Cuidado y Humectación de los Pies en Adultos Mayores

El cuidado de los pies en adultos mayores cobra especial relevancia, ya que con el paso del tiempo, los pies se vuelven más susceptibles a diversas dolencias. En esta etapa de la vida, los pies requieren una atención diaria y preventiva para evitar complicaciones que afecten a la movilidad, el equilibrio o la salud general. Los pies sostienen todo el cuerpo y, con la edad, acumulan el desgaste de décadas. Pequeños gestos diarios pueden marcar una gran diferencia en la salud podológica de las personas mayores.

Cambios en la Piel del Pie con el Envejecimiento

Con el envejecimiento, la piel pierde elasticidad, se vuelve más fina y se reseca con mayor facilidad. Además, la circulación sanguínea se ralentiza, lo que puede dificultar la curación de heridas y aumentar la sensibilidad. La piel plantar es gruesa, sí, pero también es una piel con pocas glándulas sebáceas, por lo que su capacidad de lubricación natural es limitada. Cuando ya no puede estirarse con naturalidad al caminar, se tensa y poco a poco se abre, primero en pequeñas líneas y, si la sequedad continúa, en grietas más visibles y molestas.

Factores como la exposición a ambientes secos, duchas largas con agua caliente, y el uso de productos agresivos pueden empeorar esta condición. En épocas de calor, el roce continuo, el uso de calzado cerrado con altas temperaturas y la exposición a superficies calientes pueden causar heridas, ampollas o infecciones que, si no se tratan a tiempo, se agravan. El sudor y la humedad se combinan con el calor para crear un ambiente propicio a problemas cutáneos y circulatorios. El calor puede provocar edemas en los pies y tobillos. El calor y el aire seco resecan más la piel, y si no se hidrata correctamente, pueden aparecer grietas profundas en los talones, dolorosas y difíciles de curar.

Además, ciertas condiciones médicas como la diabetes o el hipotiroidismo también pueden contribuir a la aparición de pies secos. Los medicamentos para la diálisis o los tratamientos para el cáncer (la quimioterapia y la radioterapia) también pueden provocar una mayor sequedad de la piel y favorecer la aparición de complicaciones en los pies. El envejecimiento es otro factor que disminuye la capacidad de la piel para retener la humedad.

infografía sobre los cambios en la piel de los pies con la edad

Hidratación Específica para los Pies: Clave Preventiva

Es importante tener en cuenta que la piel del pie tiene unas peculiaridades diferentes a la del resto del cuerpo. Por ejemplo, la piel en la zona del talón puede llegar a ser 50 veces más gruesa que la de la zona de la mejilla en la cara. Por ello, una crema que funciona perfectamente en la cara o en las manos puede que no lo haga de la misma forma en nuestros pies. Mantener una piel hidratada en los pies con cremas específicas disminuirá las posibilidades de que aparezcan lesiones como grietas o callosidades. Una grieta o cualquier lesión que la sequedad favorezca nos impedirá realizar con comodidad algo tan simple y habitual como caminar.

diagrama de las capas de la piel del pie

Rutina Diaria para la Humectación y Cuidado de los Pies

Limpieza Adecuada

Lavar los pies con agua tibia y jabón suave todos los días ayuda a eliminar bacterias, sudor y suciedad. Para evitarlo y combatir los cambios que enfrentan estación tras estación, esta es la solución: lavar tus pies a diario con un limpiador suave e hidratante que no elimine los lípidos naturales de la piel. Después de lavarlos, es crucial secarlos meticulosamente con una toalla suave de algodón, especialmente entre los dedos, para evitar la proliferación de hongos y bacterias. Para aquellas personas que no alcanzan a llegar a sus pies, pueden utilizar, si el caso lo requiere, un secador o ventilador con aire frío o tibio a 50 cm de distancia de sus pies.

