los cuales 11 cumplieron los criterios de inclusión.
Hallazgos de la revisión sistemática
Según los artículos analizados, las personas mayores desean mantener una sexualidad activa y la consideran algo positivo y un deseo que quieren seguir expresando. Es destacable que más de la mitad de las personas mayores que residían en comunidad manifestaron seguir expresando interés por la actividad sexual, percibiendo que esta era óptima cuanta mayor salud tenían. Además, consideraron que la actividad sexual aumentaba cuando tenían pareja.
Sin embargo, la mayoría de los adultos mayores sexualmente activos se declararon satisfechos, en comparación con el grupo no activo, donde la mayoría se declaraba indiferente. Casi la totalidad de los pacientes que se definen sexualmente activos respondieron afirmativamente a la encuesta, y un porcentaje del resto también expresó que desea recibir información y/o educación.
Barreras para la expresión sexual
Las personas mayores identifican diversas barreras para la expresión de su deseo sexual, entre ellas:
- Los estereotipos sociales hacia la sexualidad en esta etapa vital.
- La asociación entre sexualidad y fecundidad u obligación marital.
- La falta de intimidad.
- Los prejuicios de familiares y profesionales.
En el caso de los hombres gais y bisexuales mayores, o personas con VIH, el miedo a revelar su orientación sexual o enfermedad, respectivamente, fue una barrera importante. Las mujeres viudas, especialmente aquellas que seguían la doctrina de la Iglesia Católica, asociaron las relaciones sexuales con su rol de esposa y la concepción, no el placer, considerando que el enviudar significaba el fin de su vida sexual. Estas creencias religiosas pueden influir en la percepción de la sexualidad como un deber marital asociado a la procreación.
Los prejuicios de las personas con las que conviven, como familiares y personal de las instituciones, así como la falta de privacidad e intimidad en los centros de atención, contribuyen a que muchos ancianos institucionalizados asocien la institucionalización con el cese de su actividad sexual, llegando incluso a la separación de sus parejas. Además, la familia y el personal de los centros no siempre aceptan que las personas mayores institucionalizadas deseen continuar con su vida sexual.

Impacto de la institucionalización
Muchas personas mayores institucionalizadas manifestaron resignación, afirmando que tras la institucionalización habían puesto fin a su actividad sexual, llegando a separarse de su pareja en muchos casos. En este contexto, las personas mayores institucionalizadas consideraron que en esta etapa de la vida no solo es importante la realización del coito, sino que adquieren especial relevancia los abrazos, las caricias y otras expresiones sexuales.
El papel del personal sanitario
Se considera importante que la atención prestada por el personal sanitario incluya una visión abierta sobre la sexualidad, preservando en todo momento los deseos y la intimidad de las personas mayores. Los resultados de esta revisión confirman que las actitudes del personal sanitario y la ausencia de intimidad en los centros son consideradas barreras para la expresión de la sexualidad en personas mayores institucionalizadas.
Sexualidad y Envejecimiento
Propuesta de "gerontosexualidad" como categoría de análisis
Múltiples investigaciones afirman que los prejuicios y estereotipos generan un rechazo persistente al ejercicio de la sexualidad durante la vejez. Para abordar esta problemática, se propone la noción de gerontosexualidad como una categoría de análisis en el estudio de la sexualidad durante la vejez, insertándose en el campo de estudios de la cultura e interesándose por la relación entre costumbres, prácticas y representaciones de la sexualidad. Esta perspectiva busca destacar la relación entre características, propiedades y regularidades de las prácticas sexuales.
Dimensiones de la gerontosexualidad
El concepto de gerontosexualidad se articula en tres dimensiones:
1. Dimensión epistemológica
Esta dimensión examina cómo se ha construido el conocimiento sobre la sexualidad en la vejez. Busca distanciarse de juicios concluyentes y predeterminados socialmente, así como de prenociones institucionalizadas. Permite comprender la configuración de las concepciones sobre la sexualidad y la vejez, las representaciones y los significados, sin juzgar las creencias como erróneas o acertadas, ni tachar los estereotipos de mitos prejuiciosos.
2. Dimensión fenomenológica
Después de despojar de contenidos predicativos la relación entre sexualidad y vejez, esta dimensión remite a la experiencia de la vida ordinaria de las personas mayores como actores intencionales, reivindicando su capacidad de agencia. A través de la fenomenología, se establecen conexiones entre los aspectos subjetivos, los contextos y las prácticas, para captar el sentido de la acción como fundamento explicativo de los procesos sociales. Permite ir en busca del dato de significado y comprender la conciencia que se expresa en múltiples experiencias de vida.
3. Dimensión hermenéutica
Esta dimensión busca interpretar sucesos y situaciones específicas para identificar los significados que los actores confieren a su experiencia de vida, dejando aparecer las motivaciones del sujeto. Se nutre de la interpretación analógica, que renuncia a enunciados deterministas, situando las prácticas de la sexualidad en contextos histórico-culturales específicos. Permite trazar un tejido de eventos, acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones y azares que constituyen el mundo fenoménico, contribuyendo a la construcción de conocimientos que no excluyan regiones significativas de la realidad.
