Prevención con Intervención Escolar Vulnerable: Estrategias y Desafíos en el Siglo XXI

Responder a las demandas de una sociedad tan cambiante y "ruidosa" es un desafío considerable para los centros educativos. Estos se ven inmersos en presiones para, no solo dar respuesta a nuevas necesidades, sino también resolver los riesgos que conllevan. Sin embargo, los modelos de prevención en la escuela no siempre aciertan ni se ajustan a la evidencia científica sobre sus parámetros de eficacia. No bastan las buenas intenciones ni las acciones aisladas e implementadas como adherencias escasamente imbricadas en los proyectos de los centros educativos.

La prevención en las escuelas es un pilar fundamental para promover la salud mental y el bienestar de niños y adolescentes, garantizando un desarrollo integral y una calidad de vida superior. Los programas de prevención en escuelas no solo buscan evitar el consumo de sustancias y las conductas de riesgo, sino también fomentar un entorno educativo seguro y saludable.

Esquema de la importancia de la prevención escolar en el desarrollo integral de los estudiantes

La Educación como Pilar del Conocimiento: Informe Delors

El conocido como «Informe Delors», Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, ya planteaba a finales del siglo pasado la encrucijada en la que se empezaban a encontrar las sociedades y los sistemas educativos ante el advenimiento de la denominada «sociedad de la información». A pesar de los años transcurridos desde su publicación, algunas de sus consideraciones representan un análisis y una prospección interpretativa casi visionaria.

El informe subraya que la educación a lo largo de la vida se basa en cuatro pilares fundamentales:

  • Aprender a conocer: Adquirir los instrumentos de la comprensión, combinando una cultura general amplia con la profundización en un pequeño número de materias, lo que implica aprender a aprender para aprovechar las posibilidades que ofrece la educación a lo largo de la vida.
  • Aprender a hacer: Adquirir no solo una calificación profesional, sino una competencia que capacite al individuo para hacer frente a gran número de situaciones y trabajar en equipo, tanto en experiencias sociales como laborales.
  • Aprender a vivir juntos: Desarrollar la comprensión del otro y la percepción de las formas de interdependencia, realizar proyectos comunes y prepararse para tratar los conflictos, respetando los valores de pluralismo, comprensión mutua y paz.
  • Aprender a ser: Un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores, para que florezca mejor la propia personalidad y se esté en condiciones de obrar con creciente capacidad de autonomía, de juicio y de responsabilidad personal.

Mientras los sistemas educativos formales propenden a dar prioridad a la adquisición de conocimientos, en detrimento de otras formas de aprendizaje, es importante concebir la educación como un todo.

Impacto de la Sociedad de la Información en la Educación

Desde hace algunos años, se asiste a un desarrollo espectacular de la información, tanto en lo que respecta a sus fuentes como a su difusión. Los niños llegan a clase cada vez más marcados por la impronta de un mundo real o ficticio que sobrepasa ampliamente los límites de la familia y el vecindario. Los mensajes de diversa índole -esparcimiento, información, publicidad- transmitidos por los medios de comunicación compiten con lo que los niños aprenden en las aulas o lo contradicen. Estos mensajes, siempre organizados en breves secuencias, influyen negativamente en la duración de la atención de los alumnos y, por tanto, en las relaciones dentro de clase (Informe Delors, 1996).

Por otra parte, los problemas de la sociedad circundante no se pueden ya dejar a la puerta de la escuela: la pobreza, el hambre, la violencia y la droga entran con los alumnos en los establecimientos escolares (Informe Delors, 1996).

Desafíos Actuales de la Educación en el Siglo XXI

Entrando ya casi en el segundo cuarto del siglo XXI, habitamos un mundo complejo, "enredado" y notablemente comprometido, marcado por zozobras, incertidumbres e incógnitas sobre el horizonte que nos espera. Si bien pudieran considerarse "meras" secuelas de otros momentos de nuestra historia, señalados por transformaciones o circunstancias que cambiaron de forma drástica su statu quo, nos sitúan en la actualidad en una encrucijada singular y, en algunos aspectos, cuando menos, inquietante.

