El alcoholismo en la tercera edad es un fenómeno sobre el que se habla poco y se sabe aún menos. A medida que envejecemos, nuestro cuerpo cambia inevitablemente, y probablemente también necesitemos ajustar nuestros hábitos de bebida, ya que "nuestros cuerpos se vuelven más sensibles a los efectos del alcohol", según el Dr. Kenneth Koncilja, especialista en medicina interna en Cleveland Clinic.

Mayor Vulnerabilidad en la Tercera Edad
Los adultos mayores pueden ser más sensibles al alcohol que los jóvenes. "Incluso pequeñas cantidades que no causaban problemas en la juventud pueden afectar la memoria, la coordinación y el equilibrio más que antes", afirmó el Dr. Daniel Murphy, especialista en medicina de adicciones de Banner - University Medicine. Esto se debe a varios factores fisiológicos:
- Menor contenido de agua corporal: El alcohol se distribuye a través del agua corporal, y los adultos mayores tienen menos agua en sus cuerpos. Esto significa que la misma bebida produce una mayor concentración de alcohol en la sangre.
- Metabolismo hepático más lento: El hígado, que procesa el alcohol, no funciona tan eficientemente con la edad. Con la edad, la función hepática se ralentiza, por lo que el alcohol permanece más tiempo en el organismo, intensificando sus efectos.
- Cambios en la composición corporal: "A medida que envejeces, tu concentración de alcohol en la sangre (lo que se mide con un alcoholímetro) es mayor que la de una persona más joven que bebió la misma cantidad", dice Koncilja. Esto puede incluir efectos cognitivos y sedantes, como la somnolencia, así como efectos en el equilibrio y la coordinación, lo que aumenta el riesgo de caídas.
Factores que Impulsan el Consumo de Alcohol en la Vejez
El consumo de alcohol, y especialmente el consumo excesivo, está aumentando entre los adultos mayores. "Estamos observando un aumento en el consumo peligroso de alcohol entre las personas mayores, a menudo relacionado con el aislamiento, la jubilación y el estrés propio del envejecimiento", afirmó el Dr. Murphy. Algunos adultos mayores recurren al alcohol para automedicarse y sobrellevar diversos retos y obstáculos de esta etapa de la vida:
- Aislamiento y soledad: Las personas mayores sufren con más frecuencia de aislamiento o soledad, lo que muchas veces los induce a consumir alcohol como una especie de automedicación para sustituir carencias. La pérdida de amigos y familiares, la jubilación o una movilidad física limitada contribuyen a esto.
- Aburrimiento o falta de propósito: Si no se tienen actividades o intereses que sustituyan al trabajo, la jubilación puede ser una época estresante en la que se podría sentir aburrido o sin rumbo.
- Ingresos reducidos: La jubilación o una menor capacidad para trabajar puede afectar los ingresos, y la inestabilidad financiera generalmente aumenta el estrés.
- Deterioro de la salud: El envejecimiento conlleva un mayor riesgo de padecer afecciones de salud graves. Los problemas de salud pueden llevar a la desesperación o incluso a pensar obsesivamente sobre la propia mortalidad.
En lugar de abordar las causas de fondo de las emociones negativas, algunas personas consumen alcohol para buscar alivio a sus problemas, lo que puede crear una peligrosa espiral.
Entendiendo el alcoholismo! Cuál es el Origen del Alcoholismo?
Efectos y Riesgos del Alcohol en la Salud del Adulto Mayor
A las consecuencias que suele traer consigo el alcoholismo, se suman el deterioro físico y las enfermedades propias de la edad, las cuales se ven agudizadas por esta adicción. Incluso el consumo excesivo de alcohol ocasional puede ser peligroso. El consumo indebido de alcohol se refiere al consumo de alcohol de una manera, situación, cantidad o frecuencia que podría causar consecuencias dañinas a la persona que bebe o a quienes le rodean.
Efectos Neurológicos y Cognitivos
A nivel neurológico, los efectos del alcohol son casi inmediatos y se agravan con la edad, aumentando la tendencia a perder funcionalidad. El consumo indebido de alcohol por parte de los adultos mayores se asocia con un deterioro cognitivo más rápido, como problemas con la memoria, el pensamiento y el juicio. Estos efectos pueden tener un impacto negativo en la calidad de vida de una persona.
- Pérdida de memoria y confusión: Pueden producirse lapsos de memoria mientras se bebe, estados de confusión o depresiones.
- Problemas de equilibrio y caídas: Hay problemas de equilibrio, lo que muchas veces se traduce en fracturas por caídas, las cuales pueden llegar a ser fatales para un anciano. Las caídas son una de las causas más comunes de problemas de salud graves o muerte en las personas mayores.
