En el proceso natural de la vida, la responsabilidad del cuidado de los adultos mayores a menudo recae en las generaciones más jóvenes, un fenómeno que puede describirse metafóricamente como "pasando mano anciana a mano joven". Esta transición, aunque gratificante, puede estar llena de complejidades, especialmente cuando los mayores desarrollan comportamientos desafiantes que impactan significativamente la vida de sus cuidadores y familiares.
La Complejidad del Cuidado del Adulto Mayor
Con la edad, las personas mayores pueden adquirir malos hábitos de conducta, con contestaciones o gestos que quedan fuera de lugar. Saber qué hacer con ancianos insoportables, con tintes egoístas y manipuladores, no siempre es tarea fácil. Para aquellos familiares o cuidadores a los que la situación de una discusión con una persona mayor les supera, incluso llegando a provocar problemas de salud mental y física graves, existen una serie de consejos iniciales para la convivencia. Conviene trabajar mucho la inteligencia emocional de la persona cuidadora de la persona mayor, por lo que la paciencia es un factor clave en el proceso de mediación y negociación. El razonamiento es siempre la vía para llegar a acuerdos. Si la situación tensa se debe a una enfermedad, conviene saber discernirlo.
Lidiar con cambios de personalidad en el adulto mayor puede ser un reto tanto para familiares como para cuidadores. A menudo, estos cambios incluyen trastornos de conducta en personas mayores, que pueden manifestarse como agresividad, irritabilidad o resistencia. Entender y manejar adecuadamente estas situaciones es crucial para mantener un ambiente saludable y comprensivo. Las alteraciones en el comportamiento de las personas mayores pueden llegar a ser un rasgo característico del proceso de envejecimiento. El ser humano está en constante evolución y también durante la tercera edad se producen cambios importantes a nivel psíquico y emocional. Los problemas más graves surgen cuando estas modificaciones conductuales se manifiestan de forma agresiva. Los cambios de conducta no siempre tienen por qué tender hacia la agresividad, pero son señales de alerta importantes y pueden requerir atención médica y apoyo emocional.

Identificación y Manejo de Comportamientos Desafiantes
Comportamientos Manipuladores y Egoístas
Como cuidadores, en muchas ocasiones habrá que hacer frente a situaciones de manipulación por parte de la persona que se cuida. Es crucial identificar comportamientos manipuladores como el victimism, la culpa y el control excesivo. Definir límites firmes y claros para las interacciones y asegurarse de comunicarlos de manera respetuosa pero firme es fundamental. Mantener la calma y la compostura es esencial, ya que los manipuladores a menudo buscan provocar una reacción emocional. No responder impulsivamente ayuda a no darles el control. Se debe estimular una comunicación abierta y honesta, animando al anciano a expresar sus sentimientos y necesidades sin recurrir a tácticas manipuladoras. Reforzar su autonomía y autoestima, ayudando al anciano a sentirse más en control de su vida, fomenta actividades que refuercen estos aspectos. Practicar la empatía no significa permitir comportamientos inadecuados; ser empático implica comprender, no ceder ante la manipulación.
Agresividad e Irritabilidad
La agresividad en los ancianos suele ser un síntoma de una condición subyacente más que un cambio intencional en su comportamiento. Aquí algunas causas comunes:
- Enfermedades Neurodegenerativas: Enfermedades como el Alzheimer o la demencia pueden provocar pérdida de memoria y agresividad. La relación entre demencia y agresividad en ancianos es compleja, ya que la persona mayor agresiva con demencia experimenta una pérdida de memoria y agresividad debido a los cambios cerebrales que alteran su capacidad de controlar emociones y comportamientos.
- Frustración o Confusión: La agresividad verbal en ancianos a menudo surge de la frustración o confusión, por ejemplo, por la incapacidad para encontrar las palabras adecuadas o sentirse abrumado.
