De Madre Cuidadora a Madre Adoptiva: Proceso y Requisitos en Chile

La labor de las familias de acogida es fundamental en la protección de niños, niñas y adolescentes que se encuentran temporalmente separados de sus familias de origen. Estas familias ofrecen un entorno de cuidado y amor, sirviendo como un “puente” hacia una solución permanente. Sin embargo, surge una pregunta frecuente: ¿puede una madre cuidadora transformarse en madre adoptiva? La respuesta es sí, aunque implica un proceso y el cumplimiento de requisitos específicos.

El Rol Esencial de las Familias de Acogida

Una familia de acogida es aquella que, de manera transitoria, recibe el cuidado personal de un niño, niña o adolescente (NNA) por una medida de protección judicial. Las familias de acogida externas son una alternativa que promueve la restitución de derechos y el bienestar del NNA. Son un “puente” de reparación de sus vínculos antes de volver con su familia de origen, extendida o adoptiva, asegurando su derecho a vivir en un entorno familiar que lo proteja, en el que aprenda sus roles y estructura. Además, estas familias previenen la internación en residencias o permiten que se egrese de ellas.

Existen diferentes tipos de familias de acogida, incluyendo las familias directas (con vínculo consanguíneo o por parentesco). Se espera que aumenten las familias de acogida externas, además de las de emergencia y permanentes; estas dos últimas existen en la práctica, sin embargo, en un número restringido. Las familias de emergencia son aquellas disponibles para acoger en circunstancias complejas y emergentes desde 0 hasta 3 meses.

Infografía: Tipos de familias de acogida y su función

Duración y Acompañamiento del Acogimiento

El acogimiento puede ser por semanas, meses y hasta dos años. En Chile, muchas veces los procesos legales demoran, por lo tanto, los niños, niñas y adolescentes pueden estar en acogimiento por plazos más extendidos, aunque, idealmente, debieran ser más expeditos. El foco siempre debería estar en el interés superior de los niños, niñas y adolescentes y su necesidad de pasar por la familia de acogida mientras se busca una respuesta permanente.

Mejor Niñez supervisa los programas colaboradores de familias de acogida y también tiene sus propios programas. La familia de acogida contará con una psicóloga o psicólogo que acompañará el proceso familiar e individual del niño, niña o adolescente en el programa de familia de acogida especializada. El Estado ayuda en promedio con $70 mil pesos mensuales, pero en los programas de familias de acogida de la Administración Directa se les ayuda solo con cosas materiales. Además, es posible pedir el permiso maternal o parental por 3 meses en caso de jornada completa o 4 meses si es media jornada.

La Crítica Necesidad de Familias de Acogida

Hay alrededor de 450 familias de acogida externas, sin embargo, no todas están acogiendo niños en el mismo momento. Algunas han sido evaluadas y están esperando recibir niños, otras están en un período de descanso después de la transición de un niño y otras no han seguido con el proceso de acogimiento. Hasta septiembre de 2020, había 6.785 niños, niñas y adolescentes atendidos en residencias, 847 de ellos siguen estando en instituciones masivas (CREAD), los que están en proceso de cierre por el Estado.

Los efectos de la pandemia aumentaron el número de niños, niñas y adolescentes vulnerados, separados de sus familias y con necesidad de cuidado alternativo. Se estima que alrededor de 1.300 niños y niñas menores de 3 años están en residencias y deberían ser cuidados en familias de acogida como única alternativa. También hay muchos niños y niñas mayores de 3 años que deberían vivir en una familia de acogida y no en una residencia. Esa solución se ve imposibilitada, porque no existen ni los recursos suficientes del Estado para programas especializados que trabajen con las familias de acogida, ni las suficientes familias de acogida para hacer esa tarea.

Foto: Niños jugando en un entorno familiar

Interés Superior del NNA y Despedidas

Las transiciones y separaciones hacen daño a los niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, cuando un niño se encuentra en desamparo y requiere una respuesta de cuidado alternativo, lo mejor es mantenerlo acogido en un ámbito familiar. Las familias de acogida son evaluadas y acompañadas para asegurar el cuidado adecuado a las necesidades de los niños, niñas y adolescentes. También promueven su bienestar, desarrollo y protección. Ellos o ellas tienen el derecho a vivir en familia, reconociendo su estructura, sus roles, siendo amados y protegidos por su entorno. Por esa razón, la protección de una familia de acogida es una experiencia reparatoria y sanadora.

Lo más seguro es que la separación será difícil por lo que hay que mantenerse enfocado en el interés superior de los niños, niñas o adolescentes. En lo práctico, es reconocer que ellos o ellas estarán mejor al cuidado de su mamá/papá que en una familia de acogida, siempre que esa mamá/papá tenga las condiciones para cuidarlo y protegerlo bien. Ser un puente, significa ayudar, por un plazo temporal, a las familias de origen o las familias extensas volver a tener el cuidado de sus niños o, en otras situaciones, es proteger a un niño/a que está en proceso de adopción, para que esté lo mejor posible antes de ir a su hogar permanente. Es indispensable que la familia de acogida se prepare para las despedidas, transiciones y el duelo. Siempre vale mil veces la pena entregar amor a un niño, viendo cómo crece y se desarrolla con tu cuidado, que en una residencia.

