La Realidad de la Continuación Laboral Forzada en la Tercera Edad
La jubilación tardía se ha convertido en una realidad para un segmento creciente de la población adulta mayor. Según la última actualización del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), entre febrero y abril de 2025, la Región registró 7.792 personas desocupadas entre 55 y 64 años, y 1.553 en el tramo de 65 años o más. Esta situación a menudo obliga a los adultos mayores a seguir activos en el mercado laboral.
Sepúlveda comenta que, entre los adultos mayores que conoce, la mayoría trabaja como conserje o en labores de aseo. De manera similar, Mario Pavez, presidente de la Unión Comunal de Adultos Mayores de Concepción, señala que “mucha gente sigue trabajando cuando cumple su edad de jubilación, muchos de guardias, personal de auxiliar de aseo, ayudante de cocina, realmente en lo que sea. La idea es poder, como digo, tener un sustento mayor.”
Factores Económicos que Impulsan la Prolongación de la Vida Laboral
La principal razón detrás de esta continuación laboral forzada es la precariedad de las pensiones. Pavez afirma con claridad que “la fuerza mayor por la que se continúa trabajando es que las pensiones que tenemos hoy son muy malas, en algunos casos extremadamente malas”. Esta situación hace que muchas personas, que deberían estar disfrutando de su jubilación, deban dedicarse a trabajar para mantener el sustento familiar, asumiendo responsabilidades que a menudo van más allá de lo esperado para su edad, dado que la unión familiar se mantiene y el apoyo mutuo es fundamental.
El representante de los adultos mayores de Concepción observa que, para los hombres, es común verlos como conserjes, choferes, trabajadores de aseo o guardias de seguridad. Muchas personas con 65 años y más se ven obligadas a seguir trabajando porque sus pensiones no son suficientes, y al realizar los cálculos, optan por no jubilarse ante la certeza de la insuficiencia económica.
En relación a la reforma de las pensiones, Sepúlveda asegura que “las AFP deberían volver a funcionar como cuando comenzaron, que todos los gastos los cubriera la propia AFP, no como lo hizo el Gobierno después, que cambió toda la situación.”

El Legado de las Crisis y el Impacto de las Lagunas Previsionales
Las bajas pensiones actuales se explican en parte porque la generación que se está jubilando ingresó al mercado laboral en medio de la crisis de los años ’80, cuando el desempleo alcanzó el 19,2% en 1982 y un 23,8% en el Gran Santiago en 1983, tardando más de un lustro en recuperarse. Los primeros años de cotización son cruciales para una buena pensión.
Un estudio de la Superintendencia de Pensiones concluye que “retrasar en tres años la edad de la primera cotización, generarían caídas de pensión del orden del 20%”. Similar impacto se observa al reducir la densidad de cotización al 80% de forma uniforme durante la vida laboral.
Ciedess realizó un estudio sobre los efectos de las lagunas previsionales en el monto de la pensión autofinanciada de vejez. Una laguna de 12 meses resultaría en una disminución promedio de entre -2,2% y -6,1% para hombres, y entre -3,7% y -8,7% para mujeres. Para lagunas de 24 meses, la disminución sería de entre -4,6% y -12,0% para hombres, y entre -7,8% y -17,0% para mujeres, siendo las lagunas en jóvenes y mujeres las más perjudiciales. Para obtener una pensión de jubilación completa, se requiere una carrera contributiva de aproximadamente 35 años.
Asimismo, en simulaciones para diferentes salarios, el impacto sobre la pensión para un salario mínimo con interrupciones laborales es del 10,42%, mientras que para un salario elevado, el impacto de dos periodos de cinco años de desempleo sería del 12,31%.

Repercusiones Psicológicas de la Jubilación Postergada
La continuación laboral por obligación económica y no por elección propia genera una serie de emociones negativas, convirtiendo la tolerancia a la frustración en un desafío clave. Quienes se ven en esta situación experimentan frustración, desesperanza, tristeza y estrés, ya que no se sienten con la capacidad de seguir trabajando pero deben hacerlo. Estos síntomas pueden ir acompañados de efectos derivados de la poda neuronal.
