Los primeros años de vida, y en particular la educación preescolar, son claves para definir el futuro de los niños. Este momento en el que los más pequeños comienzan a descubrir el mundo a través de juegos, risas y pequeños grandes logros, puede marcar la diferencia en su vida adulta. La educación preescolar es la etapa educativa que abarca desde los 0 a los 6 años, y es mucho más que aprender a dibujar dentro de las líneas; aquí se sientan las bases para que los niños desarrollen habilidades cognitivas y sociales que los acompañarán toda su vida.
La Importancia Crucial de la Educación Preescolar
La UNESCO colabora con los gobiernos y otras partes interesadas clave que se ocupan de la Atención y Educación de la Primera Infancia (AEPI) desde el nacimiento de los niños hasta su ingreso en la escuela primaria. Las actividades en el ámbito de la AEPI se centran en la promoción de una educación preescolar holística y de calidad para todos los niños mayores de 3 años, garantizando el uso de pedagogías adecuadas para el desarrollo y haciendo hincapié en los vínculos con la educación primaria, así como con la salud, la nutrición y los servicios sociales relativos a la primera infancia.
Concretamente, la UNESCO trabaja con los Estados Miembros a escala nacional, regional e internacional, influyendo en las políticas y prácticas mediante la promoción basada en datos empíricos, la elaboración y el intercambio de conocimientos, la creación de alianzas, el reforzamiento de capacidades y la asistencia técnica. Su labor incluye también el desarrollo profesional del personal docente, la educación en el ámbito de la parentalidad y la alfabetización de las familias, y la medición y el seguimiento. La UNESCO promueve la integración de un componente de AEPI en los planes del sector educativo de los países con miras a abordar las necesidades de los diferentes grupos de edad, incluyendo a los marginados.
La UNESCO considera que la AEPI es una parte fundamental del sistema educativo y constituye una base sólida para construir una educación, una vida y una carrera a lo largo de toda la vida. Su labor en este ámbito se ajusta a la meta 4.2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que busca que “para 2030, todas las niñas y todos los niños tengan acceso a servicios de atención y desarrollo de la primera infancia y a una enseñanza preescolar de calidad”.
Los Cuatro Pilares de la Educación Preescolar
La educación preescolar se construye sobre cuatro pilares fundamentales que promueven un desarrollo integral:
- Aprender a conocer: Estimula la curiosidad y el deseo de exploración.
- Aprender a hacer: Desarrolla habilidades prácticas y la capacidad de actuar.
- Aprender a convivir: Fomenta la empatía, el respeto y la colaboración, por ejemplo, al compartir juguetes.
- Aprender a ser: Consolida la identidad y la autonomía del niño.
Asistir a la educación preescolar no solo prepara a los niños para la escuela, sino también para la vida, ayudando a reducir las desigualdades sociales y educativas al fomentar el desarrollo cognitivo y emocional, las habilidades sociales y la igualdad de oportunidades, lo que se traduce en mejores resultados a largo plazo. Un niño que asiste a la educación preescolar aprende, se siente valorado, interactúa con sus compañeros y desarrolla una autoconfianza que lo acompañará durante su vida escolar y laboral. La UNESCO señala que los programas de educación preescolar pueden mejorar el rendimiento académico, reducir las tasas de repetición y absentismo escolar y fomentar una sociedad más equitativa.

Entendiendo la Vulnerabilidad en el Contexto Educativo
La vulnerabilidad es un concepto abordado desde diferentes enfoques y disciplinas, presentando características transversales como su sentido anticipatorio, la multidimensionalidad y el carácter latente. Intenta describir un estado próximo o anterior a la manifestación de algún tipo de daño o deterioro de las condiciones de vida. En América Latina, ha sido utilizada como una medida complementaria de la pobreza, orientada a describir los aspectos dinámicos de la pobreza, la cuantificación de riesgos sociales y la capacidad potencial de movilización de activos para hacer frente a la incertidumbre (Pizarro, 2001; Katzman, 2000).
La vulnerabilidad social puede estructurarse en tres componentes: 1) los activos, 2) la estructura de oportunidades y 3) las instituciones y las relaciones sociales. Conceptualmente, implica la noción de riesgo frente a la posibilidad de empobrecerse más allá de cierto nivel, añadiendo un aspecto dinámico y más amplio que la mera existencia de carencias asociadas a la pobreza. Incluye tanto a personas u hogares declarados pobres como a aquellos con alta probabilidad de empobrecerse en el futuro.