La humanidad se enfrenta a revoluciones sin precedentes, todos nuestros relatos antiguos se desmoronan y hasta el momento no ha surgido un relato nuevo para sustituirlos. Es crucial preparar a las nuevas generaciones para un mundo de transformaciones sin precedentes y de incertidumbres radicales.

¿Qué es un algoritmo?

La Revolución Digital y el Control Algorítmico

En los últimos 15 años, el desarrollo de la revolución del "silicio" (en todas sus dimensiones) y la disrupción tecnológica ha invadido nuestras vidas como una riada que anega los espacios por los que transitamos, mostrando su faz más locuaz y "convincente" sobre la idea del progreso. Nos envuelve en un ir y venir a toda prisa, cegando nuestra capacidad para percibir todas las variables de esta ecuación vital y responder razonablemente a aquellas situaciones que lastran y condicionan nuestro bienestar de manera significativa.

Como señala Yuval Noah (2018) en su obra "21 lecciones para el siglo XXI", los algoritmos nos están observando. Supervisarán todos nuestros pasos, nuestra respiración, los latidos de nuestro corazón. Y cuando estos algoritmos nos conozcan mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos, lograrán controlarnos y manipularnos, y poco podremos hacer. Al final se trata de una cuestión empírica sencilla: si los algoritmos entienden de verdad lo que ocurre dentro de ti mejor que tú mismo, la autoridad pasará a ellos.

Polarización Social y Vulnerabilidad

Nos encontramos también en un mundo altamente polarizado, de extremos opuestos, en el que, en ocasiones, parece fácil distinguirse más como lo contrario de lo que son o representan los otros que por lo que realmente nos identifica. Y en el centro de estas cuestiones, claro, se encuentran los de siempre, los que suelen ser damnificados de los intereses espurios, de la malintencionada mirada hacia "los-que-no-son-de-los-nuestros", de la excelencia arrogante y soberbia que excluye, margina y solo pretende el poder omnímodo.

El Rol de los Centros Educativos en la Prevención

En la actualidad, los centros educativos afrontan su tarea cotidiana en el contexto de una realidad social que empuja, contumaz y sistemáticamente, hacia un paradigma que reconfigura su más atávica y tradicional razón de ser. La revolución industrial, en sus dos etapas, legó la teoría de la educación como una cadena de producción. En nuestro país, los últimos 150 años han venido marcados por la promulgación de leyes que, sin duda, marcaron un punto de inflexión sobre lo experimentado y vivido en materia de escolarización años atrás, como la conocida Ley Moyano (1857).

El sistema educativo lleva tiempo intentando encontrar la clave de bóveda que le permita hallar las herramientas para poder compatibilizar sus responsabilidades más reconocidas (y profundamente arraigadas, jurídica y socialmente) con las que emanan de un paradigma de vida que ha trastocado de manera sensible nuestras prioridades como seres humanos.

Los sistemas educativos deben lanzar puentes que habiliten la acción más ajustada: en tiempos, espacios, recursos y paradigma metodológico. Muchas de las acciones que implementamos no llegan suficientemente a nuestros chicos y chicas ni consolidan adecuadamente los mensajes que se transmiten. Esto se debe, al menos en parte, por cómo lo hacemos y el tipo de acciones aisladas y no imbricadas en planes que, seguro, con la mejor intención, desarrollamos.

La Convivencia Escolar: Un Elemento Crítico

La convivencia escolar es fundamental para generar un ambiente seguro e inclusivo en los establecimientos educacionales. Para ello, se requiere realizar distintas estrategias de intervención y proyectos en esta área. Según el Ministerio de Educación (MINEDUC), la Convivencia Escolar se refiere a la calidad de las relaciones humanas que se da entre los actores de la comunidad educativa. Definida así, si bien asume la idea de fortalecer el clima escolar, supera el carácter instrumental de las normas, las rutinas, etc.

