Los calambres musculares son contracciones bruscas, breves, involuntarias y dolorosas de un músculo o un grupo de músculos. Estas contracciones ocurren sin que la persona tenga intención de mover el músculo y, durante el episodio, el músculo no logra relajarse, presentándose con dolor intenso y localizado. La duración de estas contracciones involuntarias puede durar varios segundos o pocos minutos, no tiene ningún efecto negativo a largo plazo salvo la molestia que ocasiona y puede repetirse varias veces antes de desaparecer.
Los calambres musculares son muy comunes, aunque tienden a afectar a los pies, manos, brazos, muslos, abdomen y los músculos intercostales (cerca de la caja torácica). Son más frecuentes en las extremidades inferiores y, sobre todo, en las pantorrillas, tanto en sujetos sanos como en pacientes con patologías neurológicas. Después de la aparición del calambre, puede presentarse dolor residual (aunque menos intenso), limitación funcional temporal del músculo afectado y, en casos graves, debilidad muscular transitoria.
La prevalencia de calambres es alta en adultos mayores de 65 años, deportistas de alto rendimiento y embarazadas. También es mayor en pacientes con enfermedades que afectan al sistema nervioso, como polineuropatías hereditarias (p. ej., Charcot-Marie-Tooth), polineuropatías adquiridas de diverso tipo y ELA.
Tipos de calambres musculares
Existen varios tipos de calambres según su forma y causa:
- Calambre común: Es la forma más frecuente, ocurre sin ninguna patología previa y aparece cuando estamos en reposo. Son muy comunes en el gemelo o en los músculos de la planta del pie, a menudo por la noche.
- Calambres por afectación de motoneuronas: Se dan en patologías nerviosas que afectan a las motoneuronas, como esclerosis lateral amiotrófica, polineuropatía que cause daño en la motoneurona, poliomielitis o patologías que conlleven una compresión de la raíz nerviosa.
- Calambres por hemodiálisis: Ocurren tras una diálisis, normalmente en miembros inferiores.
- Calambres por calor: Ocurren en personas que realizan una alta demanda muscular en una temperatura ambiental alta. Afectan a los músculos más demandados en la práctica deportiva o laboral (carreras, maratones, triatlones). En estos casos, los calambres pueden durar más tiempo que el calambre común.
- Calambres de origen electrolítico: Se producen por un déficit de algunos minerales como el calcio o el magnesio.
- Calambres por medicamentos: El uso de medicamentos, el consumo de drogas o la ingesta de alcohol pueden producir calambres musculares.
Calambres nocturnos en las piernas
Los calambres nocturnos en las piernas son espasmos musculares involuntarios que ocurren por la noche, generalmente en los músculos de la pantorrilla, el muslo o el pie. Aparecen repentinamente, son dolorosos y pueden durar desde unos segundos hasta varios minutos. Estos calambres pueden dificultar el sueño y dejar los músculos doloridos una vez que pase el espasmo.
Calambres nocturnos en las piernas vs. Síndrome de Piernas Inquietas (SPI)
Muchas personas confunden los calambres nocturnos en las piernas con el síndrome de piernas inquietas (SPI), pero existen diferencias clave entre ambos:
- Calambres nocturnos en las piernas: Se caracterizan típicamente por contracciones musculares repentinas y dolorosas, dolor o rigidez muscular, son de corta duración pero intensos y pueden causar dolor muscular posterior.
- Síndrome de piernas inquietas (SPI): Se define por una necesidad incómoda de mover las piernas, sensación de hormigueo, cosquilleo o picazón. A menudo dura más que los calambres en las piernas y se alivia con el movimiento, y normalmente no hay dolor.
Causas de los calambres musculares en adultos mayores
CALAMBRES MUSCULARES: CAUSAS Y SOLUCIONES
Los calambres musculares en adultos mayores tienen causas multifactoriales, con énfasis en los siguientes aspectos según la evidencia disponible:
Factores fisiológicos
- Pérdida de masa muscular (sarcopenia): La reducción natural de fibras musculares con la edad disminuye la resistencia al esfuerzo, aumentando la fatiga y el riesgo de calambres.
- Alteraciones metabólicas: Diabetes, hipotiroidismo y enfermedades renales (como insuficiencia renal) afectan el equilibrio electrolítico y la función neuromuscular.
- Problemas circulatorios: La mala irrigación sanguínea en las extremidades, común en enfermedades arteriales periféricas, limita el suministro de oxígeno a los músculos. La insuficiencia venosa afecta el retorno circulatorio.
Desequilibrios hidroelectrolíticos
- Deshidratación: La menor percepción de sed en ancianos, sumada al uso de diuréticos, favorece la pérdida de líquidos y electrolitos.
- Déficit de magnesio, potasio o calcio: Estos electrolitos son cruciales para la contracción-relajación muscular. Su disminución ocurre por diuréticos, diálisis o mala absorción intestinal.
Factores iatrogénicos y patológicos
- Medicamentos: Diuréticos, estatinas y algunos antihipertensivos alteran el metabolismo electrolítico o la función muscular.