Este enfoque distingue tres tipos de factores que inciden en la condición de vulnerabilidad social de los hogares: un bajo nivel de activos económicos, un nivel elevado de exposición a riesgos económicos y una ausencia relativa de mecanismos de defensa. En esta línea, Silva y Barriga (2009) entienden la vulnerabilidad social como una situación en que se ponen en riesgo los instrumentos productores de certezas, como el acceso a la educación y al empleo, la integración social y la calidad de vida.
La vulnerabilidad en el contexto educativo, particularmente en Chile, se introdujo para explicar el fracaso escolar, asumiéndola como un concepto que otorga una perspectiva más amplia e integral a la relación dinámica entre factores de riesgo y protectores de la trayectoria escolar. A pesar de que esta concepción reconoce la existencia de múltiples factores asociados a la vulnerabilidad escolar, en lo operativo a menudo se reduce a una medida socioeconómica que no captura los riesgos implícitos en el establecimiento, sus dinámicas educativas, la estructura familiar o el contexto barrial (Meinardi, 2009). Julio (2009) señala el error de relacionar directamente la vulnerabilidad social con la educativa, entendiendo esta última como “la fragilidad que pueden tener los niños y niñas de fracasar en el sistema escolar para lograr las metas que este les impone”.
Factores que Afectan el Desarrollo Infantil en Contextos Vulnerables
El desarrollo infantil se entiende como un proceso continuo que puede ser afectado negativa o positivamente por múltiples factores biológicos, socioculturales y ambientales, incluso antes del nacimiento. Un desarrollo infantil óptimo se relaciona con la capacidad del niño para adquirir comportamientos y habilidades relevantes que le permitan responder eficazmente en su contexto y adaptarse al cambio (Evans, Myers & Milfeld, 2000).
Desde una perspectiva de trayectoria vital, la desventaja social puede transmitirse de manera intergeneracional (Rajmil, Díez & Peiró, 2010). Existe una relación entre el desarrollo infantil y la exposición a ciertos factores biológico-culturales, cuya duración, acumulación y la susceptibilidad individual determinarán los efectos asociados a las oportunidades de crecimiento, desarrollo mental, educación e inclusión social.
Entre los factores de riesgo para el desarrollo infantil temprano en países de ingreso medio y bajo, se ha confirmado la relevancia de la inadecuada estimulación cognitiva, el retraso en el crecimiento, la deficiencia de yodo y la anemia por deficiencia de hierro. Otros factores incluyen el retraso del crecimiento intrauterino, la exposición a tóxicos medioambientales, depresión maternal, mala nutrición, exposición a estrés derivado de la pobreza, enfermedades infecciosas, discapacidad, ausencia de buena interacción con el cuidador, y vivir en contextos de violencia (Walker et al., 2011).
Estos factores de riesgo rara vez se presentan de forma aislada; generalmente se combinan y amplifican en contextos empobrecidos, presentando efectos acumulativos a lo largo del tiempo. Por ello, se hacen necesarias intervenciones tempranas e integrales que permitan corregir las desigualdades y potenciar los factores protectores para atenuar los efectos negativos.

Desafíos y Barreras en el Acceso a la Educación Preescolar
Aunque el impacto de la educación preescolar está más que demostrado, la realidad es que millones de niños en todo el mundo aún no tienen acceso a ella. Esto abre desigualdades educativas que pueden afectarles durante toda la vida y aumentar la brecha social. Un claro ejemplo de esta realidad es Roger, un niño de 5 años de El Salvador. Su madre, Lady, a pesar de sus esfuerzos, apenas podía proveer lo básico, y comer era una incertidumbre diaria. Para Roger, ir a la escuela no era una opción. Sin embargo, su vida dio un giro cuando Ayuda en Acción le facilitó la asistencia a la escuela y el acceso a una educación preescolar de calidad.
La pandemia de Covid-19 ha generado una serie de retos a nivel educativo, partiendo por la adaptación de las clases presenciales al formato online y elevados niveles de ausentismo escolar. Estos desafíos ponen de manifiesto que la inequidad es un problema crítico en los sistemas educativos, evidenciando que las escuelas con baja matrícula a menudo carecen de recursos para un trabajo colaborativo y para abordar las necesidades de mejoramiento. Los niños y niñas que crecen en situaciones de mucha vulnerabilidad necesitan gran apoyo y tienden a concentrarse en establecimientos públicos, donde el desafío de lograr buenos resultados académicos es de otra magnitud en comparación con el sistema privado.