El Doctor en Psicología y Magíster en Gestión Educativa, Jonathan Martínez, explicó que "la convivencia escolar es el conjunto de relaciones interpersonales que se establecen en el entorno escolar y/o educativo. Incluye la forma en que estudiantes, profesores y personal de los establecimientos interactúan entre sí, creando un ambiente que puede ser positivo y propicio para el aprendizaje o negativo y conflictivo. La convivencia escolar es un elemento crítico en todo contexto educativo".

En Chile, la Convivencia Escolar presenta cuerpos legales y normativos que sustentan y respaldan sus orientaciones político-técnicas para brindar y garantizar un sistema escolar con una educación integral y con el derecho a aprender sin excepciones ni discriminaciones. La Convivencia Escolar, por lo tanto, tiene en la base de su quehacer al estudiante como sujeto de derechos y a la escuela como garante de ese derecho.

Esquema de las interacciones en la comunidad escolar para una convivencia positiva

La Salud Mental en el Ámbito Escolar

La salud mental dentro de las aulas y establecimientos educacionales se ha transformado en un tema prioritario en la agenda pública. Los altos índices y aumentos significativos de casos de violencia escolar, así como de estrés y diagnósticos de salud mental entre estudiantes y profesionales, han levantado las alarmas y la urgencia de abordar desafíos en esta área.

Según la Superintendencia de Educación, en 2022 las denuncias por violencia escolar aumentaron un 21,7% con respecto a años anteriores. Entre estas cifras, un 71,2% correspondía a situaciones de maltrato entre estudiantes y un 28,8% maltrato de adultos a estudiantes.

La salud mental no solo de estudiantes es considerada en el contexto escolar. Respecto al equipo de profesionales y educadores, según datos de la Superintendencia de la Educación revelados en junio de 2023, las denuncias por maltrato de estudiantes hacia docentes en Chile aumentaron en un 38%. Por lo que al hablar de salud mental escolar no se habla solo de estudiantes sino de todos los actores que están involucrados en un entorno educativo.

Estrategias de Intervención Educativa

Una estrategia de intervención es un plan o conjunto de actividades diseñadas para modificar comportamientos, pensamientos o emociones que están contribuyendo a problemas dentro de un contexto específico, como el escolar. Es relevante entender que cualquier estrategia de intervención debe contar con un levantamiento de necesidades, propuesta de intervención, ejecución de la intervención y finalmente la evaluación. Siempre es muy importante que toda intervención se evalúe para ver los cambios.

El doctor en Psicología Jonathan Martínez, puntualizó que "la gestión de la Convivencia Escolar implica mucho más que un reglamento, orden o instrucción: es un modo de examinar o mirar las prácticas escolares y pedagógicas desde una perspectiva que no es neutra, sino posicionada para el camino de la mayor equidad y dignidad de los actores educativos, en la búsqueda de la formación de personas integrales que logren al máximo sus potencialidades para su realización personal y social". Agregó que es crucial crear este tipo de estrategias "para promover un ambiente de aprendizaje seguro y saludable. Las intervenciones en los contextos educativos pueden generar repercusiones en un gran grupo de personas. Ayudan a manejar y resolver conflictos, mejorar la comunicación y enseñar habilidades sociales y emocionales".

Modelos y Fases de la Intervención Educativa

La intervención educativa no solo presenta un carácter reactivo (de intervención directa hacia la dificultad), sino proactivo, como elemento de prevención, mejora y desarrollo de las capacidades del alumnado. Por ello, serán las propias necesidades las que marquen el modelo de intervención educativa a seguir.

Fases de un Plan de Intervención Educativa:

  1. Fase inicial: Se focaliza en un análisis amplio y riguroso de la situación real de la que se parte, con especial atención a las necesidades y la obtención de datos.
  2. Fase de ejecución: La información recabada en la fase inicial guiará la formulación de los objetivos y la toma de decisiones frente a la programación: metodología, temporalización, estrategias de actuación, actividades, recursos humanos y materiales, criterios de evaluación, etc.
  3. Fase de valoración: Lejos de considerarse una fase o elemento final, la evaluación representa un aspecto imprescindible de cualquier plan de intervención educativa. En esta fase se procede a valorar el funcionamiento y desarrollo del programa, así como las incidencias y alcance de los objetivos.

