Problemas de Accesibilidad en Adultos Mayores

La mayoría de personas mayores que tienen problemas de acceso a su vivienda consideran necesarias obras en su edificio. Prácticamente a diario, las personas mayores sufren problemas para desenvolverse con normalidad en pueblos y ciudades, como en el transporte público o en los accesos a edificios y viviendas. Cuando se habla de accesibilidad es común pensar que nos referimos a los impedimentos físicos, como un autobús sin rampa que impide el acceso a una persona con movilidad reducida, y además, caemos en ello cuando alguien significativo se ve afectado y sale en los medios. El problema reside quizás en que nos planteamos la accesibilidad como algo que atañe a las personas con ciertas dificultades para moverse, no como un problema que en mayor o menor medida nos afecta a todos. La principal barrera para evitar las barreras es la falta de empatía, de ponerse en el lugar del otro, en el convencimiento de que nunca se va a estar en su situación.

Esquema de un entorno urbano accesible y no accesible para personas mayores

La Demografía del Envejecimiento y la Accesibilidad

En la actualidad, más de un 18% de la población en España es mayor de 65 años, cifra que se prevé que se duplique en 2066. Según un estudio del Ministerio de Sanidad, cerca de la cuarta parte (23,5%) de estas personas declaran tener algún problema de accesibilidad física, como dificultad para desplazarse o acceder a un lugar. Según datos del Ministerio de Sanidad, la gran mayoría de personas mayores que tienen problemas de acceso a su vivienda (82,7%) consideran necesarias obras en su edificio.

El creciente aumento de la población mayor de 60 años estos últimos 15 años (casi un 70%) requiere que las ciudades impulsen planes y estrategias que tengan como objetivo hacer la vida más fácil de los adultos mayores en las ciudades. Más del 50% de la población mundial vive en ciudades en solo un 3% de territorio, de los cuales 868 millones son adultos mayores, representando el 12%, y se espera que para 2050 esta cifra aumente a dos mil millones, ascendiendo al 22%. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que para 2050, alrededor de 2.000 millones de personas tendrán más de 60 años.

Barreras Físicas Comunes en Entornos Cotidianos

Uno de los principales problemas en materia de accesibilidad pasa, en muchas ocasiones, por la dificultad en la entrada a comunidades de viviendas, establecimientos o edificios públicos. Con normalidad, las personas mayores se encuentran con puertas pesadas difíciles de abrir, estrechas o con pequeñas cerraduras que suponen una dificultad añadida para las personas con problemas de visión. En accesibilidad física, es lo más evidente: ascensores, rampas adecuadas y rebaje de bordillos son esenciales.

Las personas mayores constituyen un grupo muy heterogéneo, que abarca un amplio rango de edades, niveles socioeconómicos y culturas. Sin embargo, comparten características en común: la limitación de la movilidad física y disminución en su capacidad sensorial y cognitiva, debido al proceso de envejecimiento. Por ejemplo, Guadalupe Mateos, de 78 años, habitante de Ciudad de México, padece artritis reumatoide y problemas de columna. Facio Salazar expresa que muchas personas mayores pueden ser autónomas en su hogar; por tanto, en ocasiones prefieren no salir de ahí porque las condiciones de su entorno urbano afectan su capacidad para participar en la vida comunitaria y acceder a servicios necesarios, como centros de salud o supermercados.

En las residencias de mayores la accesibilidad es fundamental, y en los domicilios, cuando se presenta una discapacidad, se hacen los ajustes necesarios. Un ejemplo concreto se observa en una Unidad Habitacional Integración Latinoamericana, donde el acceso a los edificios se realiza mediante plazas elevadas, lo que implica subir una escalera de aproximadamente 20 escalones.

Un Enfoque Amplio de la Accesibilidad: Más Allá de lo Físico

A excepción de los sonidos de algunos semáforos, con frecuencia se olvidan las discapacidades recurrentes en las personas mayores que también afectan a otros sectores de la población. Entre estas personas estarían las que tienen problemas de visión, de audición y cognitivos. En el caso de las personas con disminución visual, estas enfrentan desafíos al trasladarse por las ciudades, especialmente cuando hay falta de contraste de color en el entorno urbano.

Se debe trasladar el pensamiento y la necesidad de ajustes al resto de espacios comunitarios. Por ejemplo, auriculares en el cine para personas invidentes, subtítulos para personas con problemas de audición, guías explicativas en lectura fácil en las exposiciones, carteles e indicativos con pictogramas que ayuden a situarse en un espacio. Cuando se ofrecen estas soluciones, sorprende ver la cantidad de gente que, sin teóricamente precisarlas, las utilizan, por la sencilla razón de que a ellas también les facilitan la vida.

