El Abuso Sexual en Personas Mayores: Una Realidad Oculta y Sus Implicaciones

El abuso contra personas mayores es un problema global que abarca el daño físico, emocional o sexual infligido a un adulto mayor, su explotación financiera o el descuido en su bienestar por parte de personas directamente responsables de su cuidado. A medida que los adultos mayores se vuelven más frágiles físicamente, son menos capaces de cuidar de sí mismos, resistir el acoso o defenderse si son atacados. Las dolencias mentales o físicas pueden convertirlos en compañeros más difíciles para quienes viven con ellos. Para el año 2050 se estima que la cantidad de personas mayores de 60 años se duplique y llegue a 2.000 millones, lo que subraya la creciente relevancia de abordar este problema.

infografía sobre tipos de abuso en personas mayores

Tipos de Abuso en Personas Mayores

El maltrato de ancianos puede tomar distintas formas, a menudo interconectadas. La polivictimización, es decir, la coocurrencia de múltiples tipos de abuso, es común.

  • Abuso Físico: Es el uso no accidental de la fuerza contra una persona mayor que provoca dolor físico, una lesión o deterioro. Incluye agresiones, patadas, empujones, sacudidas, inmovilización, alimentación forzada y la administración injustificada de medicamentos.
  • Abuso Psicológico: Consiste en el uso de palabras, actos u otros métodos para provocar tensión emocional o angustia. Se manifiesta a través de amenazas, insultos, órdenes de mal modo, permanecer en silencio e ignorar al anciano. También puede incluir la infantilización, una forma de discriminación que trata a la persona mayor como si fuera un niño, estimulando su dependencia del abusador. De todos los abusos que sufren las personas de edad, el psicológico es el más generalizado, manifestándose a través de insultos, humillaciones e incluso restricciones para ver a sus familias.
  • Negligencia: Es la falta de provisión de alimentos, medicamentos, cuidados personales u otras necesidades. La negligencia que genera un daño físico o psicológico se considera un abuso. Esto constituye más de la mitad de todos los casos denunciados de abuso contra personas mayores. Una de las formas más comunes de abuso contra personas mayores que enfrentan los administradores de atención geriátrica es el descuido personal. El deterioro físico o mental o la disminución de las capacidades pueden significar que un adulto mayor ya no sea capaz de realizar tareas esenciales de cuidado personal. El descuido personal puede ser una señal de depresión, duelo, demencia u otro problema médico y, en muchos casos, la persona mayor se negará a buscar ayuda.
  • Explotación Financiera: Es el uso ilegal, inapropiado o no autorizado del dinero o propiedad de un adulto mayor para el beneficio o ganancia monetaria de alguien que no es el adulto mayor. Incluye estafas, presión para que un individuo distribuya sus posesiones, gestión del dinero de otra persona de forma irresponsable, así como desatención a las posesiones o fondos de una persona dependiente.
  • Abuso Sexual: Es cualquier tipo de contacto con una persona mayor sin su consentimiento, por la fuerza o bajo amenaza. Es el uso no accidental de la fuerza contra una persona mayor que provoque dolor físico, una lesión o deterioro, y puede incluir una agresión sexual (cualquier forma de intimidad sexual sin consentimiento, por la fuerza o bajo amenaza).

El Abuso Sexual en Personas Mayores: Una Realidad Oculta

El abuso sexual en personas mayores es una de las formas más horribles de maltrato, a menudo envuelto en un velo de silencio y tabú. La violación de personas mayores sigue siendo un tabú, a menudo sin ser reportada y no detectada, lo que la hace invisible y permite que el problema crezca dramáticamente.

Prevalencia y Estadísticas

Aunque la incidencia verdadera no está clara, el abuso de adultos mayores parece ser un problema creciente de salud pública. Varios estudios informan que aproximadamente 1 de cada 10 adultos mayores de 65 años son víctimas de abuso físico, psicológico o sexual, explotación financiera y negligencia. En todo el mundo, hasta 1 de cada 6 personas que viven en la comunidad ≥ 60 años son víctimas de abuso, y las tasas son más altas en las instituciones de atención a largo plazo. Alrededor del 12% de los adultos mayores víctimas de abuso experimentan múltiples tipos de abuso.