Tipos de Intervención en la Orientación Educativa:

Según Jonathan Martínez, existen varios modelos en esta área, que pueden ser aplicados de manera individual o grupal y adaptados según las necesidades del contexto educativo:

  • Entrenamiento en habilidades sociales.
  • Programas de manejo de la conducta.
  • Intervenciones para el desarrollo de la resiliencia.
  • Programas de prevención de acoso escolar.

Es fundamental señalar que el desarrollo de habilidades socioemocionales es tan importante como el aprendizaje académico.

Estrategias de Intervención Específicas

Estrategias de Intervención en Adolescentes:

Las estrategias de intervención para este grupo etario deben considerar factores como técnicas y protocolos para situaciones de crisis, así como prevención de riesgos en cuanto a abuso de sustancias y violencia. La prevención en la adolescencia tiene sus elementos específicos:

  • Evitación de situaciones peligrosas.
  • Capacitar en estrategias no violentas de solución de conflictos.
  • Hacer que tomen conciencia del riesgo del daño.
  • Enseñar técnicas para desescalar conflictos.
  • Anticipación de las situaciones, con desarrollo del pensamiento abstracto.
  • Autoevaluación de la propia conducta y riesgo.
  • Manejo de problemas de salud mental y psicopatología.
  • Seguimiento y fortalecimiento de sus redes de apoyo.

Estrategias de Intervención en Docentes:

En cuanto a las y los docentes, se requiere de intervenciones que se ajusten a sus necesidades, en las que se pueda fomentar un ambiente laboral emocionalmente saludable y positivo. Para ello, es importante:

  • Establecer metas y objetivos: A través de la metodología SMART, plantear objetivos que sean específicos, medibles, alcanzables, relevantes y que se puedan llevar a cabo en un tiempo determinado.
  • Crear un plan de acción: Definir los pasos de tu proyecto, los recursos que se utilizarán, las metas a largo y corto plazo, así como el tiempo que llevará implementar esta estrategia.
Infografía sobre la metodología SMART para la planificación de intervenciones

Prevención de Riesgos y Promoción del Bienestar

El papel de la escuela como espacio privilegiado para la prevención de riesgos y la promoción de principios, valores y actitudes propios de una sociedad libre y democrática es crucial. Esto incluye la justicia, la igualdad y no discriminación, la solidaridad y el cuidado o el respeto a la diferencia (Defensor del Pueblo, 2010), esenciales en la configuración de una ciudadanía democrática y pacífica. Y, por supuesto, la promoción del bienestar psicológico y la salud (Luengo-Latorre, 2024).

El sistema educativo no solo se ve concernido según los mandatos normativos propios, sino que es señalado específicamente, con responsabilidades significativas en norma con rango de ley con la que nuestra organización social pretende construir una sociedad mejor y más segura. De especial referencia pueden considerarse los principios y prescripciones que el ordenamiento jurídico sustancia en el marco de responsabilidades del sistema educativo en materia de prevención de los diferentes tipos de violencia contra la infancia.

La promoción del bienestar y la salud en la infancia y la adolescencia implica abordar competencias emocionales (intra e interpersonales) y en la lectura, interpretación y gestión de los conflictos y las variables de riesgo en sus vidas.

Prevención del Acoso Escolar (Bullying)

Los programas de prevención en escuelas se basan en la necesidad de abordar de manera proactiva los factores de riesgo que afectan a los estudiantes. Estos factores pueden incluir desde el consumo de alcohol y drogas, hasta problemas de salud mental y conductas de riesgo como el acoso escolar.

El fenómeno del "acoso escolar" representa una simplificación burda que obstaculiza de forma significativa su abordaje si se considera un fenómeno propio y exclusivo de la escuela como organización (Luengo-Latorre, 2018).

