Alfred Schütz (1899-1959), sociólogo y filósofo austriaco de origen judío, fue el introductor de la fenomenología en las ciencias sociales. Basándose en la fenomenología filosófica de Edmund Husserl, proporcionó un modelo de cómo las personas interiorizan su experiencia social. Su fenomenología social influyó notablemente en la sociología de la segunda mitad del siglo XX, sentando las bases para comprender la acción colectiva y la política desde una perspectiva centrada en el significado y las representaciones simbólicas.
El interés en estas páginas estará puesto en exponer los planteamientos de Schütz acerca del lugar de los sistemas significativos y las representaciones simbólicas en la relación del hombre con el mundo, con el orden social y el orden político, y señalar los aportes de estos planteamientos a la reflexión sobre el accionar colectivo.

Trayectoria Vital y Académica de Alfred Schütz
Alfred Schütz nació en Viena, capital de Austria y por aquel entonces perteneciente al Imperio Austro-Húngaro, el 13 de abril de 1899. Su familia, de orígenes judíos, tenía una posición acomodada, por lo que no vivió dificultades durante la niñez. Tras combatir en el frente italiano en la Primera Guerra Mundial, regresó a su país y pudo retomar su formación, cursando estudios de leyes y economía en la Universidad de Viena con figuras como Hayek y von Mises. Su mayor influencia educativa la tuvo cuando pertenecía al Círculo de Mises, donde entabló amistad con otros jóvenes que se convirtieron en importantes figuras sociales.
Aunque estudió leyes y trabajó como consejero legal en bancos, no dejó de lado su pasión por el estudio. Comenzó a desempeñarse como hombre de negocios para una compañía banquera de Austria, llegando a una posición de prestigio en la dirección financiera de Reitler and Company. En 1926, contrajo matrimonio con Ilse Heim, quien sería su esposa durante el resto de su vida y una colaboradora inestimable, ayudándolo a transcribir y dar forma a sus trabajos filosóficos.
El ascenso del régimen nazi en Alemania y Austria en 1933 supuso un inminente peligro para todas las personas judías. Consciente de ello, Alfred Schütz, como tantos otros individuos, decidió abandonar su país en busca de un lugar seguro. Exiliado desde 1933, llegó en 1939 a Estados Unidos, donde pudo integrarse en la Nueva Escuela de Investigación Social de Nueva York, ejerciendo por fin como académico. Su labor fue posible, en parte, gracias al apoyo de su esposa. Schütz continuó trabajando en la universidad durante casi dos décadas, hasta su fallecimiento en 1959, a los 60 años.
Fundamentos Filosóficos de su Pensamiento
A lo largo de su carrera, Alfred Schütz trabajó sobre una serie de conceptos que enriquecieron la disciplina de la sociología. Su meta primordial era dotar a esta ciencia de una base filosófica. Su obra se nutre de dos aportaciones relevantes: por un lado, los conceptos de acción y racionalidad de Max Weber, así como la construcción metodológica de los tipos-ideales; por otro, la filosofía fenomenológica de Edmund Husserl, de quien fue discípulo directo. A raíz de un encuentro con Weber, Schütz consideró que los postulados de este dejaban sin contestar la cuestión del significado.
Schütz aplicó a la acción el concepto de significado según Husserl, reformulando la sociología comprensiva weberiana en términos fenomenológicos. De esto resultó una sociología fenomenológica que otorga un papel relevante a la conciencia. La interpretación de la acción social, propuesta por la sociología comprensiva weberiana, se concreta, de acuerdo con la sociología fenomenológica, en la interpretación de las vivencias conscientes del actor. Para Schütz, es realmente importante partir del concepto de acción; para una teoría de la acción, el punto de vista subjetivo debe ser mantenido en todo su vigor, ya que de lo contrario tal teoría pierde su cimiento básico: el elemento que remite al mundo de la vida y la experiencia cotidiana.
Su primera obra, "Der Sinnhafte Aufbau der sozialen Welt" (La construcción significativa del mundo social), publicada en 1932, pretendió dotar de fundamento filosófico a la perspectiva metodológica y las categorías sociológicas básicas de Max Weber. Su pensamiento encontró nuevas potencialidades a través de su diálogo intelectual con autores de orientación pragmatista como George Herbert Mead o John Dewey.
