Relaciones y Salud en la Tercera Edad: El Fenómeno LAT y el Impacto de la Obesidad

La adultez mayor es una etapa de la vida caracterizada por profundos cambios y reorganizaciones, tanto a nivel físico como familiar y social. En este contexto, las dinámicas de pareja y los desafíos de salud, como la obesidad, adquieren una relevancia particular, impactando significativamente el bienestar y la calidad de vida.

Dinámicas de las Relaciones en la Adultez Mayor

El Fenómeno de las Parejas LAT (Living Apart Together)

Un modelo de emparejamiento con tendencia al alza en nuestra sociedad es el de las parejas estables sin convivencia, o las LAT, según sus siglas en inglés (living apart together). Para Valle, esta ha sido "una decisión meditada y consensuada entre los dos adoptar este modelo de relación". Las parejas LAT entre los mayores son un fenómeno emergente, impulsado por sociedades envejecidas con personas mayores que disfrutan de una mayor calidad de vida y durante más tiempo.

Para José Luis, catedrático de Bellas Artes jubilado de 80 años, y Mercedes, de 66 años, la distancia geográfica no es una barrera. "Los 120 kilómetros que separan nuestros lugares de residencia no suponen ningún impedimento para compartir nuestras vidas de una forma constante y plena", asegura José Luis, quien junto a Mercedes, residente en Vizcaya, acordó rebautizar la autopista A8, que une Guipúzcoa con Vizcaya, como “el conservante ideal de nuestra relación”.

El también sociólogo Pablo Redondo Mora, especializado en sociología familiar, señala que este modelo es un fenómeno al alza. Si bien hasta hace poco no existían cifras concretas sobre el número de personas mayores en este tipo de relación en España, estudios recientes indican que un 4% de la población entre 50 y 59 años afirma tener pareja sin compartir vivienda. La mayor esperanza de vida, junto al proceso de individualización y secularización, sugieren que el fenómeno de las parejas LAT entre mayores de 55 años está evolucionando rápidamente en España.

La sensación de independencia es fundamental para los adultos mayores que establecen este tipo de emparejamiento, así como las "ganas de disfrutar de la vida el tiempo que quede", añade José Luis. Este entorno, similar al que disfruta ella en Vizcaya, los ha llevado a adoptar una relación sin convivencia. “Hemos considerado vivir juntos, pero cada uno tiene muchos planes propios, familia y compromisos personales", explica Mercedes. Cuando están juntos se dedican plenamente el uno al otro y cuando están separados gestionan sus entornos privados, "sin sentirnos distanciados, ya que con los teléfonos móviles podemos estar en contacto constantemente”.

El proyecto de vida que comparten Valle y Remi confirma estas predicciones. "Nosotros tenemos un proyecto de vida común, aunque no compartamos viviendas, ni lugar de residencia”, asegura Valle. Sus trabajos, redes familiares (hijos de anteriores matrimonios y padres mayores) y círculos de amigos han hecho que ninguno se plantee cambiar de país. Valle matiza: “Nosotros no somos lo que se entiende clásicamente como una pareja. Una pareja se supone que hace la vida diaria juntos y nosotros no hacemos eso, tampoco somos novios porque esa palabra implica el matrimonio y ya hemos desechado esa posibilidad.” Esta es precisamente la definición de lo que significa ser una pareja hoy en día, en opinión de los sociólogos consultados.

Mientras que para los jóvenes la fórmula LAT puede ser temporal, para los séniors lo que prima es la protección de su autonomía. Blanca lo expresa: “Yo experimenté por primera vez lo que significa vivir sola después de mi divorcio y me encantó. Ahora me encuentro muy a gusto viviendo sola en una casa en la que he invertido mucho esfuerzo y no quiero dejarla. Los dos somos muy independientes y queremos mantener nuestras parcelas separadas." Añade que la confianza mutua evita problemas de celos o inseguridades. "Lo que sí tenemos son unos hábitos y costumbres que a estas alturas solo se pueden romper a base de incomodidad y esto sí causaría fricción en la relación." Para José, este modelo ofrece más ventajas que inconvenientes, permitiéndole "tener tiempo para dedicarme a mis cosas y mis amigos sin tener que compaginar agendas constantemente”.

Pareja de ancianos compartiendo un momento feliz, pero en sus respectivos hogares, ilustrando el concepto LAT.

Evolución de las Relaciones: Divorcio Gris y Nuevas Conexiones

En la etapa de la adultez mayor, muchas personas evalúan sus relaciones para decidir si permanecer o no con sus parejas. El "divorcio gris", término que describe la separación de personas de mediana y tercera edad, ha ido en aumento. La psicóloga clínica Manuela González Dávila señala que "algunas personas permanecen juntas por razones económicas, dependencia emocional o presión familiar y social. Sin embargo, llega un momento en que se dan cuenta de que desean una vida más plena y deciden romper la relación”.

