Información sobre la Parentalidad Adoptiva y el Proceso de Adopción en Chile

La decisión de optar por la parentalidad adoptiva es un camino significativo para muchas personas que, por diversas razones, no pueden concebir un hijo biológicamente. Este proceso, complejo y multifacético, involucra aspectos afectivos, psicológicos, morales, educativos y legales, configurándose como una temática amplia que requiere un enfoque interdisciplinario para su estudio y abordaje.

Comprender las vivencias, necesidades, expectativas y sentimientos de los padres adoptivos es crucial para desarrollar estrategias de apoyo y fortalecimiento, así como para mejorar la experiencia institucional asociada a la adopción. La investigación en este campo busca identificar los elementos que facilitan y obstaculizan el proceso a nivel institucional, basándose en la experiencia de quienes lo transitan.

Vivencias y Emociones en el Proceso de Adopción

Una investigación reciente abordó las vivencias de un grupo de personas que optaron por la parentalidad adoptiva, tras no poder concebir un hijo de forma biológica, y que decidieron iniciar el proceso de adopción en Chile. Este trabajo adquiere relevancia al profundizar en un área de estudio que requiere mayor análisis y conocimientos, identificando las necesidades de los padres adoptivos, sus expectativas, sentimientos y la evaluación de lo vivido durante el proceso de adopción.

Abordado desde un paradigma fenomenológico, que permite conocer las vivencias de las personas a través de los fenómenos que se producen en la interacción, se pudo entrevistar a quienes lograron finalizar su proceso de adopción. La adopción es un proceso que requiere la participación de diversos actores sociales, profesionales, instituciones y entidades, demostrando que la amplitud y complejidad del proceso exige un enfoque interdisciplinario con una coordinación adecuada entre los diversos actores (Rodríguez & Morell, 2012).

Sentimientos y Expectativas de los Padres Adoptivos

Se concluyó que los padres, al inicio del proceso, poseen sentimientos positivos asociados a la posibilidad de poder tener un hijo. Sin embargo, a medida que avanzan en las distintas etapas, la emocionalidad se torna negativa debido a la extensa espera que deben afrontar. Durante este periodo, la rabia, la frustración y la tristeza se identificaron como los sentimientos más recurrentes. Tal como lo señala Berástegui (2008), el tiempo de espera para la familia adoptiva se vuelve una problemática que obstaculiza la configuración de la familia y afecta el bienestar de sus integrantes, identificando el proceso como un estresor importante.

infografía sobre las etapas emocionales típicas en el proceso de adopción, desde la esperanza inicial hasta la alegría final, pasando por la frustración de la espera

Finalmente, una vez que el menor es recibido por su nueva familia, los sentimientos que afloran se asocian con el amor, la alegría y el compromiso que les genera el hecho de ejercer la deseada parentalidad.

Los objetivos de esta investigación fueron:

  • Conocer las vivencias en torno al proceso de adopción en un grupo de personas que optaron por la parentalidad adoptiva.
  • Describir cuáles son los sentimientos involucrados en el proceso de adopción.
  • Identificar cuáles son las expectativas asociadas al ejercicio de la parentalidad adoptiva.
  • Detectar cuáles son los elementos que facilitan y obstaculizan el proceso de adopción a nivel institucional.

Fundamentos Conceptuales: Familia, Paternidad y Adopción

La Familia como Sistema Social

Para comprender la parentalidad adoptiva, es fundamental abordar el estudio de la familia y el concepto de paternidad. La familia es considerada una institución social y una entidad psicológica que se configura como un sistema mediador entre los individuos y la sociedad (Minuchin, 1998; Ortiz, 1999). Debe adaptarse continuamente a los cambios sociales, económicos y geográficos, lo que implica transformaciones en las relaciones intrafamiliares y extrafamiliares establecidas. Sus funciones son esenciales para el desarrollo del individuo, basándose en la unión de un grupo de personas que comparten un proyecto vital común, con sentimientos de pertenencia y compromiso entre sus integrantes (Arés, 2002).