Conceptos Centrales de la Fenomenología Social de Schütz
Los estudios de Alfred Schütz se enfocaron en la constitución y mantenimiento de lo que él denominó realidad social, basando su trabajo en la teoría de que esta realidad es intersubjetiva y que las personas utilizan métodos simples de significado. El sujeto, para Schütz, es un ente en continuo cambio, que se modifica con cada interacción con el mundo.
La Realidad Social
La realidad social es la suma total de objetos y sucesos dentro del mundo social cultural, tal como los experimenta el pensamiento de sentido común de los hombres que viven su existencia cotidiana entre sus semejantes, vinculados por múltiples relaciones de interacción. Es el mundo de objetos culturales e instituciones sociales en el que todos hemos nacido, dentro del cual debemos movernos y con el que tenemos que entendernos. Para Schütz, la realidad social es la interpretación que cada persona tiene de los eventos que se manifiestan en sus vidas todos los días. En este sentido, cualquier elemento de la realidad social será real en cuanto forme parte de dichas interacciones, es decir, que significa algo para la persona. Según su teoría, todas las personas nacen en esta realidad social, donde existe una serie de manifestaciones sociales y objetos culturales, los cuales cada persona debe aceptar de manera individual.
El Mundo de la Vida
Otro de los pilares del trabajo de Alfred Schütz es el concepto del mundo de la vida. Dentro de la realidad social, las personas interactúan de unas maneras concretas, modificando su propio entorno. El hombre participa continuamente en formas que son a la vez inevitables y pautadas (pareciendo "evidentes"), dentro del ámbito de la realidad. El mundo de la vida se caracteriza por la preeminencia del sentido común, la superioridad de la sociedad sobre el individuo (la experiencia de la sociedad es muy superior a la del individuo, ya que lo que los individuos han logrado a través de las generaciones que nos han precedido lo han hecho como es), y por el modo en que lo experimentamos y lo interpretamos. También se distingue por el grado en el que las situaciones están al alcance del actor, incluyendo el último vorwelt o reino de los predecesores, que representa al futuro.
La Situación Biográfica
La situación biográfica completa el trío de componentes fundamentales de las teorías sociológicas de Alfred Schütz. Consiste en el medio físico y sociocultural definido por el sujeto y dentro del cual ocupa una posición, posee un rol respecto de los demás y adopta una postura moral e ideológica. El individuo que actúa en el mundo procura cambiar el mundo que lo rodea. Las cuestiones relativas a la ideología o a los factores morales se incluirían dentro de la situación biográfica, pues estarían modulando esa posición y esa manera de actuar de cada sujeto. La situación biográfica condiciona el modo de determinar el escenario de la acción, interpretar sus posibilidades y enfrentar sus desafíos.

El Sujeto: "Yo" y "Mí"
Una cuestión primordial en los estudios de Alfred Schütz era el concepto del sujeto, que se refiere a cada individuo dentro del contexto del mundo social. El sujeto que vive en el mundo social está determinado por su biografía y por su experiencia inmediata. La configuración biográfica alude a que cada individuo se sitúa de una manera particular en el mundo, pues toda su experiencia es única. La experiencia personal inmediata tiene relación con la perspectiva desde la que el sujeto aprehende la realidad, y la comprensión se hace en relación con la posición que ocupa en el mundo.
Desde la biografía del individuo y de su posición particular en el espacio y el tiempo, se configura un repositorio de conocimiento disponible que consiste en el almacenamiento pasivo de experiencias (Schütz, 1932:107), las que pueden ser traídas al Aquí y Ahora y constituir una nueva experiencia personal inmediata. Este repositorio se amplía con cada vivencia, y el Aquí y Ahora contiene al que fue el Aquí y Ahora anterior.
