La discapacidad intelectual (DI), también conocida como trastorno del desarrollo intelectual (IDD) o discapacidad intelectual y del desarrollo, es una condición que se caracteriza por limitaciones significativas tanto en el funcionamiento intelectual como en las habilidades adaptativas. Esta condición se manifiesta en la infancia o adolescencia y afecta la capacidad de una persona para aprender nuevas habilidades y enfrentar desafíos cotidianos de manera independiente.
Es fundamental comprender que la discapacidad intelectual no es una enfermedad y, por lo tanto, no tiene cura. Sin embargo, con el apoyo adecuado, todas las personas con DI pueden aprender, desarrollarse y llevar vidas plenas y significativas. La crianza de un hijo con discapacidad intelectual presenta desafíos únicos, y es crucial para las familias comprender esta condición, sus características y las dificultades que puede enfrentar un niño tanto en el ámbito académico como social.

Tipos de Discapacidad Intelectual
Discapacidad Intelectual Leve (DIL)
La discapacidad intelectual leve, también conocida como déficit cognitivo leve, afecta las habilidades mentales superiores de una persona, limitando su capacidad para procesar, almacenar y recuperar información. Se caracteriza por un coeficiente intelectual (C.I.) de aproximadamente 70 o inferior en una prueba de C.I. Además, se observan déficits o alteraciones en la actividad adaptativa actual, es decir, la eficacia de la persona para satisfacer las exigencias planteadas para su edad y por su grupo cultural, en al menos dos de las siguientes áreas:
- Comunicación
- Cuidado personal
- Vida doméstica
- Habilidades sociales/interpersonales
- Utilización de recursos comunitarios
- Autocontrol
- Habilidades académicas funcionales
- Trabajo
- Ocio
- Salud y seguridad
Las personas con DIL suelen desarrollar habilidades sociales y de comunicación durante los años preescolares, presentando alteraciones mínimas en las áreas perceptivas y motoras. Con apoyos adecuados, los sujetos con discapacidad cognitiva leve viven sin inconvenientes en la comunidad, sea independientemente o en establecimientos supervisados.
La mayoría de las veces, la discapacidad intelectual leve pasa desapercibida, no se nota a simple vista ni en una conversación corta, e incluso, a veces, ni en el aula o en el trabajo. Detectar la DIL no siempre es fácil y muchas veces no se identifica hasta la adolescencia o incluso la edad adulta. Esto se debe a que las personas con DIL pueden llevar una vida muy parecida a la de cualquier otra persona, pero tienen ciertas limitaciones en el aprendizaje, la resolución de problemas o las habilidades sociales. El diagnóstico no se basa solo en una prueba de CI, requiere entrevistas, observación, informes educativos y sociales.
Discapacidad Intelectual Moderada
La discapacidad intelectual moderada se caracteriza por limitaciones significativas tanto en el funcionamiento intelectual como en las habilidades adaptativas, manifestándose durante el periodo de desarrollo. Según la Asociación Española de Pediatría, la discapacidad intelectual moderada se sitúa en un rango de coeficiente intelectual entre 35-40 y 50-55. En cuanto a las habilidades sociales, las personas con discapacidad intelectual moderada pueden tener dificultades para regular sus emociones y comportamientos en situaciones sociales.
Es importante destacar que cada individuo es único y puede tener fortalezas y debilidades en diferentes áreas. El apoyo y la formación son componentes clave para ayudar a las personas con discapacidad intelectual leve o moderada a llevar vidas plenas y satisfactorias.
Fortalezas y Debilidades en Niños con Discapacidad Intelectual
Las fortalezas y debilidades de cada individuo con discapacidad no solo tienen que ver con su herencia genética, sino también con la influencia determinante de los factores ambientales y educativos.
