El estudio describe la magnitud del fenómeno de la hospitalización social de las personas de 60 y más años de edad, en nuestro país. Se definió hospitalización social, como aquella estadía prolongada (60 o más días) con una baja necesidad de atención médica hospitalaria. De acuerdo a datos del DEIS/2017, el 1% del total de egresos de las PM60+ correspondieron a hospitalizaciones sociales, dando cuenta del 15% del total de días-cama. El 59% de estas hospitalizaciones corresponrieron a hombres, 80% a beneficiarios grupo A y B de Fonasa y 45% ocurrieron en establecimientos de la RM. Existe una gran dispersión en los diagnósticos de egreso, y las estadías más prolongadas (>150 días) se asociaron con enfermedades mentales, demencias, síndrome de carencias sociales y fragilidad.
Aproximadamente la mitad de estos egresos fueron de servicios médico-quirúrgicos básicos y medios; menos de 2,5% correspondieron a servicios socio-sanitarios o de geriatría. El 4% de las hospitalizaciones sociales tuvieron un año o más de estadía. La estadía máxima fue de un hombre de 76 años con Enfermedad de Alzheimer, que permaneció más de 15 años en un servicio de Psiquiatría Adulto de larga estadía en una clínica privada. El gasto estimado en días-cama fue de MM$15.473 para Fonasa y MM$20.146 para Isapres. Los hospitales pueden proporcionar atención médica de emergencia, realizar pruebas de diagnóstico, tratamientos intensivos o cirugía, que pueden requerir internación o no requerirla.

Los ancianos utilizan los hospitales con mayor frecuencia que los más jóvenes: quedan internados en un mayor porcentaje de consultas al departamento de urgencias, requieren más internaciones, que son más prolongadas, y usan más recursos mientras permanecen en el hospital. Atención en el departamento de urgencias. En 2021, la tasa de visitas al departamento de emergencias en adultos de 75 años o más fue de 66 visitas por 100 personas, en comparación con los grupos de edad entre 1 año y 74 años, que oscilaron entre 36 y 45 por 100. Los ancianos tienden a enfermarse más. Algunos hospitales ahora tienen salas de urgencias geriátricas con personal entrenado en geriatría, lo que puede contribuir a la reducción de ingresos hospitalarios.

Más de la mitad recibe nuevas recetas de medicamentos. Las visitas al servicio de emergencias pueden ocurrir cuando el paciente no recibe una atención primaria adecuada, o cuando este servicio reemplaza al médico de atención primaria. La consulta puede ser causada por una avería en la estructura social del anciano frágil, por ejemplo ausencia o enfermedad del cuidador, o ser una verdadera emergencia clínica. La visita al departamento de emergencias puede generar más estrés para el adulto mayor, ya que muchas veces no cuenta con adaptaciones adecuadas en las instalaciones hospitalarias. Sin embargo, algunos sistemas hospitalarios están creando salas de urgencias geriátricas, con equipos especializados y entornos más adecuados.
La evaluación del anciano suele tardar más y requiere más pruebas de diagnóstico, porque muchos no presentan signos claros. Por ejemplo, en pacientes mayores de 75 años, la disnea y la fatiga pueden ser los primeros síntomas de infarto en lugar del dolor torácico clásico. Factores no evidentes como polimedicación, efectos adversos de fármacos, o problemas en el hogar influyen en la presentación de la enfermedad. El compromiso cognitivo puede aparecer como deterioro sin diagnóstico de demencia, lo que exige pruebas cognitivas estandarizadas y una exploración cuidadosa para evitar demencia o delirium mal reconocido.

La herramienta ADEPT (Assess, Diagnose, Evaluate, Prevent and Treat) es una aplicación gratuita para ayudar a una evaluación organizada e integral en urgencias. El compromiso cognitivo reciente puede indicar sepsis, hemorragia subdural oculta o efecto adverso de un fármaco. En el departamento de emergencias también se deben evaluar riesgo de suicidio, caídas, incontinencia, estado nutricional y vacunación para planificar el seguimiento adecuado. Comunicación entre los profesionales de la salud es clave: una buena comunicación entre médicos de emergencias, pacientes, cuidadores y médicos de atención primaria mejora significativamente la evolución.
Alta hospitalaria. La planificación del alta puede ser compleja porque la enfermedad aguda puede afectar más la capacidad funcional en pacientes mayores. Participan enfermeros, asistentes sociales y médicos de atención primaria. Se deben incluir la evaluación del estado funcional, estrategias para manejar problemas identificados durante el examen, determinar si el paciente puede tomar los fármacos indicados, evaluar capacidades del cuidador y considerar servicios de relevo. Muchas veces, el anciano ingresa al hospital traído por un cuidador que no puede o no quiere acompañarlo a casa.
Referencias sobre la atención en urgencias señalan que la internación debe ser la excepción y que la atención post-operatoria de ancianos requiere consideraciones especiales para evitar deterioro funcional. El delirium es frecuente en pacientes mayores hospitalizados, con variaciones de incidencia entre medicina, cirugía y unidades de cuidados intensivos. Es fundamental identificarlo y tratarlo como falla cerebral aguda para mejorar pronóstico y calidad de vida. El hospital público y privado está implementando protocolos y capacitaciones para disminuir su incidencia y mejorar la atención centrada en la persona mayor.

Principales retos y estrategias para reducir hospitalización social y mejorar resultados
- Equipo geriátrico interdisciplinario que identifica y satisface necesidades complejas y previene problemas frecuentes de la población mayor.
- Enfermero de atención primaria responsable de un solo paciente para coordinar el plan terapéutico y educar a la familia.
- Cambios en el ambiente hospitalario y uso de habitaciones compartidas con familiares para mejorar atención y disminuir estrés.
- Comunicación de alta calidad entre hospitales, pacientes, familias y atención primaria para evitar errores y redundancias diagnósticas y terapéuticas.
- Documentación clara del régimen farmacológico y lista actualizada de fármacos para prevenir interacciones y depresiones de tratamiento.
- Directrices anticipadas para documentar preferencias y reducir intervenciones no deseadas en pacientes con enfermedades avanzadas.
- Movilización temprana y participación en la actividad funcional con planes integrados entre fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales.
- Planificación del alta para asegurar continuidad de la atención y evitar reingresos.
- Unidades de atención aguda del anciano (ACE) para proporcionar atención eficaz basada en estrategias geriátricas.
- Promover técnicas de transferencia cálida entre equipos de atención para mejorar la continuidad de la atención.
Si las instrucciones por adelantado ya han sido confeccionadas, deben llevarse al hospital tan pronto como sea posible. El médico debe confirmar estas elecciones durante la internación aguda. La implantación de estas prácticas contribuye a reducir delirium y a mejorar la experiencia y resultados de los pacientes mayores hospitalizados.
Entender los cuidados paliativos
El enfoque hacia una atención centrada en la persona mayor, con prevención, coordinación interdisciplinaria y planificación del alta, es clave para reducir la hospitalización social y mejorar los resultados funcionales y de calidad de vida.
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