¿Por qué los ancianos y adultos presentan ictericia?

La ictericia es una afección caracterizada por la coloración amarillenta de la piel, las membranas mucosas y la esclerótica (la parte blanca de los ojos). Este fenómeno es consecuencia de niveles elevados de bilirrubina en la sangre, una condición conocida como hiperbilirrubinemia.

La bilirrubina es un pigmento amarillo que se forma como producto de desecho de la hemoglobina, la proteína encargada de transportar oxígeno en los glóbulos rojos. Este compuesto se libera cuando los glóbulos rojos viejos o dañados se descomponen en el organismo. Normalmente, el hígado procesa esta sustancia y la excreta a través de la bilis hacia el tubo digestivo para su eliminación, principalmente mediante las heces.

Esquema del proceso metabólico de la bilirrubina desde la descomposición de los glóbulos rojos hasta su excreción por el hígado y los conductos biliares.

¿Por qué ocurre la ictericia?

La ictericia aparece cuando el ciclo de eliminación de la bilirrubina se interrumpe. Las causas principales en adultos y ancianos se resumen en tres mecanismos básicos:

  • Deterioro hepático: El hígado está dañado o sobrecargado y no puede procesar la bilirrubina adecuadamente.
  • Obstrucción biliar: Existe un bloqueo en los conductos que transportan la bilis desde el hígado hacia el intestino, impidiendo que la bilirrubina salga del cuerpo.
  • Hemólisis: Se produce una degradación excesiva de glóbulos rojos, generando más bilirrubina de la que el hígado es capaz de manejar.

Causas comunes en adultos y ancianos

En el adulto, la ictericia debe considerarse siempre como un síntoma de enfermedad. Entre las causas más frecuentes se encuentran:

  • Hepatitis: Inflamación del hígado causada por virus, trastornos autoinmunitarios o reacciones tóxicas a medicamentos, plantas medicinales o drogas.
  • Enfermedad hepática alcohólica: Resultado del consumo excesivo de alcohol durante periodos prolongados.
  • Obstrucción de las vías biliares: Frecuentemente causada por cálculos biliares o, en personas mayores, con mayor probabilidad por tumores malignos (como el cáncer de páncreas o de las vías biliares).
  • Trastornos hereditarios: Como el síndrome de Gilbert, una afección leve donde el hígado procesa la bilirrubina con lentitud, generalmente sin consecuencias graves.

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Particularidades en pacientes mayores

En los ancianos, la ictericia suele estar vinculada a obstrucciones biliares. Los médicos deben sospechar de condiciones más graves, como el cáncer, si el paciente presenta pérdida de peso inexplicable, ausencia de dolor abdominal o la presencia de un bulto en el vientre. Es importante notar que, en la tercera edad, los signos de alarma pueden ser más sutiles o difíciles de reconocer.

Síntomas y señales de alerta

Aunque la ictericia en sí misma, aparte de la coloración amarillenta, causa pocos síntomas en adultos, puede acompañarse de prurito (picor) en todo el cuerpo debido a la acumulación de sustancias biliares. Otros síntomas asociados incluyen:

  • Fatiga y pérdida de apetito.
  • Dolor abdominal.
  • Orina de color oscuro y heces de color claro.

Se debe acudir al médico de inmediato si aparecen signos de alarma:

  • Dolor abdominal intenso y sensibilidad.
  • Cambios en la función mental (confusión, somnolencia, agitación).
  • Sangre en las heces o heces alquitranadas.
  • Vómitos con sangre o fiebre.
  • Tendencia inusual a sufrir hematomas o sangrados.

Diagnóstico y tratamiento

La evaluación médica comienza con una historia clínica detallada y una exploración física. Para determinar la causa exacta, se utilizan pruebas de función hepática, análisis de sangre y técnicas de diagnóstico por imagen como la ecografía, la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RMN/CPRM). En casos específicos, puede ser necesaria una biopsia hepática.

El tratamiento no se dirige a la ictericia en sí, sino a la afección subyacente:

  1. Si la causa es una obstrucción biliar, pueden realizarse procedimientos para abrir los conductos, como la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE).
  2. En casos de hepatitis viral, el tratamiento con antivirales o el reposo pueden ser necesarios.
  3. Si el daño es por medicamentos, suele resolverse al suspender la sustancia responsable.
  4. Para el alivio del prurito, los médicos pueden prescribir fármacos como la colestiramina.

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