La Reforma Universitaria y su Contexto Social

La Reforma Universitaria, un fenómeno que trascendió las aulas para resonar en la estructura social de América Latina y más allá, emergió como una respuesta contundente a las profundas problemáticas sociales, políticas y económicas de su época. Lejos de ser meros ajustes académicos, estos movimientos representaron la convergencia de una sociedad en transformación y universidades a menudo ancladas en modelos obsoletos.

El Levantamiento de Córdoba (1918): Raíces Sociales de una Revolución Académica

Argentina a Principios del Siglo XX: Modernización y Descontento

A principios del siglo XX, Argentina experimentaba una profunda transformación social y económica. Un incesante flujo inmigratorio y un notable crecimiento poblacional impulsaron la urbanización del territorio nacional. La ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, registró un alto crecimiento, alcanzando 1.244.000 habitantes en 1909. La Ciudad de Córdoba también experimentó una expansión demográfica significativa, pasando de 47.609 habitantes en 1895 a 121.982 en 1914. Esta creciente urbanización dejó como saldo una clase media vinculada al comercio y actividades administrativas, con una alta capacidad de movilización, expresándose en los cambios en el escenario político y que formarían la base social sobre la que se montó la Reforma Universitaria.

Infografía: Crecimiento demográfico y urbanización en Argentina a principios del siglo XX

El liberalismo que inspiró a los constructores del Estado argentino desde 1853 a 1880, se vería crispado por la centralización del poder, derivando en un régimen autocrático. Hacia 1890, esta tendencia centralizadora entraría en crisis, cuando jóvenes universitarios, comerciantes, profesionales, sectores rurales e incluso grupos conservadores que no podían ligarse a la élite dominante, cuestionaron el régimen de unicato. La formación de la Unión Cívica Radical y un vigoroso movimiento obrero, ligado a los ferrocarriles y frigoríficos, con una preponderante composición inmigratoria que traía las ideologías nacientes en Europa continental (socialismo y anarquismo), se manifestaban en este periodo. La Ley Sáenz Peña de 1912 permitió la llegada de Hipólito Yrigoyen al gobierno, significando la consolidación de la república liberal y democrática en el país. Las transformaciones irían penetrando en todas las relaciones sociales y políticas del país, donde la Reforma Universitaria implicaría la democratización de las casas de altos estudios.

La Universidad de Córdoba: Un Anacronismo Colonial

En este escenario de modernización, la Universidad Nacional de Córdoba, fundada tempranamente en 1613 por los jesuitas, se había convertido en un reducto de la tradición reaccionaria. Mantenía la estructura administrativa, planes de estudio y forma de cursada desde su creación. En ella se enseñaba teología y derecho público eclesiástico, y no se permitía leer pensadores modernos como Kant, Hegel, Darwin o Marx; incluso se seguía enseñando los deberes que debían tener los siervos ante sus señores. La Universidad de Córdoba era un "vulnerable monumento colonial, que desde su erección en 1613, se había mantenido casi inmutable a través de los siglos", no en forma, sino en su contenido, que consistía en la "herencia abrumadora de 300 años de orientación confesional".

Esta universidad, con unos 1500 estudiantes, mantenía las peculiaridades del sistema colonial: era racista, elitista, nepotista, clerical, y estaba apartada de las ciencias exactas y naturales, lo que contrastaba con los cambios políticos, económicos y sociales que se habían producido en el país y en el mundo; ninguna mujer cursaba en sus aulas. Una "aristocracia doctoral" constituía la élite dirigente y controlaba los cargos políticos, del Estado, de la justicia y de la Universidad, al tiempo que estaba íntimamente vinculada a la élite clerical. En 1917, esta élite constituyó una sociedad semisecreta llamada Corda Frates, cuya cabeza visible era Arturo Bas, e incluía al gobernador de la provincia, dos de sus ministros, el intendente municipal, el director del diario proclerical Los Principios Antonio Nores -que al ser nombrado rector desataría la insurrección estudiantil-, y profesores de varias facultades. Córdoba era el caso más extremo del elitismo y obsolescencia que caracterizaba a las universidades argentinas y latinoamericanas.

El Estallido del Conflicto y las Demandas Fundamentales

Las características de la Universidad cordobesa entrarían en crisis hacia finales de 1917, cuando el presidente del Centro de Estudiantes de Medicina, Alfredo Degano, envió una carta al Ministro de Instrucción Pública quejándose por el régimen docente y por el cese de los internados en el Hospital de Clínicas. Esta nota de protesta constituyó el comienzo de una ola de manifestaciones estudiantiles, al plegarse el resto de los centros de estudiantes al reclamo. Durante todo el año 1918, la Universidad de Córdoba sería el centro político del movimiento estudiantil argentino.

