El envejecimiento de la población es una realidad creciente en Chile y en el mundo, planteando desafíos significativos en diversos ámbitos, especialmente en el laboral. El 1 de octubre, Día Nacional del Adulto Mayor, invita a la sociedad a reflexionar sobre esta población que, cada vez más, se mantiene activa en el mercado de trabajo. En este contexto, la seguridad y las condiciones laborales para las personas mayores ocupadas se vuelven temas centrales de discusión y políticas públicas.

Panorama Actual de la Participación Laboral de Personas Mayores en Chile
Según el Observatorio Laboral del Centro de Políticas Públicas UC, en 2024 se estima que aproximadamente el 31.8% de los adultos mayores en Chile (personas de 60 años o más) participan en el mercado laboral. Esto representa una fuerza laboral de más de un millón de personas. El informe del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo (2022) destaca que en 2019, el 36% de las personas mayores de 60 años se mantenían activas laboralmente, alcanzando un máximo histórico. Sin embargo, esta cifra se redujo a un 30% en 2023 debido al impacto de la pandemia de Covid-19.
A medida que la población envejece, la proporción de personas mayores en la fuerza laboral también aumenta. El Instituto Nacional de Estadísticas ha proyectado que para el año 2050, las personas mayores representarán el “31,6% de la población del país”. Este escenario resalta la necesidad de adaptar el mercado laboral y las políticas de protección social a una sociedad más longeva. La tasa de ocupación de la población mayor había crecido del 28% al 36% entre 2010 y 2019, pero se redujo drásticamente a un mínimo histórico del 27% durante la pandemia, según datos de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE).
Informalidad y Precariedad en el Empleo de Personas Mayores
Un aspecto preocupante es que la mayoría de los adultos mayores en el mercado laboral chileno se encuentran en trabajos informales o por cuenta propia. Esta tendencia responde en gran parte a la necesidad de complementar pensiones insuficientes. Al analizar el período entre 2019 y 2024, según la ENE, las tasas de ocupación informal para la población entre 50 y 59 años tienden a ser menores al 30%, mientras que para personas entre 60 y 64 años, esta aumenta a un 34%. Después de los 65 años, este índice alcanza un 53%, y sube al 63% para los mayores de 70 años.
El empleo informal se define como todo trabajo remunerado (autoempleo o asalariado) que no está registrado, regulado o protegido por marcos legales o normativos, incluyendo también el trabajo no remunerado en una empresa generadora de ingresos. Esto significa que a medida que las personas envejecen, se exponen a empleos de peor calidad.
Desafíos Adicionales para el Trabajo Decente
Además de la informalidad, las personas mayores se enfrentan a desafíos para extender su vida laboral en condiciones de trabajo decente, incluyendo:
- Salud y riesgos ocupacionales: Según datos del Instituto de Seguridad Laboral, el 53% de las denuncias por accidentes en adultos mayores están relacionadas con incidentes laborales. La seguridad laboral no debe limitarse únicamente al entorno de trabajo, sino también extenderse al hogar.
- Reconocimiento de experiencia y conocimientos: A menudo, la experiencia de los adultos mayores no es suficientemente valorada.
- Alfabetismo digital: La brecha digital puede dificultar la inserción o permanencia en ciertos trabajos.
- Estereotipos: Persisten visiones paternalistas y asistencialistas sobre las personas mayores que limitan sus oportunidades.

La Nueva Normativa y el Contrato Especial de Trabajo para Personas Mayores
En respuesta a estos desafíos, se ha avanzado en la creación de un nuevo marco regulatorio. El proyecto sobre contrato de trabajo y jornada laboral del adulto mayor busca generar una regulación específica de este grupo etario en el apartado de contratos especiales del Código del Trabajo. Esta nueva normativa busca dejar atrás una lógica de programas fragmentados y respuestas aisladas para abordar la vejez desde una perspectiva de derechos, integración y responsabilidad compartida.
Uno de los puntos más debatidos ha sido el nuevo contrato especial de trabajo para personas mayores. Según Arenas, este contrato permite avanzar en la formalización del trabajo de las personas mayores y fortalecer políticas de trabajo decente, incorporando protección frente a enfermedades profesionales y accidentabilidad. Carolina Goic interpreta este avance como un paso que permite ir más allá de la declaración de principios, generando incentivos y condiciones más favorables para la inclusión laboral.
Características del Contrato Individual del Trabajador Adulto Mayor
La moción legislativa explica que "se regirá por las normas de este capítulo el contrato individual del trabajador adulto mayor que se acoja voluntariamente a este régimen. Para estos efectos, se entiende por trabajador adulto mayor toda persona mayor de 60 años."
Limitaciones y Condiciones
El contrato del trabajador adulto mayor no podrá aplicarse para prestar servicios que habitualmente la autoridad considere como perjudiciales para la salud o como trabajos pesados. Se entenderá como perjudicial para la salud todo trabajo que:
- Obligue a levantar, arrastrar o empujar grandes pesos.
- Exija un esfuerzo físico, incluido el hecho de permanecer de pie largo tiempo.
- Obligue a permanecer a la intemperie durante más del 60 por ciento de su jornada laboral.
Jornada Laboral y Remuneración
La jornada de trabajo podrá someterse a las reglas generales del artículo 22 (Código del Trabajo), o bien podrá ser por día o por turno, o pactarse una determinada cantidad de horas de trabajo dentro de un período determinado.