Los informes de abuso de adultos mayores aumentaron durante la pandemia de COVID-19, observándose tasas significativamente mayores de abuso físico y emocional, así como de múltiples tipos de abuso. Esto se atribuye posiblemente a la mayor vulnerabilidad de las víctimas y a un incremento de factores estresantes o desencadenantes que afectaron a los abusadores debido al aislamiento social, las dificultades financieras y la mala salud mental. Por lo tanto, los médicos deben permanecer atentos para identificar a los pacientes mayores en riesgo de maltrato y proporcionar derivaciones apropiadas para la intervención y el asesoramiento.

gráfica de estadísticas de abuso en personas mayores por tipo

Factores de Riesgo

Existen factores de riesgo tanto para la víctima como para el perpetrador que aumentan la probabilidad de abuso en adultos mayores.

Para la víctima, los factores de riesgo incluyen:

  • Deterioro debido a trastornos crónicos
  • Compromiso funcional
  • Deterioro cognitivo
  • Dificultad para comunicar
  • Aislamiento social

Para el perpetrador, los factores de riesgo incluyen:

  • Trastorno por consumo de sustancias o alcohol
  • Enfermedades psiquiátricas
  • Antecedentes de violencia
  • Estrés
  • Dependencia de la víctima (incluyendo arreglos de vivienda compartida)

Consecuencias del Abuso

El abuso de ancianos se asocia con lesiones físicas, mala salud física, daño psicológico, hospitalización repetida, ruina financiera y mortalidad prematura. El abuso suele ser más frecuente y grave con el paso del tiempo.

Detección y Diagnóstico del Abuso en el Anciano

El abuso a adultos mayores es difícil de detectar porque muchos de los signos son sutiles, y la víctima no suele estar dispuesta o es incapaz de hablar sobre el tema. Las víctimas pueden esconder este hecho debido a vergüenza, miedo a la venganza o al deseo de proteger al abusador. A veces, cuando una víctima de abuso solicita ayuda, encuentra respuestas discriminatorias en relación con la edad por parte del profesional de la salud, que puede, por ejemplo, restar importancia a denuncias de abuso adjudicándolas a confusión, paranoia o demencia.

El aislamiento social de la víctima a menudo complica la detección del abuso de los adultos mayores, ya que el abusador muchas veces limita el acceso de la víctima al mundo exterior, negando la entrada a visitantes y llamadas telefónicas.

Señales y Síntomas

Las señales de abuso contra personas mayores pueden ser difíciles de reconocer o confundirse con síntomas de demencia o debilidad de la persona mayor. Los cuidadores también pueden justificarlas de esa manera. El uso no accidental de la fuerza contra una persona mayor que provoque dolor físico, una lesión o deterioro, o el contacto con una persona mayor sin su consentimiento, son claros indicadores. Un indicio común del maltrato de ancianos es tensión o argumentos frecuentes entre un adulto mayor y un cuidador. Otro indicio común es un cambio en la personalidad o comportamiento del adulto mayor. Un ejemplo podría ser una vecina anciana que explica un feo moretón en su antebrazo como "solo un accidente", pero su comportamiento nervioso sugiere que algo no está del todo bien.

Los signos y los síntomas de abuso de los adultos mayores pueden atribuirse de manera errónea a una enfermedad crónica (por ejemplo, una fractura de cadera secundaria a osteoporosis). No obstante, las siguientes situaciones clínicas sugieren un abuso:

  • Retraso entre la aparición de una lesión o una enfermedad y la solicitud de atención médica.
  • Diferencias entre el relato del paciente y el de su cuidador.
  • Gravedad de la lesión incompatible con la explicación del cuidador.
  • Explicación improbable o poco precisa de la lesión a cargo del paciente o un cuidador.
  • Consultas frecuentes al departamento de emergencias a causa de exacerbaciones de enfermedades crónicas a pesar de un plan terapéutico apropiado y de recursos adecuados.
  • Ausencia del cuidador cuando un paciente con deficiencia funcional consulta al médico.
  • Hallazgos en las pruebas de laboratorio incompatibles con la anamnesis.
  • Rechazo del cuidador a aceptar cuidados domiciliarios (por ejemplo, una enfermera) o a dejar al paciente solo con un profesional de la salud.

