La erradicación de la pobreza en todas sus formas sigue siendo uno de los principales desafíos que enfrenta la humanidad. Con este propósito, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), conocidos como Agenda 2030, constituyen un conjunto de 17 objetivos globales interconectados, diseñados como un plan para lograr un futuro mejor y más sostenible para todos.
Los ODS fueron establecidos en 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas (AG-ONU) y su cumplimiento se proyecta para el año 2030, estando incluidos en la Resolución de la AG-ONU llamada 2030 Agenda. Estos objetivos sucedieron a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), lanzados en 2000, buscando ir más allá para poner fin a la pobreza en todas sus formas.
A diferencia de los ODM, elaborados por un grupo de expertos, los ODS son el resultado de un proceso de negociación que involucró a los 193 Estados miembros de la ONU, así como a la sociedad civil y otras partes interesadas. Los nuevos objetivos instan a todos los países, sean ricos, pobres o de ingresos medianos, a adoptar medidas para promover la prosperidad mientras protegen el planeta. Aunque los ODS no son jurídicamente obligatorios, se espera que los gobiernos los adopten como propios y establezcan marcos nacionales para su logro, siendo primordial su responsabilidad en el seguimiento y examen de los progresos.
El Impacto de los ODS en la Reducción de la Vulnerabilidad
ODS 1: Fin de la Pobreza
Erradicar la pobreza en todas sus formas y dimensiones para 2030 es un compromiso audaz de los ODS. Para el año 2015, a nivel mundial, alrededor de 736 millones de personas aún vivían con menos de USD 1,90 al día, careciendo muchos de acceso a alimentos, agua potable y saneamiento adecuados. A finales de 2022, el pronóstico inmediato sugirió que el 8,4 % de la población mundial, o hasta 670 millones de personas, podrían seguir viviendo en la pobreza extrema, definida como sobrevivir con menos de 2,15 dólares por persona al día según la paridad del poder adquisitivo de 2017.
El progreso ha sido disparejo, aunque el crecimiento económico acelerado de países como China y la India ha sacado a millones de personas de la pobreza. Los avances han sido limitados en regiones como Asia meridional y África subsahariana, donde vive el 80 % de la población mundial en condiciones de extrema pobreza. La pobreza va más allá de la falta de ingresos y recursos, incluyendo hambre, malnutrición, acceso limitado a servicios básicos, discriminación, exclusión social y falta de participación en la toma de decisiones. Es alarmante que la mitad de las personas que viven en la pobreza son menores de 18 años, y una de cada diez personas es extremadamente pobre. Los sistemas sólidos de protección social son esenciales para mitigar estos efectos y evitar que muchas personas caigan en la pobreza.

ODS 2: Hambre Cero
El objetivo 2 busca crear un mundo libre de hambre para 2030, velando por el acceso de todas las personas, especialmente los niños, a una alimentación suficiente y nutritiva durante todo el año. A pesar de que el número de personas desnutridas disminuyó casi a la mitad en las últimas dos décadas debido al rápido crecimiento económico y al aumento de la productividad agrícola, el hambre y la desnutrición siguen siendo grandes obstáculos.
Se estima que 821 millones de personas sufrían de desnutrición crónica en 2017, a menudo como consecuencia directa de la degradación ambiental, la sequía y la pérdida de biodiversidad. En 2022, aproximadamente 735 millones de personas (el 9,2 % de la población mundial) se encontraban en estado de hambre crónica, un aumento vertiginoso en comparación con 2019. Además, 2.400 millones de personas se enfrentaron a inseguridad alimentaria de moderada a grave. Más de 90 millones de niños menores de cinco años tienen un peso peligrosamente bajo, y en 2017, 151 millones de niños menores de cinco años (el 22 %) todavía estaban mal desarrollados. El hambre y la malnutrición se traducen en individuos menos productivos y más propensos a enfermedades.
Para 2030, se busca duplicar la productividad agrícola y los ingresos de los pequeños productores de alimentos, así como mantener la diversidad genética de semillas, plantas cultivadas y animales de granja. Esta tarea implica promover prácticas agrícolas sostenibles a través del apoyo a los pequeños agricultores y el acceso igualitario a la tierra, la tecnología y los mercados.

