La música como motor de transformación social en entornos vulnerables

La música es una herramienta fundamental para combatir la pobreza infantil y la exclusión social. Según Ernesto Gasco, Alto Comisionado para la Lucha contra la Pobreza Infantil, la cultura permite abordar problemáticas que van mucho más allá de lo meramente asistencial. En un contexto global marcado por la crisis sanitaria, la situación de vulnerabilidad de millones de niños se ha agravado, haciendo que los programas de intervención musicosocial sean más necesarios que nunca.

Esquema que muestra los beneficios de la educación musical colectiva: desarrollo personal, cohesión comunitaria y mejora del rendimiento académico.

El impacto de la formación musical en la infancia

Las experiencias desarrolladas a nivel mundial demuestran que involucrarse en una banda u orquesta cambia la trayectoria de vida de los niños y niñas. Este proceso educativo enseña valores esenciales como:

  • Responsabilidad y disciplina en el trabajo diario.
  • Colaboración, entendiendo al grupo como un ente colectivo.
  • Habilidades de liderazgo y capacidad de toma de decisiones.
  • Un propósito de cambio ante situaciones de marginalidad.

Proyectos como el de la Fundación Acción Social por la Música, inspirado en el modelo del maestro Abreu en Venezuela, utilizan la música para frenar el abandono escolar. En ciudades como Madrid, Zaragoza y Asturias, estas iniciativas buscan democratizar el acceso a instrumentos, a menudo mediante bancos de donaciones altruistas, para ofrecer a los jóvenes una identidad y una salida a su situación de precariedad.

Adaptación y resiliencia ante la crisis

La pandemia por COVID-19 impuso desafíos logísticos sin precedentes para la educación musical. A pesar de la imposibilidad de realizar ensayos presenciales durante el confinamiento, muchas asociaciones mantuvieron su labor mediante «conciertos confinados». Con el retorno a la actividad, se implementaron medidas estrictas de seguridad:

Medida de seguridad Acción aplicada
Higiene Uso de geles y desinfección constante de espacios.
Distanciamiento Marcado de suelos y aforos reducidos.
Protección Uso de mascarillas y mamparas de separación.

El proyecto Sin Límites, ubicado en el barrio madrileño de Tetuán, es un ejemplo de cómo estas organizaciones han combatido la brecha educativa y digital agravada por el estado de emergencia, apoyando a los estudiantes que no pudieron alcanzar los objetivos pedagógicos debido a su contexto familiar.

LOS JÓVENES SON | Corto documental (2022)

Perspectivas críticas: más allá del mito del "salvacionismo"

A pesar del éxito mediático de las orquestas juveniles, investigadores como Geoffrey Baker invitan a realizar una lectura autocrítica. En su estudio sobre La Red en Medellín, el autor cuestiona ciertos paradigmas de la Acción Social por la Música (ASPM):

El dilema de la excelencia frente a la inclusión

Existe una tensión frecuente

La Música como Herramienta de Transformación Social en Barrios Vulnerables: Proyectos, Impacto y Críticas

La música posee un potencial innegable como herramienta para combatir la pobreza y la exclusión social en la infancia, una realidad que se ha acentuado en momentos de crisis como la pandemia. Ernesto Gasco, Alto Comisionado para la Lucha contra la Pobreza Infantil, ha afirmado que "la música, la cultura, son herramientas muy eficaces para combatir la pobreza de la infancia y la exclusión social que conlleva", durante la inauguración de la Red Música Social.

Los programas de intervención musico-social demuestran beneficios que van más allá del desarrollo artístico individual. La pandemia por COVID-19 generó consecuencias que trascendieron lo sanitario, empeorando la situación de pobreza de millones de niños globalmente, tal como señaló Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF. En España, 2.1 millones de niños se encuentran en situación de pobreza, cifra que ha empeorado debido a la crisis sanitaria. Antes de la pandemia, numerosas experiencias musico-sociales alrededor del mundo ya evidenciaban que la participación en una banda musical tiene efectos positivos, capaces de cambiar la trayectoria vital de los niños al enseñarles responsabilidad, colaboración, habilidades de liderazgo y un propósito de cambio.

La Adaptación de Proyectos Musico-Sociales en Tiempos de Pandemia

La llegada de la crisis sanitaria impidió los ensayos presenciales, pero las asociaciones músico-sociales decidieron no paralizar su trabajo, adaptándose a las circunstancias. Durante el confinamiento, niños y niñas ensayaron desde sus casas, participando en los llamados "conciertos confinados".