Tipos de Prevención:

  • Prevención Universal: Dirigida a todos los estudiantes, independientemente de su nivel de riesgo. Incluye charlas educativas sobre salud mental, consumo de drogas y promoción de hábitos saludables.
  • Prevención Selectiva: Orientada a grupos de estudiantes que presentan un mayor riesgo de desarrollar conductas problemáticas.
  • Prevención Indicada: Dirigida a estudiantes que ya han mostrado signos de conductas de riesgo o problemas de salud mental.

La implementación efectiva de programas de prevención en escuelas requiere una estrecha colaboración entre docentes, personal escolar, padres de familia y autoridades de salud. Además, es fundamental la capacitación del personal educativo para que puedan identificar y abordar de manera adecuada las conductas de riesgo en los estudiantes.

Manejo del Ciberacoso (Ciber-bullying)

Por sus características, el manejo del ciber-bullying es mucho más difícil y se debe enfrentar tanto a nivel de políticas públicas como a nivel de colegios, padres y comunidad en general. Básicamente las estrategias se orientan a sacar del anonimato a los ciber-bullies.

Programas de Prevención Validados Científicamente

En el ámbito de la prevención de la violencia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) solicitó la aplicación del enfoque científico en los estudios de prevención de la violencia. Un metaanálisis que examinó el efecto de los programas escolares de prevención de violencia en niños agresivos, incluyendo 56 estudios, demostró que los programas producen efectos beneficiosos moderados. Las intervenciones diseñadas para mejorar las habilidades de relación o sociales son más eficaces que las de no respuesta a situaciones provocativas, y los beneficios se mantienen a los doce meses.

Los modelos de intervención escolar cuya eficacia se ha comprobado científicamente son el modelo noruego de Olweus (1993) y el modelo inglés (Peter Smith, Proyecto Sheffield (Smith y Sharp, 1994)). Además, incluyen métodos de intervención individualizados frente a problemas específicos, como mediación o disuasorios, de modo que los alumnos que son víctimas o tienen un problema tengan a quien recurrir.

Lo más útil para prevenir el bullying es hacer un cambio global en el clima escolar y en las normas de conducta, lo que requiere un esfuerzo amplio, que involucre a toda la comunidad escolar y a toda la comunidad, en general (Adapted from G. Roy Mayer (2001) California State University, Los Angeles).

Desafíos y Opciones en Chile

Chile ha realizado importantes avances para poner fin a la violencia contra los niños en diferentes ámbitos, fundamentalmente en el plano legislativo. En 2017 se modificaron el Código Penal, la Ley de Violencia Intrafamiliar y el Código Procesal Penal para sancionar con penas de cárcel a quienes ejerzan “maltrato relevante” y “trato degradante”, contra cualquier niño, niña o adolescente menor de 18 años, ya sean en contextos institucionales como residencias, centros de atención de salud, establecimientos educacionales, jardines infantiles, cuidadores, cónyuges o convivientes.

UNICEF comenzó en la década de los noventa a hacer estudios para conocer los niveles de violencia al interior de las familias. Desde esa época hasta hoy, las altas cifras no han variado mucho. Por ejemplo, la Encuesta Longitudinal de la Primera Infancia (ELPI) de 2017 reveló que el 62% de los padres o madres usan métodos de disciplina violentos en la crianza de sus hijos e hijas entre 5 y 12 años. La evidencia ha demostrado que los efectos de los tipos de violencia en la infancia, como golpes, insultos y negligencia, causan daños inmediatos en el desarrollo de niñas y niños.

El Ministerio de Educación aprobó en el año 2001, mediante Resolución N°51, el Plan Integral de Seguridad Escolar desarrollado por la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior y Seguridad Pública. En dicha Política, se definen los conceptos de autocuidado y prevención de riesgos, ambos vinculados entre sí pero con niveles distintos de responsabilidades. Así, el autocuidado constituye una competencia que debe ser enseñada por los adultos y desarrollada de manera progresiva por los y las estudiantes, en función de su desarrollo biopsicosocial y su autonomía.

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