ODS 3: Salud y Bienestar
La buena salud es esencial para el desarrollo sostenible, y el ODS 3 busca garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todos a cualquier edad. Se han logrado grandes avances en la lucha contra varias de las principales causas de muerte y enfermedades, como el aumento de la esperanza de vida y la reducción de la mortalidad infantil y materna.
Sin embargo, el progreso ha sido desigual. Al menos 400 millones de personas no tienen acceso a servicios de salud básicos y el 40 % carece de protección social. Más de 1.600 millones de personas viven en ambientes frágiles con servicios sanitarios precarios. A finales de 2017, 21,7 millones de personas que vivían con VIH recibieron terapia antirretroviral, pero más de 15 millones aún esperaban tratamiento. Cada dos segundos, alguien entre 30 y 70 años muere prematuramente a causa de enfermedades no transmisibles, y 7 millones de personas mueren anualmente por la exposición al aire contaminado. Además, más de una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida, con graves consecuencias para su salud física, mental, sexual y reproductiva.
Salud pública en poblaciones vulnerables
ODS 4: Educación de Calidad
Desde el año 2000, se ha registrado un enorme progreso en la meta relativa a la educación primaria universal, alcanzando una tasa total de matrícula del 91 % en las regiones en desarrollo en 2015. La cantidad de niños que no asisten a la escuela disminuyó casi a la mitad a nivel mundial. Sin embargo, persisten grandes disparidades, especialmente entre las zonas rurales y urbanas. Aproximadamente la mitad de todos los niños no escolarizados en edad de asistir a la escuela primaria viven en zonas afectadas por conflictos.
Aún así, 57 millones de niños en edad primaria permanecen fuera de la escuela, más de la mitad de ellos en África subsahariana. En los países en desarrollo, una de cada cuatro niñas no asiste a la escuela, y 103 millones de jóvenes en el mundo carecen de habilidades básicas de alfabetización, de los cuales más del 60 % son mujeres. A nivel mundial, seis de cada diez niños y adolescentes no están logrando un nivel de competencia mínima en lectura y matemáticas. El objetivo es asegurar que todas las niñas y niños completen su educación primaria y secundaria gratuita para 2030.
ODS 5: Igualdad de Género
Terminar con las formas de discriminación contra las mujeres y niñas no es solo un derecho humano básico, sino crucial para el desarrollo sostenible. Aunque hay más mujeres que nunca en el mercado laboral, persisten grandes desigualdades: a nivel mundial, las mujeres ganan solo 77 centavos por cada dólar estadounidense que ganan los hombres por el mismo trabajo. Una de cada tres mujeres ha experimentado violencia física y/o sexual, y las mujeres representan solo el 13 % de los propietarios de tierras. En todo el mundo, casi 750 millones de mujeres y niñas se casaron antes de cumplir 18 años.
La violencia y la explotación sexual, la división desigual del trabajo no remunerado y la discriminación en la toma de decisiones en el ámbito público son obstáculos persistentes. A fecha de noviembre de 2018, solo el 24 % de todos los parlamentarios nacionales eran mujeres. Garantizar el acceso universal a la salud reproductiva y sexual y otorgar a la mujer derechos igualitarios en el acceso a recursos económicos son metas fundamentales para este objetivo.
ODS 6: Agua Limpia y Saneamiento
El agua libre de impurezas y accesible para todos es esencial. La escasez de agua afecta a más del 40 % de la población mundial, una cifra que probablemente crecerá con el aumento de las temperaturas globales. En 2015, el 71 % de la población mundial (5.200 millones de personas) tenía agua potable administrada de manera segura, pero 844 millones de personas aún carecían incluso de agua potable básica. El 39 % de la población mundial (2.900 millones de personas) tenía saneamiento seguro en 2015, pero 2.300 millones aún carecían de saneamiento básico, y 892 millones de personas practicaron la defecación al aire libre. Además, el 80 % de las aguas residuales se vierte en vías fluviales sin un tratamiento adecuado, y el mundo ha perdido el 70 % de sus zonas húmedas naturales en el último siglo. La escasez de recursos hídricos, la mala calidad del agua y el saneamiento inadecuado influyen negativamente en la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia y las oportunidades de educación para las familias pobres.