Abuso de mayores (subtítulos en español).

Rol de los Profesionales de la Salud

Se alienta a los médicos a considerar la indagación de rutina o la detección sistemática del abuso de los adultos mayores. La investigación de rutina a cargo de los médicos se basa en el aumento de la sospecha e incluye entrevistas no sistemáticas sobre el posible abuso de ancianos. Para el cribado de las poblaciones de habla hispana, se ha traducido y validado el Weinberg Center Risk and Abuse Prevention Screen (WC-RAPS) en una población de adultos mayores de habla hispana de los Estados Unidos.

Anamnesis

Si se sospecha abuso de un adulto mayor, el paciente debe ser entrevistado solo, al menos durante parte de la consulta. Otras personas comprometidas también pueden ser entrevistadas por separado. La entrevista del paciente puede comenzar con preguntas generales sobre su sensación de seguridad, pero también debe incluir preguntas directas acerca de posibles maltratos (por ejemplo, violencia física, ataduras, negligencia). Si se confirma el abuso, debe establecerse la naturaleza, la frecuencia y la gravedad de los eventos, así como las circunstancias que precipitaron el abuso.

Debe indagarse acerca de los recursos sociales y financieros del paciente porque afectan las decisiones relacionadas con su tratamiento. Cuando los recursos financieros del paciente son adecuados pero no se cubren sus necesidades básicas, el examinador debe buscar la razón. En la entrevista con el miembro de la familia que cuida al paciente, debe evitarse la confrontación, buscando determinar si las responsabilidades de cuidador lo abruman. En las comunidades pequeñas, deben desarrollarse procesos adicionales para preservar la confidencialidad y la privacidad.

Examen Físico y Pruebas

El paciente debe ser examinado en forma detallada para identificar signos de abuso. Se debe evaluar el estado cognitivo, ya que la deficiencia cognitiva constituye un factor de riesgo para el abuso y puede afectar la fiabilidad de las respuestas. También debe indagarse acerca del estado de ánimo y emocional. Debe evaluarse el estado funcional, con determinación de la capacidad de llevar a cabo las actividades de la vida cotidiana y la búsqueda de limitaciones físicas que afecten la protección personal. Se deben solicitar los estudios necesarios para identificar y documentar el abuso, como estudios de diagnóstico por la imagen y pruebas de laboratorio.

Documentación

En la historia clínica debe registrarse un informe completo del abuso real o de la sospecha de este, si es posible con las propias palabras del paciente. Debe incluirse una descripción detallada de las lesiones, confirmadas con fotografías, ilustraciones, radiografías y otro tipo de documentación objetiva.

Abuso Sexual en Residencias de Ancianos

Los residentes de hogares de ancianos a menudo son maltratados de diferentes maneras, y uno de los tipos de abuso más horribles es el abuso sexual. Se desconoce el número exacto de ancianos abusados sexualmente en hogares de ancianos, pero no hay duda de que no es un número pequeño. Se estima que una de cada diez personas en hogares de ancianos son víctimas de abuso sexual, pero menos del 30% de estos casos se informan. El abusador, en la mayoría de los casos, es alguien del propio hogar de ancianos.

El abuso sexual de ancianos generalmente comienza como un toque físico leve y casi siempre es no consensual. El delincuente selecciona a las víctimas más vulnerables, como las que tienen demencia, accidente cerebrovascular y las que están en cama. Las mujeres de edad avanzada son más vulnerables en comparación con los hombres. Las víctimas a menudo tienen demencia y están confundidas. Desafortunadamente, el abuso sexual en personas mayores no siempre es fácil de detectar porque cualquier hematoma o lesión generalmente se atribuye al frágil estado de salud del paciente.