La vejez implica muchos cambios y una reorganización a nivel físico y familiar. Con los hijos fuera del hogar, muchas parejas se replantean su vínculo, pudiendo optar por permanecer juntas o separarse por razones prácticas o emocionales. Parejas con buena comunicación pueden reinventarse y desarrollar nuevos hábitos si no existen situaciones graves de maltrato o enfermedad.

La Dra. Maritza Rodríguez Lazu, psicóloga especializada en gerontología, indica que las decisiones de permanecer juntos o separarse en esta etapa suelen tener raíces profundas, a menudo reflejadas desde el noviazgo o el inicio del matrimonio, como celos, dominio, discrepancias de carácter o creencias religiosas. Incluso factores históricos como matrimonios impuestos pueden influir en la compatibilidad actual.

Según estudios del National Center for Family and Marriage Research, el porcentaje de adultos mayores de 65 años divorciados casi se triplicó entre 1990 y 2022, pasando de 5,2 % a 15,2 %, lo que evidencia la consolidación del divorcio gris.

Para aquellos que deciden entrar en una nueva relación en la adultez mayor, la búsqueda principal es la compañía: una persona con quien dialogar, salir, socializar, compartir y donde haya respeto.

Gráfico mostrando el aumento del porcentaje de divorcios en adultos mayores de 65 años entre 1990 y 2022.

Desafíos y Adaptación en las Relaciones Mayores

El envejecimiento y los cambios cognitivos afectan profundamente la dinámica de pareja. Rodríguez Lazu explica que si una de las partes desarrolla un trastorno neurocognitivo, la otra suele asumir el rol de cuidador principal, generando desgaste emocional, ansiedad e insomnio. “Ver a alguien con quien llevas 30, 40 años deteriorarse es impactante”, insiste.

La calidad del vínculo en la pareja sigue siendo clave para el bienestar en la vejez. Una revisión en el Journal of Aging and Long‑Term Care encontró que la satisfacción marital está estrechamente relacionada con los síntomas de depresión en personas mayores, siendo esta relación más marcada que en etapas previas. La investigación también señala que las mujeres mayores tienden a reportar menor satisfacción marital y mayores niveles de depresión que los hombres, mientras que el apoyo de la pareja sigue siendo una fuente crucial de soporte social.

Entre los conflictos más frecuentes destacan la rutina, la monotonía y la falta de comunicación. “Ya sé lo que piensas, ya lo hablamos… eso socava la relación. La persona se siente menos importante, deja de socializar, y la brecha se profundiza”, explica Rodríguez Lazu, quien recomienda pequeños gestos para recuperar la conexión, como ver una película, cocinar o sentarse en la terraza.

González Dávila añade que la percepción social sobre lo que "debería" ser una relación en la tercera edad también es un desafío. “Existe un prejuicio: se piensa que ya viviste suficiente, que debes aguantar lo que venga. Si llevaste 30, 40, 50 años casado, ¿por qué divorciarte ahora?” Esto puede generar presión familiar o social.

Existen diferencias de género en estas decisiones: “La mujer tiende a separarse más por la calidad del vínculo, el hombre por la funcionalidad. Culturalmente, la mujer está socializada para expresar emociones, mientras que el hombre muchas veces las reprime”, sostiene González Dávila. Rodríguez Lazu coincide, afirmando que los hombres suelen callar y esperar que los problemas se resuelvan solos, mientras que las mujeres buscan más consulta por monotonía y falta de comunicación. La terapia de pareja “no tiene edades” y siempre es un recurso valioso.

Rodríguez Lazu enfatiza que las personas mayores tienen el mismo derecho a decidir sobre su vida amorosa, y deben ser apoyadas por amigos, familiares y la sociedad sin prejuicios. “El día del amor es todos los días. A veces con un mínimo gesto, una mirada, un abrazo, es suficiente. Probablemente eso es todo lo que tu pareja necesita”, añade González Dávila. Cada relación es única, y lo importante es evaluar la situación emocional y funcionalmente, acompañando a las personas mayores en la búsqueda de bienestar y plenitud en sus relaciones.

Pareja de ancianos conversando en un parque, simbolizando la importancia de la comunicación.