- Enfermedades neurológicas: Parkinson, neuropatías o estenosis lumbar comprimen nervios, generando espasmos.
- Otras condiciones: Cirrosis, cáncer y tratamientos como quimioterapia afectan indirectamente la función muscular.
Factores de riesgo adicionales
- Inactividad física: Músculos no acondicionados se fatigan más rápido durante actividades cotidianas.
- Obesidad: La sobrecarga muscular por peso excesivo aumenta la tensión en piernas y pies.
- Edema crónico: La retención de líquidos en extremidades inferiores altera la función neuromuscular.
- Edad: Las personas mayores pierden masa muscular y la función nerviosa y vascular no trabaja plenamente.
- Embarazo: Especialmente durante el tercer trimestre.
- Calzado inadecuado: Zapatos sin soporte para el arco del pie o el tobillo.
- Historial familiar: Algunos individuos pueden tener predisposición genética.
Evaluación y diagnóstico
La evaluación de los calambres musculares se enfoca en el reconocimiento de lo que es tratable. Los calambres deben diferenciarse de la claudicación y las distonías; la evaluación clínica suele ser suficiente.
Anamnesis (historia clínica)
Los antecedentes de la enfermedad actual deben suministrar una descripción de los calambres, incluidos su duración, frecuencia, localización, desencadenantes aparentes y cualquier síntoma asociado. Se registran los factores que pueden contribuir a la deshidratación o a desequilibrios de electrolitos o de líquidos corporales (p. ej., vómitos, diarrea, ejercicio y sudoración excesivos, diálisis reciente, uso de diuréticos, embarazo).
La revisión por aparatos y sistemas debe buscar síntomas que sugieran posibles causas, como:
- Amenorrea o irregularidad menstrual: calambres en las piernas relacionados con el embarazo.
- Intolerancia al frío, con aumento de peso y cambios en la piel: hipotiroidismo.
- Debilidad: enfermedades neurológicas.
- Dolor o pérdida de la sensibilidad: neuropatías periféricas o radiculopatías.
Los antecedentes médicos deben incluir cualquier trastorno que pueda causar calambres. Se realiza una anamnesis completa del uso de medicamentos y otras sustancias (p. ej., alcohol).
Examen físico
El examen general debe incluir la piel en busca de signos de trastorno por consumo de alcohol, edema sin fóvea o pérdida del pelo de las cejas (lo que sugiere hipotiroidismo) y cambios en la humedad o la turgencia cutánea. Se realiza un examen neurológico, que incluye los reflejos osteotendinosos. Deben palparse los pulsos y medirse la presión arterial en todos los miembros. Un pulso débil o un bajo cociente de presión arterial tobillo:brazo en un miembro afectado puede indicar isquemia con posible claudicación.
Signos de alarma
En pacientes con calambres musculares, los siguientes hallazgos se consideran más preocupantes:
- Afectación del miembro superior o el tronco.
- Hiperreflexia o hiporreflexia.
- Debilidad muscular.
- Fasciculaciones.
- Signos del trastorno por uso de alcohol.
- Hipovolemia.
- Dolor o pérdida de la sensibilidad en la distribución de un nervio periférico, un plexo o una raíz.
Estudios complementarios
Se realizan estudios complementarios cuando estén indicados según los hallazgos clínicos anormales. No se realizan pruebas en forma sistemática.
- Debe medirse glucosa en sangre, pruebas de función renal y las concentraciones de electrolitos (incluidos calcio y magnesio) si los pacientes tienen calambres difusos de causa desconocida, sobre todo cuando se presenta hiperreflexia.
- Se determina el calcio ionizado y los gases en sangre arterial (para confirmar la alcalosis respiratoria) si los pacientes tienen tétanos.
- Si los músculos acalambrados son débiles, se realiza una electromiografía.
- Se indica RM de cerebro y a menudo de la médula espinal si la debilidad muscular o los signos neurológicos indican que el sistema nervioso central está comprometido.
Qué hacer si un adulto mayor sufre calambres musculares
Los calambres no suelen requerir atención médica, excepto si son recurrentes, acompañados de hinchazón/enrojecimiento, o vinculados a enfermedades neurológicas subyacentes.
Tratamiento inmediato durante el calambre
- Estirar el músculo afectado: Para calambres en las pantorrillas, sentado, estire la pierna y lleve los dedos del pie hacia la rodilla (dorsiflexión). Mantenga 30-60 segundos. Para muslos, de pie, lleve el tobillo hacia el glúteo sujetándose a una silla para mantener el equilibrio. Estirar el músculo acalambrado y frotarlo suavemente suele aliviarlo.
- Masajear la zona: Fricciones suaves para relajar el músculo y mejorar la circulación. Una presión firme y un amasamiento pueden ayudar a relajar el músculo. Continúe hasta que el calambre desaparezca.
- Aplicar calor/frío:
- Calor (almohadilla tibia o ducha caliente) para relajar el músculo tenso. Las toallas o almohadillas térmicas calientes relajan los músculos. Aplicar calor después del calambre alivia la tensión persistente.
