La situación de la niñez y adolescencia a nivel global y local revela una creciente vulnerabilidad ante entornos cada vez más violentos y factores que propician su acercamiento a la delincuencia. Un diagnóstico reciente y diversos estudios resaltan la urgencia de adoptar estrategias integrales de prevención y protección.

Impacto de la Violencia y la Vulnerabilidad en la Niñez y Adolescencia
El “Diagnóstico sobre la situación de derechos de la niñez y adolescencia 2025”, presentado por la Defensoría de la Niñez, alerta sobre preocupantes cifras que reflejan la influencia de entornos hostiles en niños, niñas y adolescentes en diferentes contextos.
Indicadores de Salud Mental y Bienestar
El informe detalla una serie de factores explicativos para el análisis, tales como la crisis sanitaria, la digitalización o la movilidad humana, entre otros. Los indicadores del Observatorio de Derechos de la Defensoría de la Niñez ya mostraban en el año anterior un aumento en problemas de salud mental y desarrollo en la adolescencia. Este Diagnóstico 2025 apunta a que los y las adolescentes vislumbran un escenario más complejo de socialización, una menor sensación de felicidad y un mayor abandono.
En este sentido, el Defensor de la Niñez, Anuar Quesille, manifestó que “lo que antes estábamos viendo sólo como un aumento en problemas de salud mental, parece también tener un profundo impacto en el desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes”. Durante el 2024, un total de 57 niños, niñas y adolescentes entre 10 y 17 años fallecieron por lesiones autoinfligidas. Entre 2019 y 2024 también aumentó la cantidad de adolescentes de cuarto medio que afirman sentirse solos (10,7%).
Crisis de Seguridad Pública y sus Consecuencias
La crisis de seguridad pública ha afectado profundamente a niños, niñas y adolescentes, como lo refleja la percepción que ellos y ellas tienen de sus entornos. El 32% de niños, niñas y adolescentes siente inseguridad al caminar sin compañía por las calles cercanas a sus hogares y/o colegios, y ese temor es mayor en niños y niñas más pequeños, alcanzando un 59% en 1° básico. El Defensor de la Niñez enfatizó que “en seguridad pública el abordaje por parte del Estado no ha sido ni eficiente ni efectivo, los hallazgos de este Diagnóstico 2025 lo dejan de manifiesto”.
Un total de 51 niños, niñas o adolescentes fallecieron producto del uso de armas de fuego en 2024, y hasta la primera quincena de marzo de 2025, han ocurrido cinco fallecimientos más de este tipo. De los ocurridos en 2024, el 72% de los casos se concentró en la región Metropolitana. Este número significa que del año 2000 al 2024, este tipo de causal de muerte ha aumentado en un 122%.
Violencia Sexual y Explotación Digital
Otra preocupación que surge de la publicación son las cifras en materia de violencia sexual. El Diagnóstico identifica una disminución en los casos policiales relativos a abuso sexual y violación a niñas, niños y adolescentes entre 2023 y 2024, pero advierte la continuación de un importante foco en la explotación sexual, un tópico de especial seguimiento para el Observatorio.
Las cifras proporcionadas directamente por el Ministerio Público evidencian un aumento de 45,12% en el total de delitos ingresados entre 2022 y 2024 por explotación sexual en entornos digitales, siendo la materia más significativa la adquisición y almacenamiento de material abusivo, con un 62%.

Situaciones de Conflicto en la Convivencia Escolar
En el ámbito de la convivencia escolar, las situaciones de conflicto en 2024 han mantenido su tendencia al alza. Sobre el incremento sostenido de las denuncias por discriminación, maltrato a párvulos y/o estudiantes, y situaciones de connotación sexual, las que presentan una mayor proporción durante los últimos tres años son por maltrato a estudiantes, llegando a casi 8 mil denuncias.
Otro de los hallazgos que se destaca se relaciona con niñas y adolescentes mujeres y la interrupción del embarazo. En 2024 se realizaron 89 interrupciones de embarazo de niñas y adolescentes y de ellos el 88% de los casos fue por causal de violación.
Impacto de la Violencia Barrial en el Desarrollo Infantil
No es necesario haber estado expuesto directamente a un crimen ni haberlo observado para que muestre efectos negativos en el desarrollo de los menores de edad que viven en comunas con mayor concentración de violencia. Un estudio reciente realizado junto a Agustina Laurito por una de las investigadoras para CIPER muestra resultados relevantes en relación al desarrollo del lenguaje en niños de entre 2,5 y 6 años de edad que han estado expuestos a homicidios en su comuna [ABUFHELE y LAURITO 2023].
