Presión Arterial en Adultos Mayores: Guía y Recomendaciones

La hipertensión arterial (HTA) es una enfermedad crónica, controlable y multifactorial que impacta negativamente tanto la calidad como la expectativa de vida. En Chile, es responsable de una parte significativa de los años de vida saludables perdidos debido a mortalidad prematura o discapacidad, y se constituye como el principal factor de riesgo aislado para una gran carga de muertes, especialmente aquellas relacionadas con enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y renales.

Se estima que la presión arterial sistólica elevada contribuye a un alto porcentaje de muertes por diversas afecciones. Por ejemplo, se le atribuye el 56.4% de las muertes por enfermedad isquémica cardíaca, el 56.3% de la enfermedad cerebrovascular, el 100% de la enfermedad hipertensiva del corazón y el 55.6% de la enfermedad renal crónica. La reducción de tan solo 10/5 mmHg en la presión arterial sistólica y diastólica puede resultar en disminuciones notables en la incidencia de accidentes cerebrovasculares (32%), insuficiencia cardíaca (45%) y infarto agudo de miocardio (18%), además de una reducción general de la mortalidad por todas las causas en un 11%.

Gráfico ilustrando la relación entre la reducción de la presión arterial y la disminución del riesgo de eventos cardiovasculares.

Prevalencia de la Hipertensión Arterial en Chile

Según la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017 en Chile, la prevalencia de HTA es del 27.3%. Esta cifra presenta diferencias significativas según diversas variables de análisis.

La misma encuesta revela que el 68.7% de las personas con HTA conoce su condición. De ellas, el 60.0% se encuentra en tratamiento farmacológico, pero solo el 33.3% logra mantener su presión arterial controlada, utilizando como meta clínica cifras inferiores a 140/90 mmHg.

Impacto Económico de la Hipertensión Arterial No Controlada

La carga que la HTA no controlada impone al sistema de salud es considerable. En Estados Unidos, los costos directos anuales en atención de salud atribuibles al control deficiente sumaron 372.000 millones de dólares en 2011, lo que representó aproximadamente el 10% de los gastos totales en atención de salud a nivel mundial. La mayor parte de estos costos se debió a la atención de complicaciones, cardiopatía isquémica y accidente cerebrovascular.

Dada esta situación, Chile priorizó el control de la presión arterial elevada entre sus objetivos estratégicos para el decenio 2000-2011, con una meta sanitaria específica para la última parte de ese período: incrementar en un 50% la proporción de personas con presión arterial controlada.

¿Qué es la Presión Arterial?

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias a medida que el corazón la bombea. Se mide a través de dos valores: la presión sistólica (presión máxima, cuando el corazón se contrae) y la presión diastólica (presión mínima, cuando el corazón se relaja entre latidos). Mantener valores correctos es fundamental para prevenir complicaciones graves como infartos y accidentes cerebrovasculares.

Ilustración anatómica del corazón y los vasos sanguíneos, mostrando el flujo sanguíneo y la presión arterial.

Valores de Presión Arterial Recomendados según la Edad

Si bien los rangos de presión arterial normal pueden variar ligeramente entre diferentes fuentes y guías médicas, las siguientes directrices reflejan recomendaciones generales actualizadas, considerando la edad y otros factores:

Niños y Adolescentes (1 a 17 años)

La presión arterial en este grupo etario varía considerablemente según la estatura y el género. Por ello, se recomienda una valoración individualizada por parte de un especialista. Como ejemplo, en niños de 6 a 9 años, valores cercanos a 100/60 mmHg se consideran adecuados.

Adultos Jóvenes (18 a 45 años)

El rango normal de presión arterial generalmente se sitúa en torno a 120/80 mmHg. Pequeñas variaciones son aceptables, siempre y cuando no se mantengan de forma crónica en niveles elevados.

Adultos Medianos (46 a 65 años)

Se considera normal una presión ligeramente superior, en torno a 125/80 mmHg. Este ligero aumento se asocia al proceso natural de envejecimiento y a los cambios en la elasticidad arterial.