Aplicación de Crema Hidratante

Aplicar crema hidratante después del lavado es un hábito fundamental. Se recomienda usar productos específicos para pies, que no dejen sensación grasa y que mantengan la piel elástica. Las cremas con urea al 10-20 %, glicerina o ácido láctico están indicadas para hidratar la piel seca en los pies. También se benefician de principios activos de acción altamente hidratante como los glicoles y los aceites o extractos vegetales con un alto contenido en vitaminas que nutren la piel, por ejemplo, la caléndula y la jojoba. Es fundamental hidratar esta parte del cuerpo con una crema humectante para pies secos que aporte los lípidos suficientes para recomponer la película hidrolipídica y prevenir la deshidratación.

El pie, al contrario de lo que se hace en muchas ocasiones, se debe hidratar por la noche. Es preferible aplicar las cremas para pies resecos y agrietados antes de acostarse para que puedan ejercer su función durante toda la noche. De este modo, la mejor forma de hidratar el pie es mediante un automasaje unos minutos antes de acostarnos. Es importante insistir en que la crema para pies secos debe aplicarse únicamente sobre el dorso y la planta del pie, pero nunca entre los dedos para evitar una excesiva humedad en los espacios interdigitales.

No se aconseja cubrir los pies con calcetines después de aplicar la crema, a pesar de que existe la creencia de que este hábito ayuda a que el efecto de la crema hidratante sea mayor. Hacerlo provocará más bien lo contrario, porque una parte del producto será absorbida por el tejido de la prenda.

En aquellos casos en los que la sequedad sea muy evidente (talones secos con grietas visibles) se puede realizar una “cura plástica” por la noche. Esto consiste en aplicar la crema hidratante y cubrir la zona del talón con film transparente. Así, se logrará que el efecto de la hidratación sea mucho más intenso. Realizando esta misma operación dos o tres días seguidos se conseguirá una rápida reparación de la sequedad del talón. No obstante, si se mantiene una hidratación diaria regular, no será necesario recurrir a este remedio.

Exfoliación Suave

La exfoliación de los pies es importante para eliminar las células muertas que inevitablemente se acumulan en una zona que tiende a engrosarse fácilmente y que está sujeta a condiciones de oclusividad debido al calzado. La exfoliación permite eliminar células muertas y evitar que la piel de la zona se vuelva gruesa, dura y áspera. Ingredientes como la urea, habituales en las cremas para pies secos, también tienen la capacidad de promover la descamación cutánea. Se recomienda exfoliar los talones después de bañarse o ducharse, cuando la piel está blanda y más receptiva.

Revisión Diaria y Prevención

Revisar los pies a menudo es fundamental. Examine si tiene cortes, ampollas, grietas, enrojecimiento, hinchazón o uñas encarnadas. Utilice un espejo para ver las plantas de los pies. Si no puede ver bien, solicítele a alguien que le revise los pies. Si tiene diabetes, asegúrese de revisarse los pies todos los días. Si aparecen heridas o infecciones, se debe limpiar la zona con agua y jabón neutro, secar sin frotar y aplicar un antiséptico. La dedicación de unos minutos a los pies en la rutina de higiene y cuidado diaria, así como examinarlos con frecuencia, es la mejor manera de poder detectar precozmente cualquier cambio o lesión que requiera de una valoración médica o podológica.

Ejercicios de PIE para Mejorar la Circulación en las PIERNAS para Adultos Mayores

Calzado Adecuado y Otros Hábitos Saludables

Elección del Calzado

Un calzado inadecuado puede comprometer el equilibrio y aumentar el riesgo de caídas, sobre todo si el mayor ya presenta dificultades de movilidad o sensibilidad. En verano, el calzado debe permitir la transpiración y no provocar presión en zonas sensibles. El calzado adecuado debe ser ligero, con suela antideslizante, buena sujeción y materiales que permitan la transpiración. Usar zapatos cómodos que calcen bien puede prevenir muchos problemas de los pies.

