Este artículo presenta los resultados de una investigación doctoral que explora las razones por las cuales los académicos universitarios en Chile retrasan el inicio de su jubilación, independientemente de si ya están pensionados o no de su trabajo. En particular, se detallan las percepciones que estos profesionales tienen sobre su futuro.
Contexto y Relevancia de la Jubilación Académica en Chile
La jubilación de académicos en Chile ha sido un tema escasamente estudiado. Sin embargo, la jubilación de docentes universitarios se ha convertido en un foco de interés para organismos internacionales y es una preocupación dadas sus características específicas. Para comprender los aspectos relativos a los académicos que trabajan en educación superior, la falta de información es un desafío, ya que los datos disponibles contienen múltiples errores y vacíos, según el CINDA (Centro Interuniversitario de Desarrollo, 2011) y Rolando y Salamanca (2010). Estos errores impiden obtener cifras precisas sobre la cantidad de académicos en el sistema de educación terciaria del país.
En la actualidad, según datos del SIES (2019), existen 61 universidades con reconocimiento oficial en Chile, de las cuales 34 son privadas y 27 estatales. En el sistema de educación superior, se estima que trabajan 86.416 académicos.
Debido a múltiples características relacionadas con el crecimiento demográfico, las pensiones se han convertido en un tema complejo para el país. Para el año 2075, se espera que el 63% de las personas en Chile tengan 65 años o más en edad de trabajar, en comparación con un promedio de edad del 54.5% para países miembros de la OCDE (OCDE, 2015). En Chile, las pensiones son pobres y de baja calidad (Iglesias, 2014), y en agosto de 2020, se discutía una nueva reforma al sistema de pensiones con el fin de mejorar la situación.
Normativa y Flexibilidad de la Jubilación
Según la OCDE, el Banco Mundial y el BID (2015), en Chile, las jubilaciones están definidas por norma, siendo la edad de retiro de 65 años para hombres y 60 para mujeres. No es un requisito dejar de trabajar para acceder a la pensión, y es posible aplazarla para después de la edad legal. Por otra parte, el retiro anticipado se permite a cualquier edad, siempre y cuando el capital acumulado satisfaga determinados requisitos económicos.
Respecto al mundo académico, la OCDE (2009) señala que "muchos profesores que han llegado a la edad de jubilarse y cuyas instituciones preferirían que se retiraran, rehúsan hacerlo, principalmente porque las pensiones son bajas y no hay un programa de jubilación anticipada" (p. 57). Esta podría ser una de las razones por las que en Chile se han promovido leyes que favorecen el retiro laboral, como la Ley N° 21.043 (2017), que otorga una bonificación económica adicional al retiro laboral.
La Carrera Docente como Proceso Vital y sus Influencias
Los profesores son, ante todo, personas, y el desarrollo de su carrera ocurre en un proceso vital personal que se asume y entiende desde la propia práctica (Gimeno Sacristán, 2010). Este proceso está determinado por la experiencia y el reconocimiento que se obtienen a medida que se envejece (Berríos, 2008; Laudadío, 2015; Zabalza, 2011). Comprender la profesión docente de esta forma implica transitar de una mirada del profesor profesional al profesor como persona (Campos de Souza, 2015).
La carrera docente también se encuentra inmersa en estructuras organizacionales, lógicas de poder y cambios sociales, expuesta a múltiples fenómenos que generan estrés, alienación, abandono de la carrera, incertidumbre, sujeta a expectativas múltiples e imposición de reformas interminables, rutinas y sobrecarga laboral; todo ello invita sin duda a un cambio necesario (Fullan, 2012).
Factores que Afectan la Decisión de Jubilarse
Brunner et al. (2013) señalan que las decisiones de jubilarse de los académicos de jornada completa en Chile no obedecerían a aspectos salariales, ya que sus salarios son relativamente altos a nivel internacional (estableciendo brechas salariales moderadas entre quienes inician la carrera y quienes se ubican en las etapas más avanzadas). Por lo tanto, el retraso en la edad de jubilación podría obedecer a procesos vividos en las etapas profesionales docentes, así como a aspectos relativos a la realidad educacional chilena.