Adultos Mayores (más de 65 años)

En este grupo, la presión arterial puede presentar valores algo más altos. Actualmente, se considera adecuado mantenerla por debajo de 130/80 mmHg. Es crucial que estos valores se adapten siempre a las condiciones clínicas particulares de cada individuo y a las recomendaciones médicas específicas.

Importante: Estos rangos son orientativos. Factores individuales como antecedentes familiares, estilo de vida, presencia de otras condiciones médicas (diabetes, enfermedad renal) y la elasticidad arterial pueden influir en los valores óptimos. Por lo tanto, la valoración personalizada por un profesional de la salud es indispensable.

Factores que Influyen en la Presión Arterial

Diversos factores pueden modificar la presión arterial a lo largo de la vida:

  • Genética: La herencia familiar juega un papel crucial en las predisposiciones a la presión arterial.
  • Estilo de Vida: La dieta (especialmente el consumo de sal), el ejercicio físico, el consumo de alcohol y el manejo del estrés tienen un impacto directo en los valores de la presión arterial.
  • Condiciones Médicas: Enfermedades crónicas como la diabetes o la enfermedad renal pueden alterar los valores normales de la presión arterial.

Recomendaciones para Mantener una Presión Arterial Saludable

Para prevenir complicaciones y mantener la salud cardiovascular, especialmente en adultos mayores, se recomienda seguir estas pautas:

  • Alimentación Balanceada: Priorizar el consumo de frutas, verduras, granos integrales y reducir significativamente la ingesta de sodio. Se recomienda mantener el consumo de sodio por debajo de los 2.000 mg/día, equivalentes a 5 gramos de sal al día, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
  • Actividad Física Regular: Realizar actividad física aeróbica al menos durante 30 minutos al día. Esto contribuye a reducir los niveles de presión arterial.
  • Control de Peso: Mantener un peso saludable es fundamental. La pérdida de peso, incluso de 5 kg en pacientes con sobrepeso, puede reducir considerablemente la presión arterial elevada.
  • Consumo Moderado de Alcohol: Limitar el consumo a no más de 30 gramos diarios en hombres y 15 gramos en mujeres.
  • Control Médico Periódico: Realizar chequeos regulares es vital para detectar desviaciones a tiempo, ajustar el tratamiento si es necesario y monitorizar la presión arterial.

En Chile, el consumo de sal es elevado, alcanzando los 12 gramos diarios, muy por encima de la recomendación de 6 gramos diarios. La hipertensión arterial es un problema de salud frecuente, afectando al 27.7% de los adultos chilenos, con un aumento significativo en personas mayores de 65 años, donde el 75% (tres de cada cuatro individuos) presenta hipertensión. Es crucial recordar que la presión alta a menudo no produce síntomas, por lo que se la conoce como "la asesina silenciosa".

¿Cuál es la Mejor Presión Arterial para los Adultos Mayores?

La hipertensión arterial es un factor de riesgo importante para enfermedades cardiovasculares. Este riesgo se multiplica si se asocia a otros factores como diabetes, colesterol elevado, sobrepeso u obesidad, tabaquismo y sedentarismo. Afortunadamente, muchos de estos son factores modificables mediante cambios en el estilo de vida y, si es necesario, tratamiento farmacológico.

Un consenso de expertos estadounidenses recomienda considerar hipertensión cuando la presión arterial sistólica es superior a 130 mmHg y/o la diastólica es superior a 80 mmHg, al implicar un mayor riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular. Esta nueva definición generó debate, llevando a algunos especialistas a considerar la "medicalización" de la población. Sin embargo, los expertos enfatizan la importancia de la estimación del riesgo cardiovascular global (considerando sedentarismo, tabaquismo, obesidad, abuso de alcohol, hipertensión o diabetes) junto con la medición de la presión arterial.

Cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes para controlar la hipertensión arterial, el médico indicará uno o más medicamentos que ayudarán a mantener la presión arterial en valores adecuados.

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