Consecuencias Post-Jubilación en el Adulto Mayor

La última etapa de la vida, que a menudo incluye la jubilación, es un período significativo de transición y adaptación a diversas pérdidas. La jubilación se presenta como una de las primeras y más importantes transiciones para las personas mayores, y sus efectos en la salud física y mental varían considerablemente según la actitud individual y el motivo detrás de esta decisión.

La Jubilación: Un Cambio de Vida Significativo

Aproximadamente un tercio de los jubilados enfrentan dificultades para adaptarse a aspectos como la reducción de ingresos y la alteración de su rol social, así como la pérdida de ciertos privilegios. Mientras que algunas personas eligen jubilarse, deseando con anhelo dejar de trabajar, otras se ven obligadas a hacerlo debido a problemas de salud o pérdida de empleo.

Preparación y Apoyo en la Jubilación

Una preparación adecuada para la jubilación y el asesoramiento dirigido a los jubilados y sus familias pueden ser de gran utilidad. Muchas empresas y entidades locales ofrecen servicios de planificación para la jubilación. Es recomendable tener una buena planificación de la jubilación, ya que las personas se adaptan mejor a aquello que esperan que suceda. Un ejemplo de esto es el caso de Ángel, un hombre de 65 años que, a pesar de preparar su jubilación a nivel empresarial, olvidó los aspectos más personales, lo que le generó sensaciones de falta de aire y cansancio al inicio de su retiro.

Los procesos de preparación para la jubilación son fundamentales, y deben ser una responsabilidad institucional. Se recomienda que el Departamento de Salud Ocupacional, en coordinación con el Departamento de Capacitación del MSP, fortalezca estos procesos, impartiéndolos obligatoriamente al menos tres veces al año a la población mayor de 50 años. Esto es crucial considerando que la población mayor de 60 años está en aumento a nivel nacional y dentro de las instituciones, proyectándose que la población policial mayor de 60 años represente aproximadamente un 13% en los próximos 10 años.

Fases de la Adaptación a la Jubilación

La adaptación a la jubilación a menudo sigue distintas fases:

  • Fase de "Luna de miel": Ocurre en los primeros días después de la jubilación.
  • Fase de "Desencanto": Pasadas las primeras semanas, pueden surgir dificultades para cumplir planes, conciencia del cambio económico, nostalgia del trabajo y confrontación con el "nuevo yo".
  • Fase de "Reorientación".
  • Fase de "Estabilización".

¿Cómo afrontar con optimismo la llegada de la jubilación?

Efectos Psicosociales de la Jubilación

Una investigación sobre los efectos psicosociales de la jubilación en el adulto mayor, utilizando el Test de Autoestima de Coopersmith y el Esquema Modificado de la Entrevista sobre Apoyos Sociales de Arizona (ASSIS) en una muestra de 80 adultos mayores (40 profesionales y 40 técnicos-secundarios) jubilados en 1995 y 2000 en la Región Metropolitana, reveló datos interesantes.

  • Los adultos mayores jubilados en el año 2000 mostraron mejores niveles de autoestima en el hogar, en general y en el ámbito laboral.
  • En cuanto al apoyo social material, los jubilados profesionales (1995 y 2000) no contaron con este apoyo, mientras que los técnicos-secundarios lo tuvieron minoritariamente.
  • Respecto a la asistencia física, la mayoría de ambos grupos no la poseía, siendo los jubilados de 1995 los más desprovistos y solos.

Socialmente, se ha concebido la vejez como un periodo de cambios exclusivamente negativos, asociado a la pérdida de capacidades. Sin embargo, esta percepción ha ido evolucionando, promoviendo la participación social.

Percepciones y Preocupaciones de los Futuros Jubilados

Las entrevistas revelaron diversas percepciones y preocupaciones sobre la jubilación. Algunas de las razones para no acogerse a la jubilación incluían:

  • Desconocimiento de la fecha y monto de la pensión.
  • Pago de deudas adquiridas en la adultez.
  • Sentirse solos en el tiempo libre, prefiriendo continuar laborando ante la ausencia de familia o amigos cercanos.
  • Presencia de condiciones de salud comunes de la vejez (caminata lenta, fatiga, hipertensión), que los mantenían en puestos fijos y sin planes de jubilación.