Las etapas o ciclos docentes se refieren a un conjunto de procesos influenciados por diversos factores personales, contextuales y culturales que construyen una única carrera docente. Debido a esta naturaleza cíclica, la profesión docente se considera un proceso único y dependiente de cada persona, en el que influyen varios factores (Bolívar y Caballero, 2015; Gimeno Sacristán, 2010), como la realidad en la que se desarrolla el trabajo, las remuneraciones, los sistemas de evaluación, los incentivos, el clima organizacional y las políticas que regulan las condiciones de trabajo. Dichos factores determinan la forma en que se atraviesa cada ciclo de desarrollo y, con ello, la decisión de jubilar o no de su trabajo obedecería a aspectos personales.
La mayoría de los autores reconocen la idea de ciclos o etapas en la carrera docente; sin embargo, no existe acuerdo aún sobre los factores comunes que explicarían dichas etapas y sus tránsitos. En lo que sí hay acuerdo es en que el docente es un profesional en constante cambio y transformación. Siguiendo los postulados de Gimeno Sacristán (2010), el desarrollo hace referencia a transformaciones que ocurren de manera secuencial a través del tiempo, lo que da lugar a diferentes etapas y adquiriendo en sus fases posteriores niveles más elevados de responsabilidad, riqueza y complejidad, siendo así que, para este autor, siempre se gana.
Preocupaciones y Percepciones de los Académicos sobre la Jubilación
Foro "La precarización laboral de los docentes de Chihuahua"
A medida que se acerca la edad legal de jubilación, los académicos (y trabajadores en particular) comienzan a sentir que sus días finales se acercan. La desvinculación en esta etapa profesional resulta compleja, ya que legalmente no se cuenta con los cumplimientos de aportaciones al sistema de pensión. En general, tanto en hombres como en mujeres, prima el miedo a las dificultades venideras producto de posibles enfermedades y de la vejez como una situación invalidante.
Los profesores hablan de su situación actual como un período de transformación y una epifanía importante; su trabajo y las redes que han formado lentamente comienzan a desaparecer para transformarse en personas solitarias. El miedo ante lo desconocido resulta gravitante a la hora de decidir respecto de la jubilación o no. Por cuestiones propias del desarrollo personal y profesional, surgen reflexiones en torno a los montos de pensión, las actividades venideras y la materialización de lo que se ha construido. El futuro, entonces, aparece como posibilidad y no como término o pasado.
Dimensiones de Satisfacción e Insatisfacción
Una dimensión clave a considerar son las causas y motivos de satisfacción/insatisfacción. Esta dimensión busca conocer la percepción de los académicos en relación con los cambios psicológicos, sociales, culturales y políticos que afectan la percepción del trabajo docente, así como la sensación de bienestar. Incluye la definición de agotamiento (Freudenberger, citado en Guil, 2013) respecto del agotamiento físico y mental producto de la imposibilidad de alcanzar determinados resultados.
Otra dimensión importante son las preocupaciones docentes, que hacen referencia a aquellos elementos que constituyen el centro de interés de los académicos en relación con el ciclo de edad que viven. Para Fernández Cruz (1995), los profesores cercanos a los 55 años comienzan a sentir un declive paulatino, lo que hace que la jubilación sea una opción válida y plausible. Sin embargo, en esta etapa, las preocupaciones ya no se relacionan con el prestigio de la carrera ni las dinámicas propias del aula, sino que comienzan a centrarse en la satisfacción que produce el éxito de sus estudiantes.
La escala de preocupaciones incluye aspectos relacionados con los estudiantes y sus procesos formativos, elementos vinculados con las leyes de educación superior, la institución, el proceso educativo y el futuro personal, así como las funciones desempeñadas en investigación, docencia y gestión.