- Dolor Súbito o Disconfort: Un anciano que generalmente es tranquilo podría tener un estallido de ira debido a un dolor repentino, una confusión momentánea o sentirse invadido en su espacio personal.
Para solucionar estos episodios, es importante mantener la calma, hablar con un tono suave y no confrontativo, y tratar de identificar la causa subyacente del cambio en su comportamiento. Las personas con Alzheimer pueden volverse agresivas debido a la confusión y frustración que sienten al no poder recordar personas, lugares o cómo realizar tareas cotidianas. Expresiones como «mi madre con Alzheimer me pega» reflejan cómo esta enfermedad afecta el comportamiento, causando desorientación y miedo que pueden desencadenar respuestas agresivas. No todos los enfermos de Alzheimer exhiben comportamientos agresivos; es solo uno de los muchos síntomas posibles. Tratar a una persona con Alzheimer que es agresiva y difícil requiere sobre todo tener paciencia. Si un anciano con Alzheimer muestra agresividad al momento de bañarse, en lugar de forzar la situación, es mejor dar un paso atrás y tratar de entender qué podría estar causando su incomodidad. Hablar con calma, mantener un ambiente tranquilo y ofrecer alternativas puede ayudar.
PERSONALIDAD AGRESIVA O NECIA EN ADULTOS MAYORES
Una de las técnicas que más funciona para disminuir las respuestas agresivas es pasar tiempo con ellos, alejando fantasmas como la tristeza o la soledad. Mantener a los ancianos ocupados con actividades programadas también es una estrategia eficaz. Si se da un episodio de violencia verbal o física, lo mejor es olvidar los lazos personales y comprender que el anciano está expresando un problema mayor, manteniendo la distancia para que la relación no se deteriore. La comunicación y el desarme psicológico del adulto mayor agresivo resultarán fundamentales para reconducir las situaciones de mayor estrés y disminuir la tensión. La sobrecarga de estímulos los pondrá más nerviosos; es necesario captar su atención mediante una comunicación verbal directa. La persona agresiva tomará una posición defensiva y podría sacarle partido a los intentos de justificación. El lenguaje corporal también influye: la posición al hablar o al aproximarse debe ser relajada, segura y no amenazante. Mientras la persona mayor no se calme, evita acercarte demasiado a ella. La comunicación, el ejercicio físico, las terapias grupales y con animales, la musicoterapia, son muchas las maneras de evitar que las conductas agresivas se conviertan en algo habitual.
Comportamientos Repetitivos y Pérdida de Memoria
Al escuchar a una persona mayor preguntar muchas veces lo mismo, es normal replantearse por qué los ancianos repiten las cosas, pero esto no siempre es una señal de alarma. Al hacernos mayores, la pérdida de memoria parece ser el signo clave del envejecimiento natural. En esta etapa vital, decae la inteligencia fluida -asociada a procesos como resolver problemas-, donde se encuentra la memoria a corto plazo o la memoria de trabajo. Es una de las memorias que se ven más resentidas con el paso del tiempo, dificultando recordar sucesos recientes y facilitando la repetición de anécdotas de hace muchos años. Con la edad, la capacidad de procesamiento de la información se vuelve más lenta, formando parte del envejecimiento saludable. Los problemas emocionales y el estrés constante pueden ser un motivo de por qué los ancianos repiten las cosas más veces de lo normal. Sentirse querido, escuchado y percibido es muy importante, especialmente en la vejez. La falta de atención a indicaciones podría ser una señal de alerta de una afección cognitiva.

Aunque repetir las cosas más de lo habitual sea uno de los síntomas más comunes en los principios de demencia, no tiene por qué ser así. De hecho, recrear su pasado y lo ya vivido -acercándolo al presente- puede ser muy satisfactorio para ellos.
Las principales patologías asociadas a la repetición y pérdida de memoria incluyen:
- Alzheimer: El tipo más común de demencia, afecta directamente a la memoria a corto plazo, olvidando información recién aprendida o recibida, además de los eventos que acaba de vivir.