El 56% de los entrevistados manifestó como principal preocupación la situación económica, anticipando una reducción de ingresos. Un 19% expresó inquietud por el distanciamiento con colegas de trabajo, y un 9.75% se preocupó por "no hacer nada". Estas preocupaciones son parte del constructo personal y simbólico que se forma en la etapa de prejubilación, caracterizada por las construcciones imaginarias sobre cómo será la vida post-retiro. Esta visión puede transformarse con orientación y acompañamiento adecuados.

Reubicación y sus Implicaciones

Durante la vejez, las personas pueden experimentar varios traslados. Estos incluyen mudarse a una segunda vivienda, a un alojamiento más pequeño para reducir la carga de mantenimiento, a una comunidad con mejor clima o cerca de familiares, a la casa de un familiar, o a una residencia. Las personas que peor reaccionan a la reubicación suelen ser aquellas que viven solas y aisladas, y/o que son pobres y depresivas. Las mujeres generalmente responden mejor que los hombres.

Debido a complicaciones económicas y sociales, algunos adultos mayores sienten que deben permanecer en hogares o vecindarios problemáticos a pesar de su deseo de trasladarse. Los trabajadores sociales a menudo pueden ayudar a evaluar opciones de reubicación o modificaciones del hogar.

Mapa de un barrio con diferentes ubicaciones de hogares, resaltando la movilidad y los desafíos de la reubicación

Gran parte del estrés asociado a la mudanza proviene de la sensación de falta de control y la incertidumbre sobre el nuevo entorno. Para personas mayores con pérdida de memoria, alejarse de un entorno familiar puede intensificar la confusión, aumentar la dependencia y generar frustración. Aunque muchas mudanzas ocurren de repente, una mínima preparación puede mitigar el estrés. Si es posible, los futuros residentes deben familiarizarse con el nuevo entorno con antelación, visitando el lugar y conociendo a los posibles vecinos.

En el ámbito laboral, se sugiere realizar un análisis que incorpore el lugar de residencia de las personas mayores de 50 años en relación con su lugar de trabajo, y valorar paulatinamente posibles traslados para que puedan ser ubicados cerca de sus residencias. Esto permitiría un vínculo más cercano con sus familias y se ha realizado en el pasado con algunos funcionarios.

Duelo, Depresión y Riesgo de Suicidio en la Vejez

El duelo impacta múltiples aspectos de la vida de una persona mayor, disminuyendo la interacción social y la compañía, y alterando el estatus social y las circunstancias económicas. La salud de los mayores puede deteriorarse tras la muerte de un ser querido. La pérdida de un cónyuge afecta de manera diferente a hombres y mujeres. En los dos años posteriores a la muerte de la esposa, la tasa de mortalidad en hombres tiende a aumentar, especialmente si la muerte fue inesperada. Para las mujeres que pierden a sus maridos, los datos no son tan claros y, en general, no indican un aumento en la tasa de mortalidad.

Trastornos Asociados al Duelo

Los trastornos del sueño y la ansiedad son comunes en personas en duelo, resolviéndose generalmente en semanas o meses sin medicación. Si el dolor se prolonga, es desproporcionado, impide actividades cotidianas o si hay ideas suicidas, se requiere valoración y tratamiento médico. Si se diagnostica depresión, la persona suele ser remitida a un psiquiatra o psicólogo, y el uso de antidepresivos puede ser útil.

La detección de la depresión es una parte crucial de la atención médica. Cuidadores y profesionales de la salud deben buscar síntomas de depresión y ser conscientes del alto riesgo de suicidio y deterioro de la salud en personas que han perdido a un ser querido. En general, el riesgo de suicidio aumenta con la edad.

Riesgo de Suicidio en Adultos Mayores

En Estados Unidos, en 2022, casi cuatro veces más hombres mayores se suicidaron que mujeres mayores. Se cree que las tasas de mortalidad por suicidio en personas mayores están subestimadas, ya que, por ejemplo, muchas muertes por sobredosis de opioides no se investigan, y las muertes intencionales por no comer o beber voluntariamente no se documentan. Los adultos mayores no suelen advertir sobre el suicidio y, a menudo, no buscan tratamiento de salud mental. Además, los médicos tienden a ofrecer menos tratamiento para la depresión a los adultos mayores que a los jóvenes.

Aunque los adultos mayores intentan suicidarse con menos frecuencia que otros grupos de edad, presentan una tasa de mortalidad mucho más alta en el intento debido a que es más probable que:

  • Utilicen armas de fuego en el intento.
  • Tengan más problemas de salud y sean frágiles.
  • Eviten intervenciones.
  • Vivan solos, lo que reduce la probabilidad de que otros detecten y respondan a los intentos.