- Hielo envuelto en una toalla si hay dolor residual o para masajear el músculo afectado.
- Caminar: Camine con la pierna afectada una vez que pase el calambre agudo. Un movimiento suave restablece la función muscular y el flujo sanguíneo normales.
- Hidratarse: Tomar alguna bebida que contenga minerales por si el origen es por deshidratación y falta de electrolitos, lo más habitual.
- Respirar lenta y profundamente: Calmar el sistema nervioso puede ayudar a que el cuerpo se relaje y el calambre disminuya más rápidamente.

Prevención a largo plazo
Siempre que se identifiquen, se tratan los trastornos de base. Las medidas para prevenir calambres incluyen las siguientes:
- Hidratación adecuada: Beber abundante agua regularmente, incluso sin sed, especialmente si se toman diuréticos o después del ejercicio. Los músculos necesitan líquido para funcionar correctamente. Limite el consumo de cafeína y alcohol, ya que pueden contribuir a la deshidratación.
- Suplementos bajo supervisión médica: Magnesio o potasio solo si existen déficits confirmados (evitar automedicación). No se recomiendan medicamentos para la prevención de los calambres. La quinina ha sido eficaz en algunos ensayos, pero no se recomienda debido a los efectos adversos graves ocasionales (p. ej., arritmias, trombocitopenia, púrpura trombocitopénica trombótica [PTT] y síndrome urémico hemolítico [SUH], reacciones alérgicas graves). La mexiletina a veces ayuda, pero está asociada con efectos adversos, haciendo que su relación riesgo-beneficio sea incierta.
- Ejercicios diarios:
- Estiramientos suaves de los músculos antes del ejercicio o antes de acostarse, especialmente de pantorrillas e isquiotibiales. El estiramiento de los músculos gastrocnemios (estiramiento del corredor) suele ser útil: la persona se para con una pierna hacia adelante y la rodilla flexionada y la otra pierna hacia atrás con la rodilla estirada (posición de estocada). Mantenga el estiramiento durante 30 segundos y repita 5 veces.
- Actividad moderada: Caminar, nadar o yoga para mejorar la circulación y la flexibilidad. Un estilo de vida sedentario aumenta el riesgo de sufrir calambres nocturnos.
- Evitar sobreesfuerzos: Dosificar actividades físicas.
- Ajustes en el estilo de vida:
- Dieta equilibrada: Incluir plátanos, espinacas, frutos secos y lácteos para obtener potasio, magnesio y calcio. Evitar alimentos procesados.
- Usar calzado cómodo y ergonómico con buen soporte para el arco del pie y el tobillo.
- Controlar enfermedades subyacentes: Diabetes, insuficiencia renal o problemas circulatorios requieren seguimiento médico.
- Evitar estimulantes (cafeína, nicotina, efedrina, seudoefedrina) y no fumar.
- Aplicar calor en el pie: Puede ayudar a relajar el músculo en las primeras fases del calambre.
- Descanso: Es importante descansar entre actividades deportivas para evitar que la musculatura del pie se colapse y se produzcan los calambres, ya que una de las principales causas de aparición de calambres en los pies es la fatiga.
- Mantener la ropa de cama suelta: Las mantas ajustadas pueden restringir el movimiento de los pies y provocar calambres.
Cuándo deben acudir al médico

Los calambres ocasionales en las piernas suelen ser inofensivos, pero es conveniente consultar con el médico si:
- Los calambres son recurrentes o no mejoran con medidas básicas, si son frecuentes o cada vez más dolorosos.
- Tienen una duración prolongada (más de 10 minutos) o una frecuencia aumentada.
- Interrumpen el sueño o las actividades diarias.
- Aparecen hinchazón, enrojecimiento, debilidad muscular persistente o están asociados a medicamentos (ej: estatinas, diuréticos).
- Los calambres se presentan en el tórax, brazos o abdomen, especialmente si se acompañan de dificultad respiratoria o dolor opresivo (podrían confundirse con problemas cardíacos).
- Experimenta debilidad muscular persistente, entumecimiento u hormigueo en las piernas.
- Presenta síntomas relacionados, como dolor de espalda o hinchazón inexplicable.
- Hay una pérdida severa de líquidos por vómitos, diarrea, sudoración excesiva o uso de diuréticos.
- Calambres recurrentes al caminar que desaparecen al detenerse (posible claudicación intermitente por mala circulación).
- Relación con nuevos medicamentos, como estatinas, diuréticos o antihipertensivos.
- Consumo excesivo de alcohol, que puede agravar déficits nutricionales y daño nervioso.
En algunos casos, los calambres en las piernas pueden ser un efecto secundario de un medicamento o un síntoma de un problema más grave, como la compresión de un nervio o una mala circulación. Su médico puede ayudarle a determinar la causa y ofrecerle soluciones, desde cambios en el estilo de vida y suplementos vitamínicos hasta el manejo de la medicación.