Un problema crucial es el ausentismo escolar: ¿por qué los niños no quieren ir a clases? ¿Qué hace que el colegio sea un espacio de aprendizaje atractivo, que involucre a los estudiantes y los motive a ir? Las actividades de aprendizaje del currículo escolar deben alinearse con aquellos factores que motivan a los alumnos a aprender, incentivando la creatividad, la efectividad y la resolución de problemas. Para poblaciones vulnerables, el acceso a la educación básica desde el nivel inicial puede ser un mecanismo para reducir las desigualdades. Sin embargo, la insuficiencia de docentes de educación inicial o educación bilingüe intercultural es una de las trabas para ampliar la cobertura.
¿Cuáles son los retos de la educación del siglo XXI? César Coll, catedrático de Psicología Evolutiva
Estrategias y Medidas para Apoyar a Niños Vulnerables
Entre las recomendaciones fundamentales para garantizar una base sólida en favor de los derechos del niño en el ámbito de la AEPI figuran promover la AEPI para la preparación escolar, dar prioridad a los niños vulnerables, apoyar a los padres y cuidadores, valorar al personal de la AEPI, invertir en datos empíricos y sacar provecho de la investigación, incrementar las inversiones de los gobiernos, mejorar los esfuerzos y las alianzas internacionales y ampliar el derecho a la educación mediante un marco internacional jurídicamente vinculante. Las alianzas que implican la colaboración con los sectores sanitarios, sociales y de nutrición, así como con los agentes de la sociedad civil y del sector privado, ayudan a ampliar el alcance para llegar a todos los niños.
La universalización de la educación inicial de cuatro y cinco años es una estrategia con incidencia directa en el logro de aprendizajes en los estudiantes, según explican Martín Vegas y Sonia Paredes (CIUP-PUCP). Para ello, se debe perfeccionar el trabajo de los programas no escolarizados de educación inicial (Pronoei), con el objetivo de asegurar que la educación inicial esté logrando el aprestamiento indispensable para iniciar el proceso de escolarización formal. Ambas investigaciones resaltan la importancia de consolidar la reforma magisterial y revalorizar la labor docente. Además, contar con servicios básicos como agua tratada o potable en los centros de educación inicial tiene una relación positiva con los logros de aprendizaje.
Programas Innovadores en Educación Preescolar
Un ejemplo de metodología que promueve el aprendizaje autorregulado e intencional es "Tools of the Mind". En salas acondicionadas con estaciones de trabajo (lenguaje, matemáticas, ciencias, casa, arte y lectoescritura), los niños crean sus reglas, construyen accesorios y definen roles, desarrollando habilidades para la lectura, escritura y matemáticas. Se enfatiza el desarrollo de competencias cognitivas como el pensamiento reflexivo y la metacognición. También se incluyen juegos de autorregulación socio-emocional, enseñando a respetar y expresar emociones. La función ejecutiva, que incluye el control del primer impulso y las habilidades de planificación, es crucial para el éxito académico y vital, aunque rara vez se enseña en preescolar. El programa "Tools of the Mind" también desarrolla el control de la ansiedad ante errores, la capacidad de detenerse y pensar antes de actuar, y prestar atención a pesar de las distracciones. Un estudio norteamericano mostró que los alumnos de este programa logran puntajes superiores en función ejecutiva en comparación con niños en clases regulares.
Iniciativas Nacionales de Apoyo
En Chile, se han implementado programas como Chile Crece Contigo (CHCC), que busca proteger y fomentar el desarrollo integral de los niños, principalmente en los sectores más vulnerables, asegurando el cumplimiento de sus derechos. Desde 2007, en el marco de un convenio entre el Ministerio de Desarrollo Social y la Junaeb, se realiza un censo en la población parvularia para recoger información biomédica, cultural, educacional y conductual de niños entre 4 y 5 años 11 meses que asisten a establecimientos subvencionados. Este instrumento permite la identificación de perfiles de vulnerabilidad, considerando dimensiones como salud, condición socioeconómica familiar, estimulación y apoyo, familia y contexto socioeconómico comunal. Estos datos permiten identificar a sujetos vulnerables multidimensionalmente, considerando la cantidad de dimensiones que presentan factores críticos para el desarrollo infantil, como caries sin control dental, obesidad, desnutrición severa, retraso de crecimiento, enfermedades crónicas o discapacidad.