- Neuropatías: Se pueden producir o agravar neuropatías, por ejemplo, en las extremidades inferiores, lo que genera calambres, sensación de quemaduras y debilidad muscular.
- Demencia alcohólica: El consumo crónico y excesivo de alcohol se ha identificado como un factor de riesgo significativo para el desarrollo de demencia, especialmente en las demencias de inicio temprano (antes de los 65 años). La demencia alcohólica es causada por el consumo crónico y excesivo de alcohol y la deficiencia de tiamina (vitamina B1), común en estas personas. En la demencia alcohólica existe una fase aguda llamada encefalopatía de Wernicke, potencialmente reversible si se trata a tiempo.
- Atrofia cerebral: El consumo excesivo de alcohol puede provocar pérdida de volumen o atrofia cerebral, especialmente en la sustancia blanca, y en consecuencia, el deterioro de las capacidades cognitivas. Beber más de 21 unidades de bebida estándar (UBE) por semana está asociado con un mayor riesgo de demencia. Una UBE equivale a 10 mililitros o 8 gramos de alcohol puro.
Efectos Gastrointestinales y Nutricionales
En la esfera gastrointestinal se generan o agudizan patologías como la gastritis aguda, la esofagitis, el reflujo y finalmente la cirrosis, enfermedad frecuente en los alcohólicos. Además, el alcohol reemplaza calorías, lo que lleva a que las personas que ya comen poco, coman menos. Junto con esto, se produce un bloqueo de absorción de vitaminas y, por lo tanto, un déficit, especialmente de vitamina B.
Cáncer y Otras Afecciones Crónicas
El alcohol es la tercera causa prevenible de cáncer, y beberlo aumenta el riesgo de una persona de padecer siete tipos de cáncer, incluyendo el de mama, colorrectal, esofágico, hepático, bucal, de garganta y de laringe. Un reciente estudio entre más de 135,000 adultos mayores encontró que incluso tan solo una bebida al día aumenta el riesgo de muerte por cualquier causa en los adultos mayores con enfermedades preexistentes o de niveles socioeconómicos bajos.
El consumo prolongado de alcohol puede agravar afecciones como problemas de sangre, la diabetes, problemas hepáticos y la osteoporosis. También puede aumentar el riesgo de padecer trastornos del sistema inmunitario y daño cerebral. Investigaciones recientes señalan riesgos para la salud por cáncer de mama y enfermedades cardiovasculares incluso con consumo de alcohol en bajos niveles, independientemente del tipo de bebida.
Impacto en la Salud Mental y el Sueño
El alcohol puede empeorar los problemas de memoria, la confusión, la ansiedad y la depresión. Estos cambios a veces pueden parecer propios del envejecimiento normal o incluso de afecciones como la enfermedad de Alzheimer. Aunque el alivio temporal producido por el alcohol es de corta duración, a menudo agrava las emociones negativas.
Muchos adultos mayores presentan problemas con la duración y calidad del sueño. Algunos recurren al alcohol para automedicarse en un intento de mejorar su sueño; sin embargo, beber para ayudar con la falta de sueño puede empeorar estos problemas.

Interacciones del Alcohol con Medicamentos
Muchos adultos mayores toman medicamentos, recetados o de venta libre. El alcohol puede interactuar con estos fármacos, empeorando los efectos secundarios o incluso haciéndolos peligrosos. Estas interacciones podrían hacer que los medicamentos no funcionen correctamente o, en casos extremos, ser mortales. Algunos ejemplos:
- La combinación de alcohol con aspirina aumenta el riesgo de sangrado estomacal o intestinal.
- El acetaminofén puede causar daño al hígado, particularmente en personas que beben de manera crónica.
- Algunos jarabes para la tos contienen alcohol, lo que podría aumentar los efectos del alcohol en una bebida si se consumen simultáneamente.
- La mezcla del alcohol con cualquier droga que produzca sedación o somnolencia puede ser mortal. Dichos medicamentos incluyen medicamentos para dormir, medicamentos para la ansiedad, medicamentos para el resfriado y las alergias, y medicamentos opioides para el dolor.
- El alcohol puede alterar los niveles en la sangre y la eficacia de ciertos medicamentos para la presión arterial y antibióticos, así como aumentar el riesgo de efectos secundarios.
Es fundamental hablar con un médico para determinar si los medicamentos que se toman pueden interactuar negativamente con el alcohol o si existe una condición de salud que puede empeorar con su consumo.