Los adultos mayores que experimentan esto son más susceptibles a los efectos del entorno, manifestando emociones más intensas como mal genio, mayor irritabilidad y enojos frecuentes. Para abordar esta frustración, se recomienda el autocuidado y la comunicación como herramientas esenciales.
La Interacción entre la Jubilación Tardía y el Empleo Juvenil
La reforma de las pensiones es una prioridad global debido a la presión del envejecimiento poblacional sobre las finanzas públicas. El retraso de la edad de retiro es una de las herramientas más potentes para contener el gasto en pensiones y aumentar la recaudación por cotizaciones, lo que ha inspirado reformas como el incremento gradual de la edad de jubilación en España hasta los 67 años.
Ha existido una preocupación tradicional sobre si el alargamiento de la vida laboral de los adultos mayores afecta negativamente las oportunidades de los jóvenes. Esta idea se basa en la falacia de la cantidad fija de trabajo, que asume un volumen constante de empleo. Sin embargo, la teoría económica no respalda esta simplista relación de compensación, ya que los resultados laborales son producto de la interacción de diversos factores del mercado.
A pesar de que las rigideces en el mercado laboral podrían limitar la flexibilidad, las políticas que incrementan la presencia de trabajadores de edades avanzadas podrían tener efectos duales: uno negativo, asociado a una menor productividad marginal al aumentar el número de trabajadores, y uno positivo, relacionado con una mayor productividad marginal de los jóvenes al incrementarse el número de trabajadores mayores, lo que favorecería su contratación. El grado de complementariedad entre ambos tipos de trabajadores es crucial para determinar el impacto final del retraso de la jubilación en el empleo juvenil.
Cambio de Paradigma en la Evidencia Empírica
Hasta hace una década, la mayoría de las investigaciones sugerían la ausencia de un efecto negativo significativo de la jubilación tardía en el empleo juvenil, basándose en correlaciones. Sin embargo, una nueva ola de estudios, utilizando experimentos naturales y cuasiexperimentos, ha revelado resultados diferentes.
Gran parte de esta literatura empírica reciente identifica efectos negativos relevantes del retraso de la edad de jubilación en el acceso de los jóvenes al mercado de trabajo. Investigaciones en países como Italia, Países Bajos, Portugal, Noruega, Estados Unidos o Corea del Sur indican que el grado de sustitución entre trabajadores jóvenes (especialmente con educación superior) y ocupados próximos al retiro sería mayor de lo que los economistas habían asumido tradicionalmente. Por lo tanto, los responsables de políticas económicas deben ponderar adecuadamente los pros y contras de estas medidas y considerar sus posibles efectos negativos sobre el empleo juvenil, aunque sin retomar políticas que fomenten el retiro temprano por sus efectos en las finanzas públicas.
Desprotección Social y Precariedad Laboral para Adultos Mayores
La pregunta no es por qué la inserción laboral de los adultos mayores no es adecuada, sino por qué es una necesidad. La calidad del empleo para este grupo es precaria: para los mayores de 65 años (edad legal de jubilación), el 33,3% de los asalariados carece de contrato laboral, en contraste con el 18,7% de la población general. Esto conduce a bajos ingresos, con el 50% de quienes trabajan con 60 años o más percibiendo menos de $210 mil líquidos, en comparación con $299 mil para la población general.
Esta realidad subraya la ausencia de un sistema de protección social adecuado para la población en edad de jubilarse, tanto en pensiones como en salud. Ante esta carencia, los adultos mayores se ven obligados a recurrir al mercado laboral, de crédito y de salud. De hecho, según datos de la Universidad San Sebastián y DICOM-Equifax, los nuevos morosos entre 60 y 69 años aumentaron un 25% entre 2013 y 2014, y en mayores de 70 años, un 33%. El monto promedio de deuda morosa para el primer tramo etario fue de $1.402.316 y para el segundo, de $1.211.058.