Estudiar el efecto de la violencia en el barrio durante la primera infancia es particularmente relevante, dados los hitos clave del desarrollo que se adquieren durante este período, siendo la adquisición del lenguaje uno de los más importantes. La adquisición temprana del lenguaje afecta muchos otros aspectos del desarrollo de los niños pequeños: contribuye a su capacidad para gestionar emociones y comunicar sentimientos, establecer y mantener relaciones, pensar simbólicamente y aprender a leer y escribir.
Utilizando datos de la Encuesta Longitudinal de la Primera Infancia (tercera ronda, 2017) y de las estadísticas delictuales oficiales del Ministerio del Interior, los investigadores compararon niños de una misma comuna, dividiendo dos grupos: a uno la prueba se le aplicó antes de la ocurrencia de un homicidio en su comuna, y al otro se le realizó un mes después de que ocurriese uno. Los resultados muestran que aquellos niños que viven en comunas en las que ocurrió un homicidio un mes antes de la evaluación lingüística obtuvieron puntuaciones entre 0,18 y 0,41 más bajas que el resto de niños y niñas evaluados de la misma comuna.
Adicionalmente, el trabajo muestra que la exposición a múltiples homicidios (como lamentablemente ocurre en algunas comunas del país) sí importa, y el efecto negativo es más fuerte para los niños dentro de esas comunas más violentas. Aunque para este trabajo no se testearon los mecanismos a través de los cuales un menor de edad se ve afectado por la violencia a su alrededor, es probable que tales entornos hagan que padres, madres o cuidadores estén más estresados, lo cual incide en un determinado ambiente doméstico (con más ansiedad, por ejemplo), así como la decisión de no exponer a esos menores a áreas verdes u otros espacios públicos de su comuna, incluso al extremo de no enviarlos a clases. La evidencia internacional sugiere que la violencia en el barrio es perjudicial para los niños y niñas, aunque hasta ahora los estudios al respecto provienen de países con altos niveles de violencia.
Factores de Riesgo y Origen de la Delincuencia en Niños y Adolescentes
En Chile, miles de niños crecen en entornos de alto riesgo, rodeados de violencia, pobreza y abandono. Sin embargo, "ningún niño nace siendo delincuente". La pregunta clave no es cómo castigarlos, sino cómo prevenir su involucramiento en la delincuencia. Prevenir la delincuencia es un reto complejo que requiere actuar en varios niveles: social, educativo, comunitario y legal.
Concentración de Actividad Criminal en la Infancia y Adolescencia
La actividad criminal se concentra en un periodo de la vida que tiene que ver con la infancia y adolescencia, es decir, parte cerca de los 13 años, comienza a declinar alrededor de los 21 y desaparece en el cuarto de siglo. Los niños son los más vulnerables frente a la actividad delictiva, pues son los que se encuentran más expuestos frente a un entorno hostil y a las condiciones que posibilitan las escaladas ilícitas.
Aunque Chile sigue apareciendo en las estadísticas como uno de los países más pacíficos del mundo, según el Institute for Economics & Peace, su tasa de homicidios ha aumentado significativamente en los últimos años: de 3,3 por cada cien mil habitantes, en 2017; a un promedio de 6,7 en 2022. Es decir, en tan solo cinco años la cifra se duplicó.
El año pasado se produjeron 65.464 hurtos, 59.413 infracciones por consumo de alcohol en la vía pública y 48.977 delitos de amenazas en la Región Metropolitana. Durante ese periodo ocurrieron 19.897 infracciones asociadas al consumo de alcohol en la vía pública, 19.140 hurtos y 13.184 faltas por amenazas en la Región de Valparaíso.
Factores de Riesgo y Oportunidad
Según especialistas, hay algunos factores de riesgo u oportunidad que provocan que ciertos sectores de la población se involucren de una manera más profunda en la comisión de ilícitos. Existen elementos protectores que tienen que ver con la familia, la escuela y una serie de cosas que hacen que los niños no se involucren en delitos.
Hay factores de riesgo que evidentemente pueden llevar a que los niños caigan en este círculo de la delincuencia, como la decepción escolar o la ausencia de los padres. Cuando se habla de la adolescencia infractora que comete delitos, es clave abordarlo desde las políticas sociales y de salud. Principalmente, la acción del Estado se traduce en asegurar o garantizar ciertos derechos, como el acceso a la vivienda, educación y una ciudad justa, la que debe tener ciertos estándares.