Capacidades Adaptativas y su Impacto
Las capacidades adaptativas incluyen las destrezas o habilidades que disponen para afrontar cambios, establecer relaciones saludables con otras personas, ser asertivos, controlar sus emociones y manejar el estrés y los distintos retos que puedan acontecer en sus vidas. Estas habilidades deben ser relevantes para la edad, de tal modo que su ausencia suponga un obstáculo.
La discapacidad intelectual genera, por norma general, dificultades de adaptación al medio, a menos que a las personas que la tienen se les otorgue el suficiente nivel de ayuda. Las personas con discapacidad intelectual pueden tener dificultades con las habilidades sociales y prácticas necesarias para la vida diaria.
Áreas Afectadas
Teniendo en cuenta que existen diferentes niveles de gravedad, se generan peculiaridades concretas en el funcionamiento de cada área:
- Área Cognitiva: Presentan dificultades para desarrollar la función de conocer y el mundo. Se ven disminuidas la inteligencia y el aprendizaje. El funcionamiento intelectual en las personas que sufren dificultades intelectuales hace referencia a un nivel de inteligencia inferior a la media. La discapacidad intelectual o discapacidad cognitiva es una anomalía en el proceso de aprendizaje entendida como la adquisición lenta e incompleta de las habilidades cognitivas durante el desarrollo humano que conduce finalmente a limitaciones sustanciales en el desarrollo corriente.
- Área Psicomotora: Los trastornos más frecuentes son inmadurez, dificultad al reconocer las partes del cuerpo, al aprender movimientos finos, en determinados gestos, realización de balanceos o movimientos coreoatetósicos. Los niños con deficiencias intelectuales no tienen un esquema corporal estructurado, que sería lo propio de su edad.
- Lenguaje: Se generan problemas en la articulación y pronunciación, trastornos en la voz y tartamudez. La capacidad intelectual tiende a crear una brecha importante entre las ideas y la forma en la que se expresan.
- Área Afectiva: Son personas más vulnerables a determinados sentimientos como el dolor, placer, aburrimiento, diversión, alegría, envidia, celos, vergüenza, etc. Les cuesta mucho pensar sobre sus sentimientos, tienen baja tolerancia a la frustración y una gran impulsividad. Todo esto genera dificultades para adaptarse al ambiente y relacionarse normalmente con otros.
- Adaptación: La autonomía suele estar retrasada (control de esfínteres, alimentación, higiene personal y vestido).
Desafíos Comunes a Nivel Psicológico y Emocional
En niños y adolescentes con formas leves o moderadas de discapacidad intelectual, es común observar la presencia de retos a nivel psicológico y emocional que suelen incluir:
- Baja autoestima
- Dificultad para tolerar frustraciones
- Dependencia interpersonal
- Estilos rígidos de comportamiento o en la resolución de problemas
Estos niños son conscientes de sus diferencias académicas en comparación con otros chicos de su edad. Experimentan en ocasiones unas vivencias repetidas de fracasos y frustración al no cumplir con las expectativas que se generan en su entorno, o al no llegar a adquirir el mismo rendimiento académico o funcional de los niños que les rodean. Esto puede derivar en ocasiones en comportamientos disfuncionales, malestar emocional o vivencias de estrés. En niños con IDD, los desafíos del funcionamiento intelectual afectan su capacidad de pensar y aprender, y también tienen dificultades con las habilidades adaptativas, que son habilidades que utilizamos en la vida cotidiana. Estas habilidades se dividen en:
- Conceptuales: Incluyen cosas como el lenguaje, el dinero, el tiempo, los conceptos numéricos y la autodirección.
- Sociales: Abarcan las habilidades interpersonales.

Factores que Influyen en el Bienestar Emocional y la Salud Mental
El bienestar emocional y la salud mental de la persona con discapacidad intelectual son fundamentales para su desarrollo y el fomento de su capacidad de adaptación en su día a día. La investigación muestra que los niños con trastorno del desarrollo intelectual tienen una mayor incidencia de problemas de salud mental en comparación con otros niños, pero es menos probable que reciban un diagnóstico y tratamiento para ellos. Se estima que hasta el 50% de los niños con IDD tienen además un trastorno de salud mental, siendo la ansiedad y la depresión los más comunes. También son comunes el TOC, el TDAH, los trastornos de conducta, los trastornos psicóticos y los trastornos por trauma.
