La atención es un proceso cognitivo fundamental que desempeña un papel clave en el funcionamiento óptimo de las personas, permitiendo la discriminación entre estímulos y eventos relevantes e irrelevantes. Es una capacidad que regula la conciencia y el foco mental, posibilitando seleccionar y concentrar recursos en un estímulo, tarea o pensamiento específico, filtrando la información irrelevante.
La atención actúa como un filtro o cuello de botella selectivo que permite enfocar recursos hacia la tarea para maximizar el aprendizaje y minimizar errores, siendo vital en los procesos de aprendizaje y memoria. La atención precede a la percepción y a la acción, realizando una selección entre todos los estímulos perceptivos presentes en un momento concreto. Esto implica un control sobre la capacidad cognitiva, la activación del organismo ante situaciones novedosas o insuficientemente aprendidas, la prevención de una excesiva carga de información y la estructuración de la actividad humana.
Características Esenciales de la Atención
La atención no es un concepto unitario, sino un conjunto de procesos con varias características implícitas que son importantes para comprender su importancia:
- Amplitud: Se refiere a la cantidad de información que podemos atender al mismo tiempo y la cantidad de tareas que podemos realizar de forma simultánea. Por amplitud atencional o ‘span’ atencional se entiende el número de estímulos que se pueden atender secuencialmente a corto plazo en diferentes modalidades perceptivas. Esta coincide con la amplitud de memoria a corto plazo.
- Intensidad: También llamada tono atencional, se entiende como la cantidad de recursos atencionales que se prestan a un estímulo dado, o el grado de atención que se tiene en un momento determinado. Es posible la fluctuación de esta intensidad.
- Oscilamiento o Desplazamiento de la Atención: La atención cambia continuamente, ya sea por múltiples fuentes de información o por la realización de varias tareas simultáneamente, lo que requiere que la atención pase de una a otra.
- Control: El control de la atención puede ser voluntario o involuntario. En la atención voluntaria o activa, la persona realiza un esfuerzo mental para movilizarla, procesar la información y mantenerla el tiempo necesario para dar una respuesta adecuada, controlando y regulando los procesos cognitivos. La atención involuntaria, por otro lado, ocurre cuando un estímulo capta el foco de atención sin que la persona lo decida.
El foco de atención se puede dividir según su dirección (externo, para estímulos del entorno, o interno, para estímulos del propio individuo) y según su amplitud (amplio, para percibir varios estímulos a la vez, o estrecho, para filtrar estímulos no deseados).

Tipos de Atención y Sistemas Atencionales
La atención es un proceso complejo que se puede fragmentar en diferentes “sub-procesos atencionales”. El Modelo jerárquico de Sohlberg y Mateer (1987, 1989), basado en casos clínicos de la neuropsicología experimental, es uno de los más aceptados. En neuropsicología, la atención se estudia según distintas formas de procesamiento y control:
- Atención Interna: Capacidad de prestar atención a procesos mentales o sensaciones internas.
- Atención Externa: Atención causada por estímulos que provienen del exterior, del entorno.
- Atención Abierta: Aquella en la que movimientos motores, como los oculares, acompañan al cambio de foco atencional (ej., mirar una señal de tráfico).
- Atención Encubierta: Permite prestar atención a estímulos sin movimientos aparentes (ej., escuchar una conversación cercana mientras se mira al frente).
- Arousal: Nivel de activación y alerta del organismo, que puede variar desde un estado comatoso hasta un alto nivel de alerta general. La atención difusa o involuntaria se solapa con la vigilia y consiste en mantener activo el sistema cognitivo para percibir nuevos estímulos sin centrarse en ninguno en concreto.
- Atención Focalizada: Capacidad de centrar la atención en un estímulo específico y responder a él (ej., escuchar un timbre en una sala silenciosa).
- Atención Sostenida (Concentración): Habilidad de mantener la atención y un estado de vigilancia en una tarea durante un periodo prolongado de tiempo, a pesar de la frustración o el aburrimiento.
- Atención Selectiva: Capacidad de atender a un estímulo o actividad específica en presencia de otros estímulos distractores, priorizando uno y suprimiendo otros.
- Atención Alternante: Habilidad de cambiar el foco atencional de un evento a otro, o entre tareas que exigen requisitos cognitivos diferentes. Su eficiencia depende de la flexibilidad cognitiva.
- Atención Dividida: Capacidad de responder o realizar dos o más tareas al mismo tiempo (multi-tasking), repartiendo los recursos atencionales. La diferencia con la atención alternante es que aquí se intentan completar ambas tareas simultáneamente.
- Atención Visual: Capacidad de atender a los estímulos que se presentan en el campo de visión.
- Atención Auditiva: Capacidad de atender a los estímulos percibidos a través del oído.