Para asegurar que los zapatos le calzan bien:

  • La talla de zapatos puede cambiar a medida que usted envejece, así que siempre pida que le midan los pies antes de comprar zapatos.
  • El mejor momento para medir los pies es al final del día, cuando los pies están más grandes.
  • La mayoría de las personas tienen un pie más grande que el otro. Asegure que sus zapatos le calzan bien al pie más grande.
  • No compre zapatos sin antes probárselos y camine con ellos para asegurar que se sienten bien.
  • Los talones de los zapatos no deben resbalarse hacia arriba y hacia abajo cuando camina.
  • Escoja zapatos que tienen la horma de su pie. Los estilos que tienen tacones altos o son puntiagudos pueden dañar sus pies.
  • Póngase de pie cuando se está probando un par de zapatos para asegurar que hay un espacio de cerca de ½ pulgada entre sus dedos y la punta del zapato.
  • Asegure que el metatarso del pie calza cómodamente en la parte más ancha del zapato.
  • No compre zapatos que se sienten muy apretados pensando que se van a estirar.
  • La parte superior de los zapatos debe ser fabricada con un material suave y flexible.
  • Las suelas deben proporcionarle una tracción firme y no ser resbalosas. Las suelas gruesas amortiguan los pies cuando camina en superficies duras.
  • Los zapatos de tacón bajo son más cómodos, más seguros y menos perjudiciales que los zapatos de tacón alto.
  • Para prevenir los callos, use zapatos que le calcen bien.

Use zapatos en todo momento para proteger los pies de una lesión. Antes de ponérselos, revíselos siempre por dentro para ver si hay piedras, clavos o zonas ásperas que puedan lastimarle los pies. Cámbiese los zapatos ablandados después de 5 horas durante el día para modificar los puntos de presión en los pies. No use sandalias tipo chancletas ni pantimedias con costuras, ya que ambas pueden causar puntos de presión. Para proteger sus pies, use calcetines limpios y secos o pantimedias sin elásticos ni costuras todos los días. Los agujeros en los calcetines o las pantimedias pueden ejercer presión dañina en sus pies. Es posible que usted quiera ponerse calcetines especiales con relleno extra. Los calcetines que apartan la humedad de los pies los mantendrán más secos. En clima frío, use calcetines abrigadores y no se quede afuera en el frío por mucho tiempo. Utilice calcetines limpios y secos para acostarse si tiene los pies fríos.

infografía sobre cómo elegir el calzado adecuado para adultos mayores

Cuidado de Uñas y Callosidades

Con la edad, las uñas tienden a volverse más gruesas y difíciles de cortar, lo que aumenta el riesgo de desarrollar uñas encarnadas. Solicítele a su proveedor que le muestre cómo recortar las uñas de los pies. Remójese los pies en agua tibia para ablandar la uña antes de recortarla. Corte la uña en forma recta, debido a que las uñas curvas tienen mayor probabilidad de resultar encarnadas. Verifique que el borde de cada uña no ejerza presión dentro de la piel del siguiente dedo. No intente cortarse solo las uñas gruesas de los pies. Si tiene las uñas de los pies gruesas y descoloridas (posiblemente debido a una infección por hongos), no se corte las uñas usted mismo. Si no tiene una buena visión o tiene poca sensación en los pies, debe buscar la atención de un podiatra para que le corte las uñas y así evitar una posible lesión.

Cuando se lave los pies, frote suavemente el callo o la callosidad si la tiene con una piedra pómez mojada, para ayudar a reducir su tamaño. Sin embargo, si es diabético o tiene problemas circulatorios, no lo haga. Para evitar una infección, no trate de sacar el callo o la callosidad con una Gillette. La mayoría de las personas con diabetes deben hacerse tratar los callos o callosidades por un podólogo. Si el podólogo le ha dado permiso para que usted mismo se los trate, utilice una piedra pómez suavemente para eliminar dichos callos y callosidades después de una ducha o baño, cuando la piel está suave. No utilice almohadillas medicadas ni trate de rasurarlos o cortarlos en casa.