Niños ensayando música a distancia por videoconferencia durante la pandemia

El regreso presencial en la etapa de post-confinamiento se realizó siguiendo estrictas medidas de seguridad, con grupos reducidos y en espacios abiertos. La Orquesta Escuela de Zaragoza describió en sus redes sociales el retorno a las salas de ensayo: "Con geles. Con mascarillas. Con mamparas. Desinfectando. Midiendo las distancias mínimas. Marcando el suelo con flechas de colores. Con aforos reducidos. Reponiendo jabón y papel." Mantener estos proyectos músico-sociales es crucial, ya que ahora más que nunca son necesarias iniciativas de empoderamiento infantil y transformación social.

Iniciativas y Proyectos en España

La Red Música Social aspira a devolver al centro de los valores sociales la necesidad de una educación colectiva, integradora y generadora de transformación social. Reivindica "el poder de la cultura y el aprendizaje musical colectivo como herramienta de transformación social".

Fundación para la Acción Social por la Música: El Proyecto Sin Límites

Un ejemplo destacado es el proyecto Sin Límites de la madrileña Fundación para la Acción Social por la Música, enfocado en infancia y juventud en situación de vulnerabilidad social. Su objetivo es frenar la brecha educativa y digital generada por el estado de emergencia del COVID-19 en el barrio de Tetuán de Madrid e implementar un sistema de apoyo educativo para niños y niñas que, por su situación personal y familiar agravada por la crisis, no han podido alcanzar los objetivos pedagógicos del curso escolar.

Logotipo de la Fundación Acción Social por la Música

La Fundación Acción Social por la Música basa su trabajo en la capacidad de la música para el crecimiento personal y la transformación. Su propuesta, inspirada en el sistema de orquestas creado por el maestro Abreu en Venezuela, utiliza las positividades pedagógicas de la música para convertirla en una herramienta contra la exclusión social y la pobreza infantil. Sara Illana, una de las responsables, explica: "Lo que estamos haciendo es darle al niño más que un instrumento, una herramienta para que pueda desarrollar sus talentos y tenga una identidad y una salida" de situaciones de marginalidad y pobreza relacionadas con el abandono escolar.

En sus primeros dos años, la fundación se ha centrado principalmente en Madrid, con tres proyectos en colegios de barrios problemáticos. Además, ha comenzado a expandirse a otras regiones como Zaragoza y Asturias. La continuidad de estos proyectos depende en gran medida de la donación de instrumentos, para lo cual la fundación cuenta con un Banco de Instrumentos, mantenido gracias a donaciones altruistas.

Desafíos y Sensibilización en la Educación Musical

La reforma educativa que convierte la música en asignatura optativa en España ha generado preocupación. Una joven pianista comentó: "Me daría mucha pena si me dicen que están quitando en Panamá, pero que se haga aquí en España, en Europa, que ha sido la cuna de esa civilización de música clásica, no lo entiendo", subrayando que la capacidad de concentración, coordinación y cultura general que aporta la música es invaluable en la formación infantil. Añadió: "Yo siendo música de orquesta, podría entender que recorten en orquestas o en programación de conciertos, pero recortar en educación musical no tiene sentido, más cuando vemos los sistemas tan potentes que se están dando en países como Noruega o Finlandia, que están sacando niños súper competentes".

Sara Illana también aboga por una mayor sensibilidad y responsabilidad social en el país, así como una implicación más profunda con los problemas de la comunidad. "Las comunidades se mejoran desde dentro, no podrá llegar nunca una inyección del gobierno que pueda resolver todo solo con dinero. Nuestro proyecto funciona bien cuando lo hacemos yendo al lugar, conociendo los problemas de la gente y desarrollando los programas a través de este conocimiento".

Otros Eventos y Experiencias de Inclusión Cultural

Más allá de los programas directos de intervención, la música también tiende puentes entre culturas, generaciones y capacidades. Algunos ejemplos de este compromiso con la inclusión social a través del arte incluyen:

  • El ciclo Etnomusic 2025, celebrado en el Museu Valencià d’Etnologia, que reúne grupos valencianos que fusionan tradición e innovación, con el Mediterráneo como eje.
  • La Rondalla als Barris, una iniciativa que lleva conciertos de música tradicional a las plazas de la Vall d’Uixó, fomentando encuentros comunitarios.
  • El Deleste Festival 2025, un festival al aire libre en los Jardines de Viveros en Valencia, que ofrece una experiencia diversa y accesible con artistas internacionales y bandas locales.