- Si la jornada es diaria o por turno, deberá pactarse por escrito en un plazo no inferior a ocho horas ni superior a doce, contadas desde el inicio del turno, con una duración entre cuatro y ocho horas diarias.
- El pago de las remuneraciones deberá efectuarse dentro de las veinticuatro horas siguientes al término del turno o jornada respectiva, exceptuándose para el cómputo de este plazo los domingos y festivos.
- Para contratos por una cantidad determinada de horas, se debe indicar en el contrato la cantidad de horas y el período (entre un trimestre y un año) en el que se prestarán los servicios.
- El número máximo de horas a contratar no podrá superar el resultado de multiplicar 45 por el número de semanas o fracción de semanas hábiles del período.
- La distribución de las horas semanales podrá ser en jornadas diarias de un máximo de 10 y un mínimo de 5 horas, distribuidos hasta en 6 días.
¿En qué consiste la estrategia de inclusión laboral para adultos mayores liderada por el SPE?
Impacto y Proyecciones de la Ley
David Sandoval plantea que uno de los mayores desafíos fue combatir la visión paternalista y asistencialista sobre las personas mayores. La ley no solo cambia el marco regulatorio, sino también las preguntas que las empresas deberán hacerse, obligando a revisar la manera en que se atiende, se contrata, se comunica y se diseñan servicios en una sociedad más longeva.
El mensaje al mundo privado es explícito: Arenas afirma que los estudios muestran mayor compromiso, mejor comunicación intergeneracional y mayor productividad de los trabajadores mayores. Goic propone pensar cómo le gustaría a cada persona ser tratada, considerada y valorada al llegar a esa etapa de la vida. Sandoval interpreta el envejecimiento no como un problema, sino como una oportunidad multidimensional, advirtiendo que ignorar la ley significaría perder una oportunidad histórica.
El Rol del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo
El Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, una alianza entre Compañía de Seguros Confuturo y la Universidad Católica de Chile, analiza la realidad nacional del empleo en las personas mayores, luego de la edad legal de jubilación, en un contexto de envejecimiento progresivo de la población. Su reporte N°32 "Empleo formal después de la edad legal de jubilación ¿una realidad minoritaria?" analiza las cifras de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) entre 2010 y 2023, mostrando que la participación de las personas mayores de 60 años en la población ocupada ha crecido un 8,8% en los últimos 13 años, completando un 12,7% del total de ocupados hoy en día.
Christian Abello, gerente general de Compañía de Seguros Confuturo, subraya el compromiso de su empresa con el bienestar de las personas mayores, promoviendo espacios para que el talento senior siga presente en las organizaciones. Macarena Rojas, directora de gestión del Observatorio, destaca que regionalmente, las mayores tasas de ocupación laboral después de la edad legal de jubilación se registran en la Región de Aysén con un 41%, mientras que la menor se encuentra en Los Lagos con 17%.
Diferencias por Sexo, Educación y Zona Geográfica
El reporte también señala que en Chile, la mayor proporción de personas ocupadas informalmente después de la edad legal de jubilación corresponde a mujeres, con un nivel educativo medio-bajo y que reside en zonas rurales. Para las mujeres, la caída en la formalidad se detecta después de los 60 años: si el 69% de las mujeres entre 55 y 59 años ocupadas lo hacen de manera formal, para aquellas entre 60 y 64 años este porcentaje cae al 54%, y solo el 36% de las ocupadas de 70 años o más, lo hacen en empleos formales.
La literatura especializada confirma que los hombres observan un mayor Índice de Ingreso (II) y una mayor Calidad de Empleo Global (ICE) que las mujeres, incrementándose las disparidades en la jornada laboral (IJL) y seguridad social (ISS). En cuanto a la educación, quienes tienen ocho años de escolaridad o menos observan menor calidad de empleo, a diferencia de aquellos con 12 años o más, que obtienen empleos de mayor calidad, particularmente en contratos y seguridad social.
Los trabajadores que residen en el sector rural poseen un menor ICE, con mayores brechas en ICL e ISS, debido probablemente a las características del trabajo estacional, donde el contrato es temporal o inexistente y hay poca seguridad social.
Envejecimiento Activo y Políticas Públicas
Desde fines de los años 90 se desarrolla el concepto de envejecimiento activo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) propone adoptar este enfoque, considerando factores como la salud, la participación y la seguridad social. Esto significa que una persona debe participar continuamente en la sociedad para lograr su potencial de bienestar biológico, mental y social a lo largo de su vida. Más tarde, los factores económicos, incluido el trabajo, se destacaron como determinantes del envejecimiento activo.
Para la optimización de las oportunidades, las políticas públicas dirigidas a este grupo etario deben procurar el cumplimiento de sus derechos sociales, económicos, culturales y de participación. Las Naciones Unidas establecen normas universales que permiten el disfrute de las garantías básicas para este grupo, señalando los principios de la independencia, la participación, los cuidados, la autorrealización y la dignidad.
En resumen, garantizar la seguridad laboral de los adultos mayores es un desafío que exige un enfoque sensible, que no solo atienda la prevención de riesgos en el hogar y el trabajo, sino que también promueva un envejecimiento activo y saludable. En el ISL, se busca la creación de entornos seguros y brindar las herramientas necesarias para que los adultos mayores puedan continuar aportando su experiencia y talento en condiciones óptimas.