Acaena argentea: Descripción, Hábitat y Contexto de Conservación en Chile

Introducción a Acaena argentea

La especie Acaena argentea Ruiz & Pav., conocida popularmente como Cadillo, Trun, Amor seco, Zarzaparrilla y Proquín, es una planta con un valor significativo en la medicina tradicional.

Entre sus propiedades, se le atribuyen facultades antisifilíticas. Asimismo, la infusión de sus hojas se utiliza comúnmente para el tratamiento de problemas hepáticos.

Fotografía de Acaena argentea en su hábitat natural, mostrando sus hojas y frutos característicos

Características del Hábitat y Tolerancia Ecológica

Acaena argentea se encuentra distribuida en diversas localidades de la VII Región de Chile. Se ha documentado su presencia en Pelarco, Libueno, y la Reserva Nacional Altos del Lircay. La altitud donde se desarrolla varía desde los 350 m en Pelarco y Libueno, hasta rangos entre 400 y 1550 m en la Reserva Nacional Altos del Lircay.

El hábitat predilecto de esta planta abarca áreas de elevación media, que pueden extenderse hasta el límite del bosque. Se caracteriza por recibir constantes precipitaciones y requiere cierto nivel de protección ambiental. Predomina en condiciones de sombra o semisombra, donde la vegetación circundante o formaciones rocosas filtran entre el 20% y el 40% de la luz solar.

Es frecuente hallarla en laderas pronunciadas con exposición sur y en el interior de quebradas hondas. En términos de resiliencia climática, Acaena argentea demuestra una notable capacidad para resistir temperaturas bajas de hasta -8° C, y puede tolerar nevazones ocasionales y la cobertura de nieve durante varias semanas al año.

Mapa de la VII Región de Chile destacando las zonas de presencia de Acaena argentea

Panorama General de la Flora Chilena y sus Amenazas

El territorio chileno, tanto continental como insular, exhibe una rica biodiversidad de plantas, albergando 5.971 taxa de plantas vasculares, que incluyen especies, subespecies y variedades. En el Chile continental, se registran 5.739 taxa y 5.105 especies de plantas vasculares.

El endemismo de la flora chilena es excepcionalmente alto en comparación con otras regiones continentales, una característica aún más acentuada en las islas oceánicas. La mayor concentración de especies se localiza en el área Mediterránea, que comprende la zona central de Chile (entre los 32º y 40º Latitud Sur, abarcando las regiones V a X).

Esta zona es reconocida por albergar la mayor diversidad de especies de plantas y animales del país, así como el número más elevado de especies endémicas (Villagrán y Le-Quesne, 1996; Fuentes, 1994). De hecho, el 51.5% de las especies de flora vascular del Chile continental son endémicas. A nivel global, Chile contribuye con un 0.87% del endemismo de plantas vasculares, lo que equivale a 2.630 especies endémicas de un total mundial estimado en 300.000 especies.

Según Manzur (1998), la principal causa de la pérdida de biodiversidad en Chile se relaciona con el modelo exportador de desarrollo económico. Este modelo, basado en la explotación intensiva de recursos naturales con bajo valor agregado, ha ejercido una presión desmedida sobre las especies y sus ecosistemas. Se ha observado un aumento significativo en las exportaciones de materias primas agrícolas, forestales y pesqueras con escasa elaboración en los últimos años.

Amenazas específicas para los ecosistemas

Las especies exóticas constituyen una amenaza importante, con 657 especies exóticas o adventicias en Chile Continental, lo que representa un 11.4% de su flora. La mayoría de estas especies provienen de Eurasia (59.3%) y América (33.6%) (Matthei, 1995), siendo las familias Gramíneas, Asteraceae y Papilionaceae las más frecuentes.

Muchas de estas especies fueron introducidas por los españoles, ya sea accidentalmente al transportar sus cereales (trayendo consigo flora de malezas acompañantes) o deliberadamente como plantas medicinales (marrubio, menta, melisa, rosa mosqueta), forrajeras, para cercos vivos (zarzamora) o como ornamentales (Matthei, 1995).

La pérdida de ecosistemas también es una consecuencia directa de la tala excesiva, el sobrepastoreo y el uso de vegetación como leña, particularmente en el altiplano chileno. Estas prácticas han derivado en una desertificación progresiva y, consecuentemente, en la pérdida y degradación de dichos ecosistemas. A ello se suma la intensa explotación minera en la región, que es una causa importante de deterioro y contaminación ambiental (Santibañez y Royo, 2002).

En la zona centro-norte de Chile, las principales causas de la pérdida de ecosistemas incluyen la agricultura intensiva (siembras de cereales), el uso de la vegetación para leña, el sobrepastoreo, la explotación minera, los incendios forestales, las plantaciones forestales y la contaminación de las aguas (Santibañez y Royo, 2002).