El sujeto no es un ente estático, sino que está en continuo cambio, ya que con cada interacción con el mundo, se modifica a sí mismo, en un proceso constante y sin fin. Por ello, Schütz distingue entre el “yo”, que sería el sujeto en función de su historial de experiencias previas, y el “mí”, que es sutilmente diferente, ya que seguiría siendo el propio individuo, pero teniendo en cuenta su experiencia más reciente, que es la que está modificando en tiempo real su propio ser.
El sujeto se presenta a otros no como un ser completo, sino solo como una parte de su totalidad. Esto es así porque la configuración del sujeto, biográfica e inmediata, es una construcción permanente sobre la que nuevas experiencias se acoplan al repositorio de conocimiento disponible y pueden ser abarcadas por la biografía. Es decir, el sujeto que se desenvuelve en el mundo se está modificando a sí mismo. Al reflexionar sobre sí mismo, el sujeto se visualiza sobre la base de experiencias pasadas (donde la visualización de futuro también es una experiencia pasada, pues ya se realizó), no a su experiencia inmediata, no a su Aquí y Ahora. Si reflexiona sobre un Aquí y Ahora, está pasando a un nuevo Aquí y Ahora del que no es consciente sino hasta objetivarlo mediante símbolos y hacer de él una experiencia pasada.
La Intersubjetividad y las Relaciones Sociales
El sujeto no es un elemento aislado, sino que está en continua interacción con el resto de sujetos, lo que introduce el concepto de intersubjetividad. La configuración particular del sujeto está también sometida a la intersubjetividad, que constituye una característica fundamental del mundo social. El "Aquí" se define porque se reconoce un "Allí", donde está el otro. Que el sujeto pueda percibir la realidad poniéndose en el lugar del otro es lo que permite al sentido común reconocer a otros como análogos al yo. Es en la intersubjetividad donde podemos percibir ciertos fenómenos que escapan al conocimiento del yo, pues el sujeto no puede percibir su experiencia inmediata pero sí percibe las de los otros, en tanto le son dadas como aspectos del mundo social. La intersubjetividad es esencial para la vida social, ya que el mundo del sentido común permite anticipar ciertas conductas.
En su relación con otros, el sujeto construye categorías y estructuras sociales referidas a su Aquí y Ahora. De ese modo, puede reconocer:
- Relaciones con otros, de las que forma parte, constituyendo un "nosotros", en que los sujetos involucrados se reconocen mutuamente y comparten una misma vivencia, por breve que esta sea (Schütz, 1932:192-194).
- Relaciones de otros sin él, "ustedes".
- Relaciones de terceros, "ellos".
También se establecen relaciones referidas al tiempo:
- Los contemporáneos son otros con los que se puede interactuar, es decir, experimentar acciones y reacciones con ellos.
- Los predecesores son otros con los que ya no se puede interactuar, aunque sí es posible acceder a sus actos que pueden determinar al sujeto.
- Los sucesores son otros con los que no es posible interactuar, pero hacia quienes el sujeto puede orientar sus acciones (Schütz, 1963:45-46).
En el mundo de los contemporáneos, asoma una categoría particular de otros, los asociados, para la que no basta con el mero reconocimiento y con la vivencia compartida; es necesaria una relación cara a cara ininterrumpida, en la que el sujeto en torno al cual se definen los asociados es capaz de conocer a tal punto a otros que puede orientar su acción hacia las reacciones que espera de ellos.
Actos, Acciones y Reflexión
Schütz distingue entre actos y acciones. Un acto puede ser algo realmente cumplido en el pasado, o bien la idealización de algo concretado en el futuro (Schütz, 1932:60); es una vivencia instalada en el repositorio de conocimiento disponible de algo concretado, sea real o imaginario. Una acción es la ejecución de un acto proyectado, es la experiencia de estar cumpliendo el acto (Schütz, 1932:90). Esta experiencia se da en la corriente temporal interna del sujeto, y la acción se vincula al suceso que se está vivenciando. Es en referencia a esta conciencia temporal que se ordenan las vivencias, modificándose el sujeto por trascender al tiempo, ganando vivencias que le permiten enfrentar nuevas experiencias.
La reflexión constituye un quiebre en la corriente temporal interna, pues coloca un foco atencional en el pasado, marginándose brevemente de la temporalidad irreversible para traer a colación una vivencia anterior (Schütz, 1932:77).