El estudio “Empleabilidad y Riesgo de Exclusión Social de las personas desempleadas mayores de 45 años” indica que las consecuencias de la pérdida de trabajo se recrudecen en este colectivo, quienes presentan una alta centralidad laboral, responsabilidades familiares, cargas económicas y la presión de no alcanzar la pensión de jubilación. Ante esto, la Fundación Santa María la Real propone diseñar e implementar programas de orientación laboral específicos y adaptados para este grupo, con el fin de mejorar eficazmente su empleabilidad e inserción laboral.

Propuestas y Desafíos para la Reforma Previsional
Los economistas estiman conveniente retomar la discusión de la reforma previsional, priorizando la recuperación del empleo formal y revisando la gradualidad del alza de cotización con cargo al empleador.
Estrategias para Fortalecer las Pensiones
- Cecilia Cifuentes (Universidad de Los Andes) propone incluir un subsidio a las cotizaciones de seguridad social para el 60% u 80% de las personas de menores ingresos como parte de los planes de reactivación del empleo.
- Hugo Cifuentes (UC) sugiere “permitir que con cargo al Fondo de Cesantía Solidario se paguen cotizaciones previsionales para trabajadores cesantes”.
- Guillermo Larraín (economista y exsuperintendente de Pensiones) enfatiza la necesidad de mayor solidaridad en el sistema, argumentando que no puede depender tanto del ahorro en un contexto de empleabilidad y formalidad inconsistentes en Chile.
Larraín también propone generar condiciones para que los jóvenes puedan seguir estudiando durante periodos de alto desempleo juvenil. Además, plantea la idea de una tasa de cotización no constante: que sea más baja en la juventud, aumente con la edad hasta un pico, y luego disminuya al acercarse la jubilación, lo que podría fomentar el empleo formal.
Otra propuesta de Larraín es la incorporación urgente de un pilar de reparto contributivo al sistema previsional chileno, que promueva la solidaridad intergeneracional. Sugiere un leve aumento de la cotización (0,2% - 0,3%) por unos años para financiar este mecanismo y elevar las pensiones de los jubilados actuales. Larraín estima que se podría evaluar que una parte de la actual tasa de cotización del 10% financie transitoriamente el componente de reparto para subir las pensiones mientras la economía se recupera. Además, un 91% de la población ganaría menos que un monto determinado en pensiones, según la modalidad de vejez de retiro programado pagadas por las AFP, lo que resalta la urgencia de estas reformas.
Análisis de Datos y la Encuesta Nacional de Empleo
Las cifras actualizadas del INE para el trimestre febrero-abril de 2015 mostraron una tasa de desocupación del 6,1%. CLAPES UC, en su análisis, argumentó que el "gran aumento en los inactivos se explica por inesperados cambios en la situación laboral de los mayores de 60 años", atribuyendo a las "buenas condiciones del mercado laboral" previas a 2014 una "activación" de esta población.
El INE utiliza la Nueva Encuesta Nacional del Empleo (NENE), que desde diciembre-febrero de 2010 es el instrumento oficial, ajustándose a estándares internacionales de la OIT y la OCDE. Esta metodología permite una información más desagregada sobre la inactividad, con el objetivo de medir zonas grises de la desocupación. La NENE tiene una definición estricta: si una persona buscó empleo cinco semanas atrás o no está disponible, no se considera desocupada. En comparación, la encuesta anterior (hasta 2009) tenía un período de referencia de dos meses de búsqueda y no incluía un criterio de disponibilidad.
A pesar de los cuestionamientos, un análisis a largo plazo muestra que los datos no son tan sorprendentes. Entre enero-marzo de 2010 y febrero-abril de 2015, el grupo etario de 60 años y más aumentó en 636 mil personas, de las cuales el 58% estaba ocupada y el 42% inactiva, lo que demuestra un incremento en su tasa de ocupación de 6,1 puntos porcentuales.
El problema fundamental, más allá de la inactividad o las tasas de desocupación, radica en las extendidas formas de desposesión que enfrenta la población. Los adultos mayores son un claro reflejo de esto: desprovistos de su derecho a una pensión y salud dignas, se ven forzados a buscar trabajo, a menudo en condiciones precarias, para poder acceder incluso al crédito y endeudarse.