Está compuesta por un conjunto de personas que cumplen diferentes roles, cuyo funcionamiento se rige por códigos comportamentales explícitos e implícitos donde se manifiestan las creencias y valores del sistema familiar (Arés, 2004). Desde la Teoría General de Sistemas, la familia es un sistema con una estructura propia, reglas y objetivos, compuesta por elementos que forman un todo, integrando cada una de sus partes y reconociéndose como subsistemas (Johansen, 1975; Whitaker & Napier, 1982).

Desde la perspectiva del enfoque ecológico, la familia se encuentra inserta en el microsistema, como un grupo en el que se establecen relaciones cotidianas y directas, con influencias bidireccionales entre sus miembros. El funcionamiento familiar se entiende siempre en relación con el contexto en el que la familia está inmersa (Aylwin & Solar, 2002).

Entendiendo la Parentalidad

El concepto de parentalidad designa las prácticas educativas provenientes de los padres, diferenciándose del concepto de “parentesco”, ya que es una competencia desarrollada de forma independiente a los lazos sanguíneos existentes entre padres e hijos (Granada & Domínguez, 2012). El ejercicio de la parentalidad tiene su inicio en la decisión de tener un hijo y es un proyecto prolongado a lo largo de toda la vida (Ramírez, 2011).

En el ejercicio de la parentalidad, deben cumplirse una serie de deberes en relación con los hijos, entre los que destacan:

  • Atención a sus necesidades físicas.
  • Protección de cualquier tipo de daño físico.
  • Atención a necesidades de amor, cuidado y afecto.
  • Protección de daño emocional.
  • Ser proveedores de orientaciones conductuales a nivel moral y ético (Arés, 2004).

Ser padre/madre es un rol aprendido con una misión social que permite la proyección de la individualidad y perpetúa la familia. Lo más importante de la paternidad no es el legado biológico, sino el rol asumido que representa una época histórica y reproduce la cultura; se aprende a ser padre (Zicavo, 2010). Los padres deben dar respuesta a las necesidades de sus hijos, que varían en concordancia con las etapas del desarrollo, haciendo indispensable la plasticidad estructural que posibilite la adaptación a las necesidades emergentes (Barudy & Dantagnan, 2005).

diagrama que explica la construcción social de la parentalidad versus el concepto biológico

La Adopción como Construcción de Parentalidad

En este contexto, la adopción es concebida como una alternativa para dar solución a los problemas de protección de la infancia, inscribiéndose en una perspectiva psicopedagógica, basada en la necesidad del niño de desarrollarse al interior de un sistema familiar y en una perspectiva social. La adopción propicia la relación entre dos grupos de seres humanos sin fundamento en estructuras biológicas, por lo que se concibe como un proceso de educación y sociabilización que se construye más allá del periodo postnatal (Amorós, 1987; Perico, 1978).

El encuentro e integración de estos dos sistemas da lugar a la formación de la familia adoptiva, donde cada uno encuentra en el otro la complementariedad de la interacción social al asumir el rol de padre y de hijo (Ferrá et al, 1995). Ser progenitor de un niño, aunque a menudo se simplifica a la carga biológica, conforma también un acto vincular y relacional. Zicavo (2006) indica que no nacemos padres y madres, sino que devenimos en tales, mediante una construcción personal basada en lo que la familia, la sociedad y las pautas culturales nos van depositando en nuestra historia personal.

La cultura y la tradición influyen sobre el modo en que el padre plasma sus responsabilidades parentales; la biología no crea padres, éstos son una construcción social, de la misma manera que lo son los padres adoptivos, de ahí lo trascendente de dicho rol asumido e internalizado. La decisión de adoptar surge luego de un proceso reflexivo, donde se confrontan las motivaciones y expectativas del rol a asumir (Amorós, 1987; Rosser & Bueno, 2001).