Respecto a ecosistemas específicos como los bosques nativos, su desaparición y degradación se atribuyen a la sustitución por plantaciones de pino y eucalipto, junto con malas prácticas de explotación como el "floreo", que consiste en la extracción de los mejores ejemplares. Otras causas son la habilitación de tierras forestales para la agricultura y ganadería, y los incendios forestales (Lara et al, 2000).

En cuanto a los ecosistemas dulceacuícolas, su deterioro se debe principalmente a la contaminación por diversos residuos. Estos incluyen aguas servidas, residuos industriales líquidos y sólidos, así como productos de la agricultura como pesticidas y fertilizantes químicos.

Infografía ilustrando las principales causas de pérdida de biodiversidad en Chile (deforestación, especies invasoras, contaminación, cambio climático)

Marco Regulatorio para la Clasificación de Especies Amenazadas en Chile

Los primeros listados de especies amenazadas en Chile fueron publicados a principios de la década de 1970 (Pizarro, 1971). No obstante, a partir del año 2005, el país estableció un procedimiento oficial para la clasificación de especies silvestres: el Reglamento para la Clasificación de Especies Silvestres según Estado de Conservación (RCE).

Los resultados de este reglamento poseen una jerarquía superior a cualquier otro listado publicado en el país. Sin embargo, el RCE reconoce la validez de los estados de conservación asignados por otros procedimientos nacionales para aquellas especies que aún no han sido evaluadas bajo su propio marco, por ejemplo, para fines del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).

El Ministerio del Medio Ambiente ha realizado una revisión y compilación de toda la información jerarquizada de poco más de 1.000 especies a las que se les ha asignado algún estado de conservación en el país. Esta información está disponible en un archivo Excel que incluye listas para invertebrados, vertebrados y plantas, junto con un resumen y una guía de uso.

Categorías de Conservación del RCE

Las categorías utilizadas para la clasificación de especies silvestres según su estado de conservación son las siguientes:

  • Extinta (EX): Una especie se considera extinta cuando prospecciones exhaustivas en sus hábitats conocidos y/o esperados, efectuadas en las oportunidades apropiadas y en su área de distribución histórica, no han detectado ningún individuo en estado silvestre.
  • Extinta en Estado Silvestre (EW): Una especie se considera "Extinta en Estado Silvestre" cuando solo sobrevive en cultivo, en cautividad o como población (o poblaciones) naturalizadas completamente fuera de su distribución original.
  • En Peligro Crítico (CR): Una especie se considera «En Peligro Crítico» cuando enfrenta un riesgo extremadamente alto de extinción; es decir, la probabilidad de que la especie desaparezca en el corto plazo es muy alta.
  • En Peligro (EN): Una especie se considera «En Peligro» cuando, no pudiendo ser clasificada en la categoría denominada «En Peligro Crítico», enfrenta un riesgo muy alto de extinción; es decir, cuando la probabilidad de que la especie desaparezca en el mediano plazo es alta.
  • Vulnerable (VU): Una especie se considera «Vulnerable» cuando, no pudiendo ser clasificada en las categorías «En Peligro Crítico» o «En Peligro», enfrenta un riesgo alto de extinción en estado silvestre.
  • Casi Amenazada (NT): Una especie se considera "Casi Amenazada" cuando, habiendo sido evaluada, no cumple con los criterios que definen las categorías de "En Peligro Crítico", "En Peligro" o "Vulnerable", pero está próxima a cumplirlos, o es probable que los cumpla en un futuro cercano.
  • Preocupación Menor (LC): Una especie se considera «Preocupación Menor» cuando, habiendo sido evaluada, no cumple ninguno de los criterios que definen las categorías de En Peligro Crítico, En Peligro, Vulnerable o Casi Amenazada. Se incluyen en esta categoría especies abundantes y de amplia distribución.
  • Datos Insuficientes (DD): No corresponde a una categoría de conservación. Se aplica a especies de las que no hay información suficiente para realizar una evaluación directa o indirecta de su riesgo de extinción.
Esquema visual de las categorías de conservación del RCE (Extinta, En Peligro Crítico, En Peligro, Vulnerable, etc.)

Estado de Conservación de Acaena argentea

A pesar de la exhaustiva recopilación de información sobre especies amenazadas en Chile y la existencia de listados oficiales, la especie Acaena argentea Ruiz & Pav. no figura explícitamente en la tabla de estados de conservación proporcionada. Esta ausencia en el listado sugiere que, hasta la fecha de la información disponible, Acaena argentea no ha sido evaluada formalmente bajo el Reglamento para la Clasificación de Especies Silvestres según Estado de Conservación (RCE), o bien, su estado actual no justifica su inclusión en las categorías de amenaza según los datos disponibles.

Es relevante señalar que otras especies dentro del mismo género, como Acaena masafuerana, han sido clasificadas como "En Peligro Crítico (CR)". Esto indica que el género Acaena sí incluye especies con altos niveles de amenaza, aunque esta clasificación específica no se aplica directamente a Acaena argentea con la información actualmente manejada.

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