La Obesidad: Definición, Causas y Consecuencias

¿Qué es la Obesidad? Medición y Diagnóstico

La obesidad es una enfermedad compleja caracterizada por una acumulación excesiva de grasa corporal. Para su medición se utiliza el Índice de Masa Corporal (IMC), un indicador simple de la relación entre el peso y la talla, frecuentemente usado para identificar sobrepeso y obesidad en adultos. El IMC proporciona una medida útil y confiable para ambos sexos y para adultos de todas las edades. Sin embargo, debe considerarse un valor aproximado, ya que puede no corresponderse con el mismo nivel de grosor para diferentes personas.

En el caso de niños menores de 5 años, el sobrepeso se define como un peso para la estatura con más de dos desviaciones estándar (SD) por encima de la mediana de los Patrones de Crecimiento Infantil de la OMS, y la obesidad con más de tres desviaciones estándar. Además, en algunas definiciones, se menciona obesidad cuando la cintura supera los 102 cm en hombres y los 88 cm en mujeres.

Factores que Contribuyen a la Obesidad

Aunque la ingesta de alimentos altos en calorías y la falta de actividad física son causas principales, junto con alteraciones genéticas y metabólicas, el tema de la obesidad es mucho más complejo. Los genes heredados de los progenitores pueden influir en la cantidad y el lugar de almacenamiento de grasa, la eficiencia corporal para convertir esa grasa en energía, la regulación del apetito y cómo el cuerpo quema calorías durante el ejercicio. Sin embargo, en familias donde la mayoría padece obesidad, los genes no son la única explicación, ya que los hábitos alimenticios compartidos también juegan un papel crucial.

Otras patologías como el Síndrome de Prader-Willi y el Síndrome de Cushing pueden predisponer a la obesidad. Eventos vitales también influyen: muchas mujeres aumentan de peso durante el embarazo y les cuesta perderlo; algunas personas comienzan a ingerir dulces para compensar la ansiedad por la ausencia de tabaco (aunque no se recomienda el tabaquismo para prevenir la obesidad); y la ansiedad de otras situaciones puede llevar al consumo constante de alimentos calóricos. Muchas personas, tras perder peso, suelen recuperarlo rápidamente e incluso incrementarlo.

Infografía ilustrando los factores genéticos, ambientales y de estilo de vida que contribuyen a la obesidad.

Impacto en la Salud y Estadísticas Globales

Según la OMS, la obesidad constituye la principal causa de muerte a nivel mundial, con 2,8 millones de fallecimientos anuales asociados a ella. Se ha asociado a más de 200 patologías, incluyendo la apnea del sueño, infertilidad y períodos menstruales irregulares en mujeres. Aumenta la presión sobre las articulaciones que soportan el peso del cuerpo y contribuye a la inflamación. Además, incrementa el riesgo de desarrollar síntomas graves ante el COVID-19 y sus variantes, requiriendo asistencia médica con internación y ventilación.

La obesidad en números:

  • En 2016, más de 1900 millones de adultos de 18 o más años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 650 millones eran obesos.
  • El 39% de los hombres adultos y el 40% de las mujeres adultas mayores de 18 tenían sobrepeso en 2016.
  • Alrededor del 13% de la población adulta mundial (11% de hombres y 15% de mujeres) padecía obesidad en 2016.
  • 41 millones de niños menores de 5 años padecían sobrepeso y obesidad en el mundo en 2016.
  • 340 millones de niños mayores de 5 años y adolescentes tenían sobrepeso en 2016.
  • Entre 1975 y 2016, la prevalencia mundial de la obesidad casi se ha triplicado.

Aunque históricamente se consideró un problema de los países desarrollados, esta problemática aumenta en los países de menor ingreso. En el continente africano, el número de niños obesos se incrementó un 50% desde el año 2000, y Asia es el continente con mayor promedio de niños obesos.

En Argentina, la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (2019) reportó que el 41,1% de niños y jóvenes entre 5 y 17 años padecían sobrepeso u obesidad. Según datos de 2010 de la OMS, Argentina presenta la mayor cantidad de casos de obesidad infantil en Latinoamérica con una prevalencia del 7,3%. Además, la 4º Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (2018) indicó que 7 de cada 10 personas adultas se encuentran en esta condición, afectando más a los grupos de menores ingresos debido a una alimentación basada en productos ultraprocesados.

Tabla de la OMS mostrando la prevalencia de obesidad global por grupos de edad y género en 2016.

Obesidad en la Adultez Mayor: Particularidades y Riesgos

Desafíos en el Diagnóstico y la Salud

Las personas mayores no están exentas de padecer obesidad, una condición que puede agravarse por determinadas situaciones de salud, como problemas de movilidad, y al mismo tiempo exacerbar otras condiciones preexistentes como diabetes, problemas vasculares y cáncer. Durante el proceso de envejecimiento, el cuerpo experimenta numerosos cambios: disminución de la masa total (muscular y ósea), reducción del agua corporal total y expansión de los compartimentos grasos. Estos cambios en la masa corporal hacen que sea más difícil aplicar el sistema IMC en personas mayores para determinar con precisión el sobrepeso u obesidad.