Significado y Tipificaciones
Las acciones realizadas por el sujeto están cargadas de significados. Todas sus acciones tienen un sentido; aunque el actor no haya tenido intención de significar algo, su acción puede ser interpretada por otro. Las vivencias son interpretadas subjetivamente, pues el sujeto recurre a su repositorio de conocimiento disponible para asociar aquello que se conoce a lo que se desconoce. El mundo del sentido común se encuentra tipificado en categorías de significado que permiten reconocer los nuevos fenómenos e incorporarlos a la conciencia del sujeto; una experiencia reconocida como novedosa es aquella para la que no se tienen tipificaciones de significado o son erróneas, lo que implica reorganizar estas tipificaciones. El problema es que desde la observación directa no se puede determinar qué acciones son conductas significativas, pues no tenemos acceso a la actitud epistémica que el sujeto que realiza la acción tiene frente a ella.

Aportes Metodológicos y Epistemológicos
Alfred Schütz incorporó a las ciencias sociales el método de la fenomenología, que tiene su fundamento en la reducción fenomenológica, principalmente a partir de la arquitectura trabajada por Edmund Husserl. Para ello, define la realidad como un mundo en el que los fenómenos están dados, sin importar si estos son reales, ideales, imaginarios, etc. Se considera, entonces, un mundo de la vida cotidiana que los sujetos viven en una actitud natural, desde el sentido común.
La Fenomenología Social y la Reducción Fenomenológica
El aporte principal de Schütz fue su trabajo al campo de la fenomenología, desarrollando la fenomenología social a partir de la teoría de Edmund Husserl. El método fenomenológico que tiene su fundamento en la reducción fenomenológica es una suspensión de la conciencia tal que nos aparte de las tipificaciones del sentido común. Si la actitud natural hacia el mundo consiste en una suspensión, mediante tipificaciones del sentido común, de las dudas que pueda generar ese mundo, la reducción fenomenológica debe apartarse de esas tipificaciones y de las idealizaciones que se generan en torno a la vida cotidiana. La reducción fenomenológica que trabaja Schütz no se ocupa de aspectos de la fenomenología trascendental, ya que su interés está puesto en el significado que “el ser humano que mira al mundo desde una actitud natural” (Schütz, 1932:128) atribuye a los fenómenos.
Comprensión de las Acciones y Motivos
Es posible comprender las acciones. Desde conceptos weberianos (Weber, 1922:6 ss.), Schütz avanzó la idea de una comprensión observacional, que es la que ejercemos cotidianamente en nuestras relaciones con otros, objetivando lo observado y dándole una interpretación, pero sin arriesgar una interpretación de lo que el actor intenta significar. La investigación del significado de las acciones de los otros implica suponer que quieren significar, dar sentido a algo, y que podemos interpretar las acciones de los otros. Esta interpretación no solo se hace a través de la observación de las acciones de otros, sino también mediante la percepción de indicaciones, que son efectos que las acciones dejan en el ambiente, como ruidos o movimiento de objetos.
En la comprensión motivacional, se distinguen dos clases de motivos:
- Los motivos “para” se desarrollan en la conciencia del sujeto y son atribuidos a fines deseados y a objetivos propuestos; son subjetivos y se refieren al futuro.
Tipos Ideales Personales y Neutralidad Científica
El fundador de la sociología fenomenológica recurre a una metodología similar a las construcciones de tipos ideales realizada por Weber. En su caso, se trata de la elaboración de tipos ideales personales. El tipo ideal personal es una construcción del investigador que solo existe en la teoría del científico, pero, a la vez, tiene que hacer referencia a los procesos de significación del mundo de la vida, de la realidad social. El tipo ideal debe ser compatible con los modelos de sentido común.
Para Schütz, estos son los principios que debe cubrir un modelo objetivo que sirva para que las ciencias sociales aborden el mundo social. Según Schütz, las personas en la vida cotidiana interpretamos ingenua y precientíficamente los fenómenos que acontecen; en cambio, las ciencias sociales tienen que hacer inteligibles estas nociones precientíficas. Así pues, el investigador de las ciencias sociales se enfrenta con un mundo subjetivo lleno de estructuraciones y tipificaciones de sentido común.
