Irritabilidad y Agitación en Personas Mayores: Guía para Cuidadores y Familiares

La tercera edad es una etapa vital que, si bien puede estar llena de sabiduría y experiencia, también conlleva importantes desafíos. Uno de los fenómenos más frecuentes y difíciles de gestionar para cuidadores y familiares es la aparición de situaciones de irritabilidad y agresividad en los ancianos, así como episodios de agitación. Comprender los factores que contribuyen a estas conductas es fundamental para abordarlas de manera efectiva y mejorar la calidad de vida de las personas mayores.

Ilustración de una persona mayor pensativa o preocupada, con un cuidador ofreciendo apoyo

Factores Contribuyentes a la Irritabilidad y Agitación

El mal carácter y los cambios de humor en personas mayores pueden ser influenciados por diversos factores, tanto físicos como emocionales, relacionados con el proceso de envejecimiento. Estos cambios pueden desencadenar reacciones negativas, manifestándose a través de actitudes irritables o agresivas.

Pérdida de Autonomía y Dependencia

La pérdida de autonomía puede hacer que el anciano se sienta frágil, desprotegido e inútil, lo que genera mucha frustración, tristeza e ira. Debido a esa falta de autonomía, muchos ancianos sienten frustración e incluso que se han convertido en una carga para la familia. La dependencia suele presentarse en ocasiones de manera repentina debido a un accidente o evento de salud, lo que supone un gran cambio difícil de asumir para la persona dependiente, por ejemplo, tener que mudarse a casa de un hijo o a una residencia.

Cambios Físicos y Dolor

La vejez suele estar asociada con diversas enfermedades y padecimientos físicos, lo cual normalmente conlleva dolores asociados. Las personas mayores, sobre todo si son de muy avanzada edad, suelen tener dificultad para comunicar que sienten algún dolor o malestar. Además, los medicamentos tienen asociados, en mayor o menor medida, una serie de efectos secundarios, entre los que pueden estar los cambios de humor. La inquietud también puede deberse a la reacción hacia algún medicamento o a factores como diarrea, estreñimiento, artritis o dolores en los músculos.

Deterioro Cognitivo y Emocional

Durante la vejez, la memoria y la capacidad de pensar con lógica se ven deterioradas. La demencia senil se caracteriza por la pérdida progresiva de capacidades cognitivas, pudiendo causar en el enfermo confusión, desorientación e incluso delirios y alucinaciones.

El deterioro cognitivo asociado a la edad provoca que las personas mayores reconozcan con dificultad las emociones del interlocutor con el que estén hablando, sobre todo si existen otros estímulos simultáneos como gestos corporales. Para una persona de edad avanzada, interpretar de forma correcta la expresión facial de su interlocutor no es una tarea sencilla, algo que se complica si este gesticula o le habla a la vez. Para procesar las situaciones diarias, el cerebro requiere de un esfuerzo que se encuentra mermado en las personas mayores. Las emociones negativas, como la tristeza, el miedo o la ira, son las que les cuesta más identificar a las personas de edad avanzada.

Unido a la irritación que sienten hacia ellos, está el sentimiento de complejo por el olvido. Cuando se dan cuenta de los primeros despistes, que luego desencadenan en olvido de recuerdos a muy corto plazo, tiene lugar la ira. Estas emociones derivan de no comprender cómo pueden no recordar determinadas actividades que repiten todos los días. Esta es una causa que debe identificarse tempranamente, ya que es posible que haya comenzado algún tipo de demencia, por lo que conviene acudir a un neurólogo.

Infografía: Causas de la irritabilidad en personas mayores

Desconexión Emocional y Cambios Vitales

La desconexión emocional ocurre cuando sufrimos algún cambio en nuestra vida que no somos capaces de asumir, y por eso nos desconectamos inconscientemente del presente para no sufrir. La irritabilidad en personas mayores viene enlazada con la negación, una de las primeras etapas ante cambios drásticos.

