El estudio de la mortalidad de los grupos humanos es un elemento de gran importancia para evaluar las condiciones de salud de una población. El análisis de las muertes apunta directamente al conocimiento de los problemas de salud más graves de una comunidad. Por estas razones, ha sido de interés estudiar la mortalidad del adulto chileno, explorando la frecuencia del evento, los grupos de riesgo, las causas de muerte y las tendencias recientes. Este análisis se justifica además por los cambios de diversa naturaleza que se han registrado en los riesgos de salud, sus factores condicionantes y los programas de control.

Características Generales de la Mortalidad en Chile
En Chile, las muertes de la población de 20 años y más representan un porcentaje significativo del total de defunciones del país. Los decesos tienden a producirse en edades mayores, siendo la edad media de muerte de 71,5 años. Solamente un pequeño porcentaje de las muertes de adultos ocurren en jóvenes, mientras que la gran mayoría se registra en personas de edad avanzada.
El riesgo de muerte es mayor en los varones en todos los grupos de edad, siendo especialmente destacada la diferencia relativa en adultos entre 30 y 39 años, grupo en el cual las tasas de mortalidad de los varones triplican las del género femenino.
Esperanza de Vida y Riesgo de Mortalidad
Para el año 1998, la esperanza de vida a lo largo de la vida adulta en Chile es significativamente superior para las mujeres. Un adulto mayor de 60 años tiene, en promedio, una esperanza de vida considerablemente alta.
El riesgo de muerte del adulto en Chile se considera bajo en comparación con otros países de la región latinoamericana. Chile se ubica entre los países con menor riesgo de mortalidad en América.

Principales Causas de Muerte en Adultos Chilenos
Las principales causas de muerte en Chile están relacionadas con problemas circulatorios y tumores malignos, representando casi la mitad de la mortalidad del adulto. Estos problemas, sumados a las enfermedades respiratorias y traumatismos, constituyen las tres cuartas partes del total de fallecimientos.
Diferencias por Género y Edad
Existen diferencias notables en las principales causas de muerte entre hombres y mujeres. Si bien las tres primeras causas (enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular y neumonía) son similares, destacan en los varones la cirrosis hepática, el cáncer gástrico, el cáncer pulmonar y los traumatismos. En las mujeres, el cáncer de vesícula biliar, la diabetes y la hipertensión arterial tienen una mayor importancia relativa.
La edad de las personas se asocia a diferentes causas prioritarias de muerte:
- Adulto joven (20-39 años): Traumatismo encéfalo craneano (TEC), asfixias y traumatismos múltiples. También se registra VIH-SIDA y cirrosis.
- Adulto de edad media (40-59 años): Cirrosis hepática, enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular (AVE), cáncer del estómago y TEC.
- Adulto mayor (60-79 años): Cardiopatía coronaria, AVE, neumonías, cáncer del estómago y cirrosis.
- Adulto mayor de 80 años: Neumonías, enfermedad coronaria, AVE, demencias e hipertensión arterial.
Variación Regional de la Mortalidad y Factores Influyentes
El riesgo de muerte del adulto varía entre las regiones chilenas, desde valores bajos en Atacama hasta valores más altos en Valparaíso. El principal factor vinculado a esta variación es el envejecimiento poblacional, siendo las regiones con mayor proporción de población senescente aquellas con mayor riesgo de mortalidad.
No se observa una asociación significativa entre la mortalidad del adulto y factores médicos (dotación de camas, médicos por habitante) u otros de tipo social (población urbana, años de estudio de la población).
Causas de Muerte por Región
Las principales causas de muerte del adulto varían significativamente a lo largo de las regiones chilenas. Por ejemplo, la tasa de mortalidad por enfermedades circulatorias y tumores malignos presenta diferencias notables entre regiones. Los traumatismos destacan en algunas regiones con tasas que sobrepasan el promedio nacional. Las enfermedades digestivas, mayoritariamente cirrosis hepática, también muestran variaciones regionales.
Variaciones Estacionales y Tendencias a Largo Plazo
La mortalidad de los adultos no es pareja a lo largo del año, observándose un incremento notable entre mayo y agosto. Las enfermedades circulatorias y respiratorias tienen un incremento estacional entre mayo y septiembre, mientras que las enfermedades digestivas aumentan entre enero y agosto. El exceso de mortalidad en los traumatismos es propio del período diciembre-febrero.
La mortalidad del adulto ha declinado sistemáticamente en el período 1970-1998, con una disminución anual media de aproximadamente 1% en varones y 0,9% en mujeres.