Desafíos y propuestas
Una constante en la literatura revisada es la carencia de un referente conceptual que aborde las prácticas, representaciones y significados de la sexualidad entre las personas envejecidas. El concepto de gerontosexualidad busca superar esta limitación, ampliando la comprensión más allá de la dimensión coital para incluir el deseo, el placer, lo erótico, los afectos, la estética, la atracción y las tendencias en las prácticas, conductas, valores y creencias.
A pesar del énfasis en la sexualidad como un fenómeno sociocultural complejo que no debe reducirse a lo biológico/genital, diversas investigaciones, especialmente en áreas de la salud y estudios de la conducta, a menudo abrevian la sexualidad a la acción copulativa. La sexualidad siempre ha sido un tema tabú en los colectivos sociales, lo que se explica por un conjunto de creencias erróneas que conllevan a la prohibición, la censura o la condena social.
Sin embargo, existen múltiples indicadores que contradicen la idea de que la sexualidad entre las personas mayores sea motivo de escándalo o se juzgue como odiosa o ridícula. Negar las consecuencias del envejecimiento por considerarlas prejuiciosas equivale a estereotipar la vejez misma.
Es necesario modificar las políticas de atención en los centros de cuidados para personas mayores y realizar programas de educación en sexualidad dirigidos a personas mayores y sus familiares. El objetivo debe ser implantar programas de actuación donde la sexualidad de los residentes y el derecho a la intimidad sean tenidos en cuenta. Esto implica realizar estrategias de educación en sexualidad y de sensibilización encaminadas a normalizar la sexualidad en las personas mayores, y que ayuden a promover prácticas sexuales adecuadas y saludables en esta etapa vital.
La inclusión del punto de vista de los hombres mayores gais y bisexuales es otra novedad importante, ya que esta revisión muestra la falta de conciencia social y familiar hacia las necesidades sexuales de estos grupos, que se siguen percibiendo como invisibles para la sociedad y carentes de apoyo familiar.
Cambios fisiológicos en la vejez y su relación con la sexualidad
El envejecimiento es una etapa más del ciclo vital, un proceso dinámico e irreversible. A partir de los 30 años, los órganos del ser humano comienzan a deteriorarse en un uno por ciento por año. Por lo tanto, al llegar a la edad avanzada, los órganos han envejecido un 35% más, a menos que no se hayan abusado de ellos. Es importante reconocer las diferencias entre las alteraciones fisiológicas y neurológicas propias del envejecimiento sano y las consecuencias de las enfermedades crónicas.
Cambios fisiológicos comunes en la vejez:
- Piel más áspera.
- Uñas crecen a menor velocidad y tienen menos brillo.
- El corazón se atrofia y la elasticidad disminuye, al igual que en los vasos sanguíneos.
- Pérdida de masa magra, fuerza y musculatura.
- Reducción de los alvéolos y cilios.
- Disminución del reflejo de la tos.
- Piezas dentales deficientes o disminución de estas; el esmalte dental se adelgaza y la dentina se hace transparente.
- No hay un vaciado completo de la vejiga.
- En el sueño: adelanto de la fase circadiana de sueño, aumento del número de despertares, disminución de la eficacia del sueño nocturno, incremento de la cantidad de sueño superficial y reducción del sueño profundo, y toma de siestas durante el día.
Modelos de respuesta sexual y su aplicación en la vejez
El modelo del ciclo de respuesta sexual, que describe las fases de excitación, meseta, orgasmo y resolución, ha sido útil para determinar estrategias y terapias. En la excitación, se observa un aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, vasocongestión y lubricación vaginal en mujeres, y la salida de líquido preeyaculatorio en hombres. El orgasmo, el clímax de la respuesta fisiológica involuntaria, se caracteriza por contracciones rítmicas de los músculos y eyaculación en hombres, y contracciones rítmicas en el útero en mujeres. La resolución es el período de recuperación. Las disfunciones pueden aparecer en cualquier fase, producidas por múltiples factores, incluyendo patologías crónicas como diabetes mellitus, condiciones psicológicas como depresión o violencia, y la polifarmacia.
En las mujeres, si el deseo espontáneo y los estímulos son suficientemente intensos y significativos, se genera la excitación sexual. La incorporación de los vínculos afectivos en este modelo es indispensable para una actividad plena, considerando el amor como condición imprescindible para dignificar el erotismo y la sensualidad.
Tipos de relaciones sexuales en la vejez
Las relaciones sexuales en la vejez no han sido descritas ni estudiadas en profundidad. Se sabe por entrevistas que las personas ancianas practican estimulación general, caricias íntimas sin penetración (magreo o tocamientos) y sexo oral (cunnilingus y felación), pero no se puede concretar la asiduidad y satisfacción de estas prácticas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define las relaciones sexuales como un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad, donde los derechos sexuales deben ser respetados, protegidos y ejercidos a plenitud.