Niños de la Calle y sin Hogar: Una Población de Extrema Vulnerabilidad
En todo el mundo existen niños que se quedan sin hogar y se ven obligados a buscarse la vida en la calle por numerosas razones, principalmente a causa de la pobreza, la guerra, haber sufrido previamente violencia, abusos, explotación y desesperación. Una vez en la calle, los niños quedan cada vez más sumidos en nuevos y sucesivos ciclos de pobreza, delincuencia, maltrato y abandono. Los niños sin hogar no solo están más expuestos a posibles riesgos de salud cuando viven en la calle, sino que además suelen ser objetivo de grupos delictivos debido a su situación de vulnerabilidad y desprotección. Todos los niños tienen derecho a un nivel de vida adecuado y a ser protegidos de tener una vida peligrosa en la calle.
Definición y Dimensión Global
El Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas define a los niños sin hogar como: “(a) niños que dependen de la calle para vivir y/o trabajar, ya sea solos, con amigos o con su familia; y (b) una amplia población de niños que tienen conexiones fuertes con espacios públicos y para los cuales la calle tiene un papel crucial en su día a día e identidad. Esta amplia población incluye a los niños que periódicamente, aunque no siempre, viven y/o trabajan en la calle y a los que no viven o trabajan en la calle, pero sí acompañan regularmente a sus compañeros, hermanos o familia en la calle”.
El término “streetism” es relativamente nuevo y significa “vivir en las calles o ser de las calles”, usado para describir a los niños de la calle, especialmente en el África anglófona.
No hay una cifra exacta y universal del número de niños de la calle y sin hogar que hay en todo el mundo. Es difícil obtener datos precisos, ya que estos niños suelen ser ajenos al Estado y no están controlados. Una investigación realizada por la UNESCO en 2016 estimaba que había alrededor de 150 millones de niños de la calle en todo el mundo (Compass Children’s Charity, s.f.).
Factores que Influyen en el Sinhogarismo Infantil
El Consorcio para los Niños de la Calle define los factores más comunes que influyen a los niños de la calle y sin hogar:
- Pobreza: Los niños de hogares empobrecidos pueden verse obligados a echarse a la calle para generar ingresos o encontrar alimentos.
- Muerte o abandono de los padres o cuidadores: Niños que quedan huérfanos o son abandonados pueden quedarse sin hogar.
- Violencia y malos tratos: Víctimas de abuso en sus hogares o comunidades pueden huir a la calle en busca de protección.
- Urbanización: La expansión de las ciudades puede llevar a la masificación y a la incapacidad de los gobiernos para proporcionar servicios adecuados.
- VIH/SIDA: Niños con VIH/SIDA pueden ser abandonados o rechazados por sus familias.
- Actividad criminal forzosa: Los niños pueden ser utilizados como herramientas para cometer crímenes organizados o desorganizados (robos, tráfico de drogas, prostitución).
- Rechazo familiar por motivos “morales”: Familias que abandonan a niños por razones supuestamente morales.
- Salud mental y consumo de sustancias: Niños con enfermedades mentales o problemas de adicción pueden irse a la calle o ser expulsados.
- Orientación sexual e identidad de género: La falta de aceptación puede llevar a que los niños busquen refugio en la calle.
Aparte de estos factores comunes, los niños pueden quedarse sin hogar debido a guerras y conflictos, así como por desplazamiento medioambiental a causa de catástrofes naturales o el cambio climático.
Peligros en la calle
Desafíos y Violaciones de Derechos Humanos
Existen numerosos problemas y violaciones de los derechos humanos a los que los niños de la calle y sin hogar se enfrentan, incluyendo: trata de niños, violencia y explotación, reclutamiento para guerras y conflictos, discriminación y ausencia de derechos básicos para acceder a los servicios de salud, a la educación, a unas condiciones de vida adecuadas y a la alimentación.
Derecho a la Salud
Los niños de la calle y sin hogar son susceptibles de sufrir problemas de salud graves, como VIH/SIDA, enfermedades de transmisión sexual, drogodependencia y alcoholismo, así como la exposición a sustancias químicas y contaminantes. Durante la pandemia de COVID-19, la preservación, promoción y protección del derecho a la salud y el acceso a unos servicios sanitarios adecuados para estos niños se vieron afectadas de varias maneras. Suelen tener dificultades para acceder a los servicios sanitarios básicos, a pesar de ser más susceptibles y estar más expuestos a diversas enfermedades.
Derecho a la Educación
Los niños de la calle y sin hogar se enfrentan a numerosas barreras para acceder a la educación. Suelen ser invisibles para el sistema, al carecer de una dirección permanente o de un documento de identidad válido. Muchas veces, los niños que viven en la calle suelen perder años de colegio y tienen dificultades para reincorporarse. Los que consiguen incorporarse se enfrentan a la discriminación, la estigmatización y la marginación.
Los centros educativos, incluso cuando son “gratuitos”, suelen tener una serie de costes ocultos que impiden aún más que los niños de la calle accedan al sistema escolar, a menos que puedan permitirse estos costes y sacrificar el tiempo que dedican a generar ingresos.