El 20 de marzo, el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Córdoba rechazó el reclamo, y el día 30, en respuesta, los estudiantes marcharon cantando la Marsellesa. La huelga estudiantil comenzó el 1º de abril, paralizando las actividades académicas. Ante la negativa de las autoridades, el 11 de abril de 1918 nació la Federación Universitaria Argentina (FUA), integrada por delegados de las cinco universidades argentinas, buscando una nueva universidad y no solo un cambio de artículos.

Las demandas estudiantiles buscaban generar las condiciones para la reforma, entre ellas:

  • El cambio del reglamento del instituto y del plan de estudios de las diferentes carreras de pedagogía.
  • Una nueva orientación pedagógica, entendida la enseñanza como "un real acto de cultura".
  • Mayor libertad docente.
  • El reclamo por un gobierno universitario "estrictamente democrático", que entendía la soberanía -o "el derecho a darse el gobierno propio"- como una potestad que radicaba "principalmente en los estudiantes".
  • Modificar el ambiente universitario en cuanto a los métodos de gobierno, administrativo y de enseñanza, rompiendo viejos moldes y dando intervención en la selección de actividades directivas y cuerpos docentes a todos los elementos constitutivos que la componen.

El 15 de junio de 1918, en la Asamblea Universitaria para designar al rector, el candidato reformista, Enrique Martínez Paz, fue derrotado por el candidato de los sectores tradicionales, el Dr. Antonio Nores, miembro de la asociación ultraconservadora. Esto desató la ira de los más de mil estudiantes que esperaban el resultado afuera; se consideraron traicionados e irrumpieron con furia en el salón, declarando la huelga general y publicando días después el Manifiesto Liminar. En ese texto, Deodoro Roca expuso "con gran lucidez la relación entre libertad del saber e igualitarismo social". Los reformistas buscaban generar una revolución en las conciencias, proponiendo un nuevo modelo pedagógico y político para las universidades.

Foto histórica: Estudiantes en la toma de la Universidad Nacional de Córdoba, 1918

Sincronía con el Conflicto Obrero

La crisis universitaria se produjo simultáneamente con varias huelgas obreras, en las que los trabajadores enfrentaban a la misma oligarquía que dominaba en todos los órdenes de la provincia. La Federación Obrera Local (FOL) declaró públicamente su apoyo a la huelga universitaria. El 23 de junio, en un acto en el que habló el dirigente socialista Alfredo Palacios, se reunieron alrededor de diez mil personas, evidenciando la inédita comunidad de acción obrero-estudiantil. El enorme presión social obligó al gobierno a acceder a los reclamos estudiantiles y obreros.

La Expansión Continental y las Múltiples Dimensiones de la Reforma

Un Legado para América Latina

La Reforma de Córdoba, que tanto contribuyó a definir el perfil de la Universidad Latinoamericana, fue el primer cuestionamiento serio, el primer cotejo entre una sociedad que se transformaba, por el ascenso de las clases medias, y una universidad empeñada en mantenerse enclaustrada entre paredes anacrónicas. Su influencia se hizo sentir más allá de las sierras, cruzando la Cordillera, recorriendo la zona andina, hasta llegar a la isla caribeña de Cuba. No fue solo una extensión geográfica, también trascendió su tiempo histórico; aún hoy, luego de varias generaciones, miles de estudiantes en América Latina reivindican ese legado como modelo de Universidad y sociedad. Incluso en otros continentes los principios reformistas son tomados como bandera de lucha; la frase "Prohibido Prohibir", utilizada en el Mayo Francés, debe su autoría al romanticismo de Deodoro Roca, redactor del Manifiesto Liminar.

Mapa de la difusión de la Reforma de Córdoba en América Latina

Así como los ideales de Democracia, Republicanismo, Socialismo o Liberalismo toman cuerpo social en la modernidad, los principios Reformistas encuentran en los universitarios un sujeto social que los mantiene en alto. Sin duda, el reformismo se constituyó en una identidad y una utopía de un pensamiento alternativo en Latinoamérica. Desde 1918, la Reforma es "la principal fuerza renovadora de nuestras universidades", la carta de presentación de América Latina para hacer su ingreso decoroso en el siglo XX.