- Atención de Desplazamiento entre Hemicampos Visuales: Habilidad de enfocar y desenfocar rápidamente estímulos visuales, adaptándose al cambio de localización de algo que se sigue con atención (shift atencional).
- Atención Serial: Capacidad de buscar y eliminar un estímulo repetido sin confundirse con distractores.
- Atención de Preparación: Proceso de preparación de esquemas internos o respuestas para desempeñar una operación cognitiva.
Sistemas Atencionales y Neuroanatomía
Considerando las bases neuroanatómicas, se describen tres sistemas diferentes de atención, siguiendo el modelo de Posner y Petersen (1990):
- Sistema Activador Reticular Ascendente (SARA) o Red de Alerta: Regula el nivel de Arousal y la atención sostenida. Está relacionado con la formación reticular y conexiones con áreas frontales, límbicas, el tálamo y ganglios basales.
- Sistema Atencional Posterior (SAP) o Red de Orientación: Se encarga de la atención focalizada y selectiva de estímulos visuales. Las áreas cerebrales implicadas son la corteza parietal posterior, el núcleo pulvinar lateral del tálamo y el colículo superior.
- Sistema Atencional Anterior (SAA) o Red de Ejecución: Gestiona la atención selectiva, sostenida y dividida. Se relaciona con la corteza prefrontal dorsolateral, la corteza orbitofrontal, la corteza cingulada anterior, el área motora suplementaria y el neoestriado.

Aplicación de la Atención en la Vida Diaria
Todos los tipos de atención son indispensables en la vida diaria, el trabajo y el estudio. Por ejemplo, al conducir, se utilizan el Arousal (estar despierto), la atención focalizada (en la carretera), la atención sostenida (mantener el foco durante el trayecto), la atención selectiva (ignorar irrelevantes), la atención alternante (cambiar el foco entre carriles) y la atención dividida (usar pedales y volante simultáneamente).
En el ámbito académico, la atención es el primer requisito para aprovechar las horas de clase o estudio, siendo crucial la atención sostenida para procesar información sin distraerse, lo que impacta directamente en el rendimiento académico. La atención también es fundamental en cualquier profesión, desde trabajos de oficina hasta tareas que requieren alta concentración y multitarea.
Factores que Influyen en la Capacidad de Atención
La atención está condicionada por múltiples influencias que pueden afectar su funcionamiento y definir hacia qué estímulos se dirige.
Factores Externos o Ambientales
Estos factores proceden del entorno y pueden favorecer o dificultar la concentración sobre estímulos relevantes. Incluyen:
- El entorno físico y la novedad del ambiente.
- La presencia de estímulos distractores, como ruidos ambientales, o dispositivos electrónicos (teléfonos móviles, tabletas).
- Las características físicas de los estímulos: el color, el tamaño, la intensidad y el movimiento de un objeto pueden atraer la atención de manera significativa e inmediata.
- Un ambiente poco estructurado o la sobrecarga de información también contribuyen a la pérdida de concentración y rendimiento.
Factores Internos o Individuales
Estos factores provienen del propio individuo y dependen de cada persona, influyendo en la capacidad y el desarrollo de la atención, así como en el rendimiento:
- La emoción y el estado emocional: los estímulos que provocan emociones de mayor intensidad atraen más la atención. El estrés, la ansiedad o las preocupaciones pueden limitar la capacidad de concentración y filtrar información relevante.
- El estado orgánico o físico: el estado de cansancio, malestar o fiebre dificultan la movilización de la atención. La falta de descanso y un sueño deficiente tienen un impacto directo en la capacidad atencional.
- La motivación: la atención voluntaria se guía por la motivación o un objetivo específico, dirigiendo la conciencia intencionadamente hacia un estímulo o tarea. La falta de interés en una tarea puede dificultar el mantenimiento de la atención.
- La activación (arousal): determina el nivel de receptividad que el sistema nervioso posee ante los estímulos ambientales.
- La nutrición: El déficit o desequilibrio de nutrientes esenciales como los Omega-3 y Omega-6 puede relacionarse con problemas de desarrollo y atención, influyendo en la neuroinflamación, una característica común en trastornos del neurodesarrollo.
- Habilidades cognitivas: La inhibición (interferencia o flexibilidad cognitiva) es la capacidad de suprimir una respuesta dominante para dar paso a una sub-dominante, siendo crucial para el control atencional.

Interacción con Otros Procesos Cognitivos
La atención no funciona de forma aislada, sino que interactúa constantemente con otros procesos mentales:
- Percepción: La atención determina qué percibimos y cómo lo hacemos, organizando la experiencia perceptiva. Interviene en la fase inicial del proceso de percepción, otorgando mayor relevancia a ciertas unidades de estimulación.