Perfiles de Agresores Sexuales Mayores

El envejecimiento de la población mundial también se refleja en la edad de las personas internas en los centros penitenciarios. Los cincuenta años parecen ser la edad que se ha manejado de manera más generalizada en los estudios con delincuentes mayores. Una parte importante de estos internos mayores cumplen condena por delitos sexuales, siendo la delincuencia sexual el delito más frecuente entre internos mayores. En España, en 2018 hubo 530 personas mayores de 64 años detenidas o imputadas por delitos contra la libertad sexual.

Tipos de Delincuentes Mayores

Se pueden distinguir tres grupos de delincuentes mayores atendiendo a sus carreras delictivas:

  1. Aquellas personas que fueron sentenciadas a una condena larga cuando eran jóvenes y han envejecido en prisión.
  2. Delincuentes habituales y reincidentes que han ingresado varias veces en prisión.
  3. Personas que han sido condenadas por un primer delito cometido cuando tenían una edad avanzada, denominados agresores sexuales mayores primarios.

Características de los Agresores Sexuales Mayores Primarios

Los agresores sexuales mayores primarios son un fenómeno difícil de explicar por las teorías más extendidas sobre la delincuencia sexual, ya que su inicio tardío es inusual. Generalmente se trata de un delito que no viene acompañado de violencia y que tiene como víctima a un menor o a una persona discapacitada del entorno cercano o incluso de la familia del agresor. Hasta ese momento, las trayectorias personales de estos hombres han sido aparentemente normales en ámbitos como el familiar o el laboral y carecen de antecedentes penales.

Estudios han explorado las características de estos agresores:

  • Clark y Mezey (1997) encontraron que la mayoría de agresores mayores de 65 años condenados por delitos sexuales habían cometido su primer delito a una edad avanzada. Los problemas psicológicos y sociales eran poco frecuentes, y la mayoría presentaba trayectorias personales muy normalizadas. Sus víctimas eran todos menores, en su mayoría de sexo femenino, familiares o conocidos.
  • Fazel et al. (2002) compararon agresores sexuales mayores de 59 años con delincuentes no sexuales, encontrando perfiles sociales y demográficos similares. Los agresores sexuales eran más propensos a ser de raza blanca y desempleados. No se encontraron diferencias significativas en patologías psiquiátricas graves, aunque los agresores tendían a presentar rasgos esquizoides, obsesivo-compulsivos y evitativos, siendo menos antisociales.
  • Ghossoub y Khoury (2020) identificaron que la edad media a la que los agresores primarios cometieron su primer delito era de 68.6 años, siendo las víctimas más frecuentes niñas prepúberes.
  • Otros estudios, especialmente aquellos con muestras de servicios psiquiátricos forenses, indican una mayor frecuencia de problemas mentales y neuropsicológicos como demencia vascular, disfunción del lóbulo frontal o enfermedad de Alzheimer, y problemas de abuso de alcohol, generalmente con conductas sexuales de poca gravedad.

En conjunto, la literatura indica que en las muestras de agresores sexuales mayores los delincuentes sin antecedentes conocidos son los más frecuentes. Los agresores sexuales que reinciden hasta alcanzar una edad avanzada serían una minoría.

Prevención y Cómo Actuar ante el Abuso

Es importante saber cómo prevenir y cómo actuar si se sospecha o se es víctima de abuso. Si algo no está bien, es crucial tomar nota, ya que la conciencia y la atención oportuna son esenciales.

Para Cuidadores

Es difícil cuidar a un anciano que tiene muchas necesidades diferentes, y es difícil ser una persona mayor cuando la edad trae consigo enfermedades y dependencia. Las responsabilidades y exigencias del cuidado, que aumentan a medida que se deteriora la afección de la persona mayor, también pueden causar un estrés significativo. Incluso los cuidadores en entornos institucionales pueden experimentar estrés a niveles que conducen al abuso contra personas mayores. Si usted es cuidador de una persona mayor y siente que está en peligro de lastimarla o descuidarla, tiene a su disposición ayuda y apoyo.

El estrés es un factor importante que contribuye al abuso y al descuido de las personas mayores. Tome medidas inmediatas para aliviar el estrés y el agotamiento:

  • Solicite ayuda a amigos, familiares o agencias locales de cuidados de relevo, o busque un programa de centro de día para adultos.
  • Cuídese. Si no descansa lo suficiente, es mucho más probable que sucumba a la ira.
  • Busque ayuda para la depresión.
  • Encuentre un grupo de apoyo para cuidadores de personas mayores.
  • Obtenga ayuda para cualquier problema de abuso de sustancias.
  • Busque ayuda profesional.