- Demencia Vascular: La segunda causa más común de demencia, puede manifestarse de forma gradual o progresar tras cada pequeño accidente cerebrovascular.
- Demencia con Cuerpos de Lewy: Afecta la capacidad cognitiva, generando alteraciones en el pensamiento, el movimiento, la conducta y el estado anímico.
- Enfermedad de Parkinson: Aunque no todas las personas con Parkinson desarrollan demencia, hay un desarrollo asociado que produce cambios en el estado anímico y cognitivo.
- Trastornos Frontotemporales: Aparecen a edades más tempranas que otras demencias.
Si los ancianos repiten mucho las cosas, es necesario garantizar su seguridad y prestarles el máximo apoyo. Seguir una rutina diaria, propiciar un ambiente agradable y animar a realizar ejercicios de estimulación cognitiva son clave. No debemos infantilizarlos o perder la paciencia. Las alteraciones cognitivas pueden ser también causadas por preocupaciones, estrés, ansiedad o efectos secundarios de medicamentos. Para una comunicación más efectiva, debemos crear un ambiente tranquilo, animarlos a hablar por turnos, escuchar activamente, hablar despacio, vocalizar y establecer contacto visual. No es necesario contradecir sus respuestas o reacciones, y comunicarse a través de gestos o miradas cariñosas puede ser de gran ayuda.
Delirio en Adultos Mayores: Un Problema Serio
En el contexto del cuidado de nuestros adultos mayores, el delirio es un problema serio que debemos prevenir. Es una condición de alteración rápida del estado mental que lleva a tener alucinaciones, confusión, desorientación y cambios de comportamiento. Según la Sociedad Americana de Geriatría (AGS), el delirio es un predictor de cambios cognitivos y disminución de la esperanza de vida. Los adultos mayores son especialmente propensos a tener delirio; una tercera parte de las personas mayores de 70 años hospitalizadas o que ingresan a urgencias lo experimentan. La información que los familiares tienen de la persona que presenta confusión y cambios mentales es vital para un diagnóstico correcto, ya que la demencia y la depresión pueden tener síntomas similares, haciendo esencial establecer una historia cronológica del comportamiento normal de la persona.
Las causas del delirio son variadas e incluyen:
- Medicamentos: Tanto recetados como sin receta (ej., ciertas antihistaminas).
- Desbalance de electrolitos: Minerales como sodio, calcio, potasio y magnesio deben estar equilibrados. La deshidratación por vómito y diarrea aumenta el riesgo.
- Dolor fuera de control: Experimentar un dolor inmanejable.
- Infecciones: Especialmente de la piel, vías respiratorias y urinarias.
- Disminución de movimiento y estímulos sensoriales: Estar en cama permanentemente o problemas de visión/audición.
- Retención de orina o impactación fecal.
- Problemas cardiacos y pulmonares: Infartos, arritmias, EPOC, insuficiencia cardiaca.
- Falta de sueño.
- Cirugía.
La prevención y el manejo del delirio deben hacerse desde varios frentes. Es crucial describir al equipo de profesionales los cambios, síntomas y su duración. Se debe conocer los medicamentos que toma el ser querido, iniciar dosis bajas y aumentarlas lentamente. No se debe administrar ningún medicamento sin consultar a profesionales de la salud. El dolor debe mantenerse a un nivel tolerable con medicamentos y terapias alternativas. Promover la buena calidad de sueño, períodos de descanso y actividad física, y prevenir la deshidratación son esenciales. En la prevención y manejo del delirio, la presencia de familiares y personas conocidas es vital; una cara y una voz familiar puede ser la forma más efectiva de mantener el control del adulto mayor si está muy agitado.