- Memoria: La atención influye directamente en la calidad de la memoria y el aprendizaje, determinando qué información se codifica en la memoria a corto y largo plazo. La memoria de trabajo, vital para manejar información momentánea, depende de la atención sostenida. Un déficit de atención puede causar olvidos frecuentes e interferir en la recuperación de recuerdos.
- Aprendizaje: El aprendizaje está estrechamente ligado al nivel de atención durante la adquisición de conocimientos.
- Inteligencia: La atención es considerada un componente estructural de la inteligencia.
- Toma de Decisiones y Razonamiento: La toma de decisiones es un proceso cognitivo afectado por la atención. Factores como el estrés o el cansancio pueden reducir la capacidad atencional, impactando negativamente la adquisición de nuevas habilidades y la calidad del razonamiento.
El rendimiento cognitivo general depende del nivel de atención mantenido a lo largo de diversas tareas, potenciando habilidades como el razonamiento lógico, la memoria operativa y la comprensión lectora cuando la atención es óptima.
Alteraciones y Trastornos de la Atención
Determinados problemas de salud pueden relacionarse con la función cognitiva de la atención. Las alteraciones de la atención se clasifican tradicionalmente en:
- Aprosexias: Pérdida total de la atención (ej., estado de coma).
- Hipoprosexias: Disminución de la capacidad atencional.
- Pseudoprosexias: Atención aparentemente normal, pero con distracciones internas.
- Paraprosexias: Atención inestable o desviada.
- Hiperprosexias: Focalización excesiva y transitoria de la atención hacia un único estímulo, descuidando el resto.
A pesar de la variedad de alteraciones, no suelen ser consideradas signos principales en el diagnóstico de patologías mentales.
Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y Otros Trastornos
El TDAH es, probablemente, el trastorno de atención más conocido. Es un trastorno neurobiológico que afecta la capacidad de concentrarse y controlar impulsos, manifestándose como dificultad para seguir instrucciones, olvidar tareas, distracción frecuente, hiperactividad e impulsividad. En el TDAH, la desatención se relaciona con las áreas de la atención selectiva, sostenida, de preparación y de desplazamiento. El déficit en atención selectiva se asocia frecuentemente con problemas de distracción o dificultades para ignorar información irrelevante.
El cerebro de las personas con TDAH muestra diferencias anatómicas en el núcleo accumbens, núcleo caudado, putamen, amígdala, hipocampo, áreas prefrontales y tálamo, que pueden ser consecuencia de una maduración cerebral tardía.
Además del TDAH, existen otros problemas de atención:
- Los estados de alteración del nivel de consciencia, como el coma, el estado vegetativo o el estado de mínima conciencia, cursan con alteración en el nivel de alerta (arousal) o de atención focalizada.
- Tras un daño cerebral (ictus o traumatismo craneoencefálico), pueden aparecer trastornos de atención general (distractibilidad y fatigabilidad excesivas) o específicos como la heminegligencia (incapacidad para atender al lado contralateral de la lesión cerebral). La atención selectiva es la más afectada en caso de daño al lóbulo frontal cerebral.
- Alteraciones de la atención pueden presentarse en patologías como la esquizofrenia, la dislexia y las demencias (ej., Enfermedad de Alzheimer).
- En trastornos de ansiedad (ej., TOC) o depresivos, se observa un aumento de la atención, pero hacia estímulos ansiógenos o negativos, descuidando otros.
- Problemas derivados del estrés, la ansiedad, la fatiga o los trastornos del sueño también afectan la atención.
Los problemas de atención y concentración pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de una persona, afectando el rendimiento académico, laboral y la seguridad diaria al cometer errores por distracción. Es importante buscar ayuda profesional si se experimentan síntomas persistentes.
tdah: Trastorno por déficit de atención e hiperactividad
Evaluación de la Atención
Evaluar los diferentes tipos de atención es crucial en diversos ámbitos: académico (detectar necesidades de apoyo en el estudio), clínico (determinar la capacidad del paciente para la vida normal) o profesional (evaluar la idoneidad de trabajadores para ciertos puestos). La evaluación se basa en métodos estandarizados para determinar la capacidad atencional y posibles alteraciones cognitivas.
Métodos y Tests Estandarizados
Una evaluación neuropsicológica completa puede medir de manera eficaz y fiable la atención y otras habilidades cognitivas. Algunos de los tests más utilizados incluyen:
- Test de Stroop: Evalúa la atención selectiva y la inhibición.
- Test de Cancelación y Test d2: Miden la atención selectiva y sostenida.
- Test de Variables Of Attention (TOVA): Mide la atención y el control inhibitorio, siendo muy utilizado en la evaluación de personas con TDAH.
- Continuous Performance Test (CPT): Evalúa la atención selectiva, sostenida y la impulsividad.
- Test de Simultaneidad DIAT-SHIF: Implica atender a dos estímulos al mismo tiempo y afrontar cambios de estrategia.