Por lo tanto, el riesgo de muerte por suicidio es alto entre las personas mayores con pensamientos suicidas. La detección oportuna de depresión e ideación suicida es esencial. Los profesionales de la salud deben hacer preguntas específicas sobre pensamientos suicidas a personas mayores que han perdido a un ser querido recientemente o que parecen deprimidas.

Para afrontar transiciones difíciles, las personas mayores pueden necesitar asesoramiento y servicios de apoyo, como la National Widowers Organization, y/o medicamentos para la ansiedad o la depresión. Los profesionales de la salud también deben informar sobre recursos como la Línea de Atención Vital 988.

Calidad de Vida en la Vejez

La percepción que un individuo tiene de su lugar en la existencia, en el contexto de su cultura y sistema de valores, y en relación con sus objetivos, expectativas y preocupaciones, define su calidad de vida. Para evaluarla, se deben analizar cinco ámbitos principales: salud física, salud psicológica, nivel de dependencia, relaciones sociales y ambiente o entorno social.

Evaluación de la Calidad de Vida mediante WHOQOL-BREF

Un estudio aplicó el cuestionario WHOQOL-BREF, que consta de cuatro dominios: salud física, salud psicológica, relaciones sociales y ambiente/entorno social. Las preguntas se enfocaron en la percepción general de la jubilación, y sus aspectos positivos y complejos.

Dominio de Salud Física

Los aspectos con menor puntuación (mayor relevancia percibida) fueron el uso diario de tratamiento médico, dificultad para conciliar el sueño, energía suficiente y habilidad para realizar actividades de la vida diaria. Más de la mitad de las personas (60%) indicó dormir menos de ocho horas diarias, lo que afecta otros ámbitos de la salud física.

Dominio de Salud Psicológica

Los aspectos con menor puntuación fueron el disfrute de la vida y la capacidad de concentración. Un 55% de los entrevistados indicó un porcentaje de satisfacción entre poco y aceptable, mencionando la falta de tiempo y recursos económicos para disfrutar de la vida y el tiempo libre debido a responsabilidades económicas. Sin embargo, se obtuvieron porcentajes más favorables en la aceptación de la apariencia física, satisfacción personal, sentido de la vida y baja frecuencia de sentimientos negativos.

El dominio con mayor porcentaje de satisfacción fue el de la salud emocional, destacando su importancia para el bienestar personal y el desarrollo de actividades de participación y relaciones interpersonales.

Dominio de Relaciones Sociales

Este dominio obtuvo un bajo puntaje de satisfacción, con la mayoría de los entrevistados por debajo de 69.

Las relaciones familiares sanas son fundamentales en la vejez, ya que proporcionan acompañamiento físico y apoyo emocional y motivacional para alcanzar metas personales. En segundo lugar, se encuentran las categorías de "compartir tiempo en familia" y "descansar y tener menos estrés", con un 36.5% cada una.

Dominio de Ambiente/Entorno Social

Este fue el dominio con la satisfacción más baja en relación con la calidad de vida. Solo un 11% percibió valores superiores al 70% de satisfacción, mientras que un 88.7% percibió una satisfacción inferior al 69%. Las preguntas con menor satisfacción fueron las relacionadas con dinero suficiente para cubrir necesidades, acceso a la información, uso de internet y correo electrónico, y oportunidades de ocio. Un 85% de la población entrevistada mostró una satisfacción moderada o muy poca en cuanto a la tenencia de dinero, indicando la necesidad de préstamos para satisfacer necesidades básicas, especialmente la vivienda.

En cuanto al género, los hombres percibieron un menor porcentaje de satisfacción económica que las mujeres, lo que se vincula con los roles de género patriarcales. En futuras investigaciones, se considera necesario abordar la igualdad y equidad de género en la responsabilidad y manutención familiar para reducir el estrés en los hombres.

Metas Personales y Actividades en la Jubilación

Un aspecto importante es el relacionado con "cumplir metas personales" (27%). En este ámbito, las personas mencionaron que desean realizar actividades que por falta de tiempo o de organización no han logrado hasta el momento, pero que esperan poner en práctica una vez se jubilen. Indicaron interés en retomar actividades de distracción personal como la jardinería o la costura, e incluso la idea de tener un trabajo propio relacionado con la agricultura o el comercio, pero de disfrute personal, sin responder a horarios ni a un jefe externo.

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