Tipos de Barreras que Enfrentan los Adultos Mayores

A continuación, se describen las siete barreras más comunes que dificultan la participación plena de las personas con discapacidad, incluidos los adultos mayores:

  • Barreras de actitud: Son las más básicas y contribuyen a otras barreras. Por ejemplo, algunas personas pueden no ser conscientes de que las dificultades para llegar o entrar a un lugar pueden limitar la participación de una persona con una discapacidad en las actividades comunes y de la vida cotidiana.
  • Estigma, prejuicio y discriminación: Dentro de la sociedad, estas actitudes pueden provenir de las ideas que las personas tienen acerca de la discapacidad. Actualmente está mejorando el entendimiento que tiene la sociedad acerca de la "discapacidad" al aceptarla como algo que ocurre cuando las necesidades funcionales de una persona no son abordadas en su entorno físico y social.
  • Barreras de comunicación: Son las que experimentan las personas que tienen discapacidades que afectan la audición, el habla, la lectura, la escritura o el entendimiento, y que usan maneras de comunicarse diferentes a las utilizadas por quienes no tienen estas discapacidades. Ejemplos incluyen mensajes de promoción de la salud escritos con barreras que impiden que las personas con deficiencias de la visión los reciban, o mensajes de salud auditivos que puedan ser inaccesibles para las personas con deficiencias de audición.
  • Barreras físicas: Son obstáculos estructurales en entornos naturales o hechos por el hombre, los cuales impiden o bloquean la movilidad (desplazamiento por el entorno) o el acceso.
  • Barreras políticas: Con frecuencia están ligadas a la falta de concientización o a no hacer cumplir las leyes y regulaciones existentes que exigen que los programas y las actividades sean accesibles para las personas con discapacidades.
  • Barreras programáticas: Limitan la prestación eficaz de un programa de salud pública o atención médica a personas con diferentes tipos de deficiencias.
  • Barreras de transporte: Se deben a la falta de transporte adecuado que interfiere con la capacidad de una persona de ser independiente y de funcionar en sociedad.

La Empatía como Motor del Cambio

Mucha gente piensa que las plazas reservadas para minusválidos son un capricho o una tontería, y las ocupan sin ningún escrúpulo de conciencia. Tampoco se plantean que una persona con dificultades cognitivas no tiene la misma capacidad de espera en una consulta médica, o solo creen que es necesaria la barandilla cuando sus hijos pasan por ahí. Estamos ante un problema de empatía, no solo de concienciación de las administraciones y de la ciudadanía.

Desde la presión de una ciudadanía concienciada se puede mejorar la calidad de vida de muchas personas mayores y, de rebote, la de todos, con soluciones simples y en muchos casos muy poco costosas. Pero para eso, debemos pensar que mejorar la accesibilidad de unos, mejora la accesibilidad de todos. Es alarmante ver una web de un ayuntamiento donde publicita sus acciones en pro de la accesibilidad y luego por las calles se ven rampas en exceso inclinadas o sin barandillas que las hacen impracticables para usuarios de sillas de ruedas. Para que realmente nuestro entorno sea accesible a todos, hay que sentir empatía, ponernos en el lugar del otro y pensar qué cosas necesita para poder acceder a los mismos lugares y servicios.

Resulta sorprendente oír cómo con toda naturalidad se dicen y aceptan como buenas afirmaciones como «cuando me rompí la pierna me di cuenta de las dificultades» o «cuando me operaron de cataratas eché de menos carteles con letras que se entendieran». ¿Es necesario tener un percance para darse cuenta de las necesidades de los otros? ¿No deberíamos ser solidarios porque es nuestra obligación como ciudadanos y no porque nos caemos de un guindo o nos ocurre una circunstancia? La visión social y ética de los demás debe ser previa y formar parte de nuestra manera de estar en el mundo. Traspasar la barrera de la indiferencia o del "no me atañe" es fácil y puede llegar a percibirse como normales situaciones claramente discriminatorias, como que si no entran las personas mayores en un sitio porque no hay acceso o guías, o el guarda de la entrada no considera que tienen el suficiente glamour.

Estrategias para Ciudades Amigables con el Adulto Mayor

Para los adultos mayores, los desafíos en su relación con la ciudad incluyen alcanzar mayor autonomía y bienestar para desenvolverse, mejorar el acceso a servicios y espacios públicos, fortalecer las redes de apoyo (comunidad, integración social), y garantizar seguridad y resiliencia con buena infraestructura y acceso a servicios públicos. Esto es crucial en una sociedad que cambia a una velocidad donde los adultos mayores pueden quedarse atrás y sentirse mermados.

Por ejemplo, es necesario proponer soluciones en el transporte público, en los autobuses y paraderos para que los adultos mayores puedan transitar en la ciudad con cierto estándar de seguridad. Además, es importante la calidad de los pavimentos, la textura para los no videntes, la accesibilidad universal y tener a disposición baños públicos. Otro de los temas para hacer las ciudades más amigables es incorporar soluciones digitales que simplifiquen problemas cotidianos, ya que los adultos mayores del futuro estarán más familiarizados con el uso de la tecnología. Del mismo modo, la participación cívica y el empleo son sumamente importantes para la integración holística y global, así como el acceso a la salud y redes de apoyo, dada la demanda por inclusión y soledad.