Investigación y Evaluación del Impacto
La línea de investigación "Inclusión para el Desarrollo: «Cuidado infantil temprano de calidad para todos: Construyendo los cimientos de una sociedad más justa” se centra en el estudio de las trayectorias de desarrollo de niños y niñas de contextos vulnerables durante sus primeros seis años de vida. Su objetivo es contribuir a la teoría sobre el desarrollo infantil en relación con cómo los entornos sociales, la educación formal e informal, la salud mental de los cuidadores, y los factores socioeconómicos y culturales afectan el desarrollo infantil futuro.
Esta investigación utiliza metodologías cuantitativas y cualitativas, con información longitudinal y mediciones del desarrollo desde 2019. Esto permite el análisis del impacto de políticas sociales y de la pandemia por Covid-19 en el desarrollo infantil en Chile, así como vincular la información con la etapa de transición a la educación básica. La atención se enfoca en la población migrante y hogares en situación de pobreza y vulnerabilidad, dado que las diferencias en el desarrollo entre niños de menos y más ingresos surgen a partir de los 18 meses de edad (Schady et. al., 2014), destacando la esencialidad del cuidado infantil de alta calidad en la primera infancia para una sociedad más justa y equitativa.
Actualmente, se investigan los efectos de los diferentes tipos de cuidado infantil sobre el desarrollo y el impacto de la pandemia Covid-19 en niños, niñas y cuidadores, con especial atención a los grupos vulnerables. Existe evidencia de que las intervenciones de alta calidad en la primera infancia mejoran los resultados de los niños, aumentan los ingresos futuros y reducen la desigualdad en la vida posterior (Gertler et al, 2014; Heckman, Pinto y Savelyev, 2013; Ruhm y Waldfogel, 2012; Waldfogel, 2015).
Un estudio comparativo de nueve países latinoamericanos sobre desarrollo infantil (Colombia, Uruguay, Perú, Paraguay, Costa Rica, Nicaragua y Chile) explora cómo el estatus socioeconómico afecta el desarrollo infantil, la manera en que se imparte la educación temprana en la región y cómo la variación en los tipos y la cobertura de la educación temprana formal influye en el desarrollo infantil. Este estudio pone especial atención en los tipos de cuidados que experimentan los niños durante sus primeros 6 años de vida.

El Rol de las Organizaciones Internacionales en la Protección de la Infancia
UNICEF es la agencia líder para la infancia en el sistema de las Naciones Unidas, trabajando para salvar la vida de los niños, defender sus derechos y ayudarlos a desarrollar su potencial desde la primera infancia hasta la adolescencia. Cada niño nace con el derecho inalienable a un inicio saludable en la vida, una educación y una infancia segura, oportunidades básicas que se traducen en una edad adulta productiva y próspera. Sin embargo, a millones de niños en todo el mundo se les niegan sus derechos y se les priva de lo que necesitan para crecer sanos y fuertes.
La Convención sobre los Derechos del Niño de 1989 es un compromiso histórico de los líderes mundiales con los niños, estipulando todos sus derechos y las responsabilidades de los gobiernos. Esta Convención, el tratado internacional de derechos humanos más ampliamente y rápidamente ratificado, cambió la forma de ver y tratar a los niños, pasándolos de ser objetos pasivos a seres humanos con un conjunto diferenciado de derechos. Además, los Protocolos Facultativos refuerzan las prohibiciones y sanciones relativas a la venta de niños, la prostitución infantil y la pornografía infantil, así como el reclutamiento de niños en fuerzas armadas.
La Convención consagra el derecho de los niños y niñas a la protección contra la violencia. Sin embargo, mil millones de niños sufren cada año alguna forma de violencia emocional, física o sexual, que ocurre en instituciones, escuelas y el hogar, incluyendo el acoso cibernético. En 2006, un estudio de las Naciones Unidas proporcionó una serie de recomendaciones sobre cómo poner fin a la violencia contra los niños. Aunque se han logrado progresos importantes, aún queda mucho por hacer. La inclusión de la meta específica 16.2 en la Agenda 2030 demuestra el compromiso mundial para poner fin a todas las formas de violencia contra los niños y niñas.
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) guiaron muchos de los problemas que afectan a la vida de los niños, pero el progreso fue irregular. Con los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en 2015, los líderes mundiales se comprometieron a acabar con la pobreza para 2030. No obstante, aún persisten desafíos como que casi una de cada cinco niñas contraiga matrimonio antes de los 18 años y que más de 60 millones de niños en edad escolar sigan sin escolarizar, una situación que resalta la necesidad continua de priorizar la educación preescolar para los más vulnerables como vía para mitigar estas profundas desigualdades sociales y asegurar el pleno ejercicio de sus derechos.