En una persona mayor, la obesidad puede ser muy peligrosa. En las mujeres, aumenta el riesgo de aparición de artrosis y osteoporosis, lo que conlleva problemas de movilidad significativos. En los hombres, se incrementa el riesgo de problemas cardíacos, y la acumulación de colesterol puede llevar a aterosclerosis, infartos y trastornos cognitivos. Por ello, la prevención y el tratamiento de la obesidad en esta etapa de la vida se vuelven fundamentales.

Diagrama mostrando las diferentes complicaciones de salud asociadas a la obesidad en personas mayores.

Prevención y Tratamiento en Personas Mayores

Las acciones para prevenir la obesidad en adultos mayores deben iniciarse desde los inicios del envejecimiento. La técnica más efectiva comprobada es de tipo conductual, que combina la alimentación saludable con el ejercicio físico. Es crucial no descuidar la ingesta proteica (entre 1,2 y 1,5 gramos de proteínas por kilogramo de peso) para no sacrificar la masa muscular, ya que, como señala la especialista Mónica Katz, por cada kilo que se pierde, el 75% es de grasa y el 25% es de músculo.

Para la planificación de una dieta, se recomienda consultar a un médico dietólogo, nutriólogo o nutricionista. El acompañamiento profesional, familiar o de un cuidador es importante para ayudar a sostener la frustración que puede sobrevenir y evitar metas demasiado ambiciosas que puedan terminar en fracaso. Al igual que en otros rangos etarios, el uso de fármacos para adelgazar es una medida excepcional debido a sus contraindicaciones.

También es vital controlar las causas sociales de la obesidad en personas mayores. El aislamiento, la soledad, el estrés y el "hambre emocional" pueden llevar a una alimentación poco saludable. Durante la cuarentena, por ejemplo, se registraron aumentos de peso, lo que incluye a las personas mayores.

La prevención de la obesidad en general viene de la mano del fomento de hábitos de vida saludables:

  • Limitar el consumo de grasas, azúcares, alimentos ultraprocesados, snacks y copetines, preferiblemente solo en ocasiones especiales. Lo mismo aplica al alcohol, que aporta calorías pero no nutrientes.
  • Fomentar una dieta basada principalmente en frutas, verduras, legumbres, cereales y frutos secos. Si se consumen lácteos, optar por los descremados.
  • Realizar actividad física de manera periódica.
  • Identificar las situaciones que llevan a comer compulsivamente y evitar caer en la trampa; los ejercicios de control de la ansiedad son muy útiles.

Consejos de nutrición y dieta para adultos mayores

Discriminación y Políticas Públicas en Torno a la Obesidad

El Estigma de la Obesidad

Las prácticas discriminatorias hacia las personas que padecen obesidad se manifiestan a través de chistes, videos, memes, apodos humillantes, aislamiento, perpetuación de estereotipos y agresiones físicas. Estas acciones perpetúan una forma de violencia hacia quienes no poseen un cuerpo que se acerca a los patrones de belleza hegemónicos. Quienes realizan estas prácticas aberrantes tergiversan el significado de "lo saludable", negando a la persona con obesidad sus derechos humanos básicos, ya que "discriminar" es negar el acceso a un derecho.

En informes realizados por el INADI en 2013 y 2019 en Argentina, se observa que la discriminación a personas con obesidad es mayor en el segmento de 18 a 30 años, duplicando los casos observados para personas con obesidad entre 60 y 74 años.

Medidas y Leyes para Combatir la Discriminación y Fomentar la Salud

En Argentina, se han implementado medidas para combatir la discriminación y garantizar derechos. En el marco de la pandemia, el Ministerio de Salud aprobó la Resolución Conjunta 10/20, que otorgó licencia laboral a personas con obesidad clase III (IMC 40 o superior) debido a su mayor riesgo de evolución grave de COVID-19. También se establecieron recaudos especiales para empleadores a fin de garantizar la salud de personas con Obesidad Clase I (IMC 30 a 34) y II (IMC 35 a 39).

Por otro lado, se avanzó en la ley de etiquetado de alimentos para conocer su valor nutricional y se puso en funcionamiento la Comisión Nacional de Alimentación Saludable y Prevención de la Obesidad. Estas políticas sanitarias también buscan reducir los costos en salud, especialmente en el tratamiento de enfermedades no transmisibles asociadas a la obesidad.

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