  • Pérdida frecuente de personas queridas: Una vez que pasan de los setenta, el fallecimiento de amistades, hermanos o hermanas se vuelve frecuente, lo que supone una sensación de soledad que se va incrementando. La persona siente que está quedándose atrás y empieza a ver con claridad su proceso de envejecimiento.
  • Menor contacto con familiares cercanos: La dificultad para desplazarse aumenta la lejanía respecto a la familia. Esto puede generar el pensamiento de haber sido abandonados o la creencia errónea de que son una molestia, lo que también les ocasiona enfado.
  • Falta de costumbre a la pérdida de capacidades: Justo antes de avanzar hacia nuevos grados de dependencia, la imposibilidad para realizar acciones que antes eran comunes se hace más patente. Hablamos tanto de actividades cotidianas como de medios de socialización o de aficiones, una circunstancia a la que les cuesta bastante acostumbrarse. Un sentimiento que surge de manera rápida es el enfado con ellos mismos, unido al resentimiento con quienes no les comprenden.

Predisposición Emocional

Conviene atender a una predisposición emocional, que no es un humor permanente, sino una mayor facilidad a mostrarse enfadados o molestos. Comprender por qué les sucede es base para el cuidado de las personas mayores y para su calidad de vida.

Manifestaciones y Síntomas de la Agitación

Reconocer los posibles síntomas de agresividad e irritabilidad en personas mayores es fundamental para abordar adecuadamente su comportamiento y brindarles el cuidado necesario.

  • Las personas mayores tienden a magnificar hechos muy pequeños, y lo que comienza como un detalle aparentemente insignificante puede derivar en un estallido de enfado.
  • Si se llega a producir una discusión, el anciano tratará de tener la razón y, si no lo consigue, se sentirá humillado y como un perdedor.
  • La agitación en personas mayores se puede definir como trastornos o cambios de conducta que afectan las normas o patrones de comportamiento social. Se manifiesta en dos formas principales:
    • Agitación física: Es la repetición de acciones sin sentido o una muestra de hiperactividad sin un objetivo definido. El adulto mayor procede a vestirse varias veces, repite gestos, va de un lado a otro, o no se queda quieto en la cama.
    • Agitación verbal: Se manifiesta por un hablar constante sin esperar respuesta del interlocutor, verborrea, monólogos de larga duración. También con el uso de frases poco coherentes, tendencia a repetir preguntas, o expresión con gritos o lenguaje soez.
  • Si la mayor agitación ocurre en la noche, al dormir, esto puede responder al síndrome crepuscular o al Alzheimer. Esto puede causar alucinaciones, insomnio, gritos, pesadillas, e incluso puede ser provocado por infecciones urinarias o estreñimiento.
  • Si en vez de verse agitado, el paciente mayor luce ansioso, esto puede estar relacionado con la depresión. La apatía, la tristeza o la melancolía pueden ser síntomas de depresión a los que es importante atender.

Foto de una persona mayor mostrando signos de agitación o frustración

Estrategias de Manejo y Apoyo para Cuidadores

Es crucial manejar estas situaciones con paciencia y comunicación efectiva, buscando ayuda profesional cuando sea necesario. La comunicación eficaz es clave para manejar situaciones de irritabilidad en personas mayores.

Comunicación Efectiva y Empatía

  • Una pauta fundamental es adaptarse a los cambios de ánimo que van mostrando y nunca cuestionarlos. Se puede hacerles ver que es una situación normal o que están afrontando una nueva etapa de su vida, pero se debe evitar hacerles sentir mal por mostrar sus emociones para que no adquieran inseguridad.
  • Dialogar y prestar atención a posibles síntomas de depresión. Una charla puede ser muy fructífera para que expresen sus emociones. Reprimirlas causa un enfado bastante notorio en cualquier persona, más aún en los mayores. Se debe intentar que sea un diálogo extendido, cordial y muy cercano para que expliquen qué sienten, siempre teniendo en mente que es un problema que les está afectando.
  • Si se sabe que hay conversaciones y personas que generan malestar en la persona mayor, se debe evitar que se expongan a ello, salvo cuando sea estrictamente necesario. Por el contrario, hay que intentar quitarle importancia y evitar pensamientos negativos con respecto a lo ocurrido.