Causas del Aumento del Riesgo de Trastornos de Salud Mental
Según investigadores, el riesgo de desarrollar trastornos de salud mental puede aumentar debido a algunas condiciones genéticas, así como a anomalías en el desarrollo del cerebro que se asocian al IDD. Otros factores incluyen:
- La reducción en sus capacidades cognitivas debido al IDD les puede dificultar enfrentar situaciones estresantes y esto puede conducir a problemas emocionales.
- El bullying, especialmente durante la adolescencia.
- Los niños con discapacidad intelectual experimentan más acontecimientos adversos en la vida que otros niños, lo que puede desencadenar depresión, ansiedad y otros trastornos del estado de ánimo.
- "Los niños con IDD corren un mayor riesgo de experimentar problemas de seguridad, incluido el abuso sexual, porque con frecuencia no se pueden defender por su cuenta", afirma Jenna Lebersfeld, PhD, neuropsicóloga pediátrica. "Son mucho más susceptibles a que otras personas se aprovechen de ellos".
Barreras para el Diagnóstico y Tratamiento
Hay varias razones por las cuales los trastornos de salud mental se suelen quedar sin diagnosticar en niños con discapacidad intelectual:
- Falta de profesionales de salud mental con capacitación especializada: "Hay tan pocos psicólogos y terapeutas con experiencia en el trabajo con este grupo poblacional que las listas de espera para obtener cualquier tipo de diagnóstico o tratamiento son bastante largas", explica la Dra. Lebersfeld.
- Estereotipos: Los estereotipos acerca de los niños con discapacidad intelectual pueden ocultar los desafíos de salud mental que podrían estar enfrentando. Los comportamientos que son señal de angustia emocional a menudo se atribuyen erróneamente a su discapacidad.
- Dificultades de comunicación: Los niños con IDD pueden quedarse sin recibir un diagnóstico debido a que no cuentan con las habilidades de comunicación para informar lo que sienten.
- Falta de formación del personal escolar y pediatras: Es posible que el personal escolar y los pediatras no tengan la formación suficiente para identificar los síntomas de trastornos de salud mental en estos niños.
Desafíos Sociales
Un factor que contribuye a la ansiedad y la depresión en niños y adolescentes con IDD son los desafíos sociales que suelen enfrentar. Tal vez no capten las señales sociales, se comporten de forma inapropiada o tengan una madurez menor que otros niños. Estas experiencias pueden conducir a soledad, aislamiento y baja autoestima. La presión académica les puede provocar frustración y la dificultad para expresar pensamientos y emociones también puede ser frustrante. El bullying y la estigmatización pueden contribuir a la angustia emocional.
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Diagnóstico del TDAH en Niños con IDD
El TDAH es difícil de diagnosticar en niños con IDD, explica la Dra. Lebersfeld. Por lo general, el TDAH se diagnostica valorando el nivel de atención y funcionamiento ejecutivo de los niños, y comparando estos niveles con otros niños de su edad. Pero los niños con IDD ya tienen capacidades significativamente inferiores a las de otros niños de su edad, lo que incluye la atención y el funcionamiento ejecutivo. Para diagnosticar el TDAH, la atención del niño tendría que ser inferior a la esperada dado su nivel de funcionamiento cognitivo general. Por ejemplo, si alguien de nueve años funciona al nivel de un niño de siete, pero su atención es la de un niño de cinco, entonces podría cumplir los requisitos para el diagnóstico.