Hábitos Generales

  • Acuérdese de elevar los pies cuando está sentado. Eso ayuda a la circulación de los pies, así como también hacer estiramientos, caminar y un suave masaje.
  • Asegure que sus pies están secos antes de ponerse los zapatos.
  • Si pasa sentado por largo tiempo, levántese y camine de vez en cuando.
  • Si usualmente cruza las piernas, cambie de pierna o manténgalas sin cruzar frecuentemente.
  • Si fuma, deje de hacerlo. El hábito de fumar disminuye el flujo sanguíneo a los pies.
  • No utilice una almohadilla térmica ni una botella de agua caliente en los pies.
  • No camine descalzo, sobre todo en el pavimento o baldosas calientes o en las playas de arenas calientes. Esto puede causar quemaduras graves en personas con diabetes porque su piel no responde normalmente al calor.
  • Proteja sus pies del sol. Probablemente, sea una de las zonas donde menos se aplica fotoprotector, ¡pero no hay excusa válida!
  • Una correcta hidratación “por fuera” debe ir acompañada de una correcta hidratación “por dentro”. Es muy importante beber agua, mínimo de 2 litros al día, y mantener una dieta equilibrada y rica en frutas y verduras. Mantener un peso adecuado y una correcta alimentación e hidratación tiene un efecto directo en favor de nuestros pies.

Problemas Podológicos Comunes y su Vínculo con el Cuidado

Los problemas de los pies por el envejecimiento no son infrecuentes. De hecho, una de cada tres personas mayores de 65 años experimenta dolor en los pies, rigidez o dolor general. Ignorar los pies secos puede llevar a problemas más serios, como la aparición de grietas, que no solo son dolorosas, sino que pueden facilitar infecciones.

  • Talones Agrietados: Si se ignora la salud general de los talones, pueden agrietarse y secarse. Los talones agrietados pueden ser dolorosos cuando se aplica presión, lo que provoca que se rompan o sangren más fácilmente. Las heridas abiertas en cualquier parte del pie pueden provocar una infección que debe tratarse con prontitud.
  • Úlcera del Pie Diabético: La diabetes puede dañar los nervios y vasos sanguíneos de sus pies, causando entumecimiento y reducción de la sensibilidad. Sus pies son más propensos a lastimarse y puede que no sanen bien. Las llagas o ampollas pueden aparecer y pasar desapercibidas debido a la pérdida de sensibilidad, siendo fuente de infecciones o bacterias. Las úlceras del pie diabético sin tratamiento son la causa más común de amputaciones de dedos, pies y piernas en personas con diabetes.
  • Micosis y Olor: El uso prolongado de sandalias o zapatos cerrados sin buena ventilación, junto con el sudor y la humedad, puede favorecer la aparición de micosis o infecciones fúngicas. No secarse adecuadamente los pies y no mantenerlos limpios puede crear el ambiente ideal para que se produzcan infecciones por hongos. Las piscinas, duchas comunitarias o vestuarios son lugares donde los hongos se propagan fácilmente.
  • Callosidades y Durezas: Estos problemas pueden agbarse con el roce del calzado y la sequedad, llevando a mayor incomodidad y posibles fisuras si no se manejan adecuadamente.
  • Otros Problemas: Afecciones como la atrofia de la almohadilla de grasa, osteoartritis, neuroma de Morton, fascitis plantar, uñas encarnadas, pie plano, tendinitis de Aquiles, gota, juanetes, espolones óseos y bursitis también son comunes en adultos mayores. Si bien no siempre están directamente relacionados con la humectación, un cuidado podológico integral es crucial para su prevención y manejo.

Cuándo Consultar a un Profesional

Prevenir es más sencillo que curar. Visitar al podólogo cada cierto tiempo permite tratar callos, durezas y controlar la salud de la piel y las uñas. Las personas mayores pueden presentar problemas de circulación en las extremidades inferiores, lo que puede provocar hinchazón en los pies y tobillos, sensación de frío o incluso varices.

Comuníquese con su proveedor de inmediato si tiene cualquier problema en los pies. No intente tratar estos problemas usted mismo. Comuníquese con su proveedor si usted tiene alguno de los siguientes cambios en cualquier parte del pie:

  • Enrojecimiento, aumento del calor o hinchazón.
  • Llagas o hendiduras.
  • Hormigueo o sensación de ardor.
  • Dolor persistente.

Si tiene problemas con los pies, consulte con un médico para que lo examine e inicie un tratamiento y lo derive a un podólogo. La mejor manera de tratar los trastornos de los pies es con la orientación y el tratamiento adecuado de un médico.

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