La Reforma como Síntoma de Crisis Social

El anhelo de la Reforma se presentó con idénticos caracteres en todas las universidades latinoamericanas, evidenciando un "nuevo espíritu" que impulsaba la agitación universitaria. En opinión de Mariátegui, los estudiantes de toda América Latina, aunque movidos a la lucha por protestas peculiares de su propia vida, parecían hablar el mismo lenguaje, planteando plataformas de defensa de la autonomía, renovación de métodos pedagógicos, voto estudiantil en cátedras, incorporación de valores extra-universitarios, socialización de la cultura y universidades populares.

Según el economista y revolucionario cubano Dr. Carlos Rafael Rodríguez, "si la universidad renovada solo podía surgir en medio de un proceso revolucionario, ello se debe a que la crisis de la docencia superior es apenas un síntoma de causas más profundas". En América Latina, el origen es una "crisis de retraso", derivada del subdesarrollo, el semicoloniaje y la dependencia económica, que impedía a la enseñanza superior librarse de las trabas de la herencia colonial.

El comandante Ernesto Guevara, en una conferencia en la Universidad de Santiago de Cuba en 1959, se refirió a la Reforma de Córdoba, analizando la personalidad de "aquellos combativos estudiantes que dieron la gran batalla por la autonomía universitaria frente a los gobiernos conservadores". Sin embargo, también advirtió sobre las "sorpresas extraordinarias" al investigar la actitud política posterior de algunos de los artífices de la reforma, señalando que "las figuras más negras de la reacción, las más hipócritas y peligrosas porque hablan un lenguaje democrático y practican sistemáticamente la traición, fueron las que apoyaron, y muchas veces las que aparecen como figuras propulsoras en sus países de aquella reforma universitaria". Guevara sostenía que la pérdida de autonomía universitaria, en ciertas circunstancias, es "necesaria a la Nación entera", ya que la cultura es "patrimonio del pueblo entero".

Impacto en Otros Países: El Caso de Ecuador

En el caso de Ecuador, la influencia de la Reforma de Córdoba llegó años más tarde. Con el ascenso de Eloy Alfaro a la presidencia en 1895, se implantó en todo nivel de educación el laicismo anticlerical. Se rompió toda vinculación remanente con la Iglesia en la universidad, se excluyó la facultad de teología y se suprimió el derecho canónico en la de derecho. Es así que en 1918, cuando acontece la transformación de Córdoba, este mismo año se planteó en Ecuador el cogobierno universitario, la democratización de la universidad y la extensión universitaria. En 1921, la Universidad Central hizo efectivo el cogobierno estudiantil con un tercio de participación en relación con el número de profesores en todos los cuerpos colegiados. Más tarde, en 1925, la Revolución Juliana consagró por primera vez el principio de la autonomía universitaria.

La Reforma Universitaria Chilena de los Años Sesenta: Un Espejo de su Época

Factores Convergentes de Cambio

Durante la segunda mitad de los años sesenta, el sistema universitario chileno experimentó un profundo y extenso cambio conocido como reforma universitaria. Los factores que explican su origen son de diversa índole. Por un lado, la influencia del contexto internacional marcado por la Guerra Fría y la emergencia de grupos críticos al sistema, formados por minorías étnicas, raciales o de género, junto con el surgimiento de nuevas tendencias sociales y artísticas, como el rock and roll, y de movimientos alternativos como los hippies y los beatniks.

Historia del movimiento estudiantil, aporte a las transformaciones en Chile.

Por otro lado, la necesidad de reforma obedecía a diferentes factores desencadenados al interior de las propias instituciones, discutidas por académicos y estudiantes con un genuino interés de aportar a la universidad y a la sociedad. Según el rector Ignacio Sánchez, se hacía un llamado a potenciar el desarrollo de la ciencia e investigación, ya que la universidad entregaba una formación muy profesionalizante, y "se apreciaba una falta de formación integral de los estudiantes, que impedía una visión global del hombre y del mundo". También se sentía la ausencia de un verdadero compromiso social de las universidades, al no considerar los problemas acuciantes del país en sus mallas curriculares, en la investigación que realizaban y en la integración de alumnos. Se apreciaba una deuda en torno al rol de la catolicidad en la Universidad Católica, y se planteaban serios problemas de calidad en aspectos académicos y administrativos, así como cuestionamientos sobre la idoneidad de las autoridades universitarias y sus mecanismos de designación.

En resumen, las principales demandas de profesores jóvenes y estudiantes al inicio del proceso de reforma universitaria se centraban en tener una mejor universidad al servicio del país. Específicamente, en el aumento de la calidad de la docencia e investigación, en el compromiso público de la universidad y en la participación de la comunidad universitaria en guiar los destinos de la institución.

Logros, Interrupción y Estigmatización

La reforma universitaria chilena modificó de manera sustancial el contenido y las orientaciones de las funciones universitarias, estableció una nueva estructura de autoridad y poder que permitió la participación de la comunidad universitaria en el gobierno de las universidades y se esforzó por buscar una mejor inserción de estas en los afanes por lograr el desarrollo y la modernización del país. Entre 1967 y 1968, todas las universidades chilenas se encontraban inmersas en este proceso.

Sin embargo, la reforma universitaria en Chile fue suspendida junto con la interrupción de la democracia el 11 de septiembre de 1973. Se procedió entonces a la intervención militar de las universidades, a depurar a los docentes por razones políticas, a eliminar un vasto conjunto de centros universitarios especialmente en el área de las ciencias sociales y a prescindir de las organizaciones estudiantiles representativas. Durante el régimen militar, y con el propósito de revertir la reforma universitaria, esta fue estigmatizada y presentada de manera caricaturesca, mostrándose solo los excesos de la lucha política por la formación de gobiernos universitarios. Se sostuvo entonces que lo central de la reforma había sido el cogobierno, esto es, la participación de los estudiantes en la elección de las autoridades y en la generación de los cuerpos colegiados, lo cual fue presentado como la principal causa de la politización de las universidades.

Movimientos Estudiantiles Globales: Más Allá de las Aulas

Estados Unidos: La Lucha por los Derechos Civiles

En los Estados Unidos, la crítica de los estudiantes al sistema universitario se ubicó en el contexto del movimiento por los derechos civiles que luchaban contra la segregación racial de la población negra.

Europa: Crítica al Sistema Establecido

En Alemania Federal, la protesta estudiantil no estuvo dirigida a reformar la universidad, sino la sociedad en su conjunto, el sistema capitalista y los partidos políticos. Los estudiantes buscaron impulsar una confrontación con el orden establecido para provocar una revolución, aunque la radicalización de algunos líderes y el empleo de métodos violentos terminaron por desintegrar el movimiento.

En Francia, inicialmente, los estudiantes se manifestaron por reformar la universidad, aunque esta demanda los llevó a plantear un rechazo a la sociedad en su conjunto. El conflicto conocido como "Mayo del 68" se trasladó a las calles de París donde miles de jóvenes marcharon con las banderas negras del anarquismo y consignas como "la imaginación al poder" o "seamos realistas, pidamos lo imposible".

La Universidad en el Siglo XXI: Entre el Bien Público y el Modelo Empresarial

Derivas Ideológicas y Debates Históricos

Los años inmediatamente posteriores a la reforma cordobesa estuvieron agitados, con conflictos obreros apoyados por la FUC y una diferenciación ideológica clara. A escala continental, en la década de 1920, se produjo una polémica entre dos concepciones antagónicas de las implicaciones políticas de la Reforma: la de Víctor Raúl Haya de la Torre en Perú, que destacaba el papel de la juventud como vanguardia política con una postura antiimperialista pero de colaboración de clases, y la de Julio Antonio Mella en Cuba, quien sostenía que la vanguardia de los cambios sociales es la clase trabajadora y que el movimiento estudiantil debe acompañar el proceso de luchas, manteniéndose independiente de los partidos que sostienen el sistema capitalista.

El Desafío Neoliberal

En el panorama actual, los lineamientos generales de la política universitaria en muchos países han enfrentado la descalificación del pensamiento crítico, el ahogo financiero de las universidades nacionales y un creciente apoyo a las privadas, presentadas a menudo como los "verdaderos centros de formación de CEO´s y funcionarios". La orientación que prevalece en los planes y proyectos de ciencia y tecnología se corresponde con una tendencia mundial impulsada por organismos transnacionales de crédito, priorizando aquello que "da ganancia" o "sirve al mercado", lo que subyace a un modelo empresarial de la universidad.

La Defensa del Rol Social de la Educación Superior

Frente al modelo empresarial, las sucesivas Conferencias Regionales de Enseñanza Superior (CRES), la última de las cuales se realizó en Córdoba en el centenario de la Reforma, han defendido firmemente que la educación superior es "un bien público y social, un derecho humano y universal y un deber de los estados". Estas conferencias perfilan un modelo de universidad volcada centralmente a que la sociedad que la mantiene pueda usufructuar sus beneficios, buscando una nueva universidad para una sociedad más justa, con enfoques renovados en lo pedagógico, la investigación y la extensión.

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