ODS 7: Energía Asequible y No Contaminante
La energía es central para casi todos los grandes desafíos y oportunidades actuales. Una de cada diez personas no tiene electricidad, y la mayoría vive en áreas rurales del mundo en desarrollo, más de la mitad en el África subsahariana. Casi un tercio de la población mundial (2.800 millones de personas) usa combustibles nocivos para cocinar. La energía es el mayor contribuyente al cambio climático, representando el 73 % de los gases de efecto invernadero causados por la acción humana.
La eficiencia energética es clave; la correcta efectividad de las políticas podría permitir que el mundo alcance más del 40 % de los cortes de emisión necesarios para cumplir sus metas climáticas sin nueva tecnología. A fecha de 2017, el 17,5 % de la energía generada provenía de recursos renovables. El sector de la energía renovable empleó a 11,5 millones de personas en 2019, y los cambios necesarios en la producción de energía para alcanzar el Acuerdo de París podrían crear 18 millones de trabajos.
ODS 8: Trabajo Decente y Crecimiento Económico
Durante los últimos 25 años, la cantidad de trabajadores que viven en condiciones de pobreza extrema ha disminuido drásticamente. Sin embargo, la economía mundial experimenta un crecimiento más lento, un aumento de las desigualdades y un déficit de empleos. Se estima que 172 millones de personas en todo el mundo estuvieron sin trabajo en 2018, una tasa de desempleo del 5 %. Se proyecta que la cantidad de desempleados aumente en 1 millón cada año, alcanzando los 174 millones para 2020. Unos 700 millones de trabajadores vivieron en la pobreza extrema o moderada en 2018, con menos de USD 3,20 por día.
La participación de las mujeres en la fuerza laboral fue del 48 % en 2018, en comparación con el 75 % de los hombres, y hay muchas más mujeres que hombres desempleados (85 millones frente a 55 millones). En total, 2.000 millones de trabajadores tuvieron empleos informales en 2016, lo que representa el 61 % de la fuerza laboral mundial. Los ODS apuntan a estimular el crecimiento económico sostenible mediante el aumento de los niveles de productividad y la innovación tecnológica, fomentando políticas que estimulen el espíritu empresarial y la creación de empleo, así como medidas eficaces para erradicar el trabajo forzoso, la esclavitud y el tráfico humano.
ODS 9: Industria, Innovación e Infraestructura
La inversión en infraestructura (transporte, riego, energía y tecnología de la información y las comunicaciones) y la innovación son motores fundamentales del crecimiento y el desarrollo económico. Más de 4.000 millones de personas aún no tienen acceso a Internet, y el 90 % de ellas provienen del mundo en desarrollo. En algunos países africanos de bajos ingresos, las limitaciones de infraestructura reducen la productividad de las empresas en alrededor del 40 %. Además, 2.600 millones de personas en países en desarrollo no tienen acceso permanente a electricidad.
En los países en desarrollo, apenas el 30 % de los productos agrícolas se someten a procesamiento industrial, en comparación con el 98 % de los países de altos ingresos. Los sectores de energía renovable actualmente emplean a más de 2,3 millones de personas, y el número podría llegar a 20 millones para 2030, demostrando el potencial de las innovaciones tecnológicas para generar nuevos empleos y promover la eficiencia energética.
ODS 10: Reducción de las Desigualdades
La desigualdad de ingresos está en aumento, donde el 10 % más rico de la población se queda hasta con el 40 % del ingreso mundial total. La desigualdad por razón de ingresos, sexo, edad, discapacidad, orientación sexual, raza, clase, etnia, religión, así como la desigualdad de oportunidades, sigue persistiendo en todo el mundo. La desigualdad amenaza el desarrollo social y económico a largo plazo, frena la reducción de la pobreza y destruye el sentido de realización y autoestima de las personas.
Las mujeres y los niños sin acceso a asistencia sanitaria mueren cada día de enfermedades prevenibles. Las personas mayores, los migrantes y los refugiados se enfrentan a la falta de oportunidades y la discriminación. La pandemia de COVID-19 también provocó el mayor aumento de la desigualdad entre países en tres décadas, y los nuevos datos sugieren que puede haber hecho mella en la tendencia positiva de reducción de la desigualdad dentro de los países. En 2022, se registró el mayor número de refugiados (34,6 millones de personas) jamás documentado. Los migrantes son uno de los grupos que sufre mayor desigualdad, y ante el aumento de las muertes en las rutas migratorias, es urgente tomar medidas.