Estrategias y Apoyos para Niños con Discapacidad Intelectual
Para la promoción de la salud mental en las personas con discapacidad, son diversos los factores que conviene tener presentes. El apoyo y la comprensión de los padres, educadores y compañeros de aula son fundamentales para ayudarlos a alcanzar su máximo potencial, independientemente de las dificultades que enfrenten.
Intervención y Terapias
Históricamente, el tratamiento para niños con IDD y un trastorno de salud mental se ha centrado en la medicación para reducir el comportamiento problemático. Con frecuencia, estos niños se han quedado fuera de las terapias cognitivo-conductuales y no han tenido la oportunidad de aprender estrategias de afrontamiento positivas y saludables. Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que las terapias de TCC adaptadas a niños con discapacidad intelectual de leve a moderada pueden ser eficaces para problemas como ansiedad y depresión. Las modificaciones para esta población incluyen:
- Acortar las sesiones de terapia
- Utilizar frases sencillas
- Dividir las tareas en unidades más pequeñas
- Reforzar positivamente la atención
- Minimizar las distracciones
Un programa llamado Fearless Me!, desarrollado por la Universidad Tecnológica de Sídney, Australia, está diseñado para niños con discapacidad intelectual que tienen trastornos del estado de ánimo y ansiedad. Incluye sesiones presenciales con un terapeuta y un programa en línea para practicar las habilidades en casa con la ayuda de los padres. Los niños aprenden a lidiar con sus preocupaciones, identificar pensamientos y sentimientos, enfrentar miedos y utilizar técnicas de relajación.
También hay algunas evidencias preliminares de que las terapias de tercera generación, como la terapia dialéctico-conductual (DBT) que combina la TCC con otros elementos como la atención plena, se pueden adaptar a personas con IDD. Identificar y tratar las fuentes de angustia emocional puede mejorar no solo su calidad de vida, sino también su potencial a largo plazo en aspectos como el desempeño académico, la inclusión en la comunidad y la integración con sus pares.
Importancia de la Autoestima y las Relaciones Sociales
La autoestima es, fundamentalmente, estar a gusto con uno mismo, saberse importante y sentirse especial. El alumno con un nivel adecuado de autoestima se afirma orgulloso de su trabajo, de lo que piensa y siente, y está contento. Tener autoestima significa, también, ser responsable y aceptar las dificultades sin enfadarse cuando no salen las cosas como uno quiere, saber reconocer los límites propios y no sentirse peor por ellos. Ante situaciones donde la autoestima del alumno puede reducirse, el entorno de la familia y la escuela debe actuar con rapidez y profesionalidad. Las terapias y charlas que informan a los niños acerca de sus capacidades y el alcance de estas resultan muy interesantes y pueden ser realmente fructíferas.
Disponer de relaciones familiares y sociales (tanto con iguales como en entornos inclusivos) posibilita que la persona se sienta querida, aceptada y valorada. La persona con discapacidad intelectual puede tener problemas para adaptarse socialmente, ya que puede encontrar diferencias con los demás o en algunos casos puede verse rechazado. Si la comunicación se ha desarrollado correctamente será mucho más fácil lograr una buena adaptación social.
La interacción social es necesaria para ellos y puede ser totalmente normal. Es muy importante que las personas con deficiencia mental pertenezcan a un grupo, o realicen algún deporte o actividades de ocio con más personas, ya que tienen la oportunidad de desarrollar su autoestima y sus habilidades sociales.

Educación y Escolarización
Cualquier niño que no esté escolarizado en un entorno educativo adecuado para él, puede presentar una alteración en su bienestar emocional. Sin lugar a dudas, para muchos niños y adolescentes con discapacidad intelectual, un Centro de Educación Especial puede reportarles beneficios. En términos ideales, un sistema de apoyo sólido y lo más especializado posible en el ámbito educativo, puede ser un factor “protector o preventivo” en lo que respecta a su bienestar emocional o salud mental.