No todo se resuelve desde el diseño, también requiere de otras políticas públicas que le den sustento a las intervenciones que se realicen a nivel de ciudad. Es fundamental implementar políticas públicas más amplias que transformen los espacios públicos de las ciudades para permitir que las personas mayores prolonguen sus itinerarios y disfruten de una vida plena y comunitaria en las urbes. Se ha pensado en sugerir y trabajar con el concepto de Accesibilidad Universal Específica (AUE) puntualmente para el Adulto Mayor, considerando que la accesibilidad universal depende de variaciones antropométricas y ergonométricas cuando se trata del diseño espacial y los dispositivos de accesibilidad.

Respecto a las escaleras, es recomendable instalar baldosas con elementos en alto relieve, como botones. Además, en el caso de las personas con disminución visual, estas enfrentan desafíos al trasladarse por las ciudades, especialmente cuando hay falta de contraste de color en el entorno urbano.

Soluciones Innovadoras para Mejorar la Movilidad y Seguridad

La seguridad es un aspecto crítico: ¿Sabías que las caídas son la segunda causa de muerte por lesiones accidentales en todo el mundo? Abordar este desafío es fundamental para mejorar la vida de los adultos mayores.

Aportes de la Industria: Puertas Automáticas

Aprimatic diseña y produce puertas automáticas para comunidades de vecinos, batientes y adaptables a cualquier portal para cumplir la ley de accesibilidad universal. Los automatismos para puertas son totalmente seguros puesto que todos los productos de Aprimatic cumplen estrictamente con la Norma Europea EN 16005. Con las puertas automáticas, cualquier persona puede entrar y salir de forma cómoda sin tocar la puerta.

Aportes de la Industria: Elevadores y Tecnología Inteligente

Gracias a la gran experiencia de KONE instalando, dando mantenimiento y modernizando elevadores, esta empresa ha podido abordar el desafío de la accesibilidad de manera proactiva y cuenta con una serie de soluciones diseñadas especialmente para mejorar la vida de las personas mayores y su movilidad dentro de los edificios. Estas soluciones no solo aumentan la accesibilidad, sino que también brindan comodidad y seguridad. Algunas de las formas en que KONE ha contribuido a facilitar la vida cotidiana de las personas mayores incluyen:

  • Elevadores de última generación: KONE ha estado a la vanguardia en la fabricación de elevadores que son intuitivos y fáciles de usar. Sus sistemas incorporan características como botones de gran tamaño, indicaciones visuales y auditivas claras, y puertas con aperturas más amplias para acomodar andadores o sillas de ruedas.
  • Tecnología inteligente en edificios: La implementación de tecnología inteligente ha sido otro enfoque clave. Los sistemas de control de tráfico de alta tecnología garantizan que los elevadores respondan de manera eficiente a la demanda, reduciendo el tiempo de espera y mejorando la experiencia de los usuarios.
  • Diseño centrado en el usuario: El diseño de los espacios también es una consideración importante. KONE trabaja en colaboración con arquitectos y diseñadores para crear entornos accesibles para todas las edades.

Los adultos mayores son parte importante de nuestra sociedad y es primordial que sean tomados en cuenta. La accesibilidad en edificios es fundamental para llevar esto a cabo y es reconfortante saber que hay empresas comprometidas a crear soluciones que mejoren la calidad de vida de las personas mayores.

Impacto del Espacio Público en el Aislamiento Social

El estudio examinó la asociación entre los problemas de accesibilidad del espacio público y el aislamiento social de las personas mayores con discapacidad. La metodología se basó en un análisis estadístico multivariado de los datos de una encuesta a 381 adultos mayores con discapacidad y una auditoría ambiental de segmentos de calles en el centro de la ciudad de Hermosillo, México. Se utilizó una escala de accesibilidad del espacio público para evaluar los indicadores de funcionalidad, comodidad, seguridad y destino.

Los resultados indicaron que el riesgo de aislamiento social está asociado con baja capacidad funcional, enfermedades cardiovasculares, problemas psicológicos, menor movilidad fuera del hogar, escasas redes sociales y problemas de accesibilidad del espacio público. En los barrios con alto riesgo de aislamiento social se registraron mayores problemas de accesibilidad percibida (mal estado de calles y aceras, iluminación, inseguridad) y accesibilidad objetiva (grado de accesibilidad, funcionalidad y destino) en el espacio público, y menor capacidad funcional.

La accesibilidad del Adulto Mayor no es un problema de la discapacidad, ni problema de la persona, sino de los espacios en general que no son accesibles a todas las personas por igual, debido a que existen barreras arquitectónicas y urbanísticas que los discapacitan. Esta situación genera una problemática al momento de realizar sus actividades cotidianas y de recreación, ya que los edificios públicos y privados a los que acuden no cuentan con accesibilidad universal ni específica para ellos.

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