- Test de Celeridad REST-HECOOR: Mide la velocidad de respuesta motora bajo un estímulo visual simple.
- Test de Resolución REST-SPER: Evalúa la capacidad de discriminar y seleccionar estímulos objetivo entre distractores en movimiento.
- Test de Desatención FOCU-SHIF: Mide la atención focalizada y la capacidad de inhibición ante estímulos irrelevantes.
Estos tests, basados en herramientas clásicas, también pueden medir el tiempo de respuesta, percepción visual, flexibilidad cognitiva, inhibición, monitorización, percepción espacial, velocidad de procesamiento, rastreo visual y coordinación ojo-mano. La atención visual y auditiva se evalúan mediante tareas diseñadas para analizar la capacidad de enfoque en estímulos presentados visual o auditivamente.
Interpretación de Resultados
En neuropsicología, se utilizan indicadores precisos para interpretar los resultados de los test de atención:
- Un alto número de errores de omisión puede señalar dificultades de atención sostenida.
- Muchos errores de comisión pueden reflejar impulsividad.
Además, se consideran factores como la fatiga mental y la respuesta ante tareas de doble demanda para una evaluación integral.
Rehabilitación y Mejora de la Atención
Todas las habilidades cognitivas, incluida la atención, pueden ser entrenadas para mejorar su rendimiento, ya que la plasticidad cerebral es la base de su rehabilitación. El cerebro y sus conexiones neuronales se fortalecen con el uso de las funciones que dependen de ellos; de este modo, ejercitar la atención frecuentemente fortalece las conexiones cerebrales implicadas en esta capacidad.
Estrategias y Ejercicios para Potenciar la Atención
Existen diferentes estrategias para entrenar la atención y hacer frente a las dificultades:
- Estimulación Cognitiva: Programas personalizados de estimulación cognitiva pueden fortalecer la atención y otras funciones cognitivas. Estos programas suelen comenzar con una evaluación precisa de la atención y otras funciones para ofrecer un entrenamiento adaptado a las necesidades de cada usuario. Para una estimulación correcta, pueden ser necesarios 15 minutos al día, dos o tres días a la semana.
- Ejercicios de Observación Activa: Consiste en elegir un objeto del entorno cotidiano y observarlo detalladamente durante un minuto, fijándose en sus características básicas e ideas sugeridas. Luego, se retira el objeto y se intenta recordar todos los detalles. Repetir el ejercicio varias veces permite descubrir nuevos detalles y mejorar la capacidad de observación.
- Descansos Regulares: Especialmente en el ámbito educativo, proporcionar pausas regulares permite a los estudiantes moverse y relajarse, mejorando la atención sostenida.
- Técnicas de Concentración Consciente: La enseñanza de la concentración consciente o la meditación pueden ser herramientas efectivas para mejorar la atención.
- Hábitos Saludables: Un descanso suficiente, una alimentación equilibrada (ej., con aporte adecuado de Omega-3 y Omega-6) y un ambiente estructurado contribuyen significativamente a mantener una capacidad atencional óptima.

La Atención en el Ámbito Educativo
La atención desempeña un papel fundamental en el desarrollo cognitivo y académico de los niños. La capacidad atencional influye directamente en el aprendizaje, la memoria de trabajo y la regulación emocional, aspectos esenciales para el rendimiento escolar.
En los últimos años, se ha observado un descenso en la capacidad de atención sostenida en el alumnado de educación infantil y primaria, lo que plantea desafíos significativos para los docentes. Esta falta de atención sostenida puede llevar a que los estudiantes cometan errores y tarden más en completar el trabajo, impactando negativamente su rendimiento académico.
Factores que Influyen en la Atención del Alumnado
Diversas razones pueden explicar los problemas de los estudiantes para mantener la atención en una tarea:
- Fatiga: Tanto física como mental, los niños necesitan descanso suficiente para mantener la atención durante periodos prolongados.
- Distracción: Estímulos en el aula (otros estudiantes, ruidos ambientales) o el uso de dispositivos electrónicos (teléfonos móviles, tabletas).
- Falta de Interés: Los estudiantes pueden tener dificultades si no encuentran la tarea interesante o no entienden su importancia.
- Factores externos: La sobreexposición a pantallas y la falta de rutinas estructuradas afectan negativamente la concentración del alumnado.
Estrategias Pedagógicas para Mejorar la Atención
Para ayudar a los estudiantes a desarrollar una atención sostenida, los maestros pueden utilizar diversas técnicas, como la enseñanza de la concentración consciente o la meditación, y proporcionar descansos regulares. Docentes y padres pueden trabajar juntos para ayudar a los estudiantes a desarrollar esta habilidad importante, utilizando una variedad de técnicas y enfoques para concentrarse y mantener la atención en las tareas asignadas.