Síndrome de la Mano Ajena: Un Trastorno Neurológico Específico
El Síndrome de la Mano Ajena es un trastorno neurológico particular. El miembro afectado es percibido con extrañeza por el paciente, quien lo siente controlado por fuerzas externas. El miembro está desinhibido y tiende a dirigirse por estímulos ambientales, resultando en conductas de utilización (por ejemplo, el uso estereotipado, desinhibido y espacialmente inadecuado de un objeto). La forma frontal (la más frecuente) aparece en la mano dominante y manifiesta marcada prominencia por reflejos primarios, presentando grasping (agarre de objetos a su alcance con dificultad para soltarlos), groping (toqueteo, manipulación compulsiva de objetos), conductas de utilización y autorestricción (deteniendo la mano ajena con la otra mano). El subtipo calloso se caracteriza por el conflicto intermanual o apraxia del miembro no dominante. Este síndrome ha sido asociado, por ejemplo, con el infarto agudo del cuerpo calloso.

El Rol del Cuidador y el Autocuidado
Resulta indispensable buscar actividades en las que el adulto mayor pueda distraer su mente. Contar con personal especializado puede ser lo más recomendable, especialmente cuando nos encontremos con ancianos con síntomas de demencia senil agresiva o estados avanzados de Alzheimer. En cualquier caso, siempre deberemos proporcionar un ambiente lo más tranquilo y seguro posible (evitando ruidos y estímulos innecesarios) o usar técnicas de relajación que sirvan como tranquilizantes. Para un correcto manejo de estas situaciones complicadas, hay que tener en cuenta que la agresividad no tiene por qué manifestarse solo como violencia física o verbal, pero este escenario puede comprometer la integridad física y psicológica de cuidadores y personas mayores.
Buscar apoyo profesional, como un servicio de psicología para personas mayores, puede ser beneficioso. Es crucial recordar que los actos desafiantes del mayor son producto de la enfermedad, y que el cariño del padre o la madre puede estar ahí intacto; en sus momentos de lucidez, lo más seguro es que lo agradecería. Es importante mantener la mente ocupada del mayor con actividades de estimulación cognitiva. Si su autonomía lo permite, ayudarlo a que realice actividades que promuevan su envejecimiento activo, como una lectura o recopilación de fotos. Conversar con sus familiares para que lo incluyan en sus conversaciones o actividades, en las visitas de sus hijos y nietos, ya que los comportamientos desafiantes pueden generarse por frustración o tristeza de encontrarse solo y no ser tomado en cuenta. Tratar de que esté rodeado de amigos y familiares y hacerlo sentir en compañía. Intentar no discutir con él y mostrarse flexible, para que no se sienta inútil y darle la importancia de su función dentro del entorno familiar.
PERSONALIDAD AGRESIVA O NECIA EN ADULTOS MAYORES
Los cuidadores deben estar bien emocionalmente y no pasar por situaciones depresivas por los padres. Si no se tiene el apoyo de los hermanos y los padres son extremadamente difíciles, se debe buscar ayuda profesional. Se sabe que muchos padres no aceptan el cuidado de un extraño e incluso pueden hostigarlos, llevándolos a dejar el trabajo. Cuando la situación es muy difícil y perjudicial, se pueden tomar medidas como buscar refugios para adultos mayores, ocuparse de los gastos y visitarlos. Esta opción, aunque a veces es percibida como abandono, no significa ser un mal hijo; lo que sucede es que, para cuidar de un adulto mayor difícil y complicado que no se deja querer, estas opciones pueden ser necesarias. Se requiere tener paz interior y no permitir que ni el padre o la madre menosprecien o hagan sentir mal al cuidador. Lo más importante es la vida de los cuidadores; si son felices, podrán manejar la situación y llevar un cuidado adecuado, sea en su hogar, en el de los padres o en instituciones especializadas. Si están en una institución de ancianos, nunca se debe dejar de visitarlos, intentar sacarles una sonrisa y llevarles algo que les guste.