Identificación de un Problema con el Alcohol en Adultos Mayores
No siempre es fácil saber cuándo el consumo de alcohol se convierte en un problema en la vejez, ya que las señales pueden ser sutiles y, a veces, parecerse al envejecimiento normal. Habitualmente el problema es detectado por terceros o porque los afectados acuden al médico por dolencias o consecuencias que no atribuyen al alcohol, como problemas gastrointestinales, de equilibrio o memoria. "Generalmente es algo escondido y negado, principalmente en las mujeres", y una parte importante de los afectados no reconoce su adicción.
Señales de Alerta Comunes
- Beber con más frecuencia o en mayores cantidades.
- Consumo excesivo de alcohol (varias bebidas en una sola ocasión).
- Caídas, moretones o problemas de equilibrio inexplicables.
- Problemas de memoria o confusión.
- Cambios en el estado de ánimo o el comportamiento.
- Ocultar o minimizar el consumo de alcohol.
- Utilizar el alcohol para afrontar las emociones negativas.
- Deseos de beber alcohol, incluso en momentos inadecuados.
- Sentirse avergonzado por beber alcohol.
- El consumo de alcohol empeora la salud mental o afecta las relaciones.
Cuestionario CAGE
El Dr. Murphy también recomienda el cuestionario CAGE, una herramienta para identificar posibles problemas con el alcohol:
- ¿Alguna vez has sentido que deberías CORTAR tu consumo de alcohol?
- ¿Alguna vez alguien te ha ANTOJADO (molestado) criticando tu forma de beber?
- ¿Alguna vez te has sentido GUILTY (culpable) por beber?
- ¿Alguna vez has necesitado tomar algo a primera hora de la mañana (EYE-OPENER) para calmar los nervios o para ponerte en marcha?
Si alguna de estas preguntas resulta familiar, es buena idea hablar con un profesional de la salud sobre el consumo de alcohol. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., los hombres deberían limitar el consumo de alcohol a dos copas o menos al día, y las mujeres a una copa o menos. Si bien algunos estudios han asociado el consumo regular de pequeñas cantidades de alcohol (hasta tres copas al día de vino o cerveza, o hasta dos copas de destilados para hombres) con un menor riesgo de desarrollar limitaciones en la agilidad y movilidad en adultos mayores, los ancianos son muy vulnerables a los efectos nocivos del alcohol en general, por lo que la recomendación es limitar o evitar su consumo.
Estrategias para Reducir o Dejar el Consumo de Alcohol
Si bien es una elección personal si reducir el consumo de alcohol o dejarlo por completo, para quienes tienen una adicción, abandonar el hábito es la opción más saludable. Aquí hay algunas estrategias:
Establecer Límites y Conciencia
- Establezca límites estrictos: Limítese a un cierto número de copas por reunión o por día. Anote su objetivo como recordatorio y, si es necesario, la cantidad que bebe para supervisar mejor su hábito.
- Elija días de abstinencia: Si bebe todos los días, designe días para no consumir alcohol.
- Vaya despacio: Tome pequeños sorbos y perciba el sabor. Beba agua entre sorbos de alcohol para llenar el estómago.
- Haga más difícil encontrar alcohol: Evite almacenar alcohol en casa.
- Pruebe alternativas sin alcohol: Si le encanta el sabor de la cerveza o el vino, pruebe productos sin alcohol.
Abordar los Desencadenantes
Entender los desencadenantes -circunstancias familiares que llevan a beber- puede ser de extrema ayuda. Anote las situaciones, lugares o momentos específicos (como los fines de semana o las noches) que le provocan deseos de beber. Conocerlos permite hacer cambios en la vida para evitar situaciones difíciles, por ejemplo, reduciendo las visitas a restaurantes que sirven alcohol.
- Busque una distracción: Piense en actividades que puedan sustituir el consumo de alcohol, como dar un paseo tranquilo al aire libre.
- Busque ayuda: Considere llamar a un amigo, familiar u otra persona de confianza en busca de apoyo.
Reforzar la Red de Apoyo Social
La soledad es un obstáculo común en el envejecimiento y puede ir de la mano de la depresión y el consumo excesivo de alcohol. Reforzar o crear una red de apoyo social es una excelente forma de superarla:
- Acérquese a sus conocidos: Inicie conversaciones con personas que ve habitualmente pero que aún no son amigos.
- Haga un voluntariado: Busque oportunidades de voluntariado locales que le interesen.
- Participe en grupos y eventos locales: Únase a un grupo de yoga o taichí, o busque actividades en centros de cuidado diurno para adultos. Evite grupos o eventos que puedan incitarle a beber.
- Aproveche la tecnología: Si la distancia o las limitaciones de movilidad lo impiden, use correo electrónico, mensajes de texto, videollamadas para conectar con amigos y familiares.