Educación y Vínculos Fraternales

No necesariamente los niños, niñas y adolescentes deben cambiar de colegio. De ser posible, deberían quedar en su colegio original para evitar más transiciones y separaciones, pero si no es posible, el programa de familias de acogida los ayudará a encontrar la mejor opción en el sector. Sí, tienen prioridad en el sector público, porque todo niño, niña o adolescente tiene derecho a una educación. Por tanto, el sistema educacional deberá buscar y brindar siempre una alternativa.

Siempre es prioridad que los hermanos vivan juntos, cuando sea de su interés superior. Si no resulta posible que vivan juntos, pueden mantener contacto entre ellos. En general, las familias de acogida suelen acoger a un NNA, pero si son hermanos/as es posible recibir más, si la familia de acogida está de acuerdo.

De Familia de Acogida a Familia Adoptiva: ¿Es Posible?

Sí, una madre cuidadora puede transformarse en madre adoptiva. Tienes que pasar por un proceso de evaluación como todos los postulantes. Ser familia de acogida es transitorio, con el propósito de apoyar la revinculación familiar o ser un espacio de cuidado mientras los niños, niñas y adolescentes esperan la adopción u otra medida judicial definitiva con su familia de origen o extensa.

Existen excepciones en las que familias de acogida han quedado con el cuidado permanente de los niños, niñas o adolescentes (hasta los 18 años) o tuvieron la posibilidad de adoptar, en situaciones muy particulares, que se dan caso a caso. Esto sucede cuando el programa considera que agotó todas las instancias de revinculación con la familia de origen, familia extensa o de adopción y durante ese proceso, el NNA estuvo al cuidado de la familia por largo plazo, creando lazos profundos.

Es importante destacar que muchos programas todavía tienen la visión en la que si una familia expresa su interés en adoptar, no pueden seguir en el proceso de evaluación de ser familia de acogida. Incluso, algunas familias de acogida, que ya lo han sido antes, han tenido experiencias negativas con programas que reaccionaron en contra de su deseo de adoptar. No obstante, cuando es en el interés superior de los niños, las familias pueden seguir en contacto con ellos o ellas. De esa manera, integran a su vida, las experiencias y lazos creados en su historia.

Ilustración: Lazos familiares en un hogar de acogida

Requisitos y Proceso General para la Adopción Nacional

El trámite de solicitud de adopción nacional se puede realizar durante todo el año en el sitio web y en las Unidades de Mejor Niñez. También podrás acudir a fundaciones que están acreditadas en Chile para este fin. Para el ingreso de tu solicitud no debes presentar documentos. Como resultado del trámite, habrás presentado una solicitud de adopción nacional.

Evaluación y Condiciones

La evaluación social y psicológica que se exige debe ser realizada por profesionales externos, acreditados ante el Servicio de Mejor Niñez. El arancel para la evaluación social y psicológica es de 9 Unidades de Fomento (UF). Las bases del proceso de postulación y evaluación son iguales en todo Chile. Por ejemplo, en la Región Metropolitana, hay una lista de espera para ser evaluado/a y después, se necesita un tiempo para encontrar una familia idónea para el niño, niña o adolescente. La campaña "Acoger es" tiene un acompañamiento durante estas esperas a través de la "Incubadora de Familias".

Requisitos Generales para Postulantes

  • Antecedentes: No tener antecedentes penales ni estar inhabilitado para trabajar con NNA.
  • Ingresos: Es necesario que los ingresos cubran las necesidades básicas de todos los integrantes de la familia y el niño, niña y adolescente acogido/a.
  • Experiencia: Tener hijos/as puede significar que las personas tienen más experiencia en el cuidado de la crianza de los niños, niñas y adolescentes.
  • Comprensión: El proceso de evaluación debe dar a conocer a los/as postulantes las necesidades y las etapas de desarrollo de los niños, niñas y adolescentes, para que con esas herramientas tomen una decisión acorde a sus capacidades.

No, el orden de prelación o prioridad de atención de las familias adoptivas no aplica en la evaluación de la familia de acogida externa. Se necesitan muchos tipos de familia porque hay muchos niños, niñas y adolescentes con diversas características.

Diagrama de flujo: Proceso de evaluación para la adopción

Aspectos Clave a Considerar en la Transición

Cuando un niño se encuentra en desamparo y requiere una respuesta de cuidado alternativo, lo mejor es mantenerlo acogido en un ámbito familiar. La protección de una familia de acogida es una experiencia reparatoria y sanadora. Además, cuando es en el interés superior de los niños, las familias pueden seguir en contacto con ellos o ellas. De esa manera, integran a su vida, las experiencias y lazos creados en su historia.

Para quien desee solicitarlo, si bien no es una obligación, se favorece la adaptación del niño, niña o adolescente en su familia de acogida mediante apoyo adicional. Este acompañamiento es crucial para asegurar que la eventual transición a una familia adoptiva, ya sea la propia familia de acogida u otra, se realice en el mejor interés y bienestar del niño.

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