La adopción trae consigo efectos positivos en las relaciones humanas al brindar la posibilidad de establecer lazos afectivos, permitiendo a los niños susceptibles de adopción desarrollarse en un ambiente de estabilidad y a los adultos ejercer la parentalidad (Corbella & Gómez, 2010; Solís & Montoya, 2007). Se requiere adaptación entre los padres adoptivos y el niño, lo cual se consigue conforme se desarrolla la convivencia y depende de las características de los actores implicados, así como de las situaciones vivenciadas con anterioridad y las necesidades de los padres y el hijo (Howe, 1998; Solís & Montoya, 2007).

Por lo tanto, la paternidad es una dimensión psicológica construida que no guarda relación con los lazos biológicos; está en los padres adoptivos el potencial para desarrollar una parentalidad adecuada, al igual que en los padres biológicos (Ávila, 2005). De esta forma, se reconoce que la parentalidad es más que un hecho biológico (Romero, 2007), configurándose como un hecho cultural que acontece en el proceso de edificación social del constructo paternidad. En definitiva, la adopción es la forma de familia más parecida a la familia biológica y está capacitada para ofrecer al niño todas las funciones asociadas a las familias, exceptuando la de gestación (Acuña, 1999).

El Servicio Nacional de Menores (SENAME) y el Marco Normativo de la Adopción en Chile

La institución a cargo del proceso adoptivo en Chile, el Servicio Nacional de Menores (SENAME), indica que la adopción es por excelencia una medida de protección, aplicada en subsidio de la familia de origen, cuando se han agotado todas las posibilidades para que un niño pueda reintegrarse o permanecer bajo el cuidado personal de sus padres o familia biológica.

El objetivo de SENAME es proporcionar a un niño o adolescente que haya sido legalmente declarado «susceptible de ser adoptado» (ya sea por cesión, inhabilidad o abandono del cuidado parental), una familia estable que le permita crecer y desarrollarse adecuadamente, en un ambiente de protección y afecto. Con ello se espera reparar, en lo posible, el impacto que han dejado en él las experiencias asociadas al abandono, entendido como una agresión en todas las áreas de desarrollo del niño que podría generar un impacto traumático, principalmente en sus características de apego (Rosas, Gallardo & Díaz, 2000).

La adopción busca restituir al niño su derecho a tener una familia definitiva, otorgándole la calidad de hijo respecto de los adoptantes desde el punto de vista legal, con todos los derechos que ello implica y sin ningún tipo de diferencia respecto de los hijos biológicos. Actualmente en Chile rige la Ley 19.620 (1999) del código civil, la cual deroga la normativa anterior en esta materia (Ley 18.703).

Estadísticas y Tendencias de Adopción en Chile

Durante los últimos diez años, el número de adopciones llevadas a cabo ha resultado oscilante, según datos del SENAME (2014). Se observa que las cifras de adopciones han variado entre los 433 y 660 casos. A partir del año 2012, se aprecia una leve disminución de los casos contabilizados, evidenciando una tendencia a la baja en el número de adopciones realizadas.

gráfico de barras mostrando la evolución del número de adopciones en Chile entre 2004 y 2014

Es importante señalar que las estadísticas reflejan que, últimamente, los interesados han postulado a ser padres de niños más grandes y no solo de lactantes. Por ejemplo, en 2013 se adoptaron 73 niños mayores de cuatro años, mientras que el año anterior fueron 69.

En cuanto a las cifras entregadas por el SENAME sobre los menores que han sido declarados susceptibles de adopción en años recientes, se puede apreciar que durante el año 2010 se declararon susceptibles a 813 menores, cantidad que aumenta al año siguiente a 927 casos a nivel nacional. En el año 2012, el último año del que se tiene registro hasta la fecha, se declaró susceptible de adopción a una cantidad de 1042 menores.

Dra. Cordero analiza la difícil realidad de la adopción en Chile

El Futuro de la Legislación de Adopción

En la actualidad, se encuentra en trámite un nuevo proyecto de ley, que se dio a conocer el 27 de junio del 2013 y fue ingresado oficialmente al congreso el 8 de octubre del 2013, con la expectativa de ser completamente aprobado a finales del 2015. Las modificaciones propuestas van en la línea de mejorar el marco existente.

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