Para Víctimas y Testigos

Si usted es una persona mayor que es víctima de abuso, descuido o explotación, dígaselo al menos a una persona. Dígaselo a su médico, a un amigo o a un familiar en quien confíe. Si en el futuro observa incidentes de abuso, siga llamando y denunciándolos. Cada reporte de abuso contra personas mayores es una imagen de lo que está sucediendo. Cuanta más información pueda proporcionar, mayores serán las posibilidades que tendrá la persona mayor de recibir la calidad de atención que necesita.

Muchas personas mayores no denuncian el abuso que enfrentan incluso si pueden hacerlo. Algunos temen represalias por parte del abusador, mientras que otros consideran que tener un cuidador abusivo es mejor que no tener ningún cuidador y verse obligados a irse de su propia casa. Cuando los cuidadores son sus hijos, pueden sentir vergüenza de que sus hijos les hagan daño o culparse a sí mismos, o tal vez simplemente no quieran que los hijos que aman se metan en problemas con la ley.

Si sospecha que un adulto mayor está en riesgo por un cuidador negligente, o por ser víctima de abuso, es importante que hable sin reservas. Todos merecemos vivir con seguridad, dignidad y respeto. Si es testigo de abuso o descuido de un adulto mayor, no dude en denunciar la situación. No confronte al abusador usted mismo, la unión hace la fuerza.

Acciones Comunitarias y Legales

  • Aunque la persona mayor rechace su ayuda, siga en contacto con ella.
  • Haga que otras personas le expresen sus sentimientos de preocupación.
  • Asegúrese de que el adulto mayor esté vinculado con los servicios médicos.
  • Ofrezca servicios a domicilio para personas mayores a modo de prueba para ver los cambios positivos que puede experimentar.
  • Considere la posibilidad de una tutela legal si la capacidad de la persona para cuidar de sí misma está comprometida.
  • Ciertos profesionales, como médicos y trabajadores sociales, tienen el deber legal de denunciar el abuso de personas mayores si lo sospechan. Cualquier persona puede denunciar una sospecha de abuso o descuido de personas mayores en cualquier momento comunicándose con los Servicios de Protección al Adulto.
  • Si nombró a alguien en un poder notarial y la persona está abusando de usted, puede quitarle el poder. Puede revocar (cancelar) su poder notarial en cualquier momento. Si alguien que conoce está sufriendo de un abuso a manos de una persona nombrada en un poder notarial, puede pedirle al juez que cancele el poder.
  • Si usted o alguien que conoce está sufriendo de abuso a manos de un tutor de una persona o tutor del patrimonio, la única manera de quitarle el tutor es pedirle a un juez.

Asegúrese de que sus asuntos financieros y legales estén en orden. Si no está satisfecho con la atención que recibe, ya sea en su propia casa o en un centro de atención, dígalo. Si tiene bajos ingresos, es posible que sea elegible para recibir servicios legales gratis.

Marco Internacional y Reconocimiento

Rosa Kornfeld-Matte (Chile) fue designada por el Consejo de Derechos Humanos como la primera Experta Independiente sobre el disfrute de todos los derechos humanos por las personas de edad en mayo de 2014. La Sra. Kornfeld-Matte fue la Directora Nacional del Servicio Nacional del Adulto Mayor en Chile, donde diseñó e implementó la Política Nacional para el Adulto Mayor. Cuenta con una larga trayectoria en el mundo académico, siendo la fundadora del programa del adulto mayor en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Los Expertos Independientes son parte de los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos, el mayor órgano de expertos independientes en el sistema de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Estos mecanismos abordan situaciones específicas de países o temas puntuales en todo el mundo. Los expertos de los Procedimientos Especiales ejercen el cargo a título honorario y no forman parte del personal de las Naciones Unidas, ni perciben un sueldo por el desempeño de su mandato. Son independientes de cualquier gobierno y organización y sirven a título personal.

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