Todas las respuestas de la sociología van encaminadas hacia un mismo tema: el investigador o científico ha de mantener la neutralidad. La posición metodológica de Schütz es la de la observación distante, “no el teatro de sus actividades, sino sólo el objeto de su contemplación, que él examina con distante ecuanimidad” (Schütz, 1974: 84). De esta manera, el conocimiento científico es un contexto objetivo de significados. Por lo tanto, la principal tarea de la sociología comprensiva consiste en la descripción de los procesos de establecimiento e interpretación de significado tal como los realizan los individuos que viven en el mundo social.
Legado e Influencia en las Ciencias Sociales
Las aportaciones de Schütz influirán sobre todo en sus discípulos para sentar las bases del constructivismo sociológico, aunque también podemos reconocer aplicaciones en la psicología, la educación y otras disciplinas. Estas teorías afirman que la realidad es una construcción social que depende del significado social de las acciones humanas. Desde las teorías de la construcción social del conocimiento, la creación de este depende del proceso de interpretación.
En la sociología contemporánea, los representantes más característicos del constructivismo (teoría de la construcción social de la realidad) son Peter Berger y Thomas Luckmann (1988), cuya obra "La construcción social de la realidad" simboliza toda la corriente fenomenológica. Desde esta perspectiva, tanto la sociedad como el conocimiento que tenemos de ella son construcciones humanas. La socialización es vista como procesos de internalización de las tipificaciones ya objetivadas, es decir, la asunción subjetiva de las instituciones como si fueran algo objetivo. Sin embargo, en realidad, estas no son más que construcciones subjetivas que con el paso del tiempo se han institucionalizado y legitimado. Cuando hay suficiente grado de internalización para considerarnos miembros de una sociedad, hablamos de socialización.
El conocimiento sociológico requiere del sentido común, de las tipificaciones de los actores sociales que deben ser punto de partida de los tipos ideales. Por ejemplo, si el matrimonio monógamo es el típico de las sociedades occidentales (tipo ideal), es porque sus personas tienen la tipificación de ese tipo de matrimonio en sus conciencias. En este caso, estamos hablando de una tipificación de primer orden; el conocimiento científico lo conformarían tipificaciones de segundo orden. Para poder objetivar los procesos subjetivos mediante los cuales se construye el mundo intersubjetivo del sentido común, el método que los autores consideran más adecuado es el fenomenológico.
El conocimiento básico del orden institucional es un conocimiento preteórico, ya que es la suma de todo aquello que todas las personas saben sobre el mundo y que dan por supuesto; desde los refranes hasta los valores y las creencias. En el nivel preteórico, todas las instituciones poseen unos conocimientos que, en palabras de Schütz, serían los de receta, es decir, aquellos conocimientos interiorizados que son los que rigen nuestras normas de comportamiento.
La interpretación sociológica permite tomar cierta distancia frente a la situación. Si un intérprete no es un observador ordinario, sino un sociólogo, el proceso de interpretación es diferente en cuanto que es, o debiera ser, mucho más consciente de la dinámica de esta interacción y, en consecuencia, debiera dominarla más. El oficio del científico no ha de ser conformarse con las tipificaciones tal como le llegan. La conceptualización hace referencia a la exposición clara de los diferentes significados de la interpretación de las tipificaciones del mundo de la vida, relacionándolos de forma causal, intencional, descriptiva, con otros sistemas de significados.
Como reconocen Berger y Kellner (1985), el problema básico es el de la objetividad, que no se trata de subjetivismo puro, intuición o empatía. El proceso de objetivación científica se consigue, según los constructivistas, porque puede cambiarse a esa estructura de pertinencia (lo que le hace ver al sociólogo que está haciendo sociología y no cualquier otra cosa de la vida cotidiana). La estructura de pertinencia científica se caracteriza por un grado muy superior de conciencia y dominio que el intérprete científico puede aprender e interiorizar. Por lo tanto, para los constructivistas, la subjetividad sería salvada por un recurso doble.