Lenguaje no verbal y trato a las personas mayores.

Creación de un Entorno Seguro y Rutinas

  • La creación de un entorno seguro para las personas mayores es fundamental para garantizar su bienestar y comodidad.
  • Hay pacientes mayores que no toleran los cambios de rutina, el despegarse de los amigos o tener un horario diferente para las comidas o para irse a dormir. Estos cambios pueden desatar episodios incómodos. En estos casos, la familia y el cuidador deben tratar de mantener las rutinas que les sean posibles para evitar tensión o desequilibrios.
  • Debe evitarse la sobreestimulación alrededor del adulto mayor, especialmente en las horas previas al descanso nocturno.

Fomento de la Autonomía y Utilidad

  • No se debe obligarles a la fuerza a realizar actividades, ya que esto solo hará que su enfado aumente y probablemente acabe en un ataque de ira.
  • Una buena forma de sentirse útil es aprendiendo algo nuevo.
  • Utilizar el blíster de medicamentos para darle autonomía. La pérdida de independencia produce rechazo hacia ellos mismos. Conviene ayudarles a que mantengan su autonomía durante el mayor tiempo posible. Un blíster de medicamentos preparado de forma segura por un farmacéutico es indispensable para que sigan realizándolo, ya que organizar sus pastillas es una tarea a la que están acostumbrados.
  • Hacerles ver que su compañía es de agrado para todos. Otro de los sentimientos que debemos contrarrestar es el de ser una molestia. Deben saber que su presencia hace sentirse bien a los demás y que hay muchas personas que se alegran de verles.

Estimulación Cognitiva y Socialización

  • Procurar implementar actividades de socialización. Los mayores necesitan pasar tiempo con otras personas, tanto con su familia como con su grupo de iguales. El contacto semanal con ambos hace que incremente su bienestar, ayudándoles a dominar la irritabilidad de forma progresiva.
  • Cada vez que salgan a pasear, procurar que efectúen algún tipo de ejercicio de memoria. Por ejemplo, contar qué hacían en el parque, quién era la persona que acaba de saludar o qué ruta hacía cuando salía por su propia cuenta.

Identificación y Actuación ante Signos de Agresividad

  • Cuando los ancianos se vuelven inquietos y agresivos, la actitud del cuidador es crucial. Es importante tratar de contener verbalmente la actuación agresiva, usando palabras tranquilizantes y un tono de voz suave.
  • En situaciones leves, no alzar la voz y seguir un protocolo conciliador donde se le explique, con total calma, el porqué del procedimiento.
  • Deben contenerse los signos de que una agitación pueda pasar a mayores. Por ejemplo, que la persona de edad avanzada empiece a mirar de reojo, a subir la voz o que el nerviosismo empiece a escalar. En estos casos hay que contener la agresividad incipiente para evitar que la persona se haga daño a sí misma o a otros.
  • Todo cuidador de personas mayores debe anotar en un cuaderno la hora en que se presentan estos episodios, qué actitud mostró el paciente mayor y qué reacciones tuvo. Si aún no hay certeza de por qué ocurren, es importante comunicar al especialista médico en qué momentos se exacerban estas manifestaciones.

Búsqueda de Ayuda Profesional y Autocuidado

Las estrategias de prevención y manejo de problemas de mal carácter en la tercera edad son fundamentales para garantizar un ambiente saludable y positivo para los ancianos. Es fundamental contar con estrategias y consejos para abordar estas conductas de manera efectiva.

El autocuidado es esencial tanto para las personas mayores como para quienes se encargan de su cuidado. Esto implica atender las necesidades físicas, emocionales y mentales de ambas partes, priorizando la salud y el bienestar en todo momento. El mal carácter en personas mayores puede representar un desafío para quienes los cuidan, y buscar apoyo profesional es clave.

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