Impacto de las Condiciones Económicas en la Decisión de Jubilar
Muchos académicos evaden la decisión de jubilarse debido a temores respecto del futuro y la salud, que podrían compensarse si continúan trabajando constantemente. El trabajo en todas sus dimensiones permite seguir acumulando el capital necesario para enfrentar la vejez. Sin embargo, la posibilidad de seguir colaborando en la universidad, dedicándose solamente a los temas docentes y al encuentro con otros, les permite brindar una nueva valorización de la propia carrera académica. El futuro, sea como fuere, siempre se ve matizado por las condiciones económicas y materiales con las que se dispone ante la vejez. En algunos casos, se debe trabajar hasta el último día posible, y este futuro se presenta como algo desconocido que se puede indagar y revisar, no para quedarse, sino para prepararse.
La baja remuneración es un factor relevante en relación con la calidad de la educación. Lamentablemente, la educación está ideada en el sistema de mercado de oferta y demanda. Si los sueldos son bajos y las exigencias anexas a la labor educativa son grandes, profesores bien capacitados optarán por desarrollar otros trabajos mejor remunerados y menos demandantes.
Un profesor señaló que, a sus 30 años de carrera, habiendo obtenido múltiples títulos y grados, no gana ni la mitad de lo que percibe un ingeniero promedio con 10 años de experiencia. Destacó que, intelectual y culturalmente, se considera por encima de varios profesionales a quienes ha contribuido en su preparación. A pesar del bajo valor por hora y la necesidad de llevar trabajo a casa, se dedica por igual a todos sus estudiantes, sin importar las diferencias salariales entre instituciones.
Otro profesor de inglés, con 42 horas de trabajo en tres lugares distintos, describe un sueldo miserable que apenas cubre gastos de almuerzo y locomoción, llegando a casa a las 7 de la tarde y preparando clases hasta la medianoche. Reafirmó que los profesores son expertos en su trabajo, dominan metodologías y herramientas, y se esfuerzan para obtener sus títulos, cuestionando las críticas que sugieren que merecen los bajos sueldos. Argumenta que el trabajo del profesor es más importante que el de cualquier ingeniero, ya que educan a los futuros ciudadanos de Chile e inculcan valores que las familias actuales a menudo no proveen.
Descalificación Social y Carga Laboral

La descalificación social de la profesión docente y la baja valoración de los estudiantes hacia sus profesores impactan negativamente en la labor educativa. Esto dificulta la tarea, ya que sin apoyo familiar, el proceso de enseñanza-aprendizaje se hace prácticamente imposible.
Un profesor manifestó que los docentes son considerados los únicos responsables de que los estudiantes no aprendan, sin considerar factores como la "vulnerabilidad". Argumentó que cuando se habla de mejorar la educación, los docentes y la mejora de sus sueldos son lo menos importante.
La columna sobre la situación de los profesores en Chile generó comentarios de acuerdo en que "los profesores ganan una miseria y no importa cuánto empeño o ganas pongan en su clases, siempre ganarán una miseria". Sin embargo, otros comentarios calificaron el artículo de "sesgado", mencionando el esfuerzo de los profesores en "preparar las clases" pero sin considerar sus beneficios, y cuestionando la comparación entre Ingeniería y Pedagogía basada en la duración de la carrera.
Otro profesor, con 10 años en el sistema municipal y 44 horas de trabajo, reporta un sueldo de 650.000 pesos aproximadamente, lamentando la situación y aconsejando no estudiar pedagogía. Señaló que la culpa de las deficiencias en la educación recae en los profesores, quienes además deben enseñar sexualidad, prevención de drogas y alcohol, violencia intrafamiliar, bullying, y lidiar con la vulnerabilidad de los alumnos, además de sus asignaturas, llevándose trabajo a casa sin remuneración adicional.
La profesora diferencial Camila, que trabaja en el sistema municipal con niños con síndrome de Down, autismo, parálisis cerebral, retraso mental severo, sordera y ceguera, describe la dificultad de su tarea. Trabaja 44 horas en aula y debe preparar planes específicos individuales, lo que implica trabajar en casa todos los días por un sueldo bajo. Los contratos de marzo a febrero limitan la posibilidad de acceder a créditos para vivienda.