Cuando una persona se siente escuchada y su identidad cultural se refleja en la música, se refuerza su vínculo con la comunidad. Desde coros mixtos que integran a personas con discapacidad hasta orquestas juveniles en barrios vulnerables, el poder de la música trasciende lo artístico.

Análisis Crítico de la Acción Social por la Música: La Perspectiva de Geoffrey Baker

El sistema de orquestas implementado por el maestro Abreu en Venezuela, galardonado con el Premio Príncipe de Asturias en 2008, ha sido un referente durante 40 años, beneficiando a alrededor de 600,000 niños que encontraron en la música una vía de escape de la pobreza extrema y la violencia en las fabelas. Sin embargo, el etnomusicólogo británico Geoffrey Baker, conocido por sus estudios sobre música latinoamericana y su investigación sobre El Sistema, ofrece en su último libro una mirada comprensiva y crítica sobre la Acción Social Por la Música (ASPM). Baker analiza una serie de proyectos distribuidos globalmente, donde la fundación y desarrollo de orquestas para integrar a sectores juveniles marginados se presentan como vías de intervención con un discurso "social".

LOS JÓVENES SON | Corto documental (2022)

La obra de Baker aborda el significado de lo "social" en estos contextos, centrándose en las experiencias de La Red, el proyecto ASPM más emblemático en Colombia, situado en Medellín. La Red se inició en 1995, siguiendo el modelo de El Sistema, y a lo largo de décadas ha construido su propia versión de la ASPM, con la sucesión de directores y la intervención de instituciones educativas y gubernamentales. Utilizando un método etnográfico, Baker profundiza en una perspectiva crítica y autocrítica del proyecto. Según Baker, "Estos debates nos permiten entender -dice Baker- La Red como algo fragmentado más que unificado, impugnado más que consensuado y, por tanto, la ASPM como un complejo conjunto de opciones y retos en lugar de una receta singular y garantizada para el éxito".

La investigación de Baker, basada en fuentes orales y documentales de La Red, establece una narrativa comparativa con El Sistema venezolano. Esta comparación subraya el rol fundacional de El Sistema y la preocupación del autor por los proyectos de ASPM en América del Sur, permitiendo una lectura más acabada y de mayor alcance que ofrece pistas para reubicar estos proyectos en el contexto más amplio de la educación musical y la acción social. El libro se organiza en dos partes: la primera expone la visión de los directores y de los músicos y agentes sociales de La Red; la segunda explora alternativas para la ASPM, dialogando con las investigaciones contemporáneas en educación musical y los estudios decoloniales.

Ámbitos de Crítica de Geoffrey Baker

Las aportaciones más relevantes de Baker se articulan en varios ámbitos:

1. El Mito del Beneficio Inherente de la Música

Baker explora la polisemia del término "social" y las tensiones entre nociones a menudo discrepantes sobre dónde reside lo social de la música. Muestra las problemáticas políticas, financieras y artísticas que surgen de la concurrencia de sentidos disímiles. Denuncia la profunda distancia entre el discurso y la práctica, entre un supuesto objetivo social y su impacto real y acotado. El eslogan de reemplazar "un arma por un instrumento" es desvelado como un artificio, construido sobre el mito de los efectos eminentemente benéficos de la música (y del arte) sobre el individuo y la sociedad.

Jóvenes tocando instrumentos de cuerda en una orquesta en un barrio vulnerable

Según Baker, la idea de que la música contribuye necesariamente a mejorar civilizatoriamente a las personas es refutable e insostenible. Sin embargo, este mito sigue alimentando las fundamentaciones de la educación musical y es funcional a la proliferación de orquestas sinfónicas para jóvenes empobrecidos. La posición paternalista de El Sistema, que implica que las poblaciones en situaciones de precariedad deben ser "rescatadas" a través de la música clásica, es cuestionada por el autor, quien rechaza la moral salvacionista que supone que los pobres deben ser corregidos a través de la alta cultura. Esta moral conservadora, implícita en El Sistema y sus réplicas, suele presentarse tras discursos pretendidamente "apolíticos", esquivando sus implicaciones en el desarrollo cultural y la emancipación social.