Cerca de una de cada seis personas en todo el mundo sufre discriminación, siendo la discriminación racial uno de los motivos más comunes. Las mujeres tienen el doble de probabilidades que los hombres de denunciar casos de discriminación sexual. La reducción de la desigualdad exige un cambio transformador y la promoción del crecimiento económico y social inclusivo. Las reformas jurídicas en 33 países han introducido la igualdad en el matrimonio para parejas del mismo sexo.

Otros ODS Clave en la Protección de la Población Vulnerable
- ODS 11: Ciudades y Comunidades Sostenibles: Las ciudades, aunque son motores de desarrollo, enfrentan problemas para mantener la creación de empleos y prosperidad sin presionar los recursos. Es fundamental transformarlas para que sigan prosperando, aprovechando mejor los recursos, reduciendo la contaminación y la pobreza.
- ODS 12: Producción y Consumo Responsables: Fomentar el uso eficiente de los recursos y la eficiencia energética, infraestructuras sostenibles y acceso a servicios básicos, empleos ecológicos y decentes, y una mejor calidad de vida para todos. El objetivo es hacer más y mejores cosas con menos recursos, reduciendo la utilización de estos, la degradación y la contaminación.
- ODS 13: Acción por el Clima: El cambio climático afecta a todos, con impactos negativos en la economía y la vida de las personas, aumentando los riesgos de desastres como sequías e inundaciones. Es un reto global que requiere que la comunidad internacional trabaje de forma coordinada, especialmente para que los países en desarrollo avancen hacia una economía baja en carbono.
- ODS 14: Vida Submarina: Nuestros precipitaciones, agua potable, clima, alimentos e incluso el oxígeno provienen y son regulados por el mar. La protección de los océanos es fundamental para la seguridad alimentaria y el bienestar global.
- ODS 15: Vida de Ecosistemas Terrestres: Los bosques, que cubren el 30% de la superficie terrestre, proporcionan seguridad alimentaria y refugio, y son fundamentales para combatir el cambio climático, protegiendo la diversidad biológica y las viviendas de la población indígena. La deforestación y la desertificación suponen grandes retos para el desarrollo sostenible y han afectado a millones de personas.
- ODS 16: Paz, Justicia e Instituciones Sólidas: Este objetivo, aunque no detallado en las estadísticas proporcionadas, es crucial para la estabilidad y el desarrollo, creando un entorno seguro donde las poblaciones vulnerables puedan prosperar.
- ODS 17: Alianzas para lograr los Objetivos: Para que una agenda de desarrollo sostenible sea eficaz, se necesitan alianzas entre gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. Es preciso adoptar medidas urgentes para movilizar y aprovechar billones de dólares de recursos privados en sectores fundamentales como la energía sostenible, la infraestructura y las tecnologías de la información y las comunicaciones.
Desafíos y Perspectivas de la Agenda 2030
A mitad de camino de la Agenda 2030 (2023), ningún ODS ha llegado a cumplirse. La mayoría de las opiniones críticas suelen referirse a los impactos económicos que acarrean conseguir estos objetivos, así como al carácter contradictorio de algunos. Otras debilidades incluyen el riesgo de que la promoción de acciones para el desarrollo sostenible pueda poner en peligro la biodiversidad, y el papel marginal reconocido a la promoción de la conectividad a Internet, que debería ser considerada un pilar fundacional.
Sin embargo, la comunidad internacional ha logrado grandes avances sacando a las personas de la pobreza, y las naciones más vulnerables continúan avanzando en la reducción de la pobreza. El sector privado tiene un papel crucial que desempeñar en la creación de crecimiento inclusivo. La contribución de la ciencia para acabar con la pobreza ha sido significativa, aunque a pesar de la expansión de la protección social durante la crisis del COVID-19, más de 4.000 millones de personas continúan totalmente desprotegidas. La igualdad puede y debe lograrse a fin de garantizar una vida digna para todos, y la participación activa en la formulación de políticas puede contribuir a mejorar la situación de las poblaciones más vulnerables.
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