El sueldo en sí mismo no es el verdadero problema, según algunos, sino la carga laboral asociada para obtener dicho sueldo. Al pagar a los profesores por las horas de clase, la única forma de obtener remuneraciones aceptables implica comprometerse a una cantidad de trabajo imposible de cumplir en la práctica, salvo que se realicen las peores clases, sin preparación ni dedicación. Ningún profesor, por muy capacitado y motivado que esté, debería atender a trescientos o más estudiantes en grupos que bordean los cincuenta por sala. Las horas de trabajo remuneradas son solo un pequeño porcentaje de la labor que los docentes deben realizar, lo que aumenta exponencialmente la cantidad de trabajo no remunerado a niveles absurdos, llevando a muchos profesores vocacionales a buscar otras labores que les permitan subsistir y tener tiempo para vivir.
La Deuda Histórica y el Sistema de Pensiones

En 1981, la municipalización de la educación provocó una merma en los bolsillos de miles de profesores en Chile. Hasta la fecha, 15 mil de ellos han muerto esperando una respuesta. Otros, también jubilados, ven cómo el sistema de pensiones se suma fatalmente al reajuste que nunca recibieron. Este es el rostro de la deuda histórica del Estado con los docentes.
Patricia Garzo (67), junto a otros "Maestros por siempre maestros", protesta frente a La Moneda desde hace ocho años por las pensiones miserables de 180 mil pesos. Afirma que muchos colegas están "muy mal, en asilos, sin nadie que los ayude", y que la realidad del profesor que jubila ahora es "indignante, miserable". Recibe 180 mil pesos y agradece la herencia de una casa que le permite vivir con su marido.
Ligia Gallegos, vicepresidenta del Colegio de Profesores, señala que "los profesores siempre están a un paso de la pobreza", y el costo de la vida ha aumentado un 49% entre junio de 2004 y junio de 2020. Leticia Ríos, profesora de Trapi, relata su indignación al ver su jubilación, tan solo 25 mil pesos, después de 25 años caminando 7 kilómetros diarios para llegar a su escuela. Esta situación refleja la profunda desigualdad en Chile, donde "todos hablan de que la educación tiene que mejorar, pero nadie se preocupa de las personas finalmente".
Perspectivas Futuras y Alternativas a la Jubilación
Otra manera de comprender los retrasos en el inicio de la jubilación se relaciona con cómo los académicos se sitúan frente a la posibilidad de abandonar el trabajo por edad. En ocasiones, ese mundo lejano de la universidad asusta, y por consiguiente, aparece como una negación.
A pesar de las inquietudes, preocupaciones y duelos, la jubilación puede ser vista como un acto de liberación y algo de lo que se puede disfrutar estando fuera de la universidad que los agobia con exigencias y compromisos. Para muchos, el futuro se visualiza como un mundo de posibilidades, independiente de la edad, la idea de seguir trabajando en sus disciplinas, pero en el mundo de universidades privadas, parece una ganancia tanto en lo económico como en prestigio, implicando más tranquilidad, pero dependiendo de la salud y las posibilidades de desarrollo. Para otros académicos, el futuro se augura más sereno, ya que poseen la característica de una vida creando y desarrollando ideas nuevas.
Algunos académicos ven un futuro libre, generado por la desvinculación de las exigencias laborales de la universidad, lo que les permite pensar con libertad en actividades opuestas a una percepción de la vejez como una situación de soledad y desvalía. El vínculo con la investigación emerge como un tema común, con la posibilidad de investigar, dirigir proyectos y tesis de pre y posgrado. Pensar en un futuro relacionado con el campo de la investigación en esta etapa de la vida, en la que se suceden infinidad de procesos, permite pensar en otros proyectos e incluso reinventarse.
Un académico mencionó su deseo de diseñar un sistema más industrial y, al retirarse a su campo, instalar un sistema para generar Spirulina, gracias a sus ahorros y la venta de su departamento sin deudas. Otro académico enfatizó la importancia de dedicar tiempo a la lectura, a saber qué está ocurriendo y a analizar la situación del país, asumiendo un rol de intelectual crítico ante la sociedad.
En definitiva, el futuro se presenta como una posibilidad y no como un término o pasado, impulsado por la necesidad de asegurar la salud y el bienestar económico en la vejez, lo que lleva a muchos académicos a retrasar su jubilación y a buscar nuevas formas de continuar activos y productivos en sus disciplinas.