El estudio de Baker revela que, aunque el discurso promocional de la ASPM refiere a poblaciones en riesgo, en la práctica, son las familias con mayor interés por la educación las que participan, generando un impacto individual y diferenciador en lugar de una mejoría comunitaria. Los beneficiarios no son los más desfavorecidos, sino un sector aspiracional con mayor capital cultural dentro de los barrios pobres, lo que puede aumentar la brecha entre "buenos" y "malos", y entre pobladores culturizados y relegados.

2. Lo Colectivo y la Participación

La distinción entre beneficio individual y colectivo, y el impacto en el territorio, son centrales. El libro muestra disputas entre actores educativos artísticos y aquellos vinculados a la intervención social. Baker describe una fascinante transformación del concepto de lo social dentro de La Red, que evolucionó desde una visión ingenua basada en la virtud intrínseca de la música, pasando por una perspectiva psicosocial centrada en el bienestar individual, hasta una mirada holística que busca incorporar a la comunidad más amplia.

En cuanto al cultivo de habilidades de relación social, el autor identifica problemas de competencia, prepotencia y reforzamiento de diferencias entre estudiantes, que contradicen la promoción de valores como la solidaridad y la democracia. El libro incluye testimonios de experiencias contraproducentes, donde algunos participantes se sienten aminorados por no destacar o por tocar instrumentos menos prestigiosos.

Orquesta juvenil tocando en un escenario al aire libre en un barrio

Los procesos de autoevaluación de La Red reforzaron la convicción de avanzar hacia una participación más sustantiva de estudiantes y familias, entendiendo que la mera integración en orquestas no es suficiente para generar impacto social. El equipo social buscó diversificar las actividades, incluyendo acciones didácticas, intervenciones territoriales y talleres de formación ciudadana. Sin embargo, los estudiantes más avanzados mostraron desinterés por este giro, prefiriendo el modelo convencional centrado en la excelencia instrumental y la interpretación de repertorios espectaculares. Voces de egresados y participantes actuales muestran una complacencia con el formato primario de la ASPM, que les sirvió como plataforma para su formación profesional, lo que revela un conflicto entre el objetivo social y el desarrollo artístico.

3. Crítica al Autoritarismo en la Práctica Orquestal

Baker cuestiona si el formato de orquesta sinfónica es el más deseable para la acción social, abordando el problema del ethos autoritario asociado a la práctica disciplinaria de la orquesta clásica. En este contexto, el poder del líder es incontestable y se privilegia la desaparición de lo individual en favor de lo grupal. Baker argumenta que este contexto difícilmente fortalece a la comunidad, ya que la gran orquesta convencionalmente obstruye la participación, la deliberación democrática y la expresión de las diferencias.

Tras un proceso de autoevaluación, una directora con perspectiva psicosocial identificó que el potencial de desarrollo personal contrastaba con la adopción de una disciplina feroz, asociada a antivalores como el egoísmo, el acoso y la rivalidad. Se buscó establecer un manual de convivencia e implementar iniciativas para empoderar a los estudiantes y alejarlos de dinámicas autocráticas. Baker aclara que no es un problema de género musical; no basta con reemplazar la música clásica por la popular si no se cuestionan la dinámica y los principios de interacción. Se trata más del "cómo" que del "qué". La historia de La Red muestra que sus directivos han explorado estrategias para relativizar el modelo autoritario, como la incorporación del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), que incentiva el contacto con la comunidad y la creación de sentido social. Sin embargo, esto plantea el desafío de no dejar atrás a los profesionales de la música, quienes a menudo carecen de formación en problemáticas sociales, lo que genera la interrogante de cómo conciliar los objetivos sociales y artísticos.

4. Crítica a la Recolonización Cultural

Baker vincula la ASPM con la problemática de la recolonización, argumentando que la implementación de proyectos culturales civilizatorios, concentrados en la promoción de la alta cultura occidental, contribuye a reafirmar ideas supremacistas o, al menos, a esquivar conflictos culturales. Baker sugiere que un objetivo subyacente de muchos de estos proyectos es revitalizar el mercado de la música clásica. Esto no solo amplía la audiencia para estas músicas, sino que también produce una sobrepoblación de intérpretes de orquesta que no han sido formados con las competencias necesarias para desempeñarse en labores musicales más presentes en el contexto local, como las escenas de salsa y jazz en Medellín. Además, se cuestiona si la educación de La Red prepara a los estudiantes para trabajos musicalmente sostenibles y bien remunerados en sus propios contextos.

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