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Aspectos Relevantes de la Mortalidad por Vejez
La información chilena sobre mortalidad se caracteriza por su confiabilidad, con un bajo subregistro de defunciones y una alta certificación médica de las muertes. Sin embargo, en un porcentaje de los casos la causa de muerte fue imprecisa, a menudo certificada de forma simplista como "senilidad", especialmente en personas de edad muy avanzada.
Situación de Salud del Adulto Chileno
La situación de salud del adulto chileno, juzgada a través del análisis de la mortalidad, tiende a mostrar un panorama aceptable. Las tasas de mortalidad en diferentes edades son comparables a las de Estados Unidos, aunque más altas que las canadienses. Las esperanzas de vida son elevadas, revelando una prolongada supervivencia, especialmente a partir de la senescencia.
Como en otros países con cierto nivel de desarrollo, la mortalidad de la mujer es significativamente inferior a la del hombre en todos los grupos de edad. La diferencia es especialmente llamativa entre los 20 y 39 años, donde el riesgo femenino es la tercera parte del masculino debido a la mayor frecuencia de muerte accidental y traumática en los hombres.
Causas de Muerte y Desafíos Futuros
La mitad de los casos de mortalidad del adulto en Chile tienen origen circulatorio o canceroso, una situación similar a la de países con desarrollo intermedio o elevado. Llama la atención la frecuencia de muerte por enfermedades del aparato respiratorio, cirrosis hepática, cáncer gástrico y cáncer de la vesícula biliar.
El descenso de la mortalidad se ha visto influenciado por progresos terapéuticos en problemas como el accidente cerebrovascular y la cardiopatía coronaria, así como en cirrosis y tuberculosis. Sin embargo, se ha observado un incremento de la mortalidad por diabetes, hipertensión, demencias y diferentes localizaciones de cáncer (pulmonar, vesícula biliar, próstata y colorrectal), lo que indica la necesidad de nuevos o mejores programas de control para estos problemas.
Procedimientos en Caso de Fallecimiento
Si una persona mayor fallece en su domicilio por causa natural o en etapa de fin de vida por enfermedad crónica, se debe constatar la muerte y obtener el certificado médico de defunción. Los servicios funerarios pueden asistir en este proceso si no se cuenta con un médico tratante.
En caso de fallecimiento por accidente o situación repentina, es necesario solicitar la concurrencia de un médico de un centro asistencial o de Carabineros, ya que podría requerirse una autopsia en el Servicio Médico Legal para determinar la causa de muerte.
Gestión de Gastos Funerarios y Cuota Mortuoria
Quienes se hacen cargo de los gastos funerarios tienen derecho a recibir un reembolso por estos gastos. Si la persona fallecida era un trabajador activo o pensionado del antiguo sistema previsional, se puede solicitar la asignación durante todo el año a través de los canales habilitados.
Para los afiliados o pensionados de una AFP, la cuota mortuoria se financia con el saldo de la cuenta individual. El monto es de hasta 15 Unidades de Fomento (UF) y se paga a quien haya cubierto los gastos funerarios.
Consideraciones sobre el Duelo y la Pérdida
Ante el fallecimiento de una persona de edad avanzada, es importante reconocer la legitimidad del duelo, independientemente de la edad del fallecido. No se deben imponer teorías o supuestos sobre la experiencia del doliente, sino buscar la comprensión auténtica de su sentir.
El vínculo entre el fallecido y el doliente, así como los procesos de cuidado y las decisiones complicadas durante la enfermedad, pueden influir en la intensidad de la reacción de duelo. En ocasiones, tras el fallecimiento, pueden surgir sentimientos de culpa en el cuidador principal.
Para profesionales socio-sanitarios, existe una guía especializada sobre el acompañamiento a pacientes en duelo, que ofrece pautas para detectar y atender el duelo complicado en Atención Primaria.
Beneficios Estatales y Pensiones de Sobrevivencia
A través del Pilar Solidario, introducido con la Reforma del año 2008, el Estado otorga beneficios dirigidos al 90% más vulnerable de la población para brindar protección y evitar la pobreza en la vejez. Entre estos se incluye el Bono por Hijo para las madres.
En caso de fallecimiento de una persona, el saldo de su Cuenta de Ahorro Obligatorio puede ser entregado como Pensión de Sobrevivencia mensual a sus beneficiarios, cumpliendo ciertos requisitos relacionados con el matrimonio o la convivencia civil, así como la edad o condición de estudiante de los hijos.