- Grupos de apoyo online: Algunos grupos de apoyo para la adicción al alcohol, como AA, ofrecen reuniones en línea.
Promover un Estilo de Vida Saludable
A pesar de la sensación de euforia pasajera que produce una borrachera, beber alcohol no le ayudará a lidiar con los retos estresantes que a menudo conlleva el envejecimiento.
- Manténgase activo: El ejercicio regular libera endorfinas y favorece la sensación de bienestar. Incluso con movilidad limitada, se pueden encontrar actividades adaptadas.
- Experimente con técnicas de relajación: La meditación, la visualización y los ejercicios de respiración profunda pueden ayudar a combatir el estrés sin recurrir al alcohol.
- Siga una dieta saludable: Una buena dieta afecta la salud física, el estado de ánimo y los niveles de energía.
- Duerma lo suficiente: Dormir entre siete y ocho horas por noche puede ayudar a reducir los sentimientos de ansiedad y depresión.
Encontrar un Propósito en la Vida
Acontecimientos como la jubilación o un duelo pueden hacerle cuestionar su propósito en la vida. Es tentador recurrir al alcohol para llenar un vacío o sobrellevar el estrés. En su lugar:
- Haga un voluntariado: Sirva a su comunidad o apoye causas que le apasionen.
- Asesore a personas más jóvenes: Transmita años de conocimientos y experiencia.
- Escriba sus memorias o un libro: Recopile historias familiares o álbumes de fotografías.
- Aprenda nuevas habilidades: Tome clases de baile, aprenda un instrumento o inscríbase en un curso.
- Profundice en sus pasatiempos e intereses: Enfóquese en intereses que den sentido y alegría a su vida para sentirse más realizado y menos dependiente del alcohol.
- Añada un compañero peludo a su vida: Un perro o un gato pueden ser amigos fieles y ofrecer compañía.
Apoyar a un Ser Querido con Problemas de Alcohol
Observar a un padre o madre mayor u otro ser querido luchar contra un hábito de consumo de alcohol puede ser una experiencia dolorosa. Es posible que se sienta frustrado por el abuso del alcohol o angustiado por las posibles consecuencias a largo plazo.
- Infórmese sobre la adicción al alcohol: La adicción no es tan sencilla como podría parecer y existen muchas ideas erróneas.
- Exprese sus preocupaciones: No sermonee ni amenace. Simplemente hágale saber cómo sus acciones parecen estar afectando su salud o su relación, sin juzgar, pero mostrando que le importa.
- Espere la negación: Un adulto mayor puede rechazar la idea de un problema con el consumo de alcohol, afirmando que sabe lo que es mejor para su salud. Tenga paciencia y dele tiempo para procesar lo que se le dijo.
- Ayúdele a cambiar sus hábitos: Si su ser querido está dispuesto a abordar el problema, puede apoyarle en sus esfuerzos. Su apoyo no puede resolver por completo el problema, pero puede ser clave para ayudarle a confrontar sus propios asuntos.
- Grupos de apoyo para familiares: Al-Anon y Alateen son grupos de apoyo para amigos y familiares de bebedores problemáticos.
El Dr. Murphy subraya la importancia de brindar apoyo con comprensión y sin prejuicios: "Si logramos comprender qué funciones (tanto beneficiosas como perjudiciales) desempeña el alcohol en sus vidas, podremos empezar a entender sus necesidades y cómo podríamos ayudarles a satisfacerlas sin alcohol".
Opciones de Tratamiento para Adultos Mayores
El trastorno por consumo de alcohol (TCA) es una afección médica que puede presentarse a cualquier edad. Dejar de beber alcohol repentinamente puede ser muy peligroso e incluso poner en riesgo la vida, por lo que es importante hablar con un médico o equipo de atención médica antes de dejar de beber para elaborar un plan seguro. El tratamiento puede incluir:
- Asesoramiento y terapia: Ayuda a comprender patrones de consumo, afrontar desencadenantes y desarrollar rutinas más saludables. La terapia para la ansiedad, la depresión o la soledad puede reducir la necesidad de usar el alcohol como mecanismo de afrontamiento.
- Tratamiento farmacológico: Algunos medicamentos pueden ayudar a controlar los antojos o los síntomas incómodos tras dejar de beber, reduciendo el consumo excesivo de alcohol o manteniendo la abstinencia.
- Centros de recuperación y programas de internamiento: Para los casos más graves de TCA, estos programas ofrecen supervisión médica, terapia y apoyo 24/7, siendo útiles para controlar el síndrome de abstinencia de forma segura y sentar las bases para una recuperación a largo plazo.