La escolarización deberá realizarse de acuerdo a dos premisas fundamentales: por una parte, el modelo de currículo aplicable a estas personas y el tipo de adaptaciones curriculares que precisan para obtener una respuesta idónea a sus necesidades educativas concretas; por otra parte, la tendencia a ofrecer una escolarización lo más integradora posible, educando siempre en los ambientes menos restrictivos.
A nivel de aula/individual, se pueden implementar programas de acción tutorial y adaptaciones de los temas. También, un centro de educación especial puede ofrecer beneficios para muchos niños y adolescentes con discapacidad intelectual.
Inserción Laboral y Autonomía
Las personas con deficiencias se encuentran encerradas en una burbuja de la que mucha gente no quiere que salgan por miedo a que no se puedan desenvolver de forma adecuada con el resto de la sociedad. La manera que tienen de sentirse personas realizadas en la sociedad es la de realizar una vida en sociedad como cualquier otra persona, cómo realizar las tareas domésticas, buscar empleo, salir a la calle y desenvolverse socialmente, son las llamadas habilidades sociales.
Existen programas para la reinserción de las personas discapacitadas, fomentando el autoempleo como vía de reinserción laboral. Para estas personas significa la oportunidad de sentirse útiles, crecer y ganar dinero para sentirse con independencia económica y poseer un lugar en la sociedad como todo el mundo. Sin embargo, las posibilidades de conseguir un empleo para estas personas son muy reducidas en todos los países. Es un compromiso colectivo fomentar la inclusión.
Programas y Recursos de Apoyo
Un grupo que se centra en la salud mental de niños con IDD es Special Olympics, que ha puesto en marcha un programa llamado Strong Minds para apoyar el bienestar mental y las habilidades de afrontamiento saludables de sus deportistas. Strong Minds está desarrollando evaluaciones de salud mental para identificar a deportistas en riesgo de desarrollar problemas de salud mental, así como un sistema de referencia para que se puedan poner en contacto con profesionales de salud de su comunidad.
El Instituto Panameño de Habilitación Especial de la provincia de Colón (IPHE) realizó un estudio con 51 niños y adolescentes con discapacidad intelectual para estimar la valoración de fortalezas y debilidades como aspecto estratégico de fortalecimientos de las habilidades adaptativas. Se aplicó a madres y cuidadores de los estudiantes la prueba de sistema de Evaluación de la Conducta y Habilidades Adaptativas (Harrison 2013; Oakland, 2013, ABAS II) para valorar fortalezas y debilidades.
El éxito de un niño con una condición de discapacidad intelectual depende del apoyo y acompañamiento que su entorno pueda ofrecer y con los ajustes adecuados, los niños con discapacidad intelectual pueden aprender, crecer y tener una vida plena y feliz. No temas, pide ayuda de un profesional si sospechas que tu pequeño tiene esta dificultad y toma las acciones que sean necesarias para ayudarlo a crecer y alcanzar todo su potencial.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es el trastorno del desarrollo intelectual?
El trastorno del desarrollo intelectual, también conocido como discapacidad intelectual o discapacidad intelectual y del desarrollo (IDD), es una condición que comienza en la infancia y que implica limitaciones en el funcionamiento cognitivo y las habilidades de adaptación.
¿Qué trastornos de salud mental son comunes en niños con IDD?
La ansiedad y la depresión son los trastornos de salud mental más comunes en niños con IDD. Otras condiciones pueden incluir TOC, TDAH, trastornos de conducta, trastornos psicóticos y trastornos relacionados con el trauma.
¿Cómo pueden padres y cuidadores ayudar a niños con IDD a manejar sus desafíos de salud mental?
Padres y cuidadores pueden abogar por diagnósticos precisos de salud mental, buscar terapia para su hijo, unirse a grupos de apoyo y enseñar habilidades de afrontamiento en casa. También es importante que soliciten que se les refiera con profesionales clínicos de salud mental con experiencia en el trabajo con niños con IDD.
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