Trata y Explotación
En el caso de los niños de la calle y sin hogar, la trata de menores es a la vez un factor causal y una consecuencia. La trata desplaza a menudo a los niños de su comunidad y los deja sin hogar. Los niños que ya viven en la calle son vulnerables a la explotación a manos de los traficantes, ya que carecen de documentos de identidad y de la protección de sus padres. Las niñas, en especial, son blanco de los traficantes para prostituirlas y utilizarlas como trabajadoras sexuales.
Violencia y Abuso
Debido a su vulnerabilidad, los niños que viven en la calle pueden quedar atrapados en un bucle de violencia y explotación. Los niños están expuestos a riesgos aún mayores de explotación y violencia al carecer de la protección de sus comunidades. La violencia pueden ejercerla los delincuentes que utilizan a los niños vulnerables para generar beneficios o también los ciudadanos de a pie que ven a los niños de la calle como despreciables y sin valor. Los niños conectados a la calle son vulnerables a la explotación por parte de abusadores que pueden agredirlos sexualmente, reclutarlos a la fuerza para actividades delictivas, traficarlos y enviarlos a las calles a mendigar y robar. Para muchos niños de la calle, las pandillas callejeras pueden actuar como ‘familias sustitutas’ que pueden protegerlos, pero también los atraen a actividades delictivas violentas y al consumo de drogas.
Criminalización y Estigma
Muchos niños conectados con la calle son dañados diariamente por adultos, incluidos funcionarios del gobierno y la policía, otros niños e incluso sus propias familias. También se les niega el acceso a la educación y la atención médica, que es su derecho. Si las leyes nacionales tipifican como delito la mendicidad o la vagancia, pueden enfrentarse a la cárcel solo por tratar de sobrevivir.
La investigación del Consorcio para los Niños de la Calle (CSC) demuestra que la gran mayoría de los niños de la calle procesados por los sistemas de justicia eran niños en conflicto percibido (en lugar de real) con la ley (arrestados por mendicidad, vagancia, explotación sexual comercial, ausentismo escolar o fuga de casa) o niños necesitados de atención (detenidos 'para su propia protección' y no bajo sospecha de cometer una actividad delictiva). En muchos países, los niños conectados a la calle son criminalizados por los llamados ‘delitos de estatus’, es decir, un acto no criminal que se considera una violación de la ley solo por el estatus de menor de edad del joven.
Los niños de la calle experimentan altos niveles de estigma y, a menudo, sospechan de los intentos de contarlos, temen las consecuencias negativas y prefieren permanecer fuera del radar. Aunque muchos niños de la calle muestran una increíble capacidad de resiliencia, su sensación de bienestar es generalmente baja. A menudo sufren de depresión, ansiedad y trauma, lo que puede conducir al abuso de sustancias y al riesgo de suicidio.
Estrategias de Prevención y Protección Integral
Es vital la prevención para combatir la delincuencia; la reacción no lo es todo. Existen mecanismos reactivos para enfrentar este fenómeno, pero esto tiene que formar parte de un complemento con otras estrategias. Es por este motivo que es clave elaborar una estrategia preventiva. ‘Es necesaria la cooperación entre el sector público y privado. Tienen que buscar los mecanismos que permitan disponibilizar la información desde la fuente, en relación a los delitos que ocurren.
El Rol del Estado y las Políticas Públicas
La administración del Presidente Sebastián Piñera, por ejemplo, ha programado una serie de reformas para mejorar las políticas asociadas a la niñez. Creará el Servicio de Protección de la Infancia y Adolescencia, para hacerse cargo de los menores más vulnerables. En tanto, también se dará vida al Sistema de Defensoría de los Niños y Adolescentes vulnerables.
En enero de 2018, el Congreso despachó el proyecto de ley que creó la Subsecretaría de la Niñez, la cual nace con un fuerte foco en la prevención, en el sentido de la promoción y atención hacia los derechos de los niños.
Iniciativas y Programas Preventivos
Para lograr ese objetivo, la entidad gubernamental está desarrollando un sistema de advertencia o ‘Alerta Infancia’. Se trata de alertas basadas en factores de riesgo que evidentemente pueden llevar a que los niños caigan en el círculo de la delincuencia, como la decepción escolar o la ausencia de los padres. Esta iniciativa también se coordinará con el Programa 24 Horas que realiza la Subsecretaría de Prevención del Delito en relación con Carabineros.
Según un estudio del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) realizado al interior de 171 centros del Sename, 23 niños declararon haber sido víctima de abuso sexual en los últimos 12 meses, lo